Capitán América: Civil War – Captain America: Civil War

Ya sé que está mal que lo diga pero ya empiezo a cansarme de tanta película de superhéroes y sus dramotes. Es siempre más de lo mismo con broncas y movidas entre chusma y gentuza que le fascina la lycra y los colores brillantes y que al final de la historia tienen una mega-pelea que por supuesto no tiene un final claro para que haya otra película después. Pese a esto, como voy a verlo todo, encadeno y completo la trilogía que comenzó con la patética Capitán América: El primer vengador – Captain America: The First Avenger y continuó con la muy entretenida Capitán América: El soldado de invierno – Captain America: The Winter Soldier, aunque en esta tercera parte las movidas están muy relacionadas con lo que sucedió en Vengadores: La era de Ultrón – Avengers: Age of Ultron, aquel tostón que era la continuación de una más mierdosa Los Vengadores – The Avengers. Hoy llegamos a Captain America: Civil War que en España se estrenó con el título de Capitán América: Civil War, aberración suprema ya que traducen antes de los dos puntos y no traducen las dos últimas palabras, que todos sabemos que literalmente significan truscoluña no es nación.

Un julay comemielda se junta con sus mieldosos amigos y venga a revolver mielda sin razón aparente

Al parecer la chusma y la gentuza de la Tierra está un poco hasta los güevos de tanto superhéroe vestido como maricona en la gala de Drag-Queens del carnaval de las Palmas y quieren controlarlos con la ONU, organismo que todos sabemos que se autoalimenta de corrupción. Un grupo de los supuestos héroes no está de acuerdo y se acaba montando una bronca entre ellos, con un bando liderado por el Rey de la Lycra, el Capitán America y el otro bando por Mister hierro, el Ironman ese que tiene pinta de jacoso. Se pasarán la película buscándose unos a otros y dándose unas tundas que no veas.

Esto en realidad eran ocho o nueve películas que concentraron en una. Hay tantas historias secundarias que se te olvida la principal. Todo el mundo tiene su trama super-hiper-mega importante y al saltar continuamente de una a otra, llega un momento en el que ya no estás seguro si el Hawkeye salió del armario o si el Ironman cobra la paga de subnormal porque el colega es que lo es. Para rematarlo y hacerlo más difícil, aparece Spider-man, que se ha hecho un tratamiento en las clínicas de la Corporación DermoPatética y ahora es más joven y estúpido que antes. La película tiene acción creada única y exclusivamente sobre efectos especiales y después tenemos los interludios del tedio, en los que todo el mundo habla, se mueven y parece que estás viendo una película pero al tener tantas historias separadas, nunca llegas a estar seguro de si es el resumen de la decimonovena temporada de Juego de Monos u otra cosa. No resulta muy difícil parecer estúpido con una lycra y en esta peli tenemos abundantes ejemplos que confirman la teoría. Si hay que señalar a un actor por lo mal que lo hace, ese es sin lugar a ninguna duda Robert Downey Jr., que estaba muy necesitado de fumarse algún porro o hacerse un par de rallitas para creerse las estupideces que le hacen decir. Al final de la peli ni siquiera me quedó claro si es hetero o está enrollado con el negro ese que se pone un traje como el de él. No vale la pena profundizar en esta tontería.

Una historia tonta para los miembros del Clan de los Orcos que se quedarán afónicos de los gritos que darán en los cines aunque dudo que lleguen a comprender lo que están viendo. Una película que puede provocar daños cerebrales permanentes a los sub-intelectuales con GafaPasta. Mediocre.

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