CHACHA NO GRITES

Respect Creatures inside

Los mensajes en inglés que me tropiezo por Asia son en muchas ocasiones hilarantes porque alguien intenta plasmar en una lengua que no es la suya una idea y fracasa estrepitosamente. El cartel de la foto es una buena prueba de ello. Estaba cerca de una de las playas de Mantigue y pide por favor respete las criaturas dentro lo cual me hizo pensar que igual no está bien que te descojones de las bostas que pueden estar allí bañándose o si alguna es más fea que Tizio, tienes que hacer como que es transparente y no reflejarlo en la cara. El cartel da una pista adicional al estirar el uso del verbo minimizar hasta extremos que tampoco son correctos en inglés y decir que minimiza tu voz, en lugar de pedirlo con las mil formas que conocemos para rogar a otros que hablen más bajo. Igual es que aquella es una playa de Orcos, como las que hay en los alrededores de Vecindario, capital de Mordor y en donde las chamas desbaratadas van a la playa cubiertas con sus lycras a punto de reventar y se revuelcan en la arena gritando y escuchando música a todo meter mientras chillan las aventuras y desventuras de sus relaciones sexuales para que todos los que estamos a menos de cien metros de ellas lo podamos oír sin problemas. Estoy convencido que muchos orcos en Gran Canaria se compran el teléfono en base a la potencia del altavoz del mismo y no pueden sobrevivir en este mundo si no comparten sus pésimos gustos musicales con toda la gente a su alrededor. Al final, va a resultar que los chichones son todos iguales, independientemente de su ubicación geográfica.

Visiones terroríficas sobre el agua

Visiones terroríficas sobre el agua

Mientras vamos viendo fotos y vídeos de mi viaje por Asia, hemos llegado al momento en el que comenzaron muchas de mis pesadillas presentes y futuras y por eso he optado por extraer esta foto del formato que estoy usando y señalarla de manera independiente. Este es un documento estremecedor y horripilante a la par que alucinante de lo que está sucediendo por todo el universo conocido desde que hasta cualquier friki de barriada popular puede viajar por el mundo. Llegué a esta foto buceando, en el fondo marino del agua del mar. Estábamos debajo de los mares y océanos y cuando finalmente salimos, junto a nuestro barco hay otro. Por los objetos presentes en la cubierta, uno puede presuponer y hasta supone que también estaban buceando allí. Lo estremecedor está a la vista, seguro que ya lo habéis notado. Hay dos julays con microtangas acompañando a un criminal-truscolán, con su bandera esa de la mal-cagada o como quiera que se llame. Indonesia es un país en el que por un peo mal tirado te taponan el culo y te cortan las manos y estos dos chamos estaban allí mostrando más carnaza de la que deberían. En mi barco, que llevábamos a eso que nosotros llamamos cariñosamente y con toda la saña del mundo una mora y que si quieres ser más políticamente correcto te tendrías que referir a ella como una joputa-terrorista-islámica, la chama estaba que se le iban a caer los ojos ya que jamás había visto culo de macho, o, como yo le expliqué, en medicina recibe el nombre de chocho de hombre. La pava lo flipaba y nuestros indonesios murmuraban entre ellos. Si la pasma llega en una de sus falúas por allí, esos dos acaban como albóndigas de sopa en menos que canta una folclórica. El barco se fue al poco tiempo y ya no los volvimos a ver más pero aquí queda este testimonio, con prueba visual por si alguien duda de mi palabra.

A otro ritmo

En Holanda es muy popular el usar búfalos y otros herbívoros para controlar de manera relativamente natural zonas protegidas, que pueden ser de dominio público o de organizaciones privadas que compran los terrenos para convertirlos en parques o bosques semi-públicos, que aunque parezca algo imposible de creer, en los Países Bajos hay varias de esas organizaciones, con cientos de miles de socios que donan dinero cada año para mantener una parte significativa del país fuera del alcance del PoZero y similares. Algunos de esos bosques son gigantescos y tienen centros de recepción de visitantes, con algún café, hacen rutas para caminar por los mismos y son los lugares a los que va la gente a pasear en otoño o invierno. También los hay que se pueden acceder con bicis o incluso con caballos y estos tienen sus propias rutas. En otras ocasiones, en lugar de bosque, crean zonas con el tipo de vegetación que hubo desde siempre en los Países Bajos y que se perdió en gran parte en el siglo XX (equis-equis), zonas con dunas, matojos, hierbas y matorrales. En esos lugares, la hierba y los matorrales se desbocan y para controlarlos, liberan un grupo de herbívoros grandes y ellos pasan por el lugar días, semanas, meses o incluso de manera permanente y se comen todo lo que crece demasiado. Uno de los bichos más populares para estos menesteres es la vaca de las tierras altas, un bicho escocés que acojona porque tiene unos cuernos gigantes, pero son muy pacíficos. Seguro que ya lo he contado en el mejor blog sin premios en castellano porque yo soy así de espléndido, pero repito la anécdota. Allá por el año 2000, al llegar a Holanda, los fines de semana que no iba a hacer turismo por Amsterdam y alrededores me iba en bici por los bosques. Uno de esos días, pedaleaba tan feliz a las afueras de Hilversum con mi polar rojo sangre, cuando llego a una pequeña loma, como de cuatro o cinco metros de alta, que esto es Holanda y aquí es todo casi plano y cuando voy a descender veo un bicho de esos con los cuernos mirando hacia mí y bloqueando el camino de bicis. Hice aquello para lo que se nos entrena en las Canarias, solo que sin palmera. Frené en seco, solté la bicicleta y me eché a correr en dirección contraria sin dignidad ninguna y si llega a haber una palmera, LA TREPO, que de algo tiene que servir el entrenamiento que seguimos para dicho menester en la escuela. Después el bicho se fue alejando, yo regresé a coger mi bicicleta, hice un giro de ciento ochenta grados y me alejé del mismo y en el trabajo pregunté a la gente y me explicaron más o menos lo que puse antes. Podéis ver una foto de uno de esos bichos que me tropecé en el bosque en invierno del año 2010 en la foto Búfalo en la nieve.

Cerca de mi oficina, en una de esas zonas pusieron cuatro bichos, que puedo confirmar y confirmo que este año no son vaca de las tierras altas sino algún otro tipo de vaca. En agosto, cuando paseaba por el lugar siempre los veía, o comiendo o tumbados a la sombra de un árbol relajándose. Uno de los días los pillé en movimiento, cambiando de escenario, buscando una nueva zona para pastar, aunque van con una pachorra que no veas, así que usé mi telefonino con Androitotorota de dos perras gordas y que casualmente tiene una especie de modo de V-Í-D-E-O a cámara lenta para grabar la estremecedora secuencia en la que adelanto a los bichos. Por motivos religiosos que no vamos a discutir, me niego a explicar el concepto de vídeo y de la acción que requiere del dedo ese con el que os sacáis los mocos para poder ponerlo en movimiento. Si eres incapaz de realizar la acción, te mereces una paga por acarajotao. La secuencia transcurre durante más de un minuto pero en el tiempo real fue muchísimo más rápida y de ahí viene el título de esta anotación, de esa percepción del tiempo que probablemente para esos bichos enormes sin acceso al CaraCuloLibro ni al Tuiterota y que ni si quiera son conscientes que truscoluña no es nación, es distinta.

A ritmo pausado

No se ría de la bruja Avería

No se ría de la bruja Avería

Hay gente que lleva su afán por inmortalizarse a niveles ridículos y absurdos, como es el caso de la bruja Avería de la foto que tenemos y que aunque no se lo merece, le he borrado los ojos para que no nos eche un mal de ojos, que cuando uno es tan lerdo, se puede esperar cualquier cosa. La escena sucedió el domingo en el centro de Bratislava, ciudad que tiene varias estatuas desplegadas por la ciudad con motivos chorras o de gente conocida localmente. Esta que vemos la llaman Julay currando, aunque obviamente, el chamo está más bien mirando la vida pasar sin dar un palo al agua. Lleva en el lugar desde el año 1997 y es muy popular. Hay gente que se agacha y se hace una foto junto al mismo y después tenemos a la Bruja Avería, la señora de la imagen, que llevó el concepto a un nivel totalmente nuevo. Es una pena que no grabase el vídeo porque cuando se estaba colocando yo y el chamo que estaba a mi lado le vimos las ubres, que probablemente producen leche agria o algo peor. Lo mejor es que la noche anterior, cuando pasé por allí, había un perro meando la estatua, con lo que esta G-I-L-I-P-O-L-L-A-S, acarajotá o tonta’l’culo no sabe que seguramente se desparramó, con sus manos y sus piernas, sobre un lugar que es cualquier cosa menos limpio. Imagínate cuando un rato más tarde se compra algo para comer y lo agarra con esas manitas y se lo lleva a la boca. No es la única, estoy seguro que cada día en ese mismo lugar, un buen puñado de julays se hacen la foto y creo que la ciudad se debería tomar muy en serio el hacer un listado con nombres, apellidos y pasaportes de los susodichos y distribuirlo internacionalmente, que la única manera de limitar el daño es propagando la información y tratar de eliminar esas ramas podridas del código genético de nuestra especie. Yo he pedido hora para mañana al oculista para que me mire las retinas y compruebe si no me las quemó con la visión estremecedora de sus ubres.