Cargo bike

Cargo bike

Desde que hace casi O-N-C-E años comenzara una de las sagas más prolíficas en éste el mejor blog sin premios en castellano con la anotación La Dolorsi hemos visto hasta el día de hoy doscientos cuarenta anotaciones con bicicletas, las cuales están hasta organizadas en el épico y legendario Álbum de fotos de bicicletas. Una de los modelos favoritos es el de las bicicletas usadas para transportar mercancias, variaciones de dos o tres ruedas que pueden reemplazar a un coche en muchas ocasiones, por mucho que a nuestra culocoche residente le duela esa acción. En la ciudad de Florencia me tropecé con la que tenemos en la foto de hoy y no me pude resistir a hacerle una foto. Desconozco la marca pero se puede ver que tiene frenos de disco y velocidades y ruedas robustas, con lo que un par de cientos de kilos de carga seguro que se pueden mover con esta bici. Al no ser eléctrica, yo no subiría cuestas pero lo bueno de Florencia es que el centro de la ciudad es bien llano.

Mobike

Mobike

En la ciudad de Florencia me tropecé con una de esas compañías chinas que están llenando de bicicletas algunas ciudades europeas. Se trata de la Mobike, una bici de aluminio con unas ruedas sin aire que al parecer no se pueden picar y unos rayos como genéticamente dopados, pocos y fuertotes. Al parecer se usan con un programa en el teléfono que se mueve con el que escaneas un código en la bici y como por magia eso hará que se desbloquee, la usas y cuando te hartas, la tiras en donde te place y le pones el bloqueo manualmente. El chamo que usó esta de la foto la dejó en una calle peatonal en Florencia con dos cojones, se la sudaba que aquello no fuese un aparcamiento de bicis. La carga que se puede llevar es mínima, un puñado de cosas en la pequeña cesta del volante. El alquiler debe ser muy barato porque me crucé con algún julay usándolas. La bici no tiene velocidades y el freno debe ser como mágico-de-disco o algo así. Los mini-micro-guardabarros que tiene en las ruedas no sé si serán suficientemente grandes para proteger el pantalón o la falda de los usuarios. En Florencia no llovía y no pude reírme de algún desgraciado enchumbándose por los bajos.

Ligfiets con remolque

Ligfiets con remolque

Me paso la vida añadiendo fotos a mi álbum de bicicletas y cuando busco alguna para poner por aquí, voy de cabeza al final del álbum y se me olvida que escondidas entre las cientos de fotos que hay tengo algunas que jamás han sido expuestas al candelabro, como la de hoy, una ligfiets que me tropecé en el aparcamiento de una hiper-ferretería de las cinco que hay a un par de kilómetros de mi casa. Se ve que el dueño iba dispuesto a comprar bastantes cosas y aprovechó para ponerle un pequeño remolque en el que llevar carga además de la enorme caja que está detrás del asiento. Creo que ya hemos visto uno de estos triciclos allá por noviembre del año 2011 en la anotación Triciclo y en aquella ocasión tampoco pude ver la marca o el modelo. Este tipo de bicicletas que llevan al conductor mucho más bajo suelen llevar en ocasiones una banderita por la parte de atrás para que los conductores los vean venir y no se los lleven por delante, algo que sucede con cierta frecuencia. En mi trabajo había un compañero con una de ellas que además iba a velocidades espectaculares y cada dos años disfrutaba uno o dos meses de baja cuando le rompían algún hueso. Tras tres de esos desistió, la vendió y se pasó a una bicicleta de carreras de las de siempre.

Pop Up Parking

Pop Up Parking

En una ciudad que apuesta por las bicicletas como columna vertebral de la movilidad de sus ciudadanos, hay problemas logísticos algunos días de la semana, por ejemplo, cuando hay mercado. En Utrecht, siempre que tenemos mercado en el centro de la ciudad, además de los aparcamientos disponibles en la zona se montan unos desmontables y gratuitos en los que dejas la bicicleta con vigilancia, ya que el acceso o la salida se hace controlando. Al entrar, le grapan a la bicicleta la mitad de la entrada, que entre otras cosas tiene un número y el dueño recibe la otra mitad. Cuando la sacas, tienes que entregar tu mitad y comprueban que ambas tienen el mismo número. En este aparcamiento de bicicletas portátil hay unas estructuras metálicas que sirven para sujetar la bicicleta y a la que puedes encadenar tu bici, por si algún listillo entra una cutre, te cambia el recibo e intenta salir, que se sabe que un truscolán que se inventó un país ya lo intentó. El aparcamiento de la foto está literalmente en el mercado, vas en bicicleta hasta veinte metros de distancia del lugar. Si vienes en coche, lo más cerca que puedes venir te dejaría a unos quinientos metros y a casi cinco leuros la hora de aparcamiento. En las calles sencillamente no hay zona azul, todo el centro de la ciudad carece de la misma. O pones el coche en un aparcamiento, o entras al mismo en transporte público. La zona azul además de limitar el aparcamiento a dos horas, está mucho más lejos y las máquinas no permiten el pago en efectivo o con tarjetas de crédito o débito extranjeras. Si no tienes una tarjeta de un banco holandés, ya puedes resignarte a los aparcamientos públicos porque las calles estarán prohibidas para ti. La única alternativa para vosotros los culocoches son los P+R, mega-aparcamientos en las afueras de la ciudad. En Utrecht por cinco leuros se puede aparcar el coche en el lugar y en el precio va incluido el viaje de ida y vuelta al centro de la ciudad para un grupo de hasta cinco julays. Eso sí, suena fabuloso pero los veinte minutos de transporte público no te los quita nadie, con lo que la bici sigue siendo el mejor sistema para tele-transportarte hasta el mismísimo centro.

Regresando al tema del aparcamiento portátil, cuando yo hice la foto estaba a punto de cerrar. Lo pusieron para un mercado que se cierra a las tres de la tarde y eran casi las cinco.