Halfbike

Con tanta caló y mi cerebro derritiéndose, regresamos a un territorio cómodo y confortable, el de las bicicletas, de las que hemos visto cienes y cienes por aquí y hoy tenemos una pequeña aberración que me han puesto practicamente delante de las narices ya que hay alguien que trabaja en el edificio vecino al nuestro que la trae. Se trata de una halfbike, una bicicleta sin sillín, lo cual todos sabemos que significa el fin del disfrute de todas esas monjillas que aprovechaban la bici para tener sus encuentros astrales. Sin sillín, cualquier desplazamiento se ha de hacer de pie y además meneándote, ya que el ciclista está sobre los pedales. En realidad es más un triciclo, si contamos las ruedas y la rueda principal es la delantera. El coste de esta bici es de cuatrocientos noventa y nueve leuros. Se puede plegar, con lo que vale para llevarla en el transporte público y pesa unos nueve kilos, que no es una cantidad excesiva. El principal problema que yo le veo es que ahí no hay guardabarros con lo que el día que llueve, los bajos del pantalón o las bragas si llevas falda se te tienen que poner muy bonitos. En cualquier caso, si haces trayectos no muy largos y no te importa dejarla en casa cuando llueve, puede ser una buena opción.

La bicicleta hortera

Hoy debería comenzar una nueva serie pero con la movida de ayer, me pasé la tarde con los dramas y los arreglos funerarios por el Güaza con toda la chusma y la gentuza que parece estar esperando que me abiquen y al final se me olvidó totalmente el seleccionar las fotos de la nueva serie. Por suerte tenía una foto de una bicicleta que se cruzó en mi camino por Viena y así inauguramos la nueva etapa en el hospedaje de imágenes fuera de flickr para esta categoría con la foto de hoy, una aberración deleznable que merece la pena de muerte directa para el que la hizo. Lo de pintar la bicicleta con un color hortera para que no te la roben es algo que se ve con cierta frecuencia en Holanda, pero lo de pintar la cadena también, eso demuestra un nivel de estupidez tan alto que clama al cielo. La bici parece tener el nombre de una de esas cadenas de esclavitud de pobres para la distribución de comida para gandules y perroflautas que parecen preferir que les traigan el plato a casa de un restaurante cercano a aprender a cocinar. Dicha cadena, después de algunos reveses judiciales por los Países Bajos, abandonó este mercado el año pasado. La bici de la imagen tiene toda la pinta de no ser muy práctica para los Países Bajos, sin guardabarros por aquí es básicamente una invitación a pringarte de pé a pá cada vez que llueve, algo que puede suceder a menudo y en el caso de las dos semanas pasadas, todos los días y varias veces al día. Supongo que en Austria no les llueve tanto o el propietario tiene puntos adicionales de estupidez por este detalle.

Urban Arrow Family en blanco

Ya hemos visto algunas Urban Arrow, incluyendo este modelo, que es el Family, aunque me parece que esta es la primera vez que vemos el modelo eléctrico. Estas bicicletas son muy robustas y están muy bien hechas y no reparan en gastos a la hora de elegir los materiales, lo que resulta en que el precio base de la bici, sin extras, sea de más de cuatro mil doscientos leuros. Por esa pasta te llevas una bakfiets, una bici de carga en la que se pueden llevar dos niños, con sus cinturones de seguridad y sentados en la zona más cercana al centro de gravedad de la bici. La cesta tiene polipropileno para protegerlos en caso de accidente. El motor eléctrico es bastante potente y tiene un arsenal de accesorios, incluyendo un asiento extra con cinturón de seguridad para llevar un tercer niño en la cesta. El radio de alcance usando la batería es de setenta kilómetros sin carga y de cincuenta con carga, obviamente, con el conductor pedaleando. La bici es pesada, con cincuenta y un kilos y cada vez se ven más por las calles. En definitiva, una bici para los que no quieren tener un coche, viven en la ciudad, pero quieren moverse teniendo una gran capacidad de carga, ya que incluyendo el peso del conductor, se pueden llevar hasta doscientos treinta kilos, aunque imagino que con el peso máximo, esa cosa tiene que ser como una losa de pesada.

Aparcamiento de bicicletas fastuoso

Hemos visto cienes y cienes y cienes de bicicletas por aquí y tanta bicicleta, necesita lugares para aparcarlas, a ser posible con la posibilidad de encadenarlas a los mismos si el país está lleno de truscolanes y chusma y miasma de esa independentista. En el centro de Bratislava me topé con el aparcamiento de bicicletas que vemos en la foto y que está delimitado en sus extremos por unas bicicletas de estas que son tan poco prácticas por el esfuerzo tan grande que hay que hacer para subirse y lo mal que lo pasa uno cuando llega a un semáforo o un stop y se tiene que parar. El aparcamiento es precioso pero resulta muy sospechoso que no haya ninguna bicicleta en el mismo, con lo que o la gente no es muy de usar bicis en Bratislava o las afanan a base de bien y por eso allí no quedaba ninguna. En los Países Bajos en la actualidad, se tiende más a edificios de aparcamientos de bicicletas con capacidad para cientos o miles, normalmente gratuitos (depende de la ciudad) y vigilados. De esa forma, la gente acude al centro de la ciudad en bici o en transporte público y los coches y los culocochistas como dos conocidos comentaristas se quedan bien lejos del centro.