Bokbierfestival 2017

Cuando llega el mes de octubre tanto el Moreno como un servidor esperamos con ansia el último fin de semana del mes, ese en el que la hora de verano se desvanece y regresamos al horario convencional, pero nuestro interés no está en el cambio de hora sino en el Bokbierfestival, el mayor evento cervecero del universo conocido y por conocer dedicado en exclusiva a la bokbier, cervezas muy populares en los Países Bajos, mayormente creadas por particulares o grupos de amigos y producidas en pequeñas cantidades con lo que ni se exportan ni se comercializan en grandes cantidades. El festival tiene lugar todos los años en el mismo local, el Beurs van Berlage, edificio que pese a que todos los turistas que visitan Amsterdam lo ven, es como un paraíso alejado de los mismos porque se alquila para eventos y no hay visitas guiadas de turistas. Tiene su historia ya que en un pasado cada vez más lejano fue la sede del mercado de valores de Amsterdam o eso que solemos llamar la Bolsa, esa que los truscolanes nos roban una y otra vez. Ya he perdido la cuenta de las veces que he ido pero puedo afirmar y afirmo que tengo una impresionante colección de vasos, ya que la entrada se concreta en el vaso en el que te sirven las cervezas y como hay años en los que parecen de vino, al final opté por deshacerme de los vasos de vino barato que tenía en mi casa y reemplazarlos por estas joyas con tan buenos recuerdos. Por aquí por el mejor blog sin premios en castellano se ha hablado muchísimo del tema y hay una purriada de anotaciones con fotos y vídeos que seguramente parecen idénticos a los de este año y a sí sin rebuscar mucho me encontré las de los siguientes años: Bokbierfestival 2016, Bokbierfestival 2015, Bokbierfestival 2014, El Bokbierfestival 2012, una referencia al evento en el año 2011 en Siendo social a lo uno punto cero, Bokbierfestival 2008 y Bokbierfestival 2007 y es más que probable que los años que no están en la lista también acudí.

Hay todo un ritual para este evento y en nuestro caso, la visita siempre empieza en Hilversum, encochinándonos a base de bien con un plato de costillas en el Café Cartouche, lugar que mantiene su altísimo nivel de calidad desde antes de los dolores y el embarazo. Nos juntamos a las cinco y sobre las siete de la tarde nos desplazamos en tren hasta Amsterdam. A esa hora ya no hay colas para entrar en el Beurs van Berlage, las hay más bien para marcharse ya que muchos empiezan al mediodía cuando abren y a esa hora están ya más que tibios.

El vaso del Bokbierfestival 2017

Pagamos nuestra entrada, que es el vaso que está por encima y tres monedas, por veinte leuros. Lo bueno de un precio tan alto es que es un evento libre de turistas y chusma y gentuza de la peor. En la puerta de acceso, el gorila contratado comprueba que tienes un vaso para poder entrar.

Snab IJsbok

Fuimod directamente al puesto de SNAB para tomarnos una IJsbok, la reina de las cervezas bok, producida en cantidades ínfimas y muy difícil o casi imposible de conseguir. Es también una cerveza con un porcentaje de alcohol del nueve por ciento y un despliegue de sabores en tu paladar.

El Beurs van Berlage durante el Bokbierfestival

El lugar estaba menos lleno que el año pasado a la misma hora o eso nos pareció a nosotros. Según unos colegas que fueron por la tarde, tres horas antes de llegar nosotros era imposible moverte por la sala de la cantidad brutal de gente que había y las colas para conseguir las cervezas más preciadas eran de cinco o diez minutos. La foto está hecha desde el extremo opuesto al lugar por el que entramos y por allí estaba la Texels Storm Bock, que fue mi segunda cerveza y que en años anteriores ha gandado algunos premios y tiene muy buena reputación. La cervecería Texels está en la isla de Texels, lugar ignorado y desconocido por los turistas que vienen a Amsterdam para el porro, los canales y los escaparates de las putas. Por suerte las islas Frisias se han salvado de ese turismo y han quedado para el uso y disfrute de nosotros los holandeses y que así sea por mucho tiempo.

Oproer - Bock by Dope demand

Mirando en el libro que te dan en la entrada con todas y cada una de las cervezas que se servían y en donde explican cosillas sobre las mismas descubrí una que despertó mi curiosidad, una especie de engendro que auna dos universos que jamás se habían cruzado anteriormente en el mío y que ha sido fantástico descubrir que existen. También me sirvió para descubrir una cervecería que está en la ciudad de Utrecht y que visitaré algún día. La cervecería es la Oproer y la tercera cerveza fue la Bock by Dope demand y lo peculiar de esta es que es un injerto de cerveza bok en cerveza de trigo. Estaba bastante rica y tenía un porcentaje de alcohol del siete por ciento.

Effectenbeurszaal en el Beurs van Berlage

Pasamos también por la Effectenbeurszaal que es en donde desde hace unos años ponen el escenario con la música en vivo y regresamos allí algo más tarde. De las cinco cervezas que tomé desconozco el nombre de la cuarta porque fue a propuesta de alguien, estábamos al lado, la pillé, la bebí pero se me olvidó hacerle foto al nombre o a la cerveza y tampoco me pareció nada del otro mundo, aunque nos la recomendaron unos compañeros de la oficina que nos cruzamos. En fin, que lo mejor es ignorar a la gente y hacer caso de tus gustos.

Oldskool Brewery  - Go B*CK Yourself!

Mi quinta y última cerveza en el festival fue de la compañía Oldskool Brewery, que hacen sus cervezas en Eindhoven. Se trataba de la Go B*CK Yourself! que a mí me gustó bastante. Tiene un porcentaje del 8,2 por ciento de alcohol.

El Elegido en el Bokbierfestival 2017

Después regresamos a la sala de la música para asentar las cervezas antes de marcharnos. El Moreno hizo una foto de grupo o eso que la gente llama selfi y la mandó con una etiqueta especial y apareció en las pantallas grandes que hay en el evento con gran emoción por parte de todos ya que nuestra vida se vio más completa al promocionar nuestro alcoholismo y la felicidad tan casi absoluta.

La pantalla y debajo la banda

La foto iba acompañada del clásico texto reivindicativo truscoluña NO ES NACIÓN y como la mandó cuando ya la gente se marchaba (el viernes y el sábado cierran a las once de la noche) y había pocas fotos, no se cansaban de repetirla en las pantallas. Al salir siempre íbamos a un Febo cercano a comernos una hamburguesa o una croqueta holandesa pero la peste turística ha cerrado ese local de clásica comida-basura holandesa. Tuvimos que comer en el Smullers que hay dentro de la estación de tren, que no es lo mismo pero es casi igual. Después nos despedimos y yo pillé el tren de las once y media para Utrecht y al llegar busqué mi bici en cierto aparcamiento que es el más grande del universo para bicicletas y volví a casa. Fui directo a la cama.

Y para cerrar esta anotación, un vídeo que conjura en sus entrañas tres de los pequeños y cutres vídeos que hice, ya que los más personales no están incluídos en este. Este documento estremecedor y provocador lo he puesto en flickr, así que para los menos dotados intelectualmente entre los lectores, decir que HAY QUE HACER CLIC EN LA IMAGEN y recordad que tengo un muñeco de vudú en mi casa y al que me toque los güevos, le clavo dos alfileres negros y se va a cagá. Regresando al tema, en el primer segmento tenemos la vista de la sala en la que se celebra el festival al entrar y pedir la primera cerveza. El puto del Moreno se dedicó a pasar el vaso por delante del teléfono y hasta pretendía pasar por delante de la cámara con lo que lo estuve evitando todo el tiempo. Tras una cortinilla presenciamos uno de los rituales más fascinantes y provocadores en el mundo animal, la ceremonia del lavado del vaso de cerveza, un ritual que realizan los machos cuando toman cervezas distintas. Se dice que una vez vieron a una hembra intentando hacerlo pero no dio con la puerta del lavavajilla y no pudo ser …. La tercera parte es el ambiente en la sala de la música. Me escapé y fui yo solo para que cierta persona antes mentada no me jodiera el vídeo. Como es un vídeo de poco más de un minuto y quería una canción modesta y sencilla para acompañar mis chapuzas de vídeos, he optado por la fantástica canción Jump de Das Sound Machine en su versión a capella de la fantástica película Dando la nota: Aún más alto. El vídeo, si no lo podéis ver por ahí debajo como una foto TOTALMENTE EN NEGRO, algo hecho a propósito para ver si espabiláis, también está AQUÍ:

Bokbierfestival 2017

Thurn und Taxis Weissbier Dunkel

Thurn und Taxis Weissbier Dunkel

En una cervecería en Budapest a la vera del río Danubio probamos varias cervezas del país antes de decidir que lo nuestro no eran aquellos mejunjes malos. Para salirnos de la espiral decidimos pedir una Thurn und Taxis Weissbier Dunkel, cerveza alemana producida en la zona de Munich por la conocida compañía Paulaner. Esta es una cerveza de trigo más obscura que las tradicionales y con un volumen de alcohol algo más alto, que en este caso era del 5,5%. No se yo si fue porque era de grifo o porque estaba algo lento aquel día pero la espuma desapareció antes de hacer la foto. Tenía un montón cuando la sirvieron pero vamos, se volvió invisible. El sabor era muy agradable y afrutado y con un toque a plátano. Pese a que el color de la cerveza puede impactar un poco, estaba muy rica y nos tomamos una segunda.

Primator Weizenbier

Primator Weizenbier

El año pasado cuando pasé por Budapest, después de probar unas cuántas cervezas de trigo locales y llegar a la conclusión que allí no las saben hacer, nos saltamos a la Primator Weizenbier, una cerveza de trigo de la República Checa que incluso ha ganado algún premio. La cerveza estaba muy bien, recuerda a las alemanas de Baviera, tiene un montón de espuma, como esas y en su sabor había un toque como a plátano, además del ácido habitual en las cervezas de trigo. El porcentaje de alcohol es del 4,8%, en línea con las alemanas. Al parecer se produce en un poblacho checo del norte del país, cerca de la frontera con Polonia. En su conjunto, toda una sorpresa y una que merece la pena tener en cuenta, sí es que os la tropezáis, que en Holanda por ejemplo yo jamás la he visto en bares o en el super.

San Miguel Lemon

San Miguel Lemon Flavor

En mi tercer viaje a las Filipinas me limité a tomar la cerveza San Miguel que me gusta y pasé de experimentos, excepto por aquel día en el que vi a una pava pidiendo una San Miguel Lemon y se me ocurrió pedir lo mismo. Cuando me la sirvieron descubrí varias cosas. El porcentaje de alcohol es del tres por ciento. Aquello no es cerveza, es más bien una bebida con gas y sabor a limón que tiene un lejano, pero lejanísimo parentesco con la cerveza. Provocó en mis interioridades el mismo rechazo que la aberración esa mejicana que dicen que lleva tequila. En el lado positivo, decir que al igual que cualquier otro refresco, sirve para calmar la sed con un calor extremo pero poco más, no es, ni será jamás de los jamases cerveza. Había otra con sabor creo que a manzana pero no tuve estómago para tomarla. Se puede equiparar a las claras que tanto gustan en algunos lugares de España, solo que hecha con algún tipo de refresco de limón.