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Chinmensaje de despedida

Si el día que se repartían las virtudes yo hubiera estado más atento posiblemente habría salido mejor parado pero como sucedía que estaba distraído con pensamientos libidinosos o de alguna otra naturaleza, la virtud del orden no llegó a tocarme y me he de conformar con el asombroso caos en el que vivo. Por eso y por algunas cosas más la saga del Chino salta de tema en tema sin respetar demasiado la secuencia temporal con la que suceden los eventos. Hoy retrocedemos un par de semanas, al instante en el que nuestro héroe firmó el contrato con el que se finiquita su relación con la compañía para la que trabajamos. Unos momentos antes de hacerlo envió un mensaje a TODOS los empleados con uno de sus clásicos acertijos que siempre nos fascinan tanto:

Todos Queridos,

Trabajar para mí placer ser y parecer y con ustedes por siete años últimos estar y ser y compartir. ¡Tan buenos colegas gracias dar y momentos buenos todos tener y atesorar!

Oportunidad para decirles me gustaría aprovechar y adiós y hola ser y estar y siempre de lo mejor todo en el pasado, el presente y en el futuro desear.

Chino El

Aún vibraban los cables de nuestras conexiones de red con semejante declaración de intenciones humanitarias que seguramente contiene un mensaje profundo que estudiaremos en el futuro y que quizás con una máquina Enigma podamos desencriptar cuando nos llegó un nuevo mensaje destinado a todos los empleados:

Queridos Colegas,

La empresa espera y desea que de una vez y por siempre el hijoputa que jiña en los baños y los deja hechos una mierda se pudra en el infierno del que nunca debería haber salido y no vuelva a pasar por nuestra oficina. Les rogamos que se abstengan de usar los baños de la segunda planta hasta que mañana la brigada de limpieza los ataque y los limpie porque susodicho cabrón lo ha vuelto a hacer y el baño está inservible. Le rogamos a los empleados de esa planta que sufran algún tipo de apretón que usen los baños de las otras plantas.

Esperando haberos informado convenientemente,

La Dirección

Abrí corriendo el programa de mensajería interno y le pregunté directamente:

- Chino … – dije.

- Je je je – me respondió.

- Lo has vuelto a hacer, has jiñado en el baño y has dejado el grafitti – confirmé sin lugar a dudas.

- Je je je – volvió a responder.

- Mira que eres mala persona. Las turcas de la limpieza no se merecen tus cagadas. Si realmente quieres tocarle los huevos a alguien, obra sobre la mesa del despacho de ese al que odias tanto – y no sé por qué, según lo escribí pensé que era muy mala idea el sugerirle algo así porque es capaz de hacerlo.

- Chino empresa con enfadado estar y mierda expresar con. Comida Chino especial cenar anoche para hoy regalo grande dejar. Completo triunfo ser y parecer, mensaje recibido estar – Y gracias a las virtudes de la mensajería pude reordenar las palabras para desencriptar la esencia de su idea.

- Malo, malo, malo eres. Jamás te volverán a contratar aquí y como sigas tocándoles los huevos, el día que una empresa pida referencias sobre ti se vengarán – le dije, sabiendo que no lo llegaría a entender plenamente.

- Importar al Chino no. Mi vida en el capítulo cerrado estar y parecer. ¿Café? – me dijo zanjando la conversación.

- Vale, nos vemos en dos minutos en la máquina de café de la primera planta

- Acuerdo de. Baño limpio allí estar. Dejar mensaje nuevo quizás. Je je je …

Chincagaleras

En toda multinacional que se precie, el correo interno es algo de lo que se usa y abusa para todo tipo de menesteres. En la sede de nuestra compañía es raro el día en que no recibimos algún correo avisando a los cientos de empleado que alguien se dejó las luces del coche encendida, que otro se encontró unas llaves o que una echa de menos una planta a la que tenía mucho aprecio y que ya no está en su oficina. En ocasiones algún acarajotado responde a todos y de repente y sin saber ni como te ves en una guerra de correos absurda. Uno de los ejemplos más exóticos sucedió el año pasado con una empleada de la oficina de recepción de pedidos. De repente nos mandó un mensaje a todos pidiendo que mandáramos SMS a un número novecientos con su nombre para poder ganar un concurso en el que el premio era una boda en el aeropuerto de Schiphol con luna de miel posterior en algún complejo agitanado del Caribe. El mensaje era patético desde la primera hasta casi la última de sus letras, ya que poco menos que nos imploraba. Lo remataba con un abu, abu, abu que me desconcertó a mí y a todos. Estaba escrito en holandés, así que bajé al despacho de mi amigo el Moreno y le pregunté porque yo solo conozco el a.u.b o aub. Estábamos analizando las carencias gramaticales de la susodicha cuando entra un nuevo correo enviado a todos con una corrección: en lugar de abu, abu, abu es aub, aub, aub. El primer acrónimo no tenemos ni puta idea de lo que significa, el segundo, en este caso quiere decir por favor. Huelga decir que no ganó el concurso y hasta el día en que se acabó su contrato y se marchó la llamamos abu, abu, abu.

Toda esta introducción viene a cuento de otro de esos correos que recibimos no hace mucho y que como siempre, es real como la vida misma. Contaré esta historia partiendo del día anterior. Después de la hora de comer, al volver de caminar a la oficina, yo y el Moreno nos tropezamos con El chino y lo invitamos a tomar un café. Íbamos andando hacia la máquina cuando El chino, sin mirarnos ni decirnos nada, se echa a correr dejándonos en la estacada. Estamos muy acostumbrados a estos prontos así que no le dimos más importancia.

Un par de horas más tarde quedé de nuevo con el hombre para tomar un café y estábamos de tertulia cuando salió corriendo hacia el baño sin decirme nada. Lo esperé durante un rato y al ver que no salía, me marché. Un cuarto de hora más tarde me llegó un mensaje suyo:

- Chino malo estar y parecer. Comida sentar mala y chincagaleras tener. Mierda mucha echar y baño ir veces muchas al — me informó dándome mucha más información de la que yo hubiese querido conocer.

- Vaya por Dios. Espero que no te quedes dentro con las luces apagadas …

- Chino problemas con luces saber y entender. Chino teléfono llevar — me dijo confirmando que a él también se le habían apagado las luces mientras jiñaba en el baño.

- Genial. ¿Vuelves a Utrecht conmigo en el tren? – pregunté.

- Chino creer no, Chino tren y cagaleras sincronizar y salida de hora saber no — y no veas lo aliviado que me quedé con la noticia.

- Pues nada, que te sea leve y que te pongas bien pronto. Ya hablamos …

- Mañana hasta OK

Me olvidé completamente del asunto y me fui a casa. No me lo encontré en el tren y al día siguiente tampoco fue conmigo. Estando en la oficina, sobre las once de la mañana nos llega uno de esos correos enviados a toda la empresa:

A la atención de TODO el personal,

Nos han informado las limpiadoras que en la segunda planta, en el baño de hombres cercano al montacargas, alguien ha obrado y ha dejado el retrete hecho un asco, tan mal que las señoras turcas de la limpieza se niegan a realizar su trabajo a menos que haya un plus de por medio. Se ruega a la persona que ha cometido semejante tropelía se abstenga de jiñar en la empresa y en el supuesto de hacerlo, que use LA PUTA ESCOBILLA Y LIMPIE SU OBRA CUANDO TERMINE DE CAGAR.

Esperando haberos informado correctamente,

La Dirección

En seguida abrí el programa de mensajería:
- CHINO … — y los puntos suspensivos lo decían todo.

[completo silencio, sin respuesta después de casi medio minuto]

- CHINO sé que estás ahí — insistí

[de nuevo no sucedió nada]

- CHINO, no me hagas bajar que soy capaz de hacerlo. HAS SIDO TÚ

… pasaron unos segundos … 

- Chino ser no. Negar yo veces mil y una

- NO me vengas con cuentos. Tú eras el que ayer se estaba cagando por las patas pa’bajo y todos sabemos la manía que le tienes a los de esa planta y ese lado del edificio. Confírmalo o me voy ya mismo a la máquina de café y lanzo el rumor … — le dije haciendo pausas para que capte la complejidad del mensaje en toda su gloria

- Eso hacer tú no. Chino cagar sí allí, Chino venganza buscar. Chino seis hasta las esperar y vacío cuando edificio estar cagar y subir. Legendaria cagada ser y parecer — confirmó.

- Te has pasado. Las turcas no te lo perdonarán en la vida. Procura no darles la espalda que esa gente cultiva terroristas y criminales como yo tulipanes en mi jardín

- Je je je … Chino siempre por negar

- ¿Nos tomamos un cafelito? … — pregunté

- Minutos en diez. Ir cagar primero a … — respondió.

- ¡Que te cunda! nos vemos en la máquina del café …

- OK

Chinnoticia

Estoy en la oficina profundamente ocupado trabajándome los güevos para que me sigan creciendo y alcancen ese tamaño de peras maduritas que tanto he deseado desde que era pequeño cuando me llega un correo electrónico de mi amigo El chino en el que el asunto dice: ¿Qué tu café sabes?

Lo abro y lo leo cuidadosamente:

La explosión en la sacrosanta ciudad de Utrecht fue un intento de suicidio

Lunes 27 de octubre 2008

La explosión que escoñó cuatro favelas en la sacrosanta ciudad de Utrecht el sábado y que apalancó a cuatro julays en el hospital de la Virgen del sucio Potorro fue un intento de suicidio que salió mal, según informa la agencia de noticias del Chimpún este lunes.

El hijo-de-la-Gran-Puta de veintidós primaveras que causó la explosión sufre estreñimiento y quemaduras pero el muy cabrón sobrevivió y con suerte en su puta vida saldrá del coma, informa la agencia Chimpún.

Cuando termino de leerlo salgo disparado para la planta baja del complejo de oficinas para tomarme un cafelito con El chino ya que en el asunto del mensaje lo dejaba bien claro. Me lo encuentro esperándome junto a la máquina, pulsando botones aleatoriamente para ver si la consigue engañar y le suelta algunas monedas, ya que pese a trabajar en la empresa durante siete años, el cabrón aún no se cree que el café es gratuito y sigue convencido que si hay orificio para monedas, tiene que haber güita en su interior.

- Chino, que no hay dinero en la máquina. Déjala en paz y prográmame un moca especial fuerte con azúcar por la gloria de la Muralla — le digo para llamar su atención.

- Chino saber monedas que aquí existir y vivir y Chino encontrar. ¿Tú noticia leer importante en correo? — me preguntó.

- Sí, no me había enterado. El sábado no estuve en Utrecht. — le dije mientras saboreaba mi café calentito.

- Autobuses seguros ser quizás no más. Reparar debo mi bicicleta. De trabajar cuando acabe, Amsterdam me voy mañana por la mañana así que verte en tren — me informó

Me quedé callado durante casi un minuto tratando de descifrar la información y captar el concepto que seguro que se me estaba escapando por algún lado. Pese a mi gran desgaste neuronal, no logré sacar nada en claro salvo que se iba a Amsterdam después del trabajo. Decidí seguir indagando en esos vastos océanos que contiene su cabezón.

- ¿Por qué hablas de autobuses y bicicletas ahora, Chino? No hay relación alguna entre la explosión y los autobuses, al menos no en la noticia — sondeé con cuidado procurando cubrir todos los tópicos para conseguir al menos una respuesta que se pueda entender.

- Suicida bombero terrorista ser y si parecer, practicar en casa para bombas poner y transporte público seguro no ser. Chino trabajo al en bicicleta ir y seguro estar – me dijo dejándolo todo bien claro.

- No crees que estás exagerando un poquito. Era un pobre desgraciado de veintidós tacos que seguro que se intentó matar porque no tenía dieciocho mil trescientos noventa y cinco contactos en el feisbuc y se sentía un ser inferior y poco apreciado por los seres inhumanos y el resto del mundo — le comenté.

- Chino feisbuc no tener y terrorista por eso no ser. Chino quizás mucho reaccionar y cosa mala no ser aunque parecer. Chino en autobús a trabajo ir y si persona con mochila entrar, Chino correr y bajar — me dijo como si esa fuera la solución definitiva.

- Tienes toda la razón del mundo. Eres un pozo de sabiduría infinita. Yo me piro a mi despacho que mi compañera tortillera está en uno de esos días en los que no se le cascan los huevos y no veas la mala leche que se gasta. Nos vemos mañana en el tren — le dije mientras tiraba el vaso de plástico en el contenedor de reciclaje y procedía a comenzar las maniobras para marcharme.

- Hasta mañana entonces ser

Segundo Chinexamen de conducir

Yo no dejo de alucinar con mi amigo el Chino. Es una fuente inagotable de historias. Recordaréis como sufrimos con el Chinexamen y lo mal que lo pasamos cuando no lo aprobó. Después vinieron sus exóticas Chinclases de conducir usando el transporte público y tras casi un mes de silencio, hemos tenido más novedades en este tema que os paso a relatar.

A primeros de abril se cambió el examen práctico de conducir y el vetusto y tradicional estilo de dar ordenes al examinado y evaluar como las ejecuta ha quedado atrás. Ahora el examen es en un recorrido, yendo de un lugar a otro en un tiempo determinado y sin que el examinador intervenga. La persona que se examina puede pararse a preguntar en caso de dudas y puede elegir su propia ruta en tanto en cuanto consiga llegar al lugar dentro de la franja de tiempo permitida. El número de estas rutas es limitado, son unas pocas, aunque bien jodidas porque pasan por lugares de mucho tráfico.

Al Chino le tocó examinarse un sábado por la mañana y pese a que pueda parecer ventajoso, en realidad esos días hay un montón de tráfico en la ciudad por toda la gente que viene de compras. Los exámenes pueden ser rutas que te llevan desde la estación central hasta el edificio de los bomberos o desde el bulevar de las tiendas de muebles hasta la estación norte de la ciudad. Un par de días antes le pregunté al Chino si él se conocía la ubicación de todas las dotaciones de bomberos y me miró como si estuviera chiflado y empezó a bambolear la cabeza con ese movimiento tan característico que hemos aprendido a amar. Me dice:
- Estación de bomberos ser y estar en lugar único y Chino conocer y llegar saber — y se quedó tan ancho.

- Pero es que hay más de una. En cada zona de la ciudad hay una dotación, ¿a cuál tienes que ir? — pregunté

- Tú Chino confundir no. Bomberos ser y estar en sitio único y Chino saber y conocer — creo que está clarísimo que este se cree que aquí también se estila lo del partido único y el tener las cosas en un único sitio como en su país.

- OK, tú mismo. Que haya suerte en el examen — y cambiamos de tema de conversación.

Esta semana me lo encontré en el tren y no me pude contener:

- ¿Qué tal te fue en el examen?

- Examen Chino fallar — dijo muy bajo de ánimo

- ¡Qué me dices! Pero si tú estabas preparadísimo y te sabías las rutas al dedillo. ¿Cómo han podido suspenderte?

- Chino bueno conductor ser. Chino día el de examen pronto llegar y examinador saludar. Hombre bueno parecer y pronto en coche entrar para examen hacer — a partir de este momento el diálogo de besugos será entre el Chino, su examinador y si se tercia, su profesor de autoescuela, así que no se confundan. Esto fue lo que sucedió:

- Vamos a comenzar el examen señor Chino. Quiero que nos lleve a la estación de tren de Overvecht cruzando al menos en una ocasión el Oudegracht — le dijo el examinador fijando la ruta del examen — tendrá cuarenta minutos para hacer el trayecto y total libertad para fijar la ruta.

- Oído Chino Cocina y Marchando. Son sesenta y uno euros favor por — y sonrió con esos dientes negros lavados con gárgarass de refresco de cola todos los días de su vida.

- ¿Qúe dices, chaval? ¿Qué es eso de sesenta y un euros? — Le preguntó el examinador

- Estación central viaje a Overvecht ser una zona y línea ocho ser y precio sesenta céntimos de billete y un euro tener favor por — le dijo el Chino antes de recibir un cuesco de su profesor que estaba sentado detrás.

- Es un bromista, no le haga caso — dijo el profesor del Chino. Arrancaron y tras un minuto de amable silencio en el coche, el Chino dice:

- Viestraat Lange, parada ser, Viestraat Lange — y detuvo el coche en medio de la calle, justo delante de una parada de autobús y abrió la puerta del pasajero.

- ¿Pero qué haces? ¿Tú de qué vas? — le dijo el examinador, el cual comenzaba a enojarse con tanta cosa rara. El profesor tuvo que intervenir y cerró la puerta del coche. Volvieron a arrancar.

- Witevrouwensingel, líneas aquí diez y siete transbordo, Witevrouwensingel — y volvió a detener el coche frente a una parada de autobús volviendo a abrir la puerta, como si estuviera llevando una guagua y esperara pasajeros.

- Una más de estas y le suspendo, ¿me entiende? — le dijo el examinador. El profesor sudaba copiosamente en el asiento trasero.

- Oír y entender Chino. Sí Señor, Señor — y empleó un tono marcial en su voz. A partir de ese momento conducía en silencio y todo parecía ir bien. Llegaron a un cruce y el Chino señalizó correctamente su maniobra para girar hacia la derecha. Entraron al cruce y el coche siguió de frente pasándoselo y cuando parecía que ya era muy tarde, metió un volantazo terrible y trató de girar el coche como si fuera un autobús. El problema fue que los coches no tienen el mismo tipo de dirección y lo que logró fue enfilar directamente el carril contrario de la calle. Los dos hombres que lo acompañaban comenzaron a chillar al unísono y la persona que venía de frente hacia ellos trató de evitar la colisión. Todos gritaban y el Chino no sabía que hacer porque en las semanas que había observado a los conductores de autobús, ellos hacían las curvas abriendo mucho el vehículo para girar. El examinador pisó con fuerza el freno que lleva en su lado del vehículo y se pudo sentir el ABS tomando control de la situación.

- Salga ahora mismo del coche. Está suspendido. Usted es un peligro para la circulación. Por Dios, podíamos haber muerto — dijo el examinador aún enfurecido y tratando de soltarse el cinturón de seguridad para huir. El profesor del Chino ya había salido del vehículo y los miraba respirando entrecortadamente desde la acera, sabiéndose a salvo de otra posible desgracia.

- ¿Chino aprobar no? — Preguntó inocentemente

- ¡Ni de coña! — le dijo el examinador zanjando el asunto

Chinclases de conducir

Hay cosas que uno cuenta y nadie le cree y quiero que sepáis que si tuviera sentimientos como los seres humanos me dolería, pero gracias a Dios me he curtido lo suficiente como para que me resbalen las doctas opiniones de los demás. Mi amigo el Chino es una fuente constante de inspiración y como tenemos amistades comunes, a veces les cuento algún evento de su vida y no se lo pueden creer. Por desgracia para ellos cuando le preguntan al susodicho este lo suele confirmar todo y como a mí se me entiende un poco mejor que a Él, he terminado ejerciendo de su portavoz oficial y difundo las buenas nuevas sobre su vida a todo aquel que quiere conocerlas. El fin de semana pasado cenó en mi casa un antiguo compañero de trabajo y tras la cena llegó el turno de ruegos y preguntas en el que por supuesto los tuve que poner al día y entre otros les conté el relato del El Chinexamen. Por si esto no fuera bastante, seguimos hablando de lo difícil que está resultando para el Chino conseguir el carné de conducir y como ha encontrado una forma económica de recibir clases de conducción o algo parecido.

Como casi siempre descubrí el asunto por pura casualidad. Solemos ir en el mismo tren hacia Hilversum por las mañanas pero para llegar a la estación yo voy a lomos de La Dolorsi y él prefiere ir en guagua. Muchos días lo veo en la parada y nos hacemos unas complejas señales codificadas para indicarnos el uno al otro que nos veremos en la estación. Después continúo mi camino en solitario y en al menos tres puntos es probable que me cruce con su autobús. Una de estas mañanas, al llegar a la primera intersección miro hacia el vehículo y lo que veo me deja sin palabras. Paro la bicicleta porque no doy crédito a mis ojos. Hacia mí viene la guagua y junto al conductor se encuentra el Chino agitando su cabezón de tamaño barreño y hablando con el hombre. Va sentado en el asiento reservado para personas mayores y maricos viejos y requeteoperados con pelucón que te desean siempre todo lo mejor, de esos que si te descuidas te clavan el puñal por la espalda sin que les tiemble el pulso. Por ley el Chino no debería ir sentado allí, ya que ni es viejo ni marico feo. Tras este descubrimiento corro al segundo punto de intersección y compruebo que mis ojos no me engañan. Mi amigo va indicando al chófer algo y gesticulando de una forma extraña. Al llegar a la estación y juntarnos en el tren no pude contener mi curiosidad y le pregunté:

- ¿Por qué te sientas junto al conductor, en el lugar reservado para ancianos y maricos de los que te desean todo lo mejor? — le hice la pregunta dos veces y le tuve que explicar algún concepto que no llegó a entender.

- Chino junto sentar al conductor para gratis chinclases tener de conducir. Chino ni viejo marico ni hechicero ser y sentir o padecer — y si no eres lector habitual de esta la mejor bitácora sin premios en castellano, es más que probable que no captes las sutilezas de esta conversación ni los segundos, terceros y decimocuartos sentidos, que los hay.

- ¿Cómo que chinclases gratis? Tú no ibas conduciendo, ibas al lado del conductor. Eso no es una chinclase de conducir — ya sabéis que es imposible argumentar con éste hombre pero yo lo intento.

- Chinclase ser porque Chino ver y aprender y estudiar y comprender. Chino atención poner y direcciones dar conductor al. Chino indicar y señalar camino de autobús y conductor buena persona ser y obedecer — esto iba por muy mal camino y traté de reconducirlo.

- Chino, tú no le indicas el camino. Él se sabe de memoria la línea. Da igual lo que tú digas o hagas. Siempre va por la misma ruta hacia la estación, así que no digas boberías — una nueva y sencilla explicación que caerá en saco roto.

- Chino camino indicar. Chino conductor decir al: Jiuston, Jiuston, llamando chino, izquierda girar o problema tener, repetir izquierda girar y conductor izquierda girar y virar porque Chino decir — y esto confirmó mis sospechas sin resquicio para ninguna duda.

- Por Dios Chino, el conductor gira a la izquierda sin que tú se lo digas y además, chinclases de conducir son cuando tú estás al volante, no cuando vas sentado en el asiento de los maricos viejos que te desean siempre todo lo mejor

- Chinclase ser si Chino atención prestar, al volante necesario no ser ni estar porque Chino siempre aprender y conductor caso hacer y sentir. Y gratis ser y dinero ahorrar que necesario tras éxito en Chimbolsa ser — al menos en una cosa tiene razón, después del palo que se llevó en la Chimbolsa puedo comprender que quiera ahorrar algo de dinero.

- Que no, que no y que no. No son chinclases gratuitas y por favor deja de sentarte en el asiento de los maricos viejos porque la gente va a pensar mal de tí y peor aún si te ven hablando solo en la parte de delante de la guagua, porque el conductor no te hace ni puto caso, que el no habla Chiquistaní como tú y como yo — Como si sirviera de algo decírselo pero que no se diga que no lo intento.

- Conductor chino al caso hacer, frenar cuando decir yo, girar, acelerar y puertas abrir y cerrar — y este es el punto en el que yo acabo rindiéndome porque no hay forma de convencerlo.

- Chino, me has convencido. Eres un genio y te estás ahorrando un montón en chinclases de conducir. Eres mi ídolo — le dije y cuando me enseñó esos dientes negros y llenos de sarro a fuerza de limpiárselos con gárgaras de chinCola supe que se había quedado contengo y podríamos tener el resto del viaje en tren en paz.

El crack de la Chimbolsa

Hace un par de meses descubrimos que mi amigo El chino jugaba en la Chimbolsa y desde entonces he estado tratando por activa y por pasiva de conseguir más información pero el hombre dormitaba en el tren cuando íbamos al trabajo y se negaba a hablar sobre el tema. Han sido unas semanas de gran angustia, viéndolo demacrado y ojeroso y negando que necesitaba dormir más. Finalmente, la semana pasada, cuando yo había tirado la toballa y mientras íbamos camino de la estación de Hilversum, se soltó a hablar y no hubo manera de callarlo.

- Te noto más espabilado, ¿está cerrada la chimbolsa por vacaciones? — le pregunté inocentemente mientras procuraba mantenerme apartado de la estela de halitosis que lo sigue y lo persigue y que combina ajos machacados, huevos enterrados durante meses y pellejos de pata de pato junto con pescados que no le echarías ni a tu propio gato y que por culpa de su falta de higiene bucal, se maceran durante días en su boca hasta formar un coctel insoportable.

- Chimbolsa no cerrada estar pero crack terrible tener y suceder y mal cosas las pintan. Chino stop hacer loss y tiempos nuevos esperar por la gloria de la muralla — dijo en su habitual jerga que tan fácil nos resulta tras tantos años de entrenamiento.

- ¿Cómo que stop-loss? ¿Estás perdiendo dinero? ¿No decías que tú eras un experto? — contraataqué con toda la artillería para ver si sacaba algo en claro ya que estas oportunidades no se presentan siempre.

- Chino experto ser y sentir y padecer. Chino chimbolsa sobre libros veintitrés estudiar y leer y todo sobre chimbolsa saber. Chino inteligente ser y momento de parar ser y Chino triunfar con loss stop — lo cual aunque nos acerca a ese conocimiento que tanto deseamos, aún no nos permite llegar al meollo de la cuestión.

- Chino, ¿me estás diciendo que has perdido dinero y aún te consideras un triunfador? ¿Qué coño es eso? ¿Y cómo has podido leerte veintitrés libros sobre la Chimbolsa? ¿Estás chiflado o qué? — Que no se diga que yo no lo intento, si logramos que responda claramente alguna de las preguntas será todo un éxito.

- Chino triunfador sentir y ser. Chino por ciento quince perder solo y Chimbolsa ciento por cincuenta caer, pero inteligencia con mucha Chino stop-loss ejecutar y daño mínimo ser. Chino esto conseguir porque libros muchos leer y aprender y experto ser y sentir y padecer — espero que tengáis una calculadora a mano para seguir su hilo mental y hacer las operaciones pertinentes que os den las cantidades en juego porque lo que es yo, ando más perdido que Wally.

- ¿Y cuánto has perdido? Si no más me dijiste hace una semana que en tres días habías ganado dos mil quinientos eurolos — este es el envite, el momento de máxima crispación en donde por fin conoceremos la verdad o al menos eso espero.

- Chino dinero no perder porque experto ser y tiempo a detener. Chino triunfa con pérdidas de ciento por quince — otra bala perdida que no llegó a su destino.

- ¿Has perdido el quince por ciento y según tú triunfas? ¿Cuánto dinero? ¿Quinientos euros? — un sutil cambio de estrategia que igual nos conduce hacia la fuente del saber o al menos eso espero porque me produce dolor de cabeza el tener que hacer traducción simultánea del chiquistaní al inglés, al español y a lo que se tercie.

- Chino quinientos no euros perder, quinientos y tres mil ser, pero Chino triunfar porque Chimbolsa ciento por cincuenta caer y por eso Chino ahora bolsa no jugar, negocio bueno no ser y Chino tiempos esperar mejores para dinero perdido ganar — puedo escuchar en mi cabeza a un coro de ángeles cantando el Aleluya porque por fin lo sabemos.

- Dios, has perdido un huevo de pasta. Te acompaño en los sentimientos — le dije procurando no meter el dedo en la herida.

- Chino preocupado estar no, en futuro el Chino ganar — sentenció con determinación.

Y así por fin hemos sabido que el experimento de la Chimbolsa ha acabado con un montón de dinero tirado por la ventana y con el amigo lamiéndose las heridas y tratando de convencerse a sí mismo que es todo un campeón.

… sé agua, mi Chinamigo

Nunca podré agradecerle al gran Dios lo suficiente el que me haya rodeado de gente tan interesante. Gracias a ellos puedo mantener un contenido variado en mi bitácora y siempre, siempre, siempre contenido original. Conviene tenerlo en cuenta cuando me traicionáis y os paráis a leer esos lugares de refritos y copiar+pegar que tanto abundan por la gran Red.

Mi amigo El chino es toda una institución que nos ha dado tanto a lo largo de estos años que no sabría como pagarle. Desde hace tres años está inquieto y se quiere marchar de la empresa, traicionarnos y buscar otro trabajo. Espero que esto nunca suceda porque no sé qué haremos aquí sin él.

La semana pasada el hombre estaba inquieto porque quería mantener una conversación seria con mi compañero de despacho, quería hacerle el tercer o cuarto grado y saberlo todo sobre su nuevo trabajo y la forma en la que había negociado el contrato. Al final el temido momento llegó y aunque el chino quiso llevar la conversación por derroteros más favorables a sus aspiraciones, lo cierto es que acabó derivando hacia lagunas insondables en las que quizás nunca deberíamos haber mirado. Hoy en rigurosa exclusiva tenemos el testimonio de lo que sucedió allí:

- Chino, has venido aquí para hacerme un montón de preguntas, igual que has hecho con todas las personas que han dejado la empresa en los últimos dos años, las cuales se pueden contar por centenas. Está bien que muestres interés pero lo cierto es que eres un cobarde y no te atreves a dar el gran paso. Tienes que dejar de preguntar a los demás y hacer eso que tienes que hacer de una vez — dijo mi amigo holandés al Chino, el cual lo miraba con esos ojos enormes mientras agitaba el cabezón y nosotros nos abrigábamos de la ventolera que estaba generando.

- Chino comprender y entender, preguntas pero hacer y saber y conocer querer. Chino ser cobarde no y grande valor tener. Chino trabajo nuevo buscar cuando llegar adecuado momento y pasos dar, otro tras uno y tras más otro — y como siempre, nosotros procesábamos la información en tiempo real y si no fuera por lo avanzados que estamos en el conocimiento del chinistaní tendríamos auténticos problemas para pillar la hebra de la conversación y poder seguirla.

- Te lo voy a explicar de una forma gráfica. Tú has venido a la piscina y llevas todo este tiempo mirando a la gente que entra en ella y se pone a nadar. Llevas así dos años. No te cansas de mirar y cuando puedes nos preguntas por la temperatura del agua, por la forma en la que nadamos, por los bañadores que usamos pero sigues sin atreverte y ponerte a nadar. En lugar de mirar llega un momento en el que tendrás que tomar la decisión y cuánto más tardes, más te costará. Deja de preguntar a los demás y salta al agua, verás que no es nada complicado y que pronto encontrarás tu camino — le dijo. Aún no sé por qué salió con esta forma críptica de explicar el concepto pero yo desde antes que terminara estaba temblando por las consecuencias emocionales que podía tener este flujo de información en El chino. Su respuesta no se hizo tardar.

- Chino pequeño desde nadar sabe. Chino bueno en agua es y parece y trabajo nuevo querer tener y padecer.

- No me has entendido, lo que quiero que comprendas es que el mercado laboral es una enorme piscina y tienes que saltar a ella para poder encontrar un nuevo trabajo. No puedes seguir ahí mirando y preguntando a la gente. No te lleva a ningún sitio — le dijo comenzando a desesperarse.

- Veo ya, veo ya. Chino entiendo ya. Piscina necesaria ser y deber hacer y nadar poder y querer para trabajo nuevo tener — y no sé por qué yo ya me lo veía venir.

- Me alegro que lo hayas entendido. Sulaco creía que te costaría mucho más pero no ha sido tan difícil. Espero haberte ayudado — el holandés se estaba inflando como un pavo por la satisfacción del trabajo bien hecho.

- Chino entender y ver. Semana próxima piscina ir y apuntar. Chino nadar si para nuevo trabajo conseguir necesario ser. Chino nadador bueno ser y trabajo bueno querer. Chino con gente hablar de piscina y trabajo buscar y en piscina saltar y buscar. Chino comprender. Piscina buena ser — y aquí fue donde la alegría se convirtió en drama.

- NO, NO, no es eso lo que te he dicho. No se trata de ir a la piscina. Se trata de buscar trabajo y no de hablar sobre buscar trabajo todo el tiempo — yo ya me estaba riendo y él me miraba con odio.

- Chino entender, tú preocupar no. Chino Nadar si necesario ser y trabajo bueno encontrar. Chino con gente de piscina hablar.

- Me tengo que ir. Ya hablamos otro día. Piensa en lo que te he dicho. No lo terminas de comprender — le dijo mientras apagaba su ordenador y se preparaba para volver a su casa.

- Chino gracias dar. Tú mucho ayudar y yo en piscina nadar para trabajo encontrar. Tú bella persona ser y parecer y aunque rubio y holandés, apreciarte mucho yo — y se marchó tan contento.

Unos días más tarde, el Chino ya se ha apuntado a la piscina y está convencido que conseguirá un buen trabajo porque está nadando y eso es lo que hay que hacer para conseguir un nuevo empleo. Mi antiguo compañero de despacho ya se ha ido y no se lo podía creer. Intentó ayudarlo y al final lo único que ha logrado es que el otro trague agua todas las tardes pensando que así cambiará de empresa.

El Chinexamen

Hace unos días leíamos sobre el AcChidente de mi amigo el Chino y descubríamos con estupor que el hombre ha decidido sacarse el carné de conducir y así poder aterrorizar a los buenos y honestos Europeos en sus carreteras. Tras meses y meses de teoría y práctica, ayer llegó el Gran Día, el examen práctico. Se despertó como siempre a las dos de la mañana para comprobar la Chimbolsa y de nuevo alrededor de las cinco. Finalmente a las ocho de la mañana, aún cansado con tanto ajetreo nocturno y helado de frío porque se niega a encender la calefacción para no derrochar energía, se metió en la ducha.

En la autoescuela se encontró con su profesor, el cual lo acompañó a hacer el examen. Se acercaron con todos los papeles y el examinador se presentó y entró en el vehículo. El Chino estaba a un paso de sudar tinta china y agitaba el cabezón amarillo como cualquier muñeca de Famosa cuando van camino del portal y con su molesto meneo ponía a prueba la suspensión del coche. Salieron del aparcamiento y enfilaron por una calle de la ciudad. Su profesor cruzaba los dedos y verificó varias veces que su cinturón de seguridad funcionaba perfectamente. El examinador llevaba un café en la mano que procedió a poner en el portavasos del coche. Todo parecía ir de perlas aunque el hombre no dejaba de marcar cosas en su cuadernillo y el Chino trataba de ver lo que escribía al mismo tiempo que mantenía la vista al frente y se repetía su mantra particular: embrague meter, marcha cambiar, embrague soltar, acelerador pisar.

El examinador le dice:

- Cuando pueda a la derecha — y el Chino, que después de cincuenta y cinco clases prácticas ya ha captado las implicaciones semánticas de la frase e intuye su significado más profundo aunque no lo entiende, llegó a la esquina, puso el indicador y ejecutó una maniobra impecable de giro a la derecha.

- Chino derecha parecer y seguir, cambio recibido — confirmó por si quedaba alguna duda mientras su profesor cruzaba con fuerza los dedos para que no lo penalizaran por las boberías que dice.

Siguieron entre un tráfico bastante ligero y pronto recibió una nueva orden:

- En la rotonda, coja la tercera salida, a la izquierda — y sonó igualito que el julay de los GPS TomTom.

- Chino tercera rotonda tomar y seguir, izquierda ser y parecer, recibido cocina, diez-ocho, una de izquierdas marchando — lo que distrajo un poco al hombre que se quedó pensativo con el vaso de café en los labios mientras su cerebro desentrañaba la línea argumental de la información recibida.

Estaban llegando a la rotonda y todo iba bien. El Chino redujo, frenó un poco y agitó el cabezón mientras comprobaba que el tráfico le era favorable, algo que resultó fácil porque la rotonda estaba vacía.

Nadie sabe muy bien lo que pasó y aún tiemblo al pensar en lo dantesca que tuvo que ser la escena pero al entrar en la rotonda, lo hizo en dirección contraria, a la inglesa y se dirigió directamente a la salida de la izquierda como si nada pasara. Ni siquiera fue consciente de los gritos de pánico del examinador que chillaba para que parara ni vio a su profesor persignarse y encomendarse al buen Dios de los cristianos. El Chino continuó tranquilamente hasta que observó que un camión enorme entraba en la rotonda y se dirigía hacia él de frente. Una chispa de comprensión atravesó las bastas distancias de su cabezón y supo que la había pifiado hasta el fondo. Tratando de arreglarlo trató de meter un volantazo y girar ciento ochenta grados y al hacerlo se equivocó y aceleró. El examinador gritaba sin parar y su profesor se tapaba los ojos y le decía que frenara. El Chino seguía sin reaccionar y el camión comenzó a tocar la pita mientras iniciaba maniobras para evitar el accidente.

- Frena, frena, frena, joputaaaaaa — le decía el hombre que lo estaba examinando.

El Chino comprendió la orden y pisó a fondo el freno. El ABS se disparó y el coche se paró en seco. El movimiento fue tan brusco que el café salió disparado hacia el cristal delantero y lo cubrió completamente. Dentro del coche todo el mundo gritaba sin parar.

Después de unos segundos se hizo el silencio. Estaban cruzados en medio de una rotonda, con un camión a menos de un metro del coche y si habían conseguido escapar ilesos era por puro milagro. El examinador salió del coche y se alejó corriendo y el profesor del Chino lo siguió. El colega se quedó pensativo agitando la cabeza en el coche y tratando de comprender lo que podía haber salido mal.

Lo han suspendido con honores. Antes de volver a pasar el examen práctico tendrá que examinarse de nuevo del teórico. Así que es posible que tengamos alguna otra aventura del Chino sacándose el carné de conducir.

ChinRobo

En un mundo tan inseguro como el que nos ha tocado vivir era solo cuestión de tiempo que el Mal en su estado más puro acabara rozando mi entorno. No me refiero a uno de esos cuervos vestidos de negro y sectarios que perpetran atrocidades con niños y siguen trincando dinero de la saca mientras despotrican sino a otro tipo de mal, uno más básico y reconocible. Hace un par de semanas mi amigo el Chino me llamó para informarme que alguien había entrado a su casa a robar. Puesto que vivimos en la misma calle, el tema me preocupó y corrí a su casa a informarme.

Al llegar a la puerta toqué el timbre y tras esperar un minuto y ver que no bajaba a abrir, repetí la operación. Desde la planta alta se veían luces y movimiento y como no bajaba comencé a aporrear la puerta hasta que las sombras me indicaron que estaba en camino. Abrió la puerta masticando algún residuo de la cena o quizás amasando esa gloriosa capa de sarro de la que está tan orgulloso y que cuida con esmero gracias a las bebidas refrescantes de Cola. Le pregunté por lo que había pasado:

- Persona en casa de Chino mala robar. Tarde por la sábado ser. Chino visita a amigos buenos hacer para gratis cena comer y volver al encontrar puerta abierta de casa la — sintetizó con su destreza habitual, juntando palabras alegremente en base a algún tipo de regla que aún está por descubrir. Los lectores habituales ya están muy acostumbrados al tema y seguro que podrán desencriptar la información sin grandes problemas.

- ¿Se llevaron algo? — interrogué porque queremos saber.

- Dinero de Chino llevar. Euros de cientos faltar y barato reloj robar. La casa en toda buscar pero usada televisión y centenario portátil faltar no. Ladrón malvado y musulmán ser. Chino si encontrar, Chino matar — y me miró con expresión desafiante. En todos estos años nunca lo había visto tan alterado y difuso. Incluso para un experto traductor del chiquistaní como yo resultaba difícil seguir la línea de pensamiento de este hombre.

- ¿Y cómo entraron? — salté a otro asunto para ver si así se centraba y nos aclaramos un poco.

- Del Chino cerradura romper. Destornillador usar y apalancar puerta. Hoy cerradura cambiar y nueva poner. Ahora alarma comprar y cepos poner. Vez próxima ladrón caer — me dijo creyendo sus propias palabras.

- ¿A qué hora fue?

- Ser siete u ocho de tarde. Chino a las diez volver y puerta rota ser

- ¿Y nadie escuchó nada? — le dije incrédulo

- Vecinos nada escuchar. Chino primera vez por con ellos hablar y presentar. Decir que nada oír. Ruidos normales ser y parecer — con lo que se confirma algo que yo ya sospechaba, que en estos dos años y medio nunca se había molestado en hablar con la gente que vive a su lado.

- Pues vaya putada. Supongo que ya has informado a la policía y al seguro para que hagan el informe y te paguen los daños — no se puede decir que yo no intento ser constructivo y ayudar en lo que se pueda.

- Policía saber investigar. Seguro facturas pedir de antes pagar. Chino a madre China reloj de factura pedir, más cara y mejor para dinero hacer y beneficio obtener que invertir en Chimbolsa — ya me parecía a mí que nunca le había visto el famoso reloj que menciona. Siempre ha mirado la hora en su teléfono móvil como todo hijo rácano de vecina. Visto que la información era tan escasa y en lo fundamental ya sabía lo básico, decidí cortar por lo sano y volver a la seguridad de mi morada.

- Bueno, mañana nos vemos en el tren. Ya hablamos

- Chino adiós decir, mañana en tren ver — y nos despedimos hasta el día siguiente.