Cosechando

El verano sigue su curso y aquel experimento que comencé en mayo, plantando semillas de pimientos de Padrón, ya está dando sus primeros frutos. Mis seis plantas de pimientos ya me han regalado mis primeros cien gramos de pimientos de Padrón:

Cosecha de pimientos de Padrón

Todas las plantas tienen muchos más pimientos en diferentes estadios de crecimiento con lo que estos son solo los primeros y con suerte, llegaré a un kilo al final de la temporada. Por descontado, esta prueba ha sido tal éxito que he acordado con una compañera del trabajo el buscar la forma de llenar la oficina de jardineras el año que viene y pasar a la producción masiva en un ambiente que controlamos y en el que estamos varias horas al día. Si ponemos una jardinera por ventana en la tercera planta, podemos estar hablando de nueve o diez kilos de pimientos a lo largo de un par de meses, así que ahora tendremos que convencer a los que tienen asiento de ventana para que nos cedan los centímetros que necesitamos, o al menos tenemos que convencer a unos cuantos, ya que de otros ya me encargo yo, que o me deben favores, o sentirán la presión de cosas que no quieren que se sepan y que casualmente yo se y podría dejar caer, que así de desarrollada es la maldad en mi familia.

En mi jardín, además de los pimientos y de las zarzamoras, que están a punto de entrar en la segunda fase después de los primeros once kilos que ya he recogido, hay una manzana, que el manzano este año ha tirado la keli por la ventana y lo ha apostado todo a un único fruto y una de las parras está desarretada y me pregunto si las uvas ya estarán maduras:

Las uvas están casi a punto

Como siempre había tenido uvas ácidas porque los veranos no tenían suficiente sol, jamás me había visto en las circunstancias en las que me encuentro. Estamos a mediados de agosto y yo creo que ya las uvas están como para cosecharlas, pero no estoy seguro y no encuentro un intelectual en Holanda que me lo pueda confirmar.

Otro día pondré una foto de la Catalpa que ha batido todos sus récords anteriores de crecimiento y está gigantesca. Se dice que desde la Estación espacial internacional los astronautas la pueden ver perfectamente.

Supervivientes de la OLA de CALÓ tan dañina

Lo de las últimas semanas en los Países Bajos ha sido para no mear gota pero no por impedimento físico sino porque se te evapora de la caló tan grande que hemos tenido, algo difícil de contar y aún más difícil de creer. El mes de julio aún gasta sus últimos segundos y ya se sabe que ha sido el más soleado desde 1906 que se miden estas cosas, además ha sido el más seco de la historia del universo neerlandés, superando al terrible julio de 1921 en el que llovió solo 16 milímetros de agüita y en este año han sido ONCE milímetros, que no dan ni para un chupito . Además hemos sufrido y padecido TRESCIENTAS TREINTA Y DOS horas de sol, que si lo divides por veinticuatro te salen más de dieciocho días de veinticuatro horas con el sol petando a base de bien.

Con todo este drama, la prioridad más absoluta fue, es y será salvar el jardín, ya que mientras que la mayoría prefiere que se les seque, yo he optado por gastarme unos leuros en agua y además, darle sus vasitos de agua a mis PIMIENTOS , que tengo nueve plantas creciendo y que algún día serán la alegría de la huerta:

Mis pimientos de Padrón

Tengo dos jardineras con tres plantas de pimientos de Padrón cada una y en la foto anterior vemos una de ellas y en la siguiente vemos la otra. Están espléndidos y ya tienen flores y pronto tendrán pimientos y yo me emocionaré hasta las lágrimas que no tengo porque se me secaron con la caló. Mis tres plantitas están en una pared colgadas, les da el sol algunas horas del día, pero no todo el día, con lo que espero que los pimientos no me salgan de esos de la-puta-la-madre.

Más pimientos de Padron

A una compañera de mi trabajo le regalé cuatro plantas y se fue de vacaciones una semana y ahora que ha vuelto me ha confirmado que se le murieron, se le secaron como momias. Además de las seis plantas de pimientos de Padrón, esa compañera me regaló tres de pimientos Shishito, la versión japonesa, muy similares, aunque menos rugosos, pero de igual tamaño y hasta los cocinan más o menos de la misma manera lo cual sirve para demostrar lo pequeñito que es el mundo. Esos tres pimientos, no sé si no les gusta la tierra o están traumatizados con el clima, pero no lucen tan bonitos:

Plantas de pimientos shishito

No tienen tantas flores como los otros pero vamos, que esta semana seguimos a casi treinta grados y es posible que la planta se anime, que no será por agua, que todos los días les doy un vasito de agua a cada una, además de las regadas del jardín, que son cada dos o tres días dependiendo de la caló.

Mis uvas siguen engordando

La que tiene toda mi atención es la parra y volvemos a mirar uno de los racimos, que siguen acumulando el agua con la que riego, están bien al solito para que se pongan dulces y yo me veo creando una mermelada que será épica y legendaria y es posible y hasta probable que incluso un sirope de uvas blancas.

Esto es el verano, caló dañina y alegrías en el jardín.

La catalpa y la parra están desmelenadas

Estamos en medio de una ola de sol y de una caló dañina que no veas y no hay día que el termómetro se quede por debajo de los veinticinco grados. Esta semana han comenzado las sugerencias para que no reguemos los jardines pero en lo que a mi concierne, me la paso por el forro ya que si he conseguido mantenerlo verde hasta ahora, no voy a renunciar a ese color tan lindo y si en las empresas que hay alrededor de la mía riegan, pues yo también y mismamente hoy he visto a cierta multinacional deportiva con sede para Europa en Hilversum regando su jardín. El calor dañino ha tenido unos efectos secundarios inesperados, que vemos en las dos fotos que vienen a continuación. Hace poco más de dos meses, veíamos por aquí una foto de mi catalpa en Abrid los ojos (o lo que sea) en donde el árbol comenzaba a despertarse y dos meses antes hice La podada de la catalpa y su evolución histórica. Ahora, SETENTA Y DOS días más tarde, está tal que así:

La catalpa en julio

Si sigue creciendo, las ramas de la parte inferior van a tocar el suelo por primera vez en la historia de la humanidad, está desarretada. Ni yo que he hecho las fotos y la he visto cada día me creo que haya pasado de un muñón como una estaca clavado en la tierra al glorioso espectáculo de esta semana. Muy cerca de ella está la pérgola y sus dos parras. Una de estas, la mayor, también está teniendo un año brutal y se debe haber pensado que la transplanté y me la llevé a España porque se ha vuelto loca y tiene una cantidad ingente de racimos que producirán varios kilos de uvas y con dos semanas más de ola de calufa garantizados, ya casi que esa producción está asegurada. La he podado, quitándole muchas ramas bajas que no tenían uvas y le he quitado las hojas para que a las uvas les de la luz del sol y si todo sale bien, este año haré mermelada de uvas blancas y será épica y legendaria y por supuesto no la compartiré con nadie.

La parra petada de racimos de uva

La otra parra, que está a la izquierda de la que hemos visto, esa solo tiene un racimo pero está creciendo y su objetivo es extenderse por la pérgola y no me preocupa que no de frutos. Si sumamos esto a los kilos de moras que cosecharé, este año mi jardín va a producir una cosecha deliciosa.

Las semillas

Antes de irme de vacaciones, puse en unas de esas bandejas de invernadero con una tapa de plástico transparente un montón de semillas. Las dejé al sol y esperaba tener al regresar un semillero de pimientos de Padrón, algún calamansi, que llevo años frito por conseguir tener uno y hasta esperaba que mi piña estuviese gloriosa. En lo relativo a la piña sí que está de fábula pero los dos semilleros que preparé estaban como muertos. Los seguí regando y tras un par de semanas, por fin aparecieron unas plantitas que acabaron siendo las plantas de pimientos. Una compañera en la oficina también plantó semillas de pimientos shishito, que son la versión japonesa de los de Padrón y como yo, cuando ya se dio por vencida le salieron. La semana pasada intercambiamos plantitas. Yo le di tres de las mías y ella me dio tres de las suyas. Ya las he puesto en una jardinera, en un lugar en el que el sol les da con alegría y ahora falta por ver si crecerán y si me convertiré en un productor de pimientos, que es de lo que trata este experimento. Un día de estos hasta les haré una foto.

Por lo demás, mi jardín es como una sucursal de la jungla. Todo crece con locura, sobre todo una de las parras y las zarzamoras. De estas últimas me lo espero porque todos los años es igual pero de la parra, me tiene cabreado porque la intención es que trepe por la pérgola y avance por ella y en su lugar, la jodida sigue generando rama tras rama en la parte baja y no sé si las puedo podar y así forzarla a crecer en la dirección correcta.

Una cosa que tengo pendiente en el jardín y que cada tarde retraso es pasar unas horas arrancando malas hierbas y desbrozando, pero es que me da una pereza tremenda porque es el tipo de trabajo que cuando lo terminas, sabes que al día siguiente todas las plantas vuelven a comenzar a crecer y te dejan con la sensación de estar luchando en una guerra perdida de antemano.