The MDNA Tour – Madonna, Madonna, MADONNA

La mejor bitácora sin premios en castellano y la única en la que nada es lo que parece tiene una larguísima tradición a la hora de relatar conciertos de la MÁS GRANDE, la DIVINA, la ?NICA, la IRREPETIBLE, M A D O N N A. Antes de que todos los comemierdas que conozco se pasaran el día enganchados a su CaraCuloLibro yo ya escribía, allá por el año 2004 del Madonna?s Re-Invention Tour, el primer concierto de la GRAN VIRGEN al que fui, acompañado por mi amigo el Turco. Dos años más tarde, fui al MADONNA ? Confessions Tour 2006 y también se contó por aquí. Dos años más tarde, en el 2008, tripití con el Sticky & Sweet Tour ? ¡VIVA MADONNA! y si ella hubiese seguido su propia progresión habría tocado hace dos años. No ha sido así y hemos tenido que esperar pero ha merecido la pena. El sábado por la tarde tenía una cita ineludible con la historia y el lugar era el Ziggo Dome, una sala de conciertos inaugurada hace menos de quince días.

Ziggo Dome

Ziggo Dome, originally uploaded by sulaco_rm.

Como se encuentra junto al estadio del Ajax, el ArenA y allí también hay un multicines de la cadena para la que tengo el pase ilimitado, aproveché para ir al cine antes de entrar al concierto. Teóricamente, la hora de comienzo eran las siete y media y yo llegué a la puerta a las siete. Como siempre, la gente llega en el último momento y allí no había cola y en un poco estaba dentro.

La sala es fabulosa, grande pero no enorme y prometía una buena acústica y cuando entré, aún estaba bastante vacía.

En esta ocasión tocaba retraso y no fue hasta las ocho y pico que apareció en el escenario Martin Solveig, el telonero. Este hombre es uno de los nuevos disc jockeys que hace éxitos facilones como una cabra caga bolitas. Nos entretuvo durante una hora y dejó para el final su canción más conocida en Holanda, el Hello, canción que llegó al número 1 en los Países Bajos y que por suerte llevo en mi iPhone en la lista de las ELEGIDAS.

Hasta ese momento yo pensaba que estaba legísimo del escenario y que vería las domingas de la MÁS GRANDE por las pantallas. No podía andar más equivocado ya que cuando se marchó el hombre y comenzaron a prepararlo todo, descubrí que en realidad el escenario acababa a tres metros escasos de un servidor.

Antes del comienzo del concierto

Antes del comienzo del concierto, originally uploaded by sulaco_rm.

Tuvimos que esperar un rato largo mientras lo preparaban todo y la gente aprovechaba para hacer la ola y similares pero mereció la pena. Cuando se apagaron las luces y el escenario se convirtió en una catedral enorme con botafumeiro incluido, lo único que se echaba en falta era un curilla vicioso buscando niños para tocar, como sucede en cualquier iglesia verdadera.

En el primer acto tuvimos una especie de canción de apertura en plan oración, con mucho coro y tal seguido del Girl Gone Wild con toques del Material Girl, Revolver, Gang Bang, Papa Don’t Preach, Hung Up, I Don’t Give A y acabó con el Best Friend en plan baile de los bailarines que lleva mientras la Gran Señora se preparaba para el segundo acto. Si miráis el cutre vídeo veréis que la Gran Señora estuvo a tiro de pedo de un servidor, la tenía tan cerca que daba miedo. A un grupo de enanas ?? digo ?? hindúes que tenía cerca se les corría el maquillaje de puro gusto.

Super espectáculo

Super espectáculo, originally uploaded by sulaco_rm.

El segundo fue para mí el mejor acto, sobre todo porque contaba con algunas de mis canciones favoritas. Arrancó con el Express Yourself y continuó con el Give Me All Your Luvin’ y ese fue el acabose, con un montón de tamborileros flotando en el aire, la música atronando y nosotros en trance.

Otras canciones de esta tanda fueron un medley con Holiday, Into the Groove, Lucky Star, Like a Virgin, 4 Minutes, Ray of Light y Music seguido del Turn Up de Radio, Open Your Heart y acabando con Masterpiece.

En el tercer acto la MÁS GRANDE se despiporró y decidió tirar la ropa y aligerar y por suerte lo hizo a tres metros de un servidor. Decir que ya se le empiezan a notar los añitos, por mucho estiramiento que le hagan y no me extrañaría nada que esos dos lunares que tiene sobre la frente sean los pezones originales.

Madonna

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Las canciones de este acto eran las más eróticas, con el Justify My Love con mucho espejo y Madonna haciendo unos tocamientos junto a ellos en plan miembro del clero católico con falta de niño y a esta le siguió el Vogue, espectacular como siempre, el Candy Shop, Human Nature y una versión parará-pachín del Like a Virgin que sucede que sucedió que cantó en nuestro lado, a tres metros, preciosa y emotiva.

Madonna

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Hay que ver como suda la Mamona (?? digo ?? MADONNA). Todo lo anterior cubre la primera hora y media, minuto arriba o abajo y para el cuarto y último acto tuvimos el Nobody Knows Me, seguido de I’m Addicted, I’m a Sinner, la maravillosa y fabulosa Like a Prayer igualita que en el anuncio de la Pepsi de hace mil millones de años y acabó con el Celebration y hasta con el apuntador en el escenario.

Ahora solo queda esperar que no nos tenga otros cuatro años con ganas y que se vuelva a pasar por aquí pronto y mejor si viene de nuevo al Ziggo Dome ya que la calidad del sonido en ese lugar es bestial y está a milenios luz de la música en un estadio de fútbol, que son muy fastuosos pero no están hechos para espectáculos musicales.

Pet Shop Boys, Robbie Williams y cuatro tíos más

Los habituales ya saben lo que hay que hacer así que nos vemos en el segundo párrafo. Para el resto, incidir en esa pequeña tara que tengo y que hace que me provoquen picores las redes asociales y todo eso que se ha venido en llamar el dosputocerolismo. Como animal social y que gusta de relacionarse con otros miembros de su especie, lleno mi vida de pequeños y grandes eventos, viajes, excursiones fotográficas, cenas y cosillas con aquellos seres reales que forman parte de mi círculo de confianza y en lugar de quedarme en mi casa acarajotado actualizando mi caraculolibro y leyendo con ansia lo que cientos de perdedores desean compartir conmigo, disfruto con las cosas que me gustan.

Progress Live 2011

El cinco de noviembre del año pasado, yo y mi amigo el Moreno nos pasábamos la mañana pegados a nuestros ordenadores en la oficina intentando de cualquier forma o manera conseguir entradas para un concierto. Al final lo logramos y compramos tres, una para mí y dos para él y su parienta. El concierto que queríamos ver se celebraba el dieciocho de julio de este año, doscientos cincuenta y cinco días más tarde, algo que por supuesto no supuso ningún problema porque ya sabíamos que exactamente en esa fecha no estaríamos de vacaciones y bloqueamos nuestras agendas.

Pasó el tiempo, nos olvidamos del asunto, el correo con las entradas acabó enterrado entre cientos y hace cosa de un par de meses, cuando comenzó la gira, miramos para ver quienes eran los teloneros y se me heló la sangre. Los PET SHOP BOYS, el mítico grupo que acompañó tantas noches en la discoteca Amnesia, cuando íbamos allí casi a diario y nos poníamos tibios a cerveza de la barata y chochos en salmuera en el Pachichi. Ahora que lo pienso, yo nunca he tenido madera de dosputocerolista, me he pasado la vida yendo de sarao en sarao.

Ayer llegué tarde al trabajo por culpa del diluvio universal que comenzó una semana antes y que aún no se había detenido y porque en lugar de ir a trabajar con la bicicleta, opté por dejarla en la estación de Utrecht Centraal para así poder ir a casa por la noche. Después de un día generando dinero para la empresa y asegurándome de recibir mi transferencia al final del mes, escapé de la oficina con el Moreno a las cuatro y pico y nos fuimos a recoger a su mujer. Tras esto cenamos en un restaurante La Place, los cuales son el equivalente a la comida rápida para aquellos que no somos mileuristas y queremos calidad. Tras la cena, la cual nos tomó algo más de media hora y se extendió hasta las cinco y media, aparcamos su coche cerca de la estación de tren de Hilversum, en una de las calles secretas en las que se puede aparcar porque no es zona azul y que no conoces a menos que hayas vivido allí durante cinco años como un menda o hayas nacido en ‘t Gooi como el Moreno y su esposa. En la estación de Duivendrecht deberíamos haber esperado otro tren pero como uno es perro viejo y se conoce el patio, nos colamos en el metro sin pagar y así llegamos a la zona del Amsterdam ArenA diez minutos antes. Yo siempre voy al fútbol y cuando llegas te encuentras a los tíos que les gusta ese deporte, seres básicos como yo o incluso peor que yo. Lo que nos topamos ayer eran hordas de hembras en los treinta y tantos y estropeadísimas, allí la que menos te daba un susto de muerte si te la tropiezas en un callejón obscuro. Como no era un evento para pobres o estudiantes, la gente se comportaba de manera muy respetuosa y en las entradas ni nos rozaron, no hubo tocamientos para ver si escondíamos algún arma peligrosa lo cual le quita gracia al asunto, que lo de meterte la lata de refresco en cierta parte para ver si te restriegan el paquetón es épico y que sepáis que no pienso responder si alguien pregunta si lo he hecho que esto lo pueden leer los de la seguridad del recinto …

Por supuesto teníamos entradas para la hierba, que uno tiene nómina y ya no se sienta allá arriba en el más allá, con una acústica pésima y sin ver nada. A los conciertos se va para olerle los sobacos a los artistas. Primero hicimos la cola de los meódromos, los cuales en el ArenA están siempre impecables y después compramos bebidas y buscamos posición. Aquí volvimos a notar la diferencia con otros conciertos, la gente no se apelotonaba y eran muy corteses unos con otros.

A las siete y cuarto, con precisión nórdica, comenzó el concierto de los Pet Shop Boys. Me acuso a mí mismo por ser mala persona. Como yo solo escucho su música y no veo vídeos los tenía en mi mente igualitos que a principios de los noventa y lo cierto es que están estropeadísimos. Por suerte la voz no le ha cambiado al que canta y el mudito sigue tan hortera como hace dos décadas. Hicieron un repaso de sus grandes éxitos y es que me sabía todas las canciones y por si queda alguna duda, por saber no quiero decir que me sonaban familiares sino que conocía su letra al dedillo, algo que no puedo decir por ejemplo del Padre Nuestro y eso que esa canción me la intentaron inculcar en el colegio durante la tira de años y mira tú por donde, se me olvidó …

Tengo clarísimo que si me entero de una nueva visita de este grupo para dar un concierto por su cuenta, yo estaré allí. Son F-A-N-T-Á-S-T-I-C-O-S y con eso queda todo dicho. Acabaron a las ocho en punto y tuvimos que esperar media hora hasta que comenzó el espectáculo principal. El escenario de la gira de Take That es increíble y la puesta en escena que han hecho está muy lograda. Tienen una pasarela que llega hasta la mitad del estadio y eso los acerca un montón a los pobres mortales que estábamos en la hierba, aunque en mi caso estaba mucho más cerca del escenario principal. Primero estaban los cuatro que no son tan famosos y cantaron canciones supongo que de sus épocas sin Robbie Williams. Soy un hacha y no reconocí una puta canción pero me divertí igual y cada una de ellas llegaba con sorpresa, ya fuera con llamaradas, confetti, explosiones, luces o chusma y gentuza vestidos con disfraces corriendo por el escenario. En un momento determinado se acercaron a una pantalla enorme en el escenario, hicieron un paripé con muchos efectos y ¡Chás! … apareció Robbie Williams. Los otros cuatro se retiraron a tomarse sus yogurt natural y ahí fue cuando comenzó la movida. Robbie nos regaló tres cuartos de hora con su música y fue una auténtica pasada. Está claro que él no necesita a los Take That pero estos sí que lo necesitan a él. No tienen ni la voz ni el carisma de este hombre y eso que lo vimos a medio gas ya que dos días antes se enfermó con una langosta que no estaba en buen estado y al parecer se ha hecho íntimo de Roca y ha jiñado lo que no está escrito.

Por desgracia lo bueno se acaba y en un momento determinado regresaron los otros cuatro ladillas y ya continuaron como Take That con cinco chamos, cantando sus canciones viejas y las nuevas. No tengo ninguna vergüenza en reconocer que en todo el concierto solo reconocí DOS canciones y una ni siquiera es de ellos. Fueron el Back for Good y el Relight my Fire, llegando esta última en los bises. En el escenario tenía un robot enorme que se meneaba un poco de cuando en cuando y que hacia el final del concierto se levantó completamente y casi llegaba a la cúpula del ArenA, la cual estaba cerrada y nos ahorró el acabar ensopados ya que no paró de llover en todo el día.

La gira parece estar patrocinada por una empresa de tecnología especializada en la copia de productos y que tiene su sede en el país de los cabezudos, ese en el que comen perros y se matan entre ellos. Resulta irónico porque allí dentro solo se veían iPhones de todos los modelos y Blackberrys. Hay que ser pobre o Nerd para comprarse esos teléfonos clónicos de los de la manzana mordida de Nuestro Señor Esteban Trabajos. Uno de los cuatro chamos del grupo ese que ahora son cinco quiso en un momento dado usar el cutre-teléfono de los cabezudos para justificar su patrocinio y se hizo la picha un lío y al final nos quedó claro a todos que si quieres algo difícil de manejar y de clase baja te compras esas cosas y si quieres un buen producto, fácil de usar y que nunca te dejará tirado optas por los de la manzana mordida.

Una vez acabado el concierto flipamos con lo bien organizada que estaba la evacuación de las cincuenta mil personas que estaban en el lugar. En mi caso fue entrar en la estación, subir al andén número seis, ver que hay un tren parado, subirme, encontrar asiento y arrancar. Quince minutos más tarde llegábamos a Utrecht y en otro cuarto de hora estaba en mi casa tras volver en bici disfrutando porque además dejó de llover y parece que vamos a estar al menos veinticuatro horas sin lluvia.

Mi próximo concierto, quizás The Scorpions

Postdata: Resultó que el día del concierto era mi Santo, algo que al parecer mi madre y mi hermana aún recuerdan y celebran y que de no ser por ellas, ni me habría enterado.

El cambio de paradigma en la música

Una de las transformaciones que sufrí a lo largo del año 2009 fue un cambio de paradigma en lo respecto a la música. Yo ya perdí gran parte del interés por buscar y almacenar todo tipo de música que no escucharé jamás. Con la cantidad de Podcast de la BBC y de cine que sigo y los audiolibros que escucho, me queda muy poco tiempo para oír algo de música y casi siempre prefiero que sea aquella que ya conozco. Aún así, hasta 2009 he seguido comprando álbumes por inercia de aquellos grupos o cantantes que me han gustado de siempre. De ser posible no lo hago en España porque en lo relativo a la música es el país de los ladrones.

El cambio vino al darme cuenta que estaba comprando música que después no escucho. La primera vez que me di cuenta que algo iba mal fue en el 2008 cuando me compré el Bring Ya to the Brink de Cindy Lauper. Fue en la semana en que salió a la venta, en Nueva York. Me lo traje a Holanda tan contento, lo añadí a mi iTunes, lo escuché una vez y pasó al olvido. Ese mismo año, más adelante compré lo nuevo de Keane, Perfect Symmetry y también lo escuché una vez antes de aparcarlo. Durante el 2009 le sucedió lo mismo al Absolutamente de Fangoria y al Y. de Bebe, los cuales además compré en España y me costaron una pasta gansa ya que allí al parecer el concepto de álbum por menos de 10 euros aún no ha llegado. Estas navidades les di una nueva oportunidad a estos dos últimos y en realidad me gustan dos canciones del Absolutamente y una del Y.. El resto lo pagué pero no lo usaré.

Según vi que en realidad tiraba el dinero para adquirir un producto que no quería, opté por la solución más limpia y al mismo tiempo económica. De cuando en cuando se cruza en mi camino una canción que desde la primera vez que la escucho me marca y lo que hago es usar el Shazam que va conmigo siempre en mi iPhone para averiguar el nombre de la misma y el autor y después la busco y la compro en iTunes, gastándome menos de un euro y consiguiendo aquello que quiero sin más problemas. En total y de esta forma me gasté la friolera cantidad de 4 euros y conseguí música que he escuchado hasta hartarme.

La primera de las canciones que llegaron a mi biblioteca fue el Bad Things de Jace Everett, la canción que sirve de sintonía inicial a True Blood. Otro día, en un episodio de la serie The Vampire Diaries hubo una canción que me atrapó inmediatamente. Se trata del Down de Jason Walker. El contador de reproducciones está a punto de llegar al centenar y sigue gustándome tanto como el primer día.

Hace un par de meses estaba en el cine y en uno de los trailers pusieron una canción preciosa. Gracias al Shazam averigué que se trataba de Never Say Never del grupo The Fray y a los pocos minutos ya estaba en mi iPhone gracias a la magia del simple y eficiente sistema de compra creado por apple. La más reciente de las adquisiciones llegó a mis oídos en un pub en Amsterdam, tomando unas cervezas con mi amigo el Niño. De nuevo eché mano del socorrido Shazam para averiguar que se trataba de la canción Find The Time del grupo Get Cape. Wear Cape. Fly. En el pasado me habría gastado un montón de dinero más para adquirir álbumes completos que ni siquiera sé si me van a gustar. Esta claro que los grandes perjudicados son los artistas. Antes solo tenían que hacer un par de canciones buenas y rellenar el resto del disco con productos mediocres que consumíamos porque no nos quedaba otra y ahora vamos directamente al caviar y dejamos en el plato los refritos y esos fritangos con los que tratan de justificar su trabajo.

El mérito de todo esto lo tiene iTunes. Cuando algún comemierda vomita sandeces sobre el universo creado por iTunes y lo cautivos que estamos y toda esa aburrida retahíla de estupideces, esa persona seguramente no sabe que lo que realmente le da valor a un ordenador Mac, a un iPod o a un iPhone es el pegamento que lo une todo y lo conecta con el exterior. iTunes es la clave, convierte el proceso de comprar música en algo simple y elegante, tan sencillo como hacer clic en aquello que quieres.

La culpa de que yo no practique el deporte de hacer clic en el iTunes más a menudo y me compre música la tienen los artistas. No sé lo que ha sucedido pero en los últimos años parece que se acabó la calidad. Salvo por un par de grupos, no hay nada interesante. Es triste pero cierto. En las rarísimas ocasiones en que escucho la radio busco emisoras de éxitos de los ochenta y los noventa y por lo que veo en la prensa, los programas más populares en la tele son aquellos en los que un puñado de Wannabe hacen karaoke mientras sus madres lloran y gritan para salir en la tele y una vez ganan el concurso y sacan su álbum todo el mundo los olvida.

Paradójicamente, cuando menos música estoy comprando más dinero me gasto en la misma. En el 2009 estuve en el concierto inaugural de la gira de U2 y en un concierto alucinante de Coldplay y en ambos me dejé una pasta. De U2 tuvimos que sufrir las cinco primeras canciones que eran de su nuevo disco para llegar a lo que todos queríamos, que no es otra cosa que sus viejos éxitos. Supongo que ese es el camino a seguir para los artistas. Carretera y manta, que se dice ?? 

The Viva la Vida Tour

Cuando hace un par de meses me compré mi entrada para el concierto de hoy no me podía imaginar que el verano se me pasaría volando. Para cuando veáis esto yo estaré brincando, cantando, disfrutando con el primero de los dos conciertos de Coldplay en Nijmegen, al este de Holanda. Este está siendo un buen año musical: U2, Coldplay y sigo con el gusanillo de Massive Attack y the Prodigy, grupos que actuarán en este país antes del fin de año.