Nuevos recuerdos de las costillas

Ya expliqué en Ciertamente lo peor de lo peor que me podía pasar que este mes de octubre es dramático por el cierre y traspaso de uno de los lugares a los que estoy enraizado y seguramente, el sitio al que he ido a comer más veces en toda mi vida y el sitio en el que siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, he pedido el mismo plato, sus famosas y legendarias costillas. Siguiendo con el velorio, el segundo viernes del mes regresé para cenar allí con un grupo de gente distinto al del primero. Los camareros me conocen porque me ven con frecuencia y siempre charlamos. Estábamos en pleno día veraniego de otoño, con casi veintidós grados en la calle que a las seis de la tarde cayeron a plomo con lo que comenzamos afuera y después entramos para seguir en el interior. Aproveché para hacer una foto a la lista de cervezas de grifo disponibles en el día, lista que varía con frecuencia y que siempre cuenta con diez posibilidades de cerveza de grifo:

Cervezas de grifo en el Café Cartouche

En la lista vemos que hay dos bockbier y de ellas, yo recomiendo con los ojos cerrados y hasta abiertos la Texels bock, infinitamente superior a la otra. La Brand es una cerveza de trigo y de esas las pido cuando la que tienen es la Erdinger o alguna similar alemana porque la Brand no me mola mucho. Si quitamos de la lista la Lagunitas IPA, que es una aberración, el resto son todas cervezas buenas, fantásticas y algunas fabulosas y entre ellas hay algunas con un porcentaje de alcohol escandaloso y que te pueden tumbar si te pillan con el estómago vacío. La comida, como siempre, fue otro fabuloso plato de costillas de las que solo quedaron los huesos. Si no fuera socialmente incorrecto el lamer el plato, yo se lo dejaba mejor que limpio:

Costillas Spicy en el Café Cartouche

Esta semana, para cuando esto aparezca publicado, yo habré pasado por mi tercera ronda de costillas, de nuevo con un grupo diferente de gente, de nuevo con la misma foto de comida.

Photokina 2018, ¿la última?

En la historia del universo de las bitácoras o de los blogs, que es lo mismo y es igual solo que dependiendo de lo pijo y pendenciero que seas, usas una u otra palabra, se dice que no hace falta ni contar con los dedos de una mano las bitácoras que crean contenido original todos los días y solo hace falta un dedo para señalar la única que cada dos años, desde el 2008, ha acudido puntualmente al PHOTOKINA, el mayor evento fotográfico del universo conocido y por conocer. Por si eres lerdo, bosmongolo o truscolán, se trata del mejor blog sin premios en castellano, este mismito en el que estás, ese que mima el Elegido, il Scelto, de Uitverkorene, the Chosen One, que son algunos de los nombres por los que me llaman en la intimidad cuando no me dicen gilipollas, que es más fácil de recordar. Este año ha sido la sexta visita en los últimos diez años y puedo que sea la última. A lo largo del siglo hemos ido viendo como la fotografía ha ido de capa caída por culpa de los teléfonos móviles y para sobrevivir, a partir del año que viene quieren que sea un evento anual, en mayo y tocando un montón de terrenos que me sudan-la-polla, como si dijéramos en la Isleta. Por eso, aunque mi amigo el Moreno se niega a reconocerlo, yo creo que como mucho iremos una vez más, dentro de dos años, para llevarnos el disgusto y no volver, pero para ir, se tienen que dar un montón de circunstancias de la vida, ya que mayo es un mes en el que yo puedo estar aquí o allí, por ejemplo en Asia, que fue lo que sucedió en el 2018, cuyo mes de mayo pasé mayormente entre Malasia, Tailandia e Indonesia y casi siempre debajo del agua del mar mirando el fondo y sus habitantes. Centrándonos en el presente, esta anotación forma parte de una saga ciertamente épica y legendaria que comenzó en la anotación Photokina 2008 y un mes más tarde hicimos Un paseo fotográfico por el Photokina 2008, y a partir de ahí vivimos con pasíon La visita al Photokina 2010, la del Photokina 2012, el inicio de la decadencia en la Photokina 2014 y la constatación de la misma en Photokina 2016. En las cinco visitas anteriores el medio de transporte elegido fue el tren, concretamente el ICE que va desde los Países Bajos hacia Frankfurt pero si te acuerdas como si fuera hoy mismo de lo que escribí en el 2016, el regreso fue dramático y nos juramos que no volveríamos en tren y como la memoria del MOreno es mucho mejor que la mía, cuando yo ya estaba por ponerme a comprar los billetes me dijo que iríamos en coche, conduciendo él, obviamente, que a mi los volantes me dan un asco de que te cagas y tengo pesadillas pensando que me puedo convertir en un CuloCoche como Virtuditas o Genín. No ganamos nada de tiempo, tuve que salir igual de mi casa a las seis y media de la mañana, que fue cuando me recogió el colega porque de aquí allá, con coche, se tarda como dos horas y medias y a poco que haya retraso, mucho más, así que calculamos con algo de margen para tomarnos un cafelito antes de entrar. El resumen, como siempre, es mayormente visual e irónico (o no) y tiene una sucesión significativa de fotos, creo que la mayor hasta la fecha porque últimamente, estoy en una fase de frenesí fotográfico con el Androitotorota, mi Honor 6x que costó menos que el protege-pantallas del aifone de la Virtuditas y hace de todo menos de comer. Habrán tres vídeos en este resumen, o al menos habrá tres supuestos vídeos, ya que yo lo indicaré pero a menos que hagáis clic en la foto que aparece no llegaréis al lugar en el que se encuentran, ya que flickr ha elegido ese sistema barriobajero para inflar sus estadísticas pero no indica que es un vídeo en la imagen, así que yo lo digo y los más retardados miraran con saña a la pantalla durante eones y nada se moverá y como yo no estudié medicina ni hice el juramento de Chapapotes, no tengo obligación ninguna para salvaros de ese drama. El último de los tres vídeos en realidad es una recopilación en la que quité el audio. Los otros, eran tan estremecedores que les dejé el que tenían. Comenzamos.

SIGMA en el Photokina 2018

Al ir en coche como la gente rica y Virtuditas, acabamos en uno de los aparcamientos de la feria y entramos a la misma por otro lado, no por la entrada principal sino por una secundaria y por eso, en lugar de seguir el orden natural de las cosas y visitar los pabellones in crescendo, lo hicimos a lo Lolailo y resultó que por donde entramos estaba SIGMA, compañía que a ambos de siempre nos ha gustado e incluso tenemos objetivos de ellos, así que mientras al Moreno un empleado le comía el tarro con explicaciones, yo hice la foto.

Canon en el Photokina 2018

Como dice el refranero, todos los caminos llevan a Canon y por eso, aunque no fuimos directamente, los encontramos y en esta primera y no última pasada nos limitamos a admirar el operativo que desplegaron en la feria. Estuvimos jugando con el nuevo 600 mm y flipando y como siempre, aquello estaba petado. De siempre se ha dicho que en la Biblia está claramente indicado en el Génesis que Dios, en el séptimo día, aprovechó para hacerse un selfie con la primera Canon y si eres de las otras marcas inferiores y te duele, pues chico, usa lubricante para que te duela menos.

Busca la chocha entre tanta reflexión

La anterior es un buen ejemplo de la sociedad del 2018. Antes ponían tías en tetas o en pelotas y tú ibas allí a la feria fotográfica y te ponías tibio y morcilloso, que jamás se ha visto a una hembra con una cámara DSLR en la mano porque les dan miedo los miembros tan grandes. Ahora, en la sociedad de la corrección, la moderación y el tedio y las mentiras de esas que acusan a tíos y después resulta que ellas mismas follan niños (que honestamente, yo creo que el niño estaba encantado de la vida y era la estrella de su instituto), pues en esta sociedad, lo que te ponen es una pava maquillada como para prostituirse en barriada portuaria, con un exceso de maquillaje que probablemente provoque cáncer y la colocaron en una especie de hiper-mega-prisma en el que hay miles y miles de veces de la misma pava, vamos, que se le puede ver el pantalón ese horrendo que tapa el culo que queríamos ver desde todos los ángulos.

Chocha meneando el pandero

Y pasó el primer vídeo, así que vuelve a la foto y haz lo que debes hacer. Esa pava estaba cerca de la del espejo pero para que la gente le haga también fotos. Había un chino grabando vídeos con su teléfono que estaba clarísimo que estaba ampliando su repertorio de carnaza de la buena para el pajerismo y la miraba con una gula que daba miedo. Otros se limitaban a hacer fotos de este despliegue estremecedoramente artístico.

Con el chocho al aire

Yo siempre se lo digo a Marilola la Tetúa y a cualquiera que no me quiera oír, la humanidad es grande y siempre nos apañamos para saltarnos las limitaciones y por eso, como ya no se puede exhibir los coños al sol, pues a alguien se le ocurrió poner fotos de algún coño al aire y cuando vi a los viciosillos allí mirando la foto como si fueran las piedras originales que compró Moisés en un chiringuito con los mandamientos, le hice la foto anterior que sirve para la nostalgia y recordar aquellos hermosos tiempos en los que había gente a la que pagaban por exhibir su cuerpo sin pudor alguno. Ahora ese dinero se lo quedan los Podemitas para hacerse Villasmeonas, como la Coletas y la pelleja a la que se chingó.

Empresas exhibiendo sus productos en el Photokina 2018

El Photokina es sobre todo un lugar para descubrir productos que ni sabías que necesitabas, para encontrar soluciones innovadoras a problemas que tienes y para pasártelo bien y en la foto anterior vemos cualquier rincón de esos en los que compañías venden o muestran sus productos y la gente fascinada los escucha y hasta les hace caso, que eso no siempre sucede con los vendedores y si no, que se lo digan a los que tocan mi timbre todos los días y no les abro porque no me sale de dónde tú te estás imaginando.

Salchichote alemán

Por supuesto que hicimos parada técnica para jincarnos una salchicha alemana, un salchichón de esos gordos que ni te caben en la boca, que la comida alemana no se distingue por la presentación de los platos y las cantidades escasas.

Artisteo con la luz

Como cualquier día me paran en la puerta de la filmoteca y me obligan a demostrar que soy un sub-intelectual con GafaPasta, hice la foto anterior que les digo que es como muy abstracta y metafísica y que conecta nuestras chacras más interiores con los nervios más profundos de Raticulín y seguro que me dejan pasar al cine. Se supone que eso se usa para iluminar pero a mí no me quedó muy claro.

El fantasma de Kodak en el Photokina 2018

Cuando alguien dice que árboles más grandes han caído no se refieren a Puerkagón y el día aquel en el que salió corriendo como maricona vieja casada con putita rumana para Bélgica escondido en el portabultos de un coche, no, se refieren más bien a que compañías de toda la vida que se supone que eran eternas, como la Kodak, se han ido, literalmente, a tomar por culo. El pabellón lo encontramos en un sótano escondido entre koreanos, chinos y taiwaneses, que yo creo que también son chinos pero seguramente de una variación de amarillo distinta.

El chino Kudeiro baila como Locomía

Y acabamos de superar el segundo vídeo y que pena tan grande que no lo hayáis visto, que es flipante. Yo creo que eran kabezudos-koreanos-de-mielda pero igual son de algún país cercano. Están como haciendo un baile de Locomía o algo así pero se les olvidaron los abanicos en casa y cogieron unas especies de dildos que espero que hayan lavado bien antes de usarlos.

Pellejas sin más

Para que las pellejas no me acusen de discriminar, me crucé con las tres de la foto anterior y las retraté. Obviamente, les pagan por pasearse así o lo suyo es muy serio y deberían buscar marido ofreciéndose en páginas web como casi todas las demas, a ser posible enseñando las tetas y no con esas pintas tan horripilantes, que aún tengo pesadillas con las orejas de la de la izquierda , que espero que la sanidad alemana le cure esa deformación por su propio bien y la del medio, como no cambie el tampón por un termo bien lleno, lo va a pasar fatal con el frío que ya ha llegado.

Medallones de cerdo o algo así en el Früh am Dom

Este año, en plena decadencia, el Photokina tenía muchísimo menos contenido que en ocasiones anteriores y pese a que estuvimos en un par de exposiciones de conocidos fotógrafos y postureamos por allí, acabamos temprano y nos fuimos a la ciudad, en donde dimos un gran garbeo antes de terminar en el Früh am Dom, el sitio al que hemos ido casi siempre a cenar. La foto es de una especie de medallones de cerdo, aunque con la oscuridad del local y la presentación, más bien parecen sobras de alguna otra comida.

Catedral de Colonia y dirigible

Por supuesto, aproveché para hacerle una fotillo a la gloriosa Catedral de Colonia y tuve tantísima suerte que pillé un dirigible sobre ella, como a punto de bombardearla, que uno puede pensar que los josdeputa-terroristas-musulmanes estaban allí al quite y querían darnos algo de esa maldad tan grande que maceran en su interior sin límite. Por suerte no encontraron la forma de tirar el regalo.

Puente Hohenzollern

Cuando volvíamos al aparcamiento del coche le hice la foto al Puente Hohenzollern con el río Rín y por supuesto, entre los julays y las vías de tren esa pared creada con candados por mongólicos y retardados que confunden las ganas de fornicar con algo que definen como amor.

Photokina 2018

Llegamos al tercer vídeo y al punto y final. Este es un recopilatorio de otros tres con una canción instrumental de un clásico cinematográfico y si no reconoces la música, por favor mándame el formulario ya relleno para solicitar la paga de retardado que yo firmo como testigo porque está clarísimo que lo eres. Hay tres segmentos, uno de una cosa con muchos colores y que se mueve y que estaba por el expositor de Canon, después hay uno de dos julays haciendo cosas con una pelota, no con sus pelotas, no seais malpensados y acabamos con la vista del puente y el río, pero en formato vídeo y meneando la cámara para provocaros el vómito.

Y aquí termina el resumen del que quizás haya sido mi último Photokina, el punto y final de una gran feria mundial. Siempre nos quedarán los seis épicos resúmenes que hice ….

A otro ritmo

En Holanda es muy popular el usar búfalos y otros herbívoros para controlar de manera relativamente natural zonas protegidas, que pueden ser de dominio público o de organizaciones privadas que compran los terrenos para convertirlos en parques o bosques semi-públicos, que aunque parezca algo imposible de creer, en los Países Bajos hay varias de esas organizaciones, con cientos de miles de socios que donan dinero cada año para mantener una parte significativa del país fuera del alcance del PoZero y similares. Algunos de esos bosques son gigantescos y tienen centros de recepción de visitantes, con algún café, hacen rutas para caminar por los mismos y son los lugares a los que va la gente a pasear en otoño o invierno. También los hay que se pueden acceder con bicis o incluso con caballos y estos tienen sus propias rutas. En otras ocasiones, en lugar de bosque, crean zonas con el tipo de vegetación que hubo desde siempre en los Países Bajos y que se perdió en gran parte en el siglo XX (equis-equis), zonas con dunas, matojos, hierbas y matorrales. En esos lugares, la hierba y los matorrales se desbocan y para controlarlos, liberan un grupo de herbívoros grandes y ellos pasan por el lugar días, semanas, meses o incluso de manera permanente y se comen todo lo que crece demasiado. Uno de los bichos más populares para estos menesteres es la vaca de las tierras altas, un bicho escocés que acojona porque tiene unos cuernos gigantes, pero son muy pacíficos. Seguro que ya lo he contado en el mejor blog sin premios en castellano porque yo soy así de espléndido, pero repito la anécdota. Allá por el año 2000, al llegar a Holanda, los fines de semana que no iba a hacer turismo por Amsterdam y alrededores me iba en bici por los bosques. Uno de esos días, pedaleaba tan feliz a las afueras de Hilversum con mi polar rojo sangre, cuando llego a una pequeña loma, como de cuatro o cinco metros de alta, que esto es Holanda y aquí es todo casi plano y cuando voy a descender veo un bicho de esos con los cuernos mirando hacia mí y bloqueando el camino de bicis. Hice aquello para lo que se nos entrena en las Canarias, solo que sin palmera. Frené en seco, solté la bicicleta y me eché a correr en dirección contraria sin dignidad ninguna y si llega a haber una palmera, LA TREPO, que de algo tiene que servir el entrenamiento que seguimos para dicho menester en la escuela. Después el bicho se fue alejando, yo regresé a coger mi bicicleta, hice un giro de ciento ochenta grados y me alejé del mismo y en el trabajo pregunté a la gente y me explicaron más o menos lo que puse antes. Podéis ver una foto de uno de esos bichos que me tropecé en el bosque en invierno del año 2010 en la foto Búfalo en la nieve.

Cerca de mi oficina, en una de esas zonas pusieron cuatro bichos, que puedo confirmar y confirmo que este año no son vaca de las tierras altas sino algún otro tipo de vaca. En agosto, cuando paseaba por el lugar siempre los veía, o comiendo o tumbados a la sombra de un árbol relajándose. Uno de los días los pillé en movimiento, cambiando de escenario, buscando una nueva zona para pastar, aunque van con una pachorra que no veas, así que usé mi telefonino con Androitotorota de dos perras gordas y que casualmente tiene una especie de modo de V-Í-D-E-O a cámara lenta para grabar la estremecedora secuencia en la que adelanto a los bichos. Por motivos religiosos que no vamos a discutir, me niego a explicar el concepto de vídeo y de la acción que requiere del dedo ese con el que os sacáis los mocos para poder ponerlo en movimiento. Si eres incapaz de realizar la acción, te mereces una paga por acarajotao. La secuencia transcurre durante más de un minuto pero en el tiempo real fue muchísimo más rápida y de ahí viene el título de esta anotación, de esa percepción del tiempo que probablemente para esos bichos enormes sin acceso al CaraCuloLibro ni al Tuiterota y que ni si quiera son conscientes que truscoluña no es nación, es distinta.

A ritmo pausado

Cuando aquel se quedó en silencio

Hace unas semanas vivimos una situación inédita y que tenemos que resolver ya mismo para que la próxima vez haya un protocolo de actuación clarito, clarito, como el agua de naciente. Todos sabemos que el mejor blog sin premios en castellano lo leen cuatro julays y comentan dos, aunque mayormente comenta uno y la otra va al rebufo. Esto es así desde hace la tira de tiempo, vamos, no desde siempre pero desde hace un montón.

Sucedió que el ancestral comentarista desapareció de súbito sin dejar una nota comunicando su ausencia como es de rigor. Simplemente, un día comentaba con su fertilidad habitual y al siguiente nada, ni al otro, ni al otro, ni más allá. Lo mismo sucedió en su blog, que se quedó congelado en una anotación. El módulo de comentarios de ésta bitácora está ahí mayormente para él y al dejar de comentar, nos quedamos con mi ego infinito y sin réplica. Tras un tiempo, la segunda comentarista indagó a través de comentarios pero resultaba que yo sabía lo mismo que ella ya que no hubo aviso previo y asumía que la diñó, solo que al movernos en el entorno digital y tal y tal, estamos fuera del grupillo que se entera y si ninguno de ellos lo anuncia al menos en los comentarios de su blog, pues no nos enteramos. En la segunda semana de silencio digital y tal y tal le hice una búsqueda al nombre que tengo de cuando enviaba las postales para ver si pillaba la esquela, si es que todavía se hacen esas cosas y entramos en la fase dos, el finiquito digital y tal y tal. Esto coincidió con mis vacaciones a Gran Canaria y en esos mismos días decidí que TRES SEMANAS es el límite tras el que se puede dar por finiquitado digitalmente a cualquier comentarista extremadamente regular que desaparezca. No parece existir un código de conducta que hay que seguir para dejar de comentar en bitácoras y la gente como que desaparece de súbito y en el pasado todos recordamos a Darliz, que desapareció digitalmente hace más de un año y a la que me refiero de cuando en cuando como la digitalmente difunta, ya que no sabemos si en la otra dimensión, que también es real, sigue de carne y hueso o allí también se desvaneció y o la enterraron o la quemaron o le congelaron la cabeza, como a Disney. Mientras estaba de vacaciones y antes de recuperar el contacto, determiné el protocolo a seguir en este caso con la fase dos. Como sé que tiene fotos suyas en sus anotaciones, la idea era saquear y afanar algunas de ellas y montar un vídeo de estos lacrimógenos con una música que ya tengo elegida y que no pienso rebelar. Por supuesto y conociendo sus gustos, el vídeo acabaría con un despegue, un avión elevándose al cielo y ahí terminaría. Mientras me atorraba en la playa de la Garita a base de bien y escuchaba audiolibros ya lo tenía todo maquinado cuando respondió al correo electrónico que le había mandado y tuvimos que posponer la operación.

Esto puede suceder en un futuro, que siempre esperamos que sea muy lejano pero que igual no lo es, así que confío que de la otra parte se hayan tomado medidas para que cuando le de el jamacullo, que alguien informe al menos a través de los comentarios de su blog de lo sucedido, o que se lo digan a la otra comentarista en el CaraCuloLibro del que está tan enganchada, que yo de eso no tengo.