Mil setecientos días de constancia en el Duolingo

Como vuela el tiempo. Después de superar en abril el hito histórico de los Mil seiscientos días de constancia en el Duolingo, ayer sin prisa pero sin pausa llegué a los MIL SETECIENTOS DÍAS haciendo mi ración de ejercicios diaria y esa cifra, implica más de cuatro años y medio sin perder el ritmo, algo que yo jamás me creeré y ahora, la inercia es la que me obliga a seguir ya que cuando falle una vez, probablemente jamás recuperaré el nivel. Además, no solo no pierdo el ritmo, es que hago un montón de ejercicios más de los que me bastarían para mantener la racha, que tengo fijada en treinta puntos por día, con lo que en un mes de treinta y un días como el actual serían novecientos treinta y hasta el día de hoy, ya he hecho este mes más de tres mil ciento sesenta puntos, con lo que voy como una moto y cuando me aburro, al ser este el único programa que se puede considerar un juego en mi teléfono, me pongo y hago ejercicios. Sigo practicando idiomas con el círculo habitual, con inglés para holandeses, holandés e italiano para ingleses, inglés para italianos y finalmente, italiano para españoles. El próximo hito histórico será al final de octubre, momento en el que estaré rozando los cinco años (asumiendo que mantengo el ritmo).

Mil seiscientos días de constancia en el Duolingo

Como me repito tanto o más que truscoluña, que no es nación, parece que estamos en un lazo infinito en el que siempre estoy hablando del duolingo, pero no es cierto y la última vez fue en enero, cuando celebramos los Mil quinientos días de constancia en el Duolingo y sumando día a día, hoy he conseguido superar los mil seiscientos en los que no he fallado a mi cita diaria. Mentalmente ya estoy preparado para el desastre que está por llegar porque en uno de los sitios de Indonesia en el que estaré al parecer no hay cobertura ni de la tele truscolana ni nada y mira que esa emite mundialmente. La lista de idiomas es la de siempre y sigo añadiendo coronas a mi glorioso historial y ya tengo ciento ochenta y dos. Así que si supero el bache con el que tropezaré dentro de algo más de un mes, el camino hacia los DOS MIL estará perfectamente pavimentado.

Mil quinientos días de constancia en el Duolingo

Puede suceder y ha sucedido que por culpa de las vacaciones de Navidad, período en el que el mejor blog sin premios en castellano navega con el piloto automático y los días posteriores, en los que tenemos la tormenta perfecta de resúmenes anuales de todo tipo, pues resulta que un pelín antes de fin de año cruzamos un hito que muchos creían que jamás llegaría, incluido de Uitverkorene, que si me dicen hace más de cuatro años que yo seguiría usando la misma APP en mi teléfono todos los días de la vida, me parto y me troncho de risa. Pues resulta que si, que ya pasé la barrera de los MIL QUINIENTOS DÍAS de práctica consecutiva de los idiomas habituales, que no los voy a repetir por aquí. Algún día sucederá que esté en algún lugar del planeta en el que no sea posible conectarse a Internet y perderé la marca, pero seguro que no será por mi olvido sino culpa de otros, más que probablemente influenciados por la maldad truscolana que es tan grande en nuestro universo conocido.

Resumen del año 2018

Hasta el año pasado había un resumen fotográfico que siempre ponía antes que este pero por circunstancias de la vida de las que flickr es culpable, no va a poder ser ya que tengo demasiadas coñas en mi plato y nos lo saltamos. La culminación de la entrada del año está en el resumen que viene a ser el resumen del Estado del blog en el 2018 o mejor dicho, el resumen del Estado del mejor blog sin premios en castellano durante el 2018 y en este resumen vemos números y hasta letras. Como tripito con frecuencia, esto no es algo que se me ocurrió ayer después de pillar una solajera por culpa del cielo gris holandés. No. Estamos en la décimo tercera edición y como conozco y reconozco a muchas lenguas viperinas, aquellos que lo duden pueden ver lo que escribí en los resúmenes de años anteriores, comenzando por el 2006 y desde ahí seguir con los de los años 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017.

Se vuelve a demostrar que aquí hay un aclamado autor, ese que llaman el Elegido o The Chosen One o De Uitverkorene o il Scelto pero también hay un comentarista que sobresale sobre el resto, Genín, aunque se le nota que empieza a aflojar el ritmo con lo que o ya está notando la edad, o la está mojando y no le queda tiempo para cosas menos mundanas. Como me niego a añadir gratuitamente imágenes, el pantallazo que hacía en el pasado de una tabla se va a transformar en tabla, pero de las de verdad, con algunos números probablemente inútiles pero que pongo porque me da la gana:

Año    Anotac. Coment. pro_co. pro_an. total caract
2004 269 674 2,51 2713 729.902
2005 610 2635 4,32 4171 2.544.516
2006 694 4359 6,28 3739 2.595.222
2007 721 2757 3,82 3778 2.724.058
2008 723 2443 3,38 3188 2.305.425
2009 722 2871 3,96 3543 2.538.798
2010 702 2529 3,60 3765 2.669.473
2011 762 3250 4,26 3443 2.868.105
2012 765 2613 3,41 3770 2.884.359
2013 731 2532 3,46 3964 2.897.776
2014 787 2493 3,17 3825 3.010.557
2015 759 1758 2,32 3751 2.847.675
2016 772 1950 2,53 3747 2.893.088
2017 737 1980 2,68 3673 2.707.709
2018 747 1421 1,90 3933 2.938.559
total: 39.155.222

En el 2018 escribí setecientas cuarenta y siete anotaciones, diez más que el año anterior y sigo por encima de la media de dos al día. Hubo una hecatombe en el número de comentarios con quinientos cincuenta y nueve menoss que el año pasado y la cantidad total fue de mil cuatrocientos veintiuno. El promedio de comentarios por anotación se queda un pelín por debajo de los dos por anotación. A lo largo del año escribí dos millones novecientos treinta y ocho mil quinientos cincuenta y nueve caracteres y nos sale que la media de letras por anotación es de tres mil novecientas treinta y tres. Si sumamos todos los caracteres de la base de datos cubriendo todos los años y dando por sentado que un ser humano se los quisiese o quisiere leer, el tamaño total es superior a once biblias, con lo que mi objetivo de escribir un libro en algún momento de mi vida se cumple de otra manera.


Y si nos centramos en los comentaristas, tenemos que la lista de los que más comentaron durante el año 2018 está formada por:

ComentaristaNúmero de comentarios
Genín 843 (-92)
Virtuditas 255 (-178)
Evelyne 20 (+4)
doverinto15
Luis13
Montse9 (-17)

Lo bueno es que este párrafo ya lo tengo escrito de años anteriores. Como sucede año tras año, Genín es el amo del mundillo de los comentarios y sigue a distancias siderales del resto. Virtuditas recuperó la segunda posición y pese a que está activa muy tarde al haber inventado esa hora, comenta, comenta. Darliz ha fallecido digitalmente este año y en un cierto punto dejó de comentar y ya el año en curso no creo que aparezca. Su ciclo terminó y ahora pasta por los mundos del CaraCuloLibro y seguro que allí entre esos bitios y octetos es feliz como una lombriz. En cuarto lugar está Montse subiendo una posición y si miráis las cantidades de los comentaristas anteriores se ve que juegan en ligas distintas. Finalmente, cerrando la table está Evelyne que el año pasado no aparecía.


Haciendo el repasillo de lo que se maceró por el lugar en el que Nada es lo que parece, en enero del año pasado hablaba De billetes y el momento oportuno para comprarlos y si algún totorota se cree que no me aplico el ejemplo, que sepa que ya me compré el billete para las navidades de este año y que de nuevo, me ahorro una pasta gansa por ser el primerísimo pasajero de esos aviones. Por tercer año consecutivo viajaré con la aerolínea portuguesa TAP, evitando la proximidad con truscoluña, que no es nación, porque aún no hay estudios de los efectos para el organismo de la proximidad con esa miasma. También ese mismo mes me cachondeaba del buenismo este con el que tanto se pavonea la izquierdona en Cagada de discriminación sexista. Ese mismo mes y aún no se ni por qué, contaba mi viaje a Roma del mes de diciembre del año anterior y de aquel relato, me quedo con la Excursión de día completo a los Museos Vaticanos, los jardines del Vaticano y Castel Gandolfo que ya he recomendado a varios colegas neerlandeses.

Parece que en febrero del año pasado seguía acarajotado porque me pilló contando el viaje que hice a Lisboa en diciembre, por ejemplo en Paseando por Lisboa, el Palacio Real de Queluz y Óbidos y ese mes hacía La podada de la catalpa y su evolución histórica y le he ido haciendo fotos a mi árbol favorito durante todo el año y en mi Instagram habrá una serie espectacular con el cambiazo que da el árbol en unos meses. Casi al final del mes avisaba Que llega el frío y acabé con dos amigos heridos porque parece que no todos sabemos patinar sobre hielo tan bien como los africanos, que yo igual corro y me subo a la palmera en caso de peligro que cruzo los hielos cual lancha rápida de criminales jacosos gibraltareños.

En marzo hacía La quiniela de los Oscars y como siempre, fallo más que acierto. Ese mes ponía la receta de Quesadillas con carne de vaca que es una de mis favoritas actuales, solo que como soy un talibán, me niego a hacerlos a menos que tenga las tortillas de maiz mexicano, que las de trigo son para los pobres y los analfabetos culinarios y no, ni son lo mismo ni saben igual. Ese mes también andaba liado Renovando el pasaporte y aprovechaba para escanear todas las páginas con esos sellos que demuestran que he usado el pasaporte a destajo.

En abril estaba Chupando aire enriquecidísimo y obteniendo la certificación que me transforma poco menos que en un superdotado de los aires, que no de otra cosa que yo preferiría. En la multinacional en la que me prostituyo, teníamos que La empresa pierde talento 2018 con otra ronda de despidos a la que sobreviví y hablaba de Mi nuevo nuevo iPad que reemplazaba al anterior con cinco años. Merece la pena resaltar, aunque solo sea por el título, la anotación Con bigote y sin bigote sigue siendo chochote y acabábamos el mes con el comienzo de las vacaciones en Asia en Desde Utrecht a Kuala Lumpur.

En mayo básicamente tenemos cine, relato de viaje y fotos y ese mes me veía Buceando por un tubo y con un tiburón ballena y también me veía Buceando con mantarrayas y tenia Mi encuentro con el pez Luna y hasta El día que buceamos junto a los peces loro cototo verde.

El mes de junio acabab el relato del viaje con Un pedazo de regreso de que te cambas y fue el mes en el que vi la recientemente película ganadora del CEROLO del 2018, El Mar Nos Mira De Lejos que no se la deseo ni al que se está pegando la vidorra padre en Waterloo. Ese mismo mes teníamos no una ola, un tsunami de caló y Dios mío, esto es un infierno y tuve Otra noche de San Juán en Málaga

En julio pasé por Gran Canaria y comenté La distorsión del tiempo y expliqué uno de esos detalles idiomáticos canarios en Más cabrón que los cabrones y gracias al pedazo de marejada de caló, tenemos Tres kilos de moras para mermelada y en esa época todos pensábamos que el ancestral la había diñado y lo comentaba en Cuando aquel se quedó en silencio.

En agosto le hacían un transplante de ruedas a mi bici de Hilversum y se transformaba en Zarrapastrosa 2.0 y hablaba De velocidades que debía ser mi obsesión del momento y tras unos meses, por fin aparecían los vídeos del viaje a Asia y entre otras, teníamos anotaciones como la del día que buceamos en las islas Similan, Koh Bon y Koh Tachai.

En septiembre teníamos la anotación con el épico vídeo del día que buceé con un tiburón ballena y muchísimo más y celebraba los Mil cuatrocientos días de constancia en el Duolingo y pillaba a una tonta en No se ría de la bruja Avería cuando estaba Viajando a Bratislava y primer día callejeando.

En octubre, iba a la mayor feria fotográfica del universo y me preguntaba, Photokina 2018, ¿la última? y por ahora parece que han cancelado la de este año. Flipé y flipo en todos los colores que puedan existir con El vídeo con el pez luna y un malvado pez ballesta y el disgusto del año llegó en Ciertamente lo peor de lo peor que me podía pasar y ese mes llegaba a la marca anual en DOSCIENTAS películas ya vistas en el 2018 y una de ellas fue la épica Grease (Brillantina) – Grease.

En noviembre teníamos el Bokbierfestival 2018, otro festival que está en peligro de extinción y ese mes se consumaba La traición de flickr y tenía un fabuloso Fin de semana en Oporto y una pava cometió Su error crítico conmigo en el camino y seguro que todavía se está acordando de mis muertos.

En diciembre, yo era el primero en la oficina que comenzaba con La migración y ese mes teníamos Álbum de fotos de Siargao, seguramente, el favorito de Genín y antes de irme de vacaciones navideñas me veía Activando el piloto automático y cerrábamos el año, como siempre, con la anotación ¡Feliz Año 2019!.

Y así sellamos y concluimos el año 2018, como siempre con cosas buenas, regulares y malas, en el que viajé un montón, vi un montón de cine y buceé un montón. Veremos lo que sucede en el 2019.