Bajo abajo y subo arriba y si me sale, me salgo afuera y me entro adentro

Hoy me han dado una de las mayores alegrías de mi corta vida. Desde tiempos inmemoriales, desde prácticamente el segundo o el tercer día que conocí a mi amigo Sergio, el malagueño, me ha reprochado una y otra vez mi uso incorrecto de algunos giros de la lengua, tanto que hace la tira de años le compré y le regalé para su cumpleaños el diccionario de la RAE, sí, el leño ese que es grandísimo y pesa kilos y kilos para que documente sus críticas y me las muestre y justifique y cada vez que paso por su casa, el diccionario sale a colación porque fue un regalo de esos que pican y te acabas rascando. Una de las cosas que más me ha criticado desde siempre, es lo de bajara (para) abajo, subir (para) arriba, salir (para) afuera y entrar (para) adentro, algo que está en el corazón de la lengua en las islas Canarias. Ahora ya le he puesto el puntito en la boca porque la RAE aprueba nuestra REDUNDANCIA y además dice que es un refuerzo expresivo y desde ya mismo creo el jassssssshtag #NOMECENSURES que le pongo cada vez que le mando un güazá, que yo no tengo el Tuiterota ese de los cojones porque no estoy enganchado como una perra como la intimísima de Genín y comentarista esporádica del mejor blog sin premios en castellano.

Por primera vez en la historia del universo y para que quede constancia de las fuentes desde las que emanan estas verdades, empotro el mensaje del tuiterota en el que se confirma lo que yo ya sabía desde muchísimo antes de nacer, porque soy así de fantástico:

Y la RAE dice que esto es una redundancia expresiva, así que yo me confieso culpable y no tengo problema alguno en confesar que yo soy REDUNDANTE EXPRESIVO.

Mil setecientos días de constancia en el Duolingo

Como vuela el tiempo. Después de superar en abril el hito histórico de los Mil seiscientos días de constancia en el Duolingo, ayer sin prisa pero sin pausa llegué a los MIL SETECIENTOS DÍAS haciendo mi ración de ejercicios diaria y esa cifra, implica más de cuatro años y medio sin perder el ritmo, algo que yo jamás me creeré y ahora, la inercia es la que me obliga a seguir ya que cuando falle una vez, probablemente jamás recuperaré el nivel. Además, no solo no pierdo el ritmo, es que hago un montón de ejercicios más de los que me bastarían para mantener la racha, que tengo fijada en treinta puntos por día, con lo que en un mes de treinta y un días como el actual serían novecientos treinta y hasta el día de hoy, ya he hecho este mes más de tres mil ciento sesenta puntos, con lo que voy como una moto y cuando me aburro, al ser este el único programa que se puede considerar un juego en mi teléfono, me pongo y hago ejercicios. Sigo practicando idiomas con el círculo habitual, con inglés para holandeses, holandés e italiano para ingleses, inglés para italianos y finalmente, italiano para españoles. El próximo hito histórico será al final de octubre, momento en el que estaré rozando los cinco años (asumiendo que mantengo el ritmo).

Mil seiscientos días de constancia en el Duolingo

Como me repito tanto o más que truscoluña, que no es nación, parece que estamos en un lazo infinito en el que siempre estoy hablando del duolingo, pero no es cierto y la última vez fue en enero, cuando celebramos los Mil quinientos días de constancia en el Duolingo y sumando día a día, hoy he conseguido superar los mil seiscientos en los que no he fallado a mi cita diaria. Mentalmente ya estoy preparado para el desastre que está por llegar porque en uno de los sitios de Indonesia en el que estaré al parecer no hay cobertura ni de la tele truscolana ni nada y mira que esa emite mundialmente. La lista de idiomas es la de siempre y sigo añadiendo coronas a mi glorioso historial y ya tengo ciento ochenta y dos. Así que si supero el bache con el que tropezaré dentro de algo más de un mes, el camino hacia los DOS MIL estará perfectamente pavimentado.

Mil quinientos días de constancia en el Duolingo

Puede suceder y ha sucedido que por culpa de las vacaciones de Navidad, período en el que el mejor blog sin premios en castellano navega con el piloto automático y los días posteriores, en los que tenemos la tormenta perfecta de resúmenes anuales de todo tipo, pues resulta que un pelín antes de fin de año cruzamos un hito que muchos creían que jamás llegaría, incluido de Uitverkorene, que si me dicen hace más de cuatro años que yo seguiría usando la misma APP en mi teléfono todos los días de la vida, me parto y me troncho de risa. Pues resulta que si, que ya pasé la barrera de los MIL QUINIENTOS DÍAS de práctica consecutiva de los idiomas habituales, que no los voy a repetir por aquí. Algún día sucederá que esté en algún lugar del planeta en el que no sea posible conectarse a Internet y perderé la marca, pero seguro que no será por mi olvido sino culpa de otros, más que probablemente influenciados por la maldad truscolana que es tan grande en nuestro universo conocido.