El ordenador viajero

El ordenador cuando viajo

Cuando voy de vacaciones a Asia, procuro escribir todos los días y como llevo un iPad, conmigo también se viene un teclado bluetooth, la única manera de escribir con algo de velocidad en una tableta y con menos errores ortográficos, que aún así se suceden continuamente por la mania de cambiar palabras del iPad, que siempre decide que tú no escribiste una palabra sino otra y te las cambia una y otra vez. Mi pequeño ordenador viajero es el de la foto, con un teclado que es más largo que el iPad y que me permite poner los dedos en una posición más natural. Esta vez me llevé también un pequeño soporte que ahora que tengo una funda para la tableta ya no me hace falta. Durante la primera semana, mientras estaba en un barco en alta mar, despertaba la curiosidad del resto de los pasajeros y la tripulación porque con unos camarotes minúsculos, me sentaba en la zona del comedor entre inmersiones a escribir y allí montaba mi despacho. En la segunda y tercera semana, solo las personas que limpiaban la habitación veían el chiringuito.

El teclado lo compré hace la tira de años y hasta ahora nunca me ha fallado. En la pantalla del iPad tenemos el grupo principal de programas que uso, con la primera columna que es la más holandesa ya que tiene, mirando de arriba a abajo el programa de la compañía de trenes, uno de meteorología enfocado a Holanda, el tercero es el que uso para leer el contenido sindicado y el cuarto el del cine. En la segunda columna tenemos el Duolingo, los episodios de las series con las que peté el iPad, el programa del banco y el WordPress para escribir en el blog. De el resto, los más interesantes son el único juego que hay en mi tableta y el Calendario, en donde estaban también los horarios de todos los vuelos. Con algo tan simple se puede sobrevivir durante semanas.

Mi nuevo nuevo iPad

Como aquí está todo sobre mi vida, a nadie le sorprenderá saber que yo hace unos años estaba enganchado como una perra a la manzana, al igual que Virtuditas y lo tenía todo, todo, todo de la manzana. Con el tiempo he ido evolucionando o más bien, ellos han ido incrementando los precios a niveles escandalosos y he optado por otras soluciones igual de buenas y así, hoy por hoy, el único dispositivo que tengo de esa compañía es el iPad. En agosto del 2010 comentaba que Ya tengo mi iPad, el primerísimo que me compré y unos dos años y medio después tenía Mi nuevo iPad, el segundo y el que usaba hasta hace un par de semanas. Lo he usado durante más de cuatro años pero ya comenzaba a notarse una reducción significativa de la duración de la batería y me molestaba un montón que cada vez que me voy a Asia no podía cargarlo con todos los episodios de series que quería porque lo llenaba. LLevo ya unos meses mirando alternativas pero siempre regresaba al iPad. Las máquinas con Güíndous se ven fantásticas pero o son muy caras o muy cutres y en el mundillo de los androitotorotas, nadie ha conseguido fabricar una tableta decente y además, si te la compras, sabes que como dispositivo electrónico no recibirá actualizaciones de ningún tipo, algo que los manzaneros sí que hacen. Estando de vacaciones en Gran Canaira anunciaron el nuevo iPad y curioseando en la página de la empresa, tenían un enlace a una página para evaluar el tuyo y ver si lo podías devolver y recibir algo de dinero. Mirando, descubrí que por el mío de cuatro años y pico me daban ciento cinco leuros, lo cual me permitía comprarme uno con ciento veintiocho gigas de memoria por menos dinero que el de treinta y dos gigas. Estaba a punto de comprarlo el mismo día que regresé cuando vi que tendría que esperar hasta la semana siguiente para recibirlo y si iba a la tienda de esa compañía en Amsterdam, lo tenían disponible y podía entregar el viejo y comprar el nuevo, así que el sábado santo, me fui a Amsterdam con el objetivo combinado de hacer la compra e ir al cine.

Me atendió una empleada que me dijo que es becaria y te trata como si fueras el cuñado del primo-hermano del príncipe de Zamunda. Revisó el viejo y concluyó que estaba valorado en ciento cinco leuros. A la hora de elegir, le expliqué que yo soy de frontal blanco, que la parte de atrás me la suda pero por delante me gusta su marco blanco y ese fue el que elegí. En las anotaciones anteriores se pueden ver las distintas fases del desembalaje y tras tantos años, sorprende que todo el proceso sea muy similar.

Mi iPad de sexta generación

Antes de ir a Amsterdam hice una copia de seguridad del viejo para asegurarme que recuperaría todo en un pis-pás y al llegar a mi casa, saqué la cajita de la mochila.

Mi iPad en la caja

Mi anterior iPad era el de cuarta degeneración y entre ese y éste, que es de la sexta, pasaron los Aire. La principal diferencia entre el viejo y el nuevo es un peso considerablemente inferior y los marcos laterales, que son mucho más delgados y a los que aún me estoy acostumbrando.

El cable y las instrucciones en la caja del iPad

Por lo demás, tienes la sensación de haber hecho esto anteriormente porque en realidad, lo has hecho. El empaquetado es idéntico, la distribución de las cosas dentro es la misma y la sensación de familiaridad no se te escapa.

Cargador y cable en la caja del iPad

Incluso el cargador es prácticamente idéntico al de hace cuatro años y al primero. Esta compañía se curró el diseño en su día y no han tenido que cambiarlo. Cuando devolví el viejo, solo querían el iPad con lo que me quedé con el viejo cargador y el cable, que hasta el día de hoy ha estado y está operativo.

Mi iPad

Lo conecté al ordenador, lo sincronicé, me volvió a poner en el iPad todo lo que tenía, configuré mis huellas dactilares, que es el único avance tecnológico que parece existir entre ambos, aparte de la velocidad y así, sin más, estaba operativo. Lo encajé en el soporte para la cocina y listo, a cocinar. Aparte de un montón de espacio adicional, se nota más rápido, muchísimo más rápido. En total creo que estoy ahorrado más de doscientos gramos de peso en el equipaje cuando viaje y no solo eso, cuando lo sostenga con las manos sobre la cabeza, que alguna vez me he dado un mamporrazo del copón.

Si este dura como el anterior, tengo iPad hasta bien entrado el año 2022.

Mi cámara Xiaoyi Yi 4K

Una vez me transformé en uno de los grandes buzos africanos, algo que además combino con el honorable título de ser el gran patinador de velocidad sobre hielo del continente de pa’bajo, a la curiosidad de meterse debajo del agua la acompañó el ansia sin fin por grabarlo y para ello me compré una cutre-cámara de acción de menos de cincuenta leuros con la que me he apañado en los últimos dos años. Esa cámara es una fuente infinita de frustraciones y entre que el resultado borda el patetismo y que en ocasiones, la batería se descarga sin que yo tenga muy clara la razón, me he acabado cansando de la misma. Buscando alternativas con algo de calidad tropecé con las cámaras de Xiaoyi, marca que al parecer pertnece a otra que hace teléfonos con movilidad y me sorprendió que sus productos tienen muy buenas críticas. Tienen dos modelos en el mundillo de las cámaras de acción y como yo soy un usuario casual y lo de la altísima resolución me la refonflinfa, opté por la más modesta y sencilla, la Xiaoyi Yi 4K. Con estas cosas chinas, siempre tenemos el drama de mandar a pedir a la China y tener que esperar por una u otra vida y que después te llegue mal o peor, con lo que no me molaba mucho. Noveleriando en la tienda esa con nombre de chocha guerrera de Sudamérica descubrí que hay una tienda de dicha compañía en Europa, que venden directamente y casualmente tenían ofertas escandalosas. Comencé a rastrear la pista y descubrí que en mi tienda China favorita también vendían enviando desde Alemania y también hacían ofertas y así, conseguí un chollo que incluía la cámara y la funda para las profundidades marinas del fondo del agua del mar.

Caja de la Xiaoyi Yi 4K

Me emocioné hasta las lágrimas y la compré el sábado por la tarde y el martes llegaba a mi casa desde Alemania, tanto la cámara como el accesorio:

Funda de protección de agua de la Xiaoyi Yi 4K

Estamos hablando de un tiempo muy lejano, ya que todo esto sucedió a finales de enero.

Mi Xiaoyi Yi 4K

La cámara me llegó sin problemas, es increíble, tiene un programilla en el teléfono desde el que puedo hacer de todo y se ve que no hay punto de comparación con aquella que me compré hace un par de años. Me la llevé a Málaga cuando estuve por allí pero al final no la probé en ese lugar.

La cámara Xiaoyi Yi 4K dentro de su carcasa acuática

Cuando visite la Gran Canaria en marzo haré la primera prueba acuática y veremos si realmente hay una diferencia apreciable entre aquello que tenía y lo que tengo ahora.

Cámara Xiaoyi Yi 4K con protección UV en el objetivo

En la tienda china le compré un par de accesorios. En primer lugar una protección contra los malignos rayos UV que se generan en truscoluña, que NO ES NACIÓN y que además protege al objetivo de posibles roces.

Cámara Xiaoyi Yi 4K con su condón naranja

Además, le compré un condón naranja para que tenga una funda protectora que además me permita encontrarla fácilmente cuando no está en mis manos. Este es el vestidito que tiene cuando no anda por el agua. Por ahora y con las pruebas que he hecho estoy muy contento, es mucho más estable que mi primer intento en el mundillo de las cámaras de acción y las imágenes también son más nítidas. La infinidad de vídeos que haré buceando en Asia este mes de mayo deberían beneficiarse de este nuevo artilugio tecnológico que viajará conmigo.

Jardín

Y que mejor que cerrar con UN VÍDEO como el ANTERIOR, aunque muchos jamás lo verán porque hay que hacer clic sobre el mismo para poder verlo. Está grabado con la pequeña cámara de acción y nos lleva de un lado de mi jardín al otro y en el mismo se puede ver a la fabulosa catalpa antes de su podada.

El teléfono que va conmigo a todos lados

Todos sabemos que hace como dos años o aquel en el que fui por primera vez a las Filipinas fue también el año en el que dejé la casa de la manzana mordida y me pasé a un teléfono güindous, algo que quedo mencionado de pasada en la anotación Casi veo esa luz al final del túnel. Un año más tarde y vista la desidia de Microsoft, que teniendo el mejor sistema operativo de móviles lo está dejando morir sin unos buenos teléfonos, di el salto a un Ulefone Power, un dispositivo que funciona con el androitotorota ese de los cojones. Como siempre que hago el cambio parece que me pilla en una mala época, al final no lo dejo escrito por aquí y me parece que la primera vez en la que hubo una referencia directa fue en la anotación El ulefante en la habitación. El principal problema que tiene no gastarte un güevo y parte del otro en el teléfono es que no lo cuidas de la misma manera y a fuerza de tirarlo al suelo, se me acabó rompiendo la pantalla, aunque el plástico ese que la protege la ha mantenido arrejuntada. En cualquier caso, ya tenía un año y el cuerpo se me estaba poniendo como con antojo de teléfono móvil nuevo. Tras revisar todo lo disponible en el mercado, mi requisito fundamental seguía siendo el mismo, que tenga una batería que aguante más de un día y en esta ocasión quería una cámara decente y una pantalla decente. Tras meter los requisitos en el bombo y eliminar todo aquello que valía más de doscientos cincuenta leuros, me quedé con un grupo de candidatos que pronto se redujo a uno, el Honor 6x de Huawei, el cual, al menos en los Países Bajos, solo se vende a través de su tienda güé. Tiene pantalla grande y todos sabemos el dicho referente a los tamaños de ciertos miembros, tiene DOS cámaras por detrás, o sea, una más que casi todos los demás, tiene el sensor de la huella por detrás, algo que a mi me mola mazo porque cuando lo saco de la cartuchera lo desbloqueo al mismo tiempo. El precio original del teléfono era de doscientos cuarenta y nueve leuros pero me esperé unas semanas y hace cosa de diez días, surgió una oferta. Lo rebajaron a doscientos veintinueve y además añadieron un trípode-selfie-palo de la marca y un condón de plástico duro para la parte trasera. Instantáneamente lo pedí y desde la semana pasada lo tengo y uso.

Honor 6x, tri´pode-palo-selfie y protector del trasero

Me lo mandaron por mensajero y mi vecino se encargó de la recogida.

Honor 6x por delante

De entre los tres colores que se podían elegir, a mi me mola que la pantalla sea negra tirando a negrísima porque como me lavo las manos cada ocho meses, así no se nota mucho la raña que se va pegando en la misma. En su uso, es algo diferente que el Ulefone porque mientras que aquellos prefieren un mínimo de configuración y se mantienen más o menos literalmente en lo que les pone GooglEVIL, los de Huawei añaden una capa propia mucho más densa y que llaman EMUI, igualito que la tetúa aquella que vivía en las casas baratas. Lo más complicado fue descubrir como desactivar o ajustar lo relativo a la política de programas que se pueden ejecutar durante todo el tiempo. Su política es hiper-mega-agresiva y básicamente, matan cualquier programa que no esté en la lista.

Ayer aprovechando que el día era de fábula aproveché para hacerle un par de fotillos con la cámara grande en mi jardín.

Honor 6x de frente en el monopod-palo-selfi

En la foto anterior está el teléfono, que hasta hace llamadas, agarrado al monopod-palo-selfi, algo a lo que yo no le veo mucha utilidad pero que en ocasiones puntuales o si quiero hacer una exposición larga puede ser útil. Aquí lo vemos con la pantalla mirando hacia nosotros.

Honor 6x de culo en el monopod-palo-selfi

En la siguiente foto lo vemos de culo, con sus dos cámaras alineadas y el agujero del sensor de dedo. No se nota pero el condón de plástico duro está también puesto.

Tulipán amarillo en mi jardín

El tulipán amarillo anterior está fotografiado con el teléfono. Hay un modo hiper-mega-único y especial que te permite hacer fotos y cambiar el punto de enfoque a posteriori, ideal si por ejemplo te sale en una imagen tu vecina la Bigotes de fondo y reduciendo la profundidad la puedes neutralizar y hacer que más o menos desaparezca. Es magia potagia.

Tulipán amarillo en vídeo

La imagen anterior es en realidad un vídeo, una sucesión de imágenes en movimiento que solo veréis si hacéis clic en la imagen o AQUí. Sirve para comprobar la calidad de los vídeos que igual hasta hago con el teléfono.

Por ahora estoy muy contento con el cacharro y la batería, con mi uso habitual me permite ir desde las seis de la mañana de un día hasta la medianoche del siguiente y con un veintipico por ciento de batería, con lo que los dos días los cubro holgadamente.