Álbum de fotos de Siargao

La isla de Siargao ha sido uno de los descubrimientos épicos y legendarios de las Filipinas y un lugar al que pienso volver. Tiene unas playas espectaculares y al menos cuando yo pasé por allí, en todos los lugares que visitaba éramos cuatro o quizás cinco gatos. En este fabuloso y fantástico álbum tenemos todas las fotos que vimos durante la serie. Haciendo clic sobre cualquiera de ellas, se pueden ver en tamaño más grande e incluso encontrar el enlace a la anotación correspondiente.

Playa con palmeras y arena blanca en Siargao

Como todos-sabemos-quién le tiene manía a los islotes fabulosos, nos quedaremos cin una semana más de fotos de Guyam y acabamos la serie regresando a la isla de Siargao y disfrutando con su costa llena de palmeras y sus enormes playas de arena blanca. Tuve mucha suerte visitando el lugar antes de que lleguen las grandes empresas que levantarán enormes complejos hoteleros en el lugar y destruirán el encanto de una de las islas más bellas de las Filipinas.

Islote de Guyam e isla de Dako desde la barca

La tentación de poner otra semana más con las mismas fotos del islote de Guyam es muy grande porque el lugar me encanta pero como el ancestral está quejándose continuamente, vamos a dejarlo aquí, aunque no me privaré de poner una foto más en la isla de Siargao de una vista de playa con palmeras porque para mi, no hay nada más bello, ni la manteca de cerdo que mira que soy adicto. Esta foto la hice la primera vez que pasé por el islote de Guyam y la perspectiva engaña un montón, ya que la isla de Dako está más alejada de la costa y no paralela al islote.

Barca en el islote de Guyam

Ya sabemos que ni es lo mismo ni es igual y por eso tenemos otra foto más en el islote de Guyam, en este caso del islote y una barca que trajo a algunos julays que se quedaron durante unos minutos. La barca nos permite apreciar el minúsculo tamaño del islote, es la playa, el puñado de palmeras y nada más. El agua estaba super-hiper-mega fría, a veintinueve grados, casi se te quitaban las ganas de bañarte. Mientras estaba allí quemando horas al sol y en remojo, tenía tiempo de lamentarme por todo el sufrimiento que estaba padeciendo allí, en aquel remoto lugar.