Bockbierfestival Amersfoort 2019

Cualquier intelectual o sub-intelectual que haga una búsqueda en el mejor blog sin premios en castellano porque así lo quiere su creador, aquel ídolo de ninguna masa conocido por el Elegido, il Scelto, de Uitverkorene o the Chosen One, y buscas bokbierfestival, descubrirás que consistentemente, todos los años hay una anotación al respecto, aunque solían ser más cercanas a noviembre ya que el Bokbierfestival en la ciudad de Amsterdam se celebraba el último fin de semana de octubre, ese del cambio de hora. Después del último Bokbierfestival 2018, yo que soy pitoniso porque una vez leí la revista pronto desde la última página hasta la primera, ya barrunté que se iba a tomar por culo y efectivamente, allá por la primavera se anunció que la organización se declaró en bancarrota y dejaron un pufo que no veas. Semejante drama no se puede concretar en palabras, nos vimos como niños destetados, sin poder regresar a ese lugar en el que hemos pasado tantos buenos ratos. Inmediatamente comenzamos a buscar alternativas pero no concretamos nada, hasta septiembre, momento en el que el Moreno quería que le hiciera un favor y como yo me conozco los conceptos, negocié con él y a cambio iríamos al Bockbierfestival de Amersfoort, que suena casi igual que Amsterdam pero está más cerca de Hilversum y Utrecht y no hay orcos turistas. El único problema es que este festival se celebra mucho antes con lo que teníamos que espabilar e ir al principio de octubre. Como en años anteriores, se nos unió su mejor amigo y como siempre, todo comenzó en el Cartouche, el templo de las costillas, el mejor lugar para comerlas del universo y casi que de todos los universos del multiverso y del megaverso.

Como fuimos en viernes, quedamos después del trabajo y como diluviaba, tuvimos que ir en guagua desde la oficina, la primera vez en mi vida que uso el transporte público para ir de la oficina al centro de Hilversum, ya que por razones obvias no teníamos bicis ni coches e iríamos desde allí en tren hasta Amersfoort, ciudad que está a poco más de diez minutos de Hilversum. Después de la cena salimos para allá y sabíamos que teníamos que ir al famosísimo y legendario campanario de Amersfoort, Onze Lieve Vrouwetoren o la Virgen de truscoluña no es nación, en español.

La especie de tienda de campaña a los pies del campanario formaba parte del festival, en realidad es donde estaban la banda de música. Llegamos sobre las siete de la tarde y la primera sorpresa fue el coste de la aventura. Una de las quejas más repetidas del de Amsterdam y que seguramente lo llevó a la ruina es que se volvió muy caro, la entrada, que es el vaso, junto con dos consumiciones, te costaba veinte leuros y tres leuros cada consumición adicional. En Amersfoort, la entrada con dos consumiciones costaba el viernes trece leuros y con tres consumiciones más pagamos veinte leuros, con lo que vaso y cinco cervezas bock por veinte leuros. Nos impresionó como lo organizaron, en una especie de patio trasero junto al Westsingel, uno de los canales de la ciudad y en el que incluyeron varios pubs y cubrieron los jardines con tiendas y carpas con lo que no te mojabas. Se podía además entrar y salir si se quería y para ello te daban una pulsera, como en los festivales de música de los chichones y pelanduscas:

En la parte negativa, tenían menos variedad de cervezas Bok y sobre todo, parecía que estaban todas escoradas hacia las que orbitan alrededor de la marca que patrocinaba el evento, con lo que no pudimos catar nuestras adoradas cervezas de la compañía Snab.

Mi primera bockbier fue una Vitus Weizenbock, una cerveza Bok de trigo, con un porcentaje de alcohol de 7.7% y un saborcillo a banana delicioso. Particularmente, yo soy más de las que saben a banana que de las que saben a chocolate y digo banana porque son las cosas esas enormes que traen de América, no los exquisitos plátanos canarios que en los Países Bajos ni saben que existen. En el vaso se puede ver la compañía cervecera que patrocinaba el evento.

Mi segunda cerveza fue una Bock7, solo con un 7.0% de porcentaje de alcohol, suave y dulzona, co un color profundo. Esta particularmente me gustó mucho. Mientras las tomábamos, estuvimos viendo a la banda que tocaba en vivo y aquello se fue petando de gente hasta niveles increíbles, acostumbrados como estamos a los últimos años del festival en Amsterdam con poca gente, aquello nos impresionó.

La tercera fue un clásico de ayer, hoy y siempre, la Texels Bock, hecha en la isla Texel, con un porcentaje también del 7.0% de alcohol y de sabor muy rico y elaborado. Esta es una que sí que es más fácil conseguir en algunos supermercados, eso sí, pagando un poco más porque no se hace en las fábricas dantescas de las mega-corporaciones. La isla en la que se fabrica es un lugar muy visitado por holandeses y alemanes para fines de semana, está en el país, junto al mar, es pequeña y se llega con barcos que salen varias veces al día y hasta puedes llevar tu carro, si no te lo han robado y alquilar bicicletas en el lugar y disfrutar. Por allí también es fácil hacer excursiones marítimas para ver focas, pero no las pavas obesas de Vecindario capital de Mordor sino las focas animales. Claro, esto no lo publicitamos mucho porque lo último que queremos es que se nos llenen esas islas de chusma y gentuza del bajo-costo.

La cuarta fue la IJ Bok, hecha en Amsterdam en una cervecería que tiene uno de sus locales en los bajos de un molino de viento. ‘t IJ es el canal que está por detrás de la estación de tren de Amsterdam Centraal. Esta es más bien ligera, con un porcentaje de alcohol del 6.5%. Es bastante negra y tiene un saborcillo bastante intenso a café.

La última de mis cervezas fue una Opgebokt, con un porcentaje de alcohol del 7.2%, un fuerte sabor a caramelo, pero fuerte, fuerte y una dubbelbock de tomo y lomo, que se nota cuando la bebes que no es una cerveza barachuza. En realidad vine a tomar alguna más pero en pequeñas cantidades porque conocimos a una pareja que se sentaron con nosotros en una mesa y nos regalaron dos munten, las monedas de plástico que se usan para pagar las cervezas y con esas dos adicionales, las repartimos entre nosotros y vino tocándonos a más o menos media cerveza más, pero sin identificar. A eso se añaden las tres de la cena, con lo que salimos de allí templaditos que estas son cervezas fuertes y no los meados viejunos que tanto gustan a muchos de ustedes. Sobre las once y algo nos marchamos, volvimos a la estación de tren de Amersfoort y allí nos separamos, yo fui camino de Utrecht en un tren y el Moreno y su colega regresaron a Hilversum en otro. Pese a no tener tantas cervezas, nos ha gustado muchísimo este festival y es más que probable que el año que viene volvamos a elegirlo, a menos que se produzca un gran milagro y regrese el de Amsterdam, algo que dudamos mucho. Ahora me toca pagar por esto y creo que la semana que viene el sábado tengo que ir a una ciudad belga cerca de la frontera de Luxemburgo para asistir a la ceremonia de entrega de premios de una competición fotográfica, en la que el Moreno ha ganado, aunque no sabe ni qué ni en qué puesto, pero solo invitan a los ganadores. Durante el mes de octubre ha ganado otros dos premios, uno en Suiza y otro como el mejor fotógrafo de naturaleza amateur de los Países Bajos, ambos con unos premios espectaculares. Está el colega con una inflamación de ego que no veas y eso que yo le repito que por más premios que gane, sigue siendo igual de acarajotao.

El vídeo del viaje de Amsterdam a Bali y algo más

Ayer lo mencionaba y hoy me he puesto manos a la obra y tenemos en primicia y en secundicia y hasta en estulticia el primero de los vídeos con vuelitos por aquí y por allí. Este que vemos es una compilación de dos vuelos, ambos con Qatar Airways, en primer lugar desde Amsterdam a Doha y el segundo desde la susodicha Doha a Denpasar, o sea, Bali. Antes de ver el vídeo aprovecho y cuelo unas cuantas fotos que hice en el camino y que se merecen su paso al olvido de la posteridad y su pertenencia al mejor blog sin premios en castellano. Comenzamos con el aeropuerto de Doha, que es mastodóntico y no veas como está petado de indios trabajando allí o haciendo que trabajan, que parece que por cada oficio en el que en Europa se contrata una persona, allí necesitan seis, solo que cinco están escondidas dormitando o vete a saber tú que hacen.

En la foto anterior vemos el trenecillo para gandules que te lleva de un extremo al otro del aeropuerto, que yo me lo pateé porque soy así de modesto y sencillo y no quiero acabar obeso como alguna comentarista que nos abandonó recientemente para dedicarse a horario completo a su CaraCuloLibro.

Seguimos con una de las dos piezas de arte que me estremecieron y aterrorizaron hasta lo más hondo y lo más jondo, que ambas valen. Es el Oso lámpara o Lamp Bear, una aberración creada por uno que se dice artista, enorme y que compraron los moros y presuntos terroristas de la zona para endiñársela a su flamante aeropuerto. Esta aberración tiene unos ocho metros de alto.

Claro, es normal que te aterrorice, que llegas allí agotado y de noche y está esta cosa sacada de una pescadilla truscolana, que esto mejor lo ponen en Güaterlú, en la puerta de la casa del joputa ese que chinga con rumanas porque le dan ascos las orcas de su pura raza. Seguimos con más artisteo del necio y bruto, con una cosa que se llama Small Lie y que más bien parece un Pinocho que definitivamente se va a suicidar. Como el otro es enorme y horrendo:

No se, pero espero que el artista tenga un buen parapsicólogo argentino que lo trate y quizás hasta le saque el espíritu maligno que lo está pudriendo por dentro porque cuando uno hace estas cagadas, eso está super-hiper-mega claro. SE puede ver alrededor el tamaño de la gente para comparar el tamaño brutal de esa cosa horrenda.

Ya en ruta, una última imagen, aunque creo que hay un trocito de vídeo, con el volcán Bromo, en la isla de Java, al que ya subí en su día para un amanecer porque soy así de modesto y sencillo.

Cuando pasas cerca del Volcán ya estás aproximándote al aeropuerto de Bali. Y ahora sin más el vídeo, acompañado de la canción August’s Rhapsody de Mark Mancina y que obviamente todos reconocemos de la banda sonora de la película August Rush. Comentar que en el minuto tres hay un mensaje en la pantalla en el momento en el que tuvimos la última de una serie de mega-turbulencias que sucedió cuando ya estábamos a tiro de pista y el piloto tuvo que abortar el aterrizaje y allí más de uno marcó de marroncito los gallumbos, que había una cotorra como a dos filas de mi que se quedó sin voz para los restos. En el momento en el que salen las letras he bajado la velocidad a la auténtica y real, aunque con la obscuridad no creo que se note bien. En cualquier caso, todos sabemos que hay uno al que estos vídeos le molan un montón y es el único ser humano que mira los míos en el llutuve

Pesca mayor en Amsterdam

El sábado de la semana pasada me fui a pasar el día en Amsterdam y hacer una redada de los multicines que hay allí y de las películas que no puedo ver en Utrecht. Comencé en el Pathé City, que está en Leidseplein y mi siguiente película era en el Pathé Tuschinski y para ir de uno a otro, como tenía tiempo, fui paseando cuando al llegar a la altura del Herengracht, la calle en la que vive mi amigo el Turco y el alcalde de la ciudad y cuyo nombre se traduce literalmente por truscoluña no es nación y en traducción libre como el canal de los caballeros (sin caballeras, algo totalmente inaceptable si eres escoria podemita de la peor y te ha dado por el fascismo idiomático como a muchos pollabobas y chochabobas de esa opción política para estúpidos, retrasados y comemieldas). Regreso al tema que me difumino ;-). Vi que un poco más arriba había un barco de la policía y una pequeña multitud y como tenía casi una hora, me acerqué a noveleriar y cuando llego veo que están los bomberos y la poli y que hay algo en el agua. Yo me emocioné hasta las lágrimas porque pensé que iba a conseguir un vídeo de algún criminal muerto e hinchado como un globo que sacarían y nosotros grabaríamos para la posteridad, pero no fue así y me tuve que conformar con un vídeo en el que se puede ver como sacan un coche de una julay (o julaya si eres podemita-de-mielda), que parece tener problemas con el cálculo de las distancias, algo que es siempre culpa de los hombres que mienten como bellacos cuando les preguntan el tamaño de sus miembros. Había un buceador con un foco que se pasó un rato largo en el agua y para mí que lo que sacó al final fue el teléfono de la susodicha, que probablemente será usado para determinar si lo estaba usando cuando maniobraba el vehículo y así empetarle una multa del copón, su seguro se le va a poner que va a tener que cambiarse a los cosméticos del merkamamona porque vivirá en la miseria un par de años, ya que el coche es más que posible que sea considerado desastre total, el seguro lo tendrá que reponer pero usarán lo del teléfono en contra del conductor y esa va a aprender, a las malas, que si conduces, el dedo o está agarrado al volante, o metido en la nariz buscando unas tapitas para matar el hambre, pero nunca, nunca, nunca puede estar sobre una superficie de cristal pegada a un pequeño ordenador.

En el vídeo, que dura un minuto, tenemos concentrados ocho minutos de grabación y quizás hay alguno más durante la secuencia completa ya que usé la pausa unas cuantas veces porque aquello era más lento que el parto de una mula. No tiene música ya que algo tan trascendental hay que verlo en silencio, meditando.

La subida a Ámsterdam

Llegamos al segundo vídeo, uno que no debería existir porque cuando la mañana del domingo saqué mi tarjeta de embarque, que mi truco actual es esperar hasta el final porque parece que la probabilidad de ventana es mayor, me pusieron en el asiento del medio de la fila 2, que se me había olvidado que en los aviones de Ryanair esa es la primera fila del lado derecho, considerada por la tripulación fila de emergencia pero que sepan que allí no hay ni ventana ni puerta que abrir, solo una pared delante tuya. El avión salía antes de las cuatro con lo que con todo el dolor de sus almas, me tuve que pirar en el trenecillo hacia el aeropuerto a las dos y diez, para llegar sobre las dos y media y pasar el control de inSeguridad, que en Málaga a veces toma un montón de tiempo, según el intelectual que haya organizado las filas y los turnos. En este caso tuve relativa suerte ya que me mandaron a la cola de los que tienen prioridad para el control de seguridad, en la que no había gente, ya que hasta esto se vende ahora en los aeropuertos. Tras el trámite, conseguí dar con el puto grifo de agua para llenar mi botella, algo que me ha tomado miles y miles de millones de visitas a Málaga, con lo que debe ser nuevo porque no lo recuerdo de enero, que fue la última vez que pasé por allí. El avión llegaba en hora y tras sentarme en mi asiento central y respirar aliviado porque no tenía que grabar vídeo, resultó que cuando cerraron el embarque no había nadie sentado allí, con lo que me cambié y porque soy tan grande y generoso, le hice el vídeo al Ancestral. Comentar que un par de días antes de viajar a Málaga, estaba mirando precios de billetes en ese trayecto por si había algo barato para volver más tarde y puedo confirmar y confirmo que el avión de Ryanair no daba la opción de comprar porque estaba lleno, con lo que hubo algunos que no se presentaron y perdieron el billete. Decir que la musiquilla es la canción Fix You de Coldplay, que ha sido una broma repetida hasta la saturación en el trailer de una película que vi recientemente. Comienza paseando por el aeropuerto camino del final de la pista ya que despegamos en dirección al mar. Alrededor del segundo minuto vemos Torremolinos, Benalmádena a lo lejos y similares. Hay un segundo segmento cuando el avión viró en el que se puede ver el aeropuerto y Málaga. Para el aterrizaje, otro espectacular llegando al aeropuerto desde el sur y se pueden ver algunas de las autopistas. Después de llegar, tren a Utrecht y para casita.