Un domingo de paseo por Roma

El relato comenzó en El día que fui a Tivoli desde Roma

Mi último día en Roma lo podía aprovechar bastante ya que mi vuelo de regreso era por la tarde a las seis y pico y como uno no es de los que se hacen un Virtuditas, yo a primerísima hora ya estaba desayunando y dejando mi mochila en la consigna del hotel para moverme más rápido y más cómodo y como estaban al lado de la estación de Termini, me pillaba de fábula.

Habitación individual en el Hotel Nord Nueva Roma

El otro día se me olvidó poner las fotos que hice de la habitación así que comenzamos este repaso viendo la habitación individual, modesta y sencilla en la que dormí tres noches y que tiene todo lo que uno necesita, que no es otra cosa que una cama y un jiñodromo para el jiñote:

Jiñódromo en el Hotel Nord Nueva Roma

Era el primer domingo del mes y muchas de las atracciones romanas eran de acceso gratuito y por eso decidí revisitar un lugar que desde siempre me ha gustado y fui en metro hasta las Termas de Caracalla:

Termas de Caracalla

Lo planifiqué para llegar unos treinta y tres segundos después de que abrieran y así fui el primer visitante y prácticamente el único durante un rato. Al final de esta anotación hay un vídeo increíble y alucinante a la par de espeluznante y allí seguro que podéis ver un poco más, como esos mosaicos increíbles. Esta debe ser mi cuarta vez en este monumento y nunca me canso. Si se pudiera viajar en el tiempo no me importaría ir a la época en la que estaba operativa, tenía que ser un lugar asombroso y da una muestra del poderío de los romanos en su Edad de Oro.

Archibasílica de San Juan de Letrán

Desde allí fui andando hasta San Giovanni in Fonte o el Battistero Lateranense y en el que casualmente había un bautismo, lo cual no me impidió colarme y creo que hay hasta trocito en el vídeo y después entré en la Archibasílica de San Juan de Letrán, la sede de toda la vida de la iglesia católica hasta que se inauguró la Basílica de San Pedro y una que a mi me fascina. De nuevo me refiero al vídeo ya que allí creo que se puede ver un trocito de misa y hasta un paseo por el Claustro Lateranense, ya que esta vez opté por entrar a verlo y descepcionarme ya que es pequeño y no vale la pena la pasta que te cobran, pero bueno, con esas monedas seguro que los curillas se pagan algún vicio.

Escalera Santa en Roma

Nunca me había molestado en entrar a la Escalera Santa y esta vez si lo hice, aunque que sepáis que no subí por la misma de rodillas y me limité a hacer la foto de la basca que lo estaba haciendo y después subí por la escalera paralela para ver la parte de arriba. Esa escalera ha sido proclamada Patrimonio de la Humanidad salvo truscoluña por Naciones Unidas excepto truscoluña, que no es nación.

Interior de la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén

Mi ruta me llevó andando junto a lo que queda de las murallas de la ciudad hasta la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, en la que están las reliquias relacionadas con la crucifixión de Cristo, con cachos de la Vera Cruz, que no es una ciudad sino la supuesta madera auténtica. Todas las coñas que hay allí las trajo Santa Helena con hache de truscoluña, que al parecer fue en un tour del inserso a Jerusalén y arrambló con todo lo que pilló en la zona, incluyendo las escaleras anteriormente mentadas.

Il fritto misto

Desde allí regresé a una zona más central andando y al pasar por la Piazza Vittorio Emanuele le hice la foto a la Fontana del Giardino di Piazza Vittorio que en realidad llaman la Fontana Fritto Misto. En cualquier otro lugar del mundo sería una joya a conservar pero en Roma está en un parque dejada de la mano de algún Dios.

Basílica de Santa María la Mayor

Obviamente pasé por la Basílica de Santa María la Mayor y sobre todo por el supermercado que está al lado y en donde me aprovisioné. Esta basílica es una favorita de siempre pero desde que han puesto el ejército en la puerta y hacen los controles de seguridad toca un poco los güevos entrar. Algún día pagaré para ver la parte por la que cobran aunque creo recordar que alguien me dijo que no vale la pena.

Fontana di Trevi

Fui hasta la Fontana di Trevi, no solo para verla con un cielo azul precioso sino para jincarme un helado ya que un rato después tenía entrada para una visita guiada al Palacio del Quirinal.

Salón en el Palacio del Quirinal

Este es un palacio que los turistas ningunean porque solo se puede entrar en visitas reservadas y hay tanto por ver en la ciudad que todos se olvidan que es una de las tres residencias oficiales del presidente de la República Italiana, es uno de los símbolos del estado, es el sexto palacio más grande del universo conocido y fue residencia de Papas durante siglos. Está petado de obras de arte, tiene un montón de historia y la visita de hora y pico es fascinante y te llevan de sala en sala contándote todo tipo de cosas interesantes. Yo creo que ni la digitalmente difunta Darliz que solía comentar por aquí ha estado en el mismo, con lo que me convierte en un bicho raro que ha visto alguna cosa especial. Para cuando salí del mismo ya se acercaba la hora de ir hacia el aeropuerto así que fui al super, llené la mochila a destajo de cosas ricas y fui en tren al aeropuerto.

Todo esto está en un fabuloso vídeo que nos lleva por las Termas de Caracalla, el Battistero Lateranense, la Archibasílica de San Juan de Letrán y el Claustro Lateranense, pasamos por la Fontana di Trevi, Tenemos cosillas y hasta alguna vista desde el Palacio del Quirinal y termina con un apoteósico aterrizaje en Schiphol. La música es la canción August’s Rhapsody compuesta por Mark Mancina y que todos conocemos de la película August Rush. El vídeo, si no aparece debajo de este párrafo, está AQUÍ:

Excursión de día completo a los Museos Vaticanos, los jardines del Vaticano y Castel Gandolfo

El relato comenzó en El día que fui a Tivoli desde Roma

Para mi segundo día en Roma, el sábado, también tenía una agenda petada de eventos. Los sábados se puede visitar Castelgandolfo y aproveché para combinarlo todo con el Día completo Plus en el Vaticano en tren que cubre los Museos Vaticanos sin cola a primera hora, la visita de los jardines del Vaticano, traslado en tren a Castel Gandolfo, visita del Palacio Pontificio y del Jardín Barberini de Castelgandolfo u regreso a Roma en tren, todo con audioguías. Resulta obvio asumir que no te puedes hacer un Virtuditas para algo así ya que hay que entrar en los Museos Vaticanos a las ocho de la mañana, una hora antes de su apertura oficial con lo que puedes ver la Capilla Sixtina sin una multitud horrorosa. Desayuné temprano, fui en metro hasta los Museos Vaticanos, ninguneé al hindú que pretendía venderme entradas y entré al museo:

Galería de los mapas en los Museos Vaticanos

En esta parte de la visita el vídeo del final muestra mucho más ya que hice vídeos de todas las Estancias de Rafael con un despliegue de artisteo que no veas. Por supuesto no hay nada de la capilla Sixtina porque no te dejan y son como perros de presa controlando cámaras y teléfonos. En la foto anterior se puede ver la fastuosa Galería de Mapas del Vaticano.

Jardines vaticanos

A las diez de la mañana fui al punto de encuentro, justo a la salida de la sala de exposición de los carruajes papales, que yo ni sabía que existía y allí pasamos un nuevo control de seguridad y comenzamos la visita guiada a los Jardines del Vaticano, lugar que visitaba por primera vez. No se si se permite la visita sin guías pero vamos, que con la audioguía te van contando todo y vimos los lugares más interesantes de la trasera del Vaticano e hice un montón de fotos con nuevos puntos de vista, como la anterior de la cúpula del Vaticano.

Gruta de Lourdes en los jardines del Vaticano

En los jardines del Vaticano, el mayor descubrimiento es la Gruta de Lourdes ya que para ahorrarse el viaje y porque a todos nos caen mal los franceses, han hecho una réplica allí con lo que ya puedo tachar de mi lista lo de ir a Lourdes ya que he estado en otro que tiene muchísimas más visitas de Papas a sus espaldas y conviene recalcar y recalco que el mismísimo Papa Francisco, en su segundo día de trabajo como Papa, se acercó al lugar a echarse unos rezos, con lo que la réplica es más mejor y auténtica que el original. En los jardines del Vaticano también hay alguna fuente y acabamos el paseo en la estación de tren del Vaticano, que lo flipé cuando me enteré que tienen su propia estación privada y allí nos esperaba un tren que nos llevó hasta Castel Gandolfo en viaje privado y sin mezclarnos con la plebe y el populacho.

Despacho del Papa en Castel Gandolfo

En Castel Gandolfo visitamos el Palacio Pontificio, la residencia de verano de los Papas, aunque el argentino no ha querido usarla pero el Papa emérito o como le digan al alemán, ese sí que se ha dado gusto ahí e incluso cuando renunció estuvo en ese palacio un tiempo. El palacio en sí es un poco espartano y lo más interesante viene a ser el despacho del Papa, que vemos en la foto anterior, y el catre en el que duerme el Papa, que está en la próxima y que es un documento alucinante y flipante que estaba clarito como un agujero negro que solo se podía ver en el mejor blog sin premios en castellano:

El catre del Papa en Castel Gandolfo

La cama se ve que ha aguantado candela por un tubo y hasta cualquiera sin imaginación puede hacerse una idea de la de pecados que se han concebido y desarrollado en la misma. De la mesa de noche no digo nada porque aún no me he recuperado del impacto que me dio verla. Decir que en el despacho se puede ver que como el Papa no tenga una tableta o un teléfono móvil, el pobre las pasará putas porque tampoco le pusieron un ordenador o una tele plana.

Palacio Pontificio en Castel Gandolfo

Al salir hice una foto del Palacio Pontificio que está básicamente empotrado en la plaza mayor del lugar y que se ve que es un edificio simple y robusto. A mi derecha había una iglesia y por detrás de mi estaba la calle con los bares y esas bicicletas cubiertas de luces y flores que tanto le gustaron a Genín.

Plato de quesos y embutidos

Aproveché para almorzar algo en el restaurante Gli Amici del Gusto y seguro que hasta Genín le da la bendición al plato de quesos y embutidos que me jinqué, todo productos de aquella barriada periférica.

Lago Albano en Castel Gandolfo

Después de comer me acerqué a hacer fotos del lago Albano, que está en un cráter y a su vera es donde se encuentra la estación de tren, solo que como nosotros íbamos con todo apalabrado, desde allí nos subieron en una guagua privada. En verano el lago debe molar un montón, sobre todo cuando pega el calor pero en diciembre como que está bien para hacer fotos pero no es un lugar en el que yo pasaría unos días ni jarto de gofio.

Jardín Barberini de Castelgandolfo

La segunda visita guiada del lugar fue a los Jardines Barberini, lugar de descanso y paseo de los Papas y que se visitan en guagua, ya que son enormes y yo creo que también por la paranoia de los curillas que no quieren gente husmeando alrededor de sus edificios ya que todos sabemos lo que sucede en los mismos y el tipo de pecados de los que más abusan. La visita fue de alrededor de una hora en la que vimos un montón de cosas y nos contaron historias que nos llevaron hasta el mismísimo imperio romano ya que por allí también venían emperadores.

Tabla de quesos romanos

Sobre las cinco de la tarde bajamos a la estación de tren y regresamos a Roma, aunque esta vez nos dejaron en una estación fuera del Vaticano. La visita fue fabulosa y mereció la pena, además que con eso más o menos he visto todo lo que tienen por ofrecer. Ese día tenía reservada mesa en el restaurante la Carbonara y me jinqué una tabla de quesos romanos que ya hemos visto y un plato de pasta que estamos por ver:

Pasta en el restaurante La Carbonara en Roma

Ya dice el refranero que uno se pone contento con el tripote petado y tras cenar me acerqué a la Fontana di Trevi para volver a verla y regodearme con esa maravilla de Bernini y de paso tomarme un helado por allí:

Fontana di Trevi de noche

Tengo que decir y digo que fue un día muy completo y el vídeo final de esta anotación es de casi ocho minutos y en el mismo veremos varios lugares del Vaticano como la galería de los mapas y las estancias de Rafael. Pasaremos por la sala de los carruajes, veremos una de las fuentes de los jardines del Vaticano, veremos la copia de la gruta de Lourdes y hasta el tren que nos llevó a Castel Gandolfo. Después tenemos el patio del Palacio Pontificio y algunas salas interiores, una vista del lago Albano, los jardines Barberini desde la guagua que usamos para verlos y acabaremos en la Fontana di Trevi que gracias a la nueva iluminación luce mejor que nunca jamás en la historia de esa maravilla de la Humanidad excluyendo a los truscolanes y su país inventado. La música es la canción Epilogue de Justin Hurwitz, de la banda sonora de ese peliculón que tanto Virtuditas como un servidor hemos visto varias veces llamado La ciudad de las estrellas – La La Land. El vídeo, si no está por debajo de este párrafo, lo podéis encontrar AQUÍ:

El relato continúa en Un domingo de paseo por Roma

El día que fui a Tivoli desde Roma

Hoy vamos a viajar hacia atrás en los tiempos y regresamos al año 2017, aquel en el que una banda de criminales y gentuza de la peor raptó un trozo de España y se inventaron un país de mierdosos e hijos de zorras rastreras y asquerosas que deberían haber sido castradas y esterilizadas desde su mismísimo nacimiento. El líder de esa banda sigue escondido en Bélgica, seguramente con su putita rumana y su descendencia maligna y todos esperamos el día en que suba al cadalso y lo pasen por el garrote vil. Bueno, regresando al 2017, el último día del mes de noviembre de aquel glorioso año el Elegido fue a currar como siempre durante la semana y por la noche se acercó a Schiphol para tomar un avión con destino a Roma, ciudad que he visitado, no una, ni dos, ni tres sino una purriada de veces y que ya ni puedo ni contarlas. La aerolínea elegida para el transporte fue Buelin ya que tenían un buen precio y con ellos podía volver el domingo por la tarde. Además, al volar el jueves de noche, no tenía que pedir horas en la oficina y el único peligro era que me jincaran una hora de retraso y tener que pillar un taxi desde el aeropuerto a la ciudad, ya que en Roma lo del transporte nocturno desde el aeropuerto sencillamente no existe. Tuve suerte y el avión llegó con tiempo y salimos con algo de retraso pero con la posibilidad de recuperarlo en el vuelo. Por la llegada del avión, si todo cuajaba podía pillar la última guagua a la estación de tren de Termini, ya que los trenes paraban hora y media antes. Antes de llegar a eso vamos con el vídeo del despegue en el que no se ve nada pero se sabe que a cierto comentarista se la pone morcillona este tipo de vídeos. Está acompañado de la fantástica canción Remember Me (Ernesto de la Cruz) que canta Benjamin Bratt en el clásico de animación Coco que tanto nos gustó a todos. El vídeo, para aquellos que no lo vean bajo este párrafo, está AQUÍ:

Bueno, pasé de grabar el aterrizaje, salí del avión y volé por la terminal hasta la parada de la guagua, que está en el quinto coño o puede que incluso en alguno más lejano. Una vez en la guagua me quedé tranquilo y ya sabía que estaría en Roma sobre la una de la mañana. Esta vez me quedé en el Hotel Nord Nueva Roma y me gustó bastante, además de estar muy cerca de la estación de tren y de dos paradas del metro. Empiezo a sospechar que siempre tengo suerte con los hoteles porque pillo lugares recientemente renovados y que aún no han subido el precio ya que cuando intento regresar a ellos un año más tarde, los precios son prohibitivos. Básicamente, llegué y me acosté ya que al día siguiente no me iba a hacer un Virtuditas y pensaba madrugar. Por la mañana a las siete y pico desayunaba y después iba a la estación de tren para pillar uno a Tivoli, el sitio en el que esperaba pasar el día. El viaje en tren es de casi una hora por una ruta muy bonita. En Tivoli pillé una guagua local que me llevó hasta Villa Adriana, uno de los complejos arqueológicos en los alrededores de Roma y lugar que es patrimonio de la Humanidad excepto truscoluña.

Muro del Pecile en Villa Adriana

En el paseo, con audioguía para así disfrutarlo más, comencé por el Pecile y donde está el muro que vemos en la imagen anterior. Esta villa era el lugar de vacaciones y retiro del emperador Adriano en el siglo II (palito-palito). Cuando el viejo estaba aquí esto era la corte y estaba petado de gente y es un complejo enorme que ha llegado bastante bien hasta hoy en día. Decir que a Adriano le gustaba culear y allí tenía a su chaval al que se la empetaba hasta los pelos de los güevos. Algunas de las obras que decoraban este palacio han acabado en el museo del Prado y en el del Louvre.

Edificio con tres exedras en Villa Adriana

El paseo es espectacular y no dejas de sorprenderte con las maravillas que hay en el lugar, como el edificio con tres exedras que se ve en la foto anterior. Esto me hizo recordar la maldad tan grande de la digitalmente difunta Darliz, que comentaba en el mejor blog sin premios en castellano hasta que descubrió el CaraCuloLibre y desapareció de nuestras vidas y que habiendo visitado la ciudad más veces que un servidor, jamás me dijo que fuera por Tivoli.

La Plaza de Oro en Villa Adriana

En el recorrido pasé por la Plaza de Oro que tenemos en la foto anteriore y que en su día debía ser un complejo de fábula y que daba idea que allí estaba el emperador del universo conocido. Aunque se lo llevaron casi todo y casi no queda mármol ni mosaicos, el sitio aún tiene la grandeza de tiempos pasados.

El Canopo en Villa Adriana

Una de las joyas de la visita es el Canopo, con su estanque y las estatuas y arcos. He hecho una purriada de fotos pero al final he optado por reducir el número de las que veremos por si algún día hago una serie de este villorrio, que se merece o engordar el álbum de Roma o incluso tener el suyo propio. La visita me tomó casi tres horas, que aproveché al máximo y que me permitieron no dejar un rincón sin ver ni un solo número de la audioguía sin escuchar. Al salir regresé en guagua a Tivoli para ir a ver la Villa de Este, otra joya patrimonio de la humanidad excluyendo a los truscolanes y que es la obra maestra de jardines de palacios y aquel que copia todo quisqui.

Vista de la campiña desde la Villa de Este

Este palacio lo mandó a construir el cardenal Hipólito II (palito-palito), que era nieto del papa Alejandro VI (uve-palito), ya que en aquella época los curas follaban pero no de tapadillo, sino públicamente y hasta tenían hijos y nietos. En esta villa se puso mucho de lo que este cardenal robó de la Villa Adriana y los jardines se diseñaron para ser los más espectaculares del universo y aún siguen siéndolo. Una de las fuentes se dice que es de Bernini, el gran maestro.

Villa de Este

Comenzamos con una foto del interior del palacio, muy ornamentado y con esas series de habitaciones todas unidas por puertas a ambos lados y que hace que no haya demasiada intimidad. Lo realmente espectacular es salir por detrás del palacio a los jardines y comenzar a alucinar en todos los colores posibles con las fuentes y los estanques.

Fuente de Diana de Efeso o de la Madre Naturaleza

El comentarista oficial seguro que aprecia la fuente de Diana de Efeso, que era tetúa, tetúa y que por todas las ubres soltaba agua. Obviamente, simboliza la vida en un mundo sin truscoluña, que no es nación.

Peschiere y al fondo la La fuente de Neptuno  y sobre ella el órgano de agua

En la parte central del jardín hay varios estanques, los peschiere y al fondo está la fabulosa fuente de Neptuno y sobre ella el órgano de agua, los cuales veremos en otras fotos.

La fuente de Neptuno

La fuente de Neptuno originalmente estaba diseñada por Bernini pero sufrió daños y lo que vemos hoy en día no es exactamente lo mismo. Aún así, se respira en el lugar que el genio puso su mano allí. Sobre ella y apareciendo un poco en la foto está la fuente de la siguiente foto, ya que todas estas fuentes reciben el agua y se la pasan unas a otras descendiendo por la colina de la montaña y a todas les llega el agua que se trae desde un río a un kilómetro de distancia a través de un canal.

Órgano de agua

Lo del órgano de agua fue un poco decepcionante porque al final decidí esperar para escucharlo y yo que me imaginaba algo grandioso y de fábula y es un poquito como una mierdilla aburrida y que no mereció la pena. Tenía un vídeo espectacular pero me da que duraba demasiado y no subió a mi flickr y ya lo borré del teléfono con lo que os quedaréis con las ganas de llevaros esa decepción, aunque os puedo garantizar que habrá un montón de pequeños vídeos al final de esta anotación.

Cuando acabé la visita, volví andando a la estación de tren, que no está muy lejos, regresé a Roma en tren y por la noche fui a cenar a un restaurante llamado La Carbonara que me gustó tanto que reservé mesa para la cena del día siguiente. Por la noche también me di un garbeo por la Fontana di Trevi para verla y disfrutarla con la multitud que abarrotaba, como siempre, el lugar. Hay una purriada de pequeños vídeos agrupados en el que veréis a continuación y que dura más de siete minutos. La música que suena es el Sweet Lullaby (Apollo Mix) de Deep Forest. Los dos primeros minutos y medio corresponden a la Villa Adriana y aparecen no solo los sitios que vimos en las fotos sino muchos más. Después llegamos a Villa de Este y fliparéis con las fuentes y los jardines. Hay casi cinco minutos en los que el agua es la protagonista absoluta. El vídeo, para aquellos que no lo vean bajo este párrafo, está AQUÍ:

Lo dejamos aquí y seguiremos con otro capítulo cubriendo el día siguiente en el que fui a Castel Gandolfo.

El relato continúa en Excursión de día completo a los Museos Vaticanos, los jardines del Vaticano y Castel Gandolfo

Regresando a Venecia

Si no me fallan las cuentas, esta ha sido la cuarta vez que he ido a Venecia y seguramente sea la última, ya que cada vez es más un parque temático y menos una ciudad, pero en este caso, me apetecía llevar a mi madre para que vea uno de esos lugares que están en todas las listas de los más fascinantes del universo conocido y que excluye a truscoluña, que no es nación. Este fue un viaje que hicimos una semana después del que nos llevó a Florencia y Pisa y de nuevo, salimos desde el aeropuerto de Eindhoven con Ryanair y regresamos con Transavia al aeropuerto de Rotterdam, combinación que nos ahorraba una pasta gansa y nos permitía ajustar el viaje mucho mejor y también que demuestra que mi lealtad con todas y cada una de las líneas aéreas de bajo costo se limita a lo que me conviene. Aunque deberíamos haber volado al aeropuerto de Treviso, que es el pequeño y el que usa Ryanair, esa semana estaban asfaltando la pista y nos llevaron al Marco Polo, mucho más grande. Nos quedamos en tierra, en Treviso, ya que en Venecia hay mucho antro cochambroso y por las noches es una ciudad muerta. Mi madre pilló la ventana en el vuelo de ida y en el de vuelta ambos íbamos en pasillo con lo que el mini-vídeo que hay al final no contiene ningún despegue o aterrizaje, aunque ya estamos bien curtidos y ambos aeropuertos los tenemos bien vistos.

Ponte di Rialto

Llegamos por la noche y ese día no hicimos nada pero al día siguiente nos fuimos a Venecia y por supuesto, pasamos por el Puente de Rialto, el cual se puede ver en la foto anterior y se puede ver uno de los lados del Gran Canal desde la próxima foto.

Grand Canal desde el Ponte di Rialto

Los dos primeros días hubo bastante niebla, sobre todo por la mañana y le daba al lugar un toque místico al reducir la distancia a la que podemos ver las cosas. El Gran Canal estaba petadísimo como siempre de vaporettos llevando a los miles y miles de turistas. No pasa un barco que no esté petado hasta la bandera de gente, igual que no llega una guagua a la terminal que está a la entrada de Venecia llena de gente. Aquello es el mayor parque temático del universo y uno en el que lo que ya no hay son ciudadanos, han desaparecido y en su lugar estamos los turistas y los negocios para sacarnos el dinero.

Canal en Venecia

Aunque Venecia es un poblacho, muy cerca de la Piazza di San Marco te puedes topar con canales poco transitados y que dan más una idea de como debía ser la ciudad en su época en la que no era una atracción turística de primera magnitud. El primer día lo dedicamos a la ciudad y le dimos un repaso épico y legendario, visitando la catedral, el Palazzo Duccale, los rincones cercanos más relevantes, el mercado, el Ponte Rialto y demás y acabamos volviendo a la terminal de guaguas en una de las líneas que da la vuelta a Venecia para ver el otro lado, el menos visitado y que es el que mira hacia Murano y Burano.

Cometa di Vetro en Murano

El segundo día lo usamos para explorar y arrancamos yendo a primera hora de la mañana a Murano, con una niebla tremenda que se levantó durante el día pero que tenía su encanto ya que los barcos parecían estar dirigiéndose hacia algún lugar terrorífico. Por culpa de la niebla había menos servicio y las conexiones entre Venecia y Murano eran con una línea y había que ir a otro lugar pra pillar el de Burano. Aprovechamos para visitar el museo, ver las calles y el canal principal de Murano, cruzar el canal por el puente que hay y por supuesto, pasamos junto a la Cometa di Vetro, esa cosa que es según parece arte, hecha en cristal de Murano y que cada vez que la veo me pone los pelos de punta.

Plaza en Burano

En Burano no había demasiada gente y eso que llegamos sobre las doce, supongo que la cantidad limitada de vaporettos jugó a nuestro favor y vimos el lugar con más tranquilidad, almorzamos por allí y después regresamos a Venecia.

Puente en Burano

Antes de irno hice la foto anterior de un puente en Burano con las casitas con colores vivos por detrás. Por la tarde le dimos candela a la entrada del Palazzo Ducale y fuimos a ver los otros museos a los que se puede entrar con la misma y que básicamente están en la plaza de San Marcos y se entra desde un lado y vas pasando por todos ellos. Fueron el Museo Correr, Museo Archeologico Nazionale y la Sale Monumentali della Biblioteca Nazionale Marciana, esta última espectacular. Después regresamos andando por las calles de la ciudad hasta donde tomamos el tranvía para llevarnos de vuelta.

Ponte degli Scalzi

Al día siguiente regresábamos a primera hora de la tarde así que nos fuimos a Venecia para pasar un par de horas, ver alguna iglesia, perdernos por los callejones y de paso cruzamos el Ponte degli Scalzi, que a esas alturas mi madre ya estaba hasta la pipa de puentes. Si el vídeo de Pisa era pequeño, este es minúsculo, con medio minuto de duración. Aún así merece la pena verlo. Si no aparece por ahí debajo, está AQUÍ: