Buceando por el sur de la isla de Kapalai

Hoy nos llevaban a bucear a la parte sur de la isla de Kapalai y salíamos relativamente tarde, sobre las nueve y media de la mañana, con lo que desde que me levanté tuve un montón de tiempo para hacer cosas. Según van pasando los días vas conociendo gente nueva, pero este lugar es tan grande que cada día llegan entre diez y veinte y se van otros tantos. El desayuno, como todas las comidas, es de lujo y a la hora indicada bajé al pantalán para revisar el equipo y pedir que me cambiaran el BCD, ya que me pusieron una talla M y yo soy más de S, que obesidad, lo que se dice obesidad, no tengo ninguna. En el barco habían cuatro nuevos, dos francesas que al parecer son buceadoras patéticas, un sirio que es incluso peor y un inglés que los sufría. La isla de Kapalai está a unos veinte minutos en barco, con lo que llegamos en nada de tiempo. La primera inmersión fue en un lugar llamado Black Ray Channel y son dos zonas distintas, como dos montañitas y una llanura de arena entre ellas. Vimos alguna tortuga, varias morenas, una serpiente marina y mantarallas. En un punto determinado la corriente era en contra y no veas lo que tuvimos que aletear. Vinimos saliendo después de sesenta y dos minutos.

La espera entre las dos primeras inmersiones la hicimos en el barco y la segunda la hacíamos en un lugar llamado Little Okinawa. Durante la misma vi un par de cangrejos orangutanes, peludos y feos que no veas, un pescado escorpión perfectamente camuflado, varios peces cocodrilo gigantescos, una sepia que dejó que me acercara, los nudibranquios que hay por todos lados y una plétora de morenas, además de unas gambas preciosas y una cigala que me abrió el apetito. Al Dive Master le pasó algo y se puso a sangrar por la nariz que no veas y tuvimos que acabar un poco antes pero aún así, le echamos cincuenta y seis minutos y el chamo le tuvieron que dar el resto del día por enfermedad y nos asignaron un nuevo Dive Master. Ver al colega salir del agua con la nariz soltando sangre fue bastante impactante.

Después nos trajeron de vuelta a Mabul y almorzamos en el complejo y la tercera inmersión la hicimos en las cercanías, en el sur de la isla, en un sitio en el que están haciendo un arrecife artificial. Habia poca visibilidad, unos ocho metros y un montón de corriente con lo que recorrimos más de un kilómetro. En el camino vimos peces cocodrilo, que parece que abundan mucho, otro escorpión, un pez rana y unos llamados reaftop pipefish que no tengo ni idea de como se llaman en español pero que son como pequeñas culebrillas, aunque más rígidos. Había un montón de esos. El nuevo Dive Master tenía una melena enorme y perdió el elástico con el que se la sujetaba y parecía la versión machorra de la sirenita. Tuvo suerte que yo vi la banda elástica y la cogí y después se la pasé. Cuando volvimos nos enteramos que los chiquillos irán mañana a Sipadan y yo el viernes, con lo que hasta el sábado no volveremos a bucear juntos.

Como siempre, la cena fue fantástica.

Buceando por el norte de la isla de Mabul

Para nuestro primer día en Scuba Junkie Sipadan nos programaron bucear por el norte de la isla de Mabul, que es en donde está el complejo, ya que la isla de Sipadan está en un parque nacional y allí no se queda ni Ritita y cada día el gobierno malayo solo da 120 pases de acceso, de los que esta empresa tiene 13 diarios. Al bucear prácticamente delante del complejo, nos pusieron como hora de inicio las nueve y media pero uno que ya está acostumbrado se levantó como siempre a las seis y aproveché para relajarme, ver un episodio de una serie y después ser de los primeros en desayunar. La primera inmersión cuando llegas a uno de estos centros es siempre fácil y lo hacen más bien para comprobar tu nivel. Nuestra odisea comenzó con problemas, a uno no le funcionaba el regulador, mi botella perdía aire y a otro le dieron la talla equivocada de BCD. De entrada la impresión era muy mala y la chica que nos tocó como Dive Master como que le sudaba el coño el trabajo y no estaba por la labor de currárselo. Bajamos como diez minutos más tarde que el otro grupo y en la hora que estuvimos en el fondo, no llegamos ni a los seis metros de profundidad. En esa inmersión vimos un montón de objetos hundidos que hay junto al complejo y que ahora están llenos de vida. Supongo que los han puesto ellos allí. Lo más curioso es una motocicleta con un carricoche por detrás para llevar carga. En esa zona vimos varios peces león, que siempre son bonitos, una morena que estaba cambiando entre escondrijos y la pillamos nadando y vimos multitud de nudibranquios y lo más espectacular fue dos de ellos fornicando.

Después de salir y descansar una hora y comernos un trozo de tarta nos llevaron a otro lugar, debajo de una plataforma de extracción de gas o petróleo y que ahora está convertida en un hotel acuático o algo así. Por debajo de la misma hay una pasada de vida, aquello es un festival de peces cocodrilo, de nudibranquios, de bancos de peces y también vimos uno enorme que era un mero. Pillamos a una sepia haciendo algo raro, pegada a la arena y como escarbando. La inmersión fue bastante espectacular y variada por todo lo que vimos pero al parecer, el ordenador de buceo de alguién le dio un aviso que le quedaban tres minutos para necesitar descompresión y salimos temprano. Con los ordenadores, dependiendo de la marca, unos son más restrictivos que otros. Una de las razones para elegir mi Mares es que estos te dan más minutos. Uno de los niños canadienses tiene uno de otra marca y ha optado por alquilar cada vez que bucea porque el suyo es terrible, el chaval cree que está roto porque no es normal que todo el mundo tenga 20 minutos a cierta profundidad y él solo 13 o así.

Tras la segunda inmersión volvimos al complejo para el almuerzo, que fue espectacular y nos pusimos tibios y sobre las dos y media fuimos al pantalán para la tercera inmersión. Antes de seguir comentar que nos apuntamos a una nocturna para ese día y que me avisaron para ofrecerme un segundo día en el parque de Sipadán, justo el día que me voy, que lo había dejado sin actividades por si se daban las circunstancias. La tercera inmersión fue en una zona con una pared casi vertical y en donde nos habían dicho que podía haber peces ballesta agresivos. Yo ya tuve muchas malas experiencias el año pasado en Indonesia y Malasia con ellos así que cada vez que veía uno, lo controlaba y me pegaba a la pared. Pasó uno como cabreado y por lo que se ve, atacó a dos que iban por detrás. Esas bestias son terribles. Vimos un montón de tortugas alrededor de una roca, vi una morena enorme y bancos de peces grandes.

Salimos, nos tomamos unos bizcochos que habían preparado y esperamos a las seis menos cuarto que era cuando hacíamos la nocturna. En esta salimos directamente desde el complejo, sin barco, entrando en el agua. Al final estuvimos setenta y tres minutos. Vi un pulpo grande y uno pequeñito y como blanco y precioso. Vi un calamar minúsculo, peces cocodrilo, cangrejos ermitaños y una tortuga que estaba buscando el lugar en donde dormir. También infinidad de peces escondidos entre las rocas para esperar la luz del día. Estuvo super bien.

Salimos con el tiempo justo para una ducha rápida y llegar a la cena antes de que acabaran las dos horas en las que la sirven. Nos encochinamos y tras tanto buceo, nos fuimos a dormir tempranito.

Desde Sangalaki a Sipadan

No lo comenté en la anotación de ayer pero los del club de buceo me regalaron una camiseta. Para ir desde Scuba Junkie Sangalaki al de Sipadan es una odisea que comienza el lunes a las cinco y media de la mañana, que es el único día que tienen apalabrada una conexión en falúa. Los nueve llegamos puntuales y vinimos saliendo sobre las seis menos veinte. Después fueron casi tres horas de suplicio porque va a todo meter y salta tanto que en la primera hora mi contador de pasos ya había contado más de diez mil. No se puede dormir, con el meneo y entre la gente y mochilas, maletas y demás, va petadísimo.

Sobre la ocho y media llegamos a la isla de Tarakan y allí nos esperaban coches para llevarnos al aeropuerto. Llegamos a las nueve de la mañana y nuestro vuelo era a las once y media. Aprovechamos para comer algo y después sacamos las tarjetas de embarque y descansamos por allí. Después pasamos el control de pasaporte y el avión llegó en hora, un pequeño ATR-72 de Malaysia Airlines que vuela desde allí a Tawao, convirtiendo el aeropuerto en internacional. El vuelo en sí mismo dura como media hora, con lo que no da tiempo de nada. No tuve asiento de ventana así que me ahorré el vídeo. Llegamos y en el aeropuerto Malayo pasamos el control de pasaportes y resultó que es uno pequeño y no tenían cajeros automáticos. Nos recogieron y nos llevaron hasta Semporna y es un viaje terrible, de hora y media con un montón de tráfico. Llegamos a la oficina como a las dos de la tarde y el barco que nos tenía que llevar a Mabul salía en treinta minutos. En el poblacho solo hay una oficina bancaria y la cola en el cajero automático era épica. Eso sí, conseguí comprar una tarjeta SIM con giga y medio por dos leuros y válida para una semana.

En el barco íban los chiquillos canadienses, el Elegido y al menos cinco personas más. El viaje fue de más de una hora y llegamos sobre las cuatro de la tarde. Después nos repartieron por nuestras habitaciones y a las cinco nos dieron una charla explicando las reglas y los usos del lugar. A las seis y media quedé con los niños para cenar, vimos el grupo en el que nos habían puesto para bucear al día siguiente y todo el mundo se fue a la cama temprano porque la noche anterior dormimos cuatro o menos horas. Dentro de todo, esta fue la menos complicada de mis jornadas de transición entre lugares.

Mezcla con cosillas de los últimos días en Malasia antes de regresar a Europa

En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida

Este será el último capítulo, con fotos y vídeos que cubren en realidad dos días, aunque en ellos solo fotografié comida y poco más, salvo por el aeropuerto. El relato de esta movida está en Desde Pulau Kecil hasta Kuala Lumpur y en Un pedazo de regreso de que te cambas, aunque antes de llegar ahí tenemos que retroceder en el tiempo al día anterior, en el que se me olvidó poner la foto de grupo que nos hicimos a la entrada del Club de buceo. Como puede suceder y sucede, mi carisma quema las cámaras, aunque sean telefoninos y las caras quedaron como de película de terror truscolana, pero vamos, que se perfectamente quien es el Sirenito y hasta el inglés:

Con la basca del Sea Voice Divers

Del día del viaje de vuelta a Kuala Lumpur creo que no hice fotos pero del siguiente hay un montón y la cosa comienza con el desayuno en el PappaRich, en donde me puse tibio, primero con unas tostadas kaya:

Tostadas Kaya en el PappaRich

Y después con unas tostadas francesas, que no quiero pasar hambre y miseria:

Tostadas francesas en el PappaRich

Ese día fui al cine y a pajariar y acabé almorzando en un restaurante de un centro comercial en el que supuestamente la comida era típica de Penang, así que lo que quiera que sea que pedí, se supone que es de esa zona de Malasia. Era algún tipo de sopa boba:

Plato de comida típica de Penan

Lo mejor de esa comida fue el postre, un pedazo de helado que me tomé en otro lugar y que vamos, se te camba la peluca y salí de allí como un boliche:

Helado épico-legendario

Ya en el aeropuerto y después de pasar el control de seguridad, hice una foto de un par de Airbus A380 abandonados por Malaysia Airlines, la compañía esa que tiene pilotos que pierden aviones en vuelo. Al parecer contaban con tener cienes y cienes de miles de millones de billones de pasajeros y se compraron estos dos pajarracos y como no los llenan y no los pueden devolver, los tienen ahí esperando a mejores tiempos o a que se caigan a cacho, según lo que llegue antes:

Airbus A380 de Malaysia Airlines dejados de la mano de Dios

Antes de ir a la terminal satélite hice la foto siguiente con un montón de aviones de la misma compañía de la foto anterior. Esta es la parte de la terminal con vuelos a destinos cercanos y los aviones son más modestos y sencillos:

Aviones en KLIA

Finalmente, una foto de lo que sucedió en mi cocina al llegar a casa por la mañana. Yo de lo que tenía realmente hambruna era de un buen desayuno casero y así cuando llegué a mi casa, me regalé el desayuno de la foto, muy similar al que me hago los domingos:

Pannenkoeken con Capuchino

El vídeo comienza con un paseo por la estremecedora jungla tropical que hay dentro de la terminal satélite del aeropuerto KLIA y después tenemos un despegue de noche en el que no se ve una mielda pero todos sabemos que cierto comentarista se agarra un berrinche si no los pongo. Después hay un aterrizaje en Abu Dhabi en el que tampoco se puede ver demasiado pero hay al menos más luz. Acabamos con el aterrizaje en Amsterdam, ya al amanecer. Por razones que no me explico pero que seguramente sean que estaba cansado y no me salió de los mondongos, no tenemos ni el despegue de Abu Dhabi, ni el aterrizaje en Belgrado, ni el despegue de Belgrado. O eso, o como que me cansé de tanto vídeo nocturno en el que no se ve una mielda. La música es la fantástica canción de Madonna Like A Prayer en una versión en directo en un concierto, aunque con esta diosa, uno nunca puede estar seguro de que esté cantando en ese momento o nos esté regalando un playback. El vídeo, si no lo veis por debajo de este párrafo, el vídeo está AQUÍ:

Y con esto, acabamos con el repaso de aquellos tiempos.