Visitando Auschwitz

El relato comenzó en Por el castillo de Wawel en Cracovia

El domingo lo había reservado para visitar el campo de concentración de Auschwitz, el cual está a unos sesenta kilómetros de Cracovia. Aunque hay un montón de compañías que tienen tours especiales para llevarte allí, opté por reservar mi visita por mi cuenta e ir con transporte público. La visita al lugar toma unas tres horas y media y el primer tour en español salía a las once y media de la mañana. Pese a eso, había que madrugar ya que las guaguas tardan una hora y veinte en llegar a ese sitio y no hay demasiadas, así que a las ocho de la mañana ya estaba en la calle camino de la estación de autobuses, la cual está adosada a la de tren. Desayuné en una pastelería en el lugar y me compré mi billete de guagua, con salida a las nueve y cinco de la mañana. Al parecer había gente que prefirió no comprar el billete y hacerlo directamente del conductor y tuvieron mala suerte, ya que se vendieron todos en taquilla, más que nada porque había un grupo de estudiantes y profesores españoles y ellos solos eran unos veintipico. El viaje fue ruidoso, con todos los ibéricos hablando a gritos, algo que no sé como hemos conseguido mejorar tanto a lo largo de los siglos pero salvo por los italianos, no hay nadie que pueda con nosotros. Llegamos con tiempo y tuvimos que esperar casi una hora para el comienzo de nuestra visita. En ese tiempo salían sin cesar grupo tras grupo, mayormente en inglés y polaco. El lugar es muy visitado. En las visitas guiadas llevas un receptor con auriculares para escuchar la explicación de tu guía y los grupos se van cruzando unos con otros. Creo que ese día había una delegación de truscolanes que venían a recopilar información para los que sueñan con hacer algún día que jamás llegará.

Cuando nos llegó el turno, pasamos el control de entradas y puedes ver relativamente cerca el campo de concentración, el cual engaña un montón y parece más bien una zona residencial. Éramos unos cuarenta en el grupo de español y nos dividieron con dos guías. Al comenzar a caminar, pasamos por la entrada del campo de concentración original de Auschwitz, lo cual podéis ver en el vídeo anterior. Este campo es en donde ves la mayor parte de las cosas ya que los edificios están en mejor condición, en Auschwitz II-Birkenau que es el más grande, todo es más tétrico. La razón es que cuando los nazis eligieron este lugar, allí había unas instalaciones del ejercito polaco y no tuvieron que construir demasiado. Para el segundo campo, la mano de obra fueron los propios presos y la calidad de los materiales y de la obra fue muchísimo peor.

Auschwitz

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En la foto se pueden ver los diferentes edificios, cada uno de ellos estaba lleno de presos del campo de concentración. En la visita entramos en cuatro de ellos, en los que te explican todo, desde la llegada, la selección, la vida en el lugar y el exterminio. Por si no queda claro, esto no es como un parque de atracciones, es un paseo por un episodio terrorífico de la historia, por el lugar en el que sucedió, los edificios en los que pasó todo. Al fondo de esta calle de la muerte, los dos pabellones de la izquierda tenían los experimentos médicos que hacían con gemelos y embarazadas, entre otros. Entre ambos estaba el paredón en el que fusilaban gente.

Gafas de judíos en Auschwitz

Gafas de judíos en Auschwitz, originally uploaded by sulaco_rm.

La foto anterior es de una de las vitrinas en uno de los pabellones con las gafas de la gente que mataban allí y que cuando desmantelaron el lugar, no pudieron destruir. Una de las cosas más espeluznantes que escuchas es que la inmensa mayoría iban directamente desde el vagón del tren en el que llegaban tras un viaje de varios días hacinados a las cámaras de gas camufladas como duchas.

En el siguiente vídeo (que también está aquí) se puede ver otra vitrina con cestas y maletas. Algunas de las maletas eran de niños:

La visita por Auschwitz, por el campo original, es deprimente. Cuando acaba, acudes en guagua al otro campo, Auschwitz II-Birkenau, gigantesco y que era en realidad el lugar de eliminación de judíos.

Era tan grande que los trenes entraban al mismo y había un par de vías dentro para la descarga de varios convoyes. Es una calle gigantesca al fondo de la cual había dos de los edificios para gasear y quemar a las víctimas.

Tras entrar, vimos un grupo de judíos cantando y supongo que en algún tipo de ceremonia de recuerdo. Si no puedes ver el vídeo anterior, esta aquí.

Vagón de carga en Auschwitz

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El vagón de tren de la foto no saben si se usó para transportar presos pero es del tipo de los que usaban. En este campamento, los edificios se hicieron de una planta, no tenían suelo y eran mucho más fríos y húmedos en invierno. Por lo que nos dijeron, aquellos que eran seleccionados para permanecer en Auschwitz trabajando solían vivir de media unos cuatro meses. La condiciones de vida eran durísimas. Visitamos algunos de los barracones, vimos los barracones con las letrinas y no hay absolutamente nada positivo que se pueda decir del lugar. Al parecer, durante el periodo que estuvo en funcionamiento, también tuvieron una invasión de ratas que mordían a los presos que dormían más cerca del suelo, que normalmente eran los más enfermos. Las literas tenían tres niveles.

En la zona en la que estaban las zonas de gaseado hay en la actualidad un memorial construido sobre las ruinas de uno de los edificios. Hay unas placas en todos los idiomas de los presos que estaban allí. Lo más parecido al español es la placa en sefardí, idioma que parece haber sido un precursor del actual eSeMeSe que escriben la mayoría de los NiNis que tendrán que pagar nuestras pensiones algún día.

Después de la visita regresé en guagua a Cracovia y me pasé a ver la Bazylika Swietej Trójcy o la Basílica de la Santísima Trinidad la cual se me había escapado en mi ronda del día anterior. Por la tarde/noche fui a cenar al Milkbar Tomasza, el cual parece ser que es como los lugares para comer de la época comunista. tiene un menú con unos pocos platos, no sirven alcohol y prácticamente tampoco bebidas y es más bien de entrar, comer y seguir ruta. El precio es de risa, baratísimo y la comida muy pero que muy buena. Como no tenían postre, me pasé por el mega-centro comercial cercano a la estación para pegarme un helado del copón.

A la mañana siguiente, madrugón clásico, entregué las llaves del apartamento en el hostal, desayuné en la estación y a las siete y media salía el micro en dirección al aeropuerto. En mi mochila, cuatro bagels de Cracovia que compré con toda la calderilla que me sobró o básicamente, algo menos de un leuro y medio. Llegamos al aeropuerto sobre las nueve y media y el avión salió en hora. Tras un vuelo sin incidencias, salí escopeteado del aeropuerto, pillé la guagua a la estación de Eindhoven, desde allí el tren a Utrecht y finalmente el tramo final lo hice en bicicleta hasta mi casa y así acabó el fin de semana en Cracovia, ciudad que me ha gustado mucho y que merece la pena visitar.

El resto del callejeo por Cracovia

El relato comenzó en Por el castillo de Wawel en Cracovia

Continuando con el paseo, entré a ver la Kosciol Swietogo Andrzeja o la iglesia de San Andrés. Esta iglesia de estilo románico es uno de los edificios más viejos de Cracovia ya que la construyeron en el siglo XI (equis-palito). La iglesia es también como una especie de fortaleza para defenderse de la chusma y la gentuza que podía querer atacarlos. El interior es de estilo barroco.

Pasé por la Ulica Kanonicza o calle de los canónigos, muy bonita y que por el nombre, ya se intuye que estaba petada de presuntos tocadores de niños. Las casas en esta calle tienen algunas de las más bellas fachadas que se pueden ver en la ciudad. Por supuesto, en esta calle está el Instituto Cervantes y ni de coña hay ni habrá jamás de los jamases el instituto truscolano, ese que habría que crear para la destrucción sistemática de dialectos zafios y bastardos de lenguas dignas.

Estaba regresando hacia la plaza principal y al llegar entré a ver el Sukiennice, un precioso edificio renacentista que está en el medio de la plaza del mercado y que en el pasado era un lugar de comercio y ahora es un lugar de puestos de venta de recuerdos para turistas. Aproveché para comprar un par de recuerdos y como el apartamento estaba a poco más de cien metros, me pasé por allí para dejarlos. Después miré por fuera la Wie?a ratuszowa, la torre del ayuntamiento y la única parte de ese edificio que ha sobrevivido hasta nuestros días. Es una torre gótica de unos setenta metros de altura y en la actualidad hospeda un museo. También en la misma plaza tenemos la Kosciol sw. Wojciecha o Iglesia de San Adalberto, minúscula, hecha en piedra y una de las más antiguas en Polonia con casi mil años. En la puerta vendían entradas para algún concierto en otra iglesia pero se podía entrar y está bien. Merece la pena señalar que todos estos edificios que están en la plaza del Mercado, esta plaza es la más importante de Cracovia y Polonia y es la plaza medieval más grande de Europa y por extensión, del universo desconocido, aunque esto no hace falta decirlo ya que todos lo sabíamos.

El altar de la Bazylika Mariacka

El altar de la Bazylika Mariacka, originally uploaded by sulaco_rm.

Finalmente decidí entrar en la Kosciol Mariacki o la Basílica de Santa María y opté por la puerta de pago. La basílica se puede ver de gratis pero solo desde atrás y en esta, lo que realmente hay que ver es el pedazo de retablo de madera hecho por Vit Stoss que está sobre el altar, tiene unos doce metros de longitud y once de alto y es el más grande de Europa y del Emporio Católico conocido y por conocer.

Si existiesen los ángeles en el cielo cantarían sin parar alabando mis bondades infinitas, como esta de poner un vídeo fastuoso (que se puede ver aquí) del interior de la basílica y en donde se ve como estaba petada de gente sentada mirando el retablo y esperando algún milagro que no llegó a ocurrir. Por la parte lateral, una viejilla truscolana se intentó colar sin pagar pero los guardaespaldas la detectaron y neutralizaron, abochornándola públicamente en la casa de este supuesto Señor sin caridad alguna, ya que eso no es algo necesario para los empleados de un dios que no existe. La basílica es de estilo gótico y tiene dos torres de distinta altura, siendo la mayor de ochenta metros de alto.

Al salir seguí la ruta hacia la parte norte de la ciudad y fui a ver la Brama Florianska o Puerta de San Florián, con una torre gótica y muy transitada por el populacho. La torre se construyó en el siglo XIII (equis-palito-palito-palito) después de un ataque de los tártaros que arrasaron la ciudad. Estaba conectada a la Barbacana de Cracovia que está al lado y que también visité. Esta puerta es lo único que queda de la muralla de la ciudad, la cual era masiva.

Seguí andando un poco más al norte para ir a ver la Kosciol sw. Floriana o la Iglesia de San Florián conocidísimo en este blog porque ya hablamos de él en el párrafo anterior. la iglesia está junto a la plaza Matejko. Como la iglesia estaba fuera de los muros de la ciudad, se han pasado la vida reconstruyéndola. En esta iglesia estaban las reliquias del Santo que le da nombre y entre 1949 y 1951 cierto cura trabajo en la misma y posteriormente se transformaría en Papa polaco y como el hombre los tenía buen puestos, cuando agarró el trabajo la transformó en basílica menor.

Según cuentan, aunque como en aquellos tiempos no existía el canal de Telajinco yo no me lo creo, en 1184 traían los restos de santo mentado para convertirlo en el patrón de Polonia entre otras cosas. Cuando el carro llegó al lugar en el que está la iglesia, se volvió tan pesado que no lo pudieron mover y clarísimamente, el santo quería que le montaran su keli allí. Lo mejor es que este santo ni sabía lo que era Polonia, simplemente, desde Roma mandaron las reliquias para que la capital tuviera unos huesillos prestigiosos.

Al salir de la iglesia, regresé hasta la Barbacana y rodeé el centro de la ciudad por el Planty o el parque que enclaustra el centro histórico (Stare Miasto) y que ocupa el terreno en el que estaban las murallas de la ciudad. En verano tiene que ser un lugar muy bonito para pasear. En esta ruta entré a ver la Iglesia de Santa Ana, husmeé por el Collegium Novum, Collegium Minus y el Collegium Medicus, parte del campus de la universidad y edificios muy interesantes y desde allí seguí para ver la Bazylika sw. Franciszka z Asyzu w Krakowie o eso que los más zafios llamaríamos la Basílica de San Francisco de Asís, iglesia con monasterio franciscano, de gran porte y en donde estaba la residencia de cierto Papa polaco cuando se pasaba por la ciudad. La iglesia es del siglo XIII (equis-palito-palito-palito). En esta iglesia tienen una copia certificada de la Sábana de Turín, por supuesto la réplica ha sido consagrada por cierto Papa polaco ya finiquitado.

Desde allí seguí hacia el sur de la ciudad, dejé atrás el castillo y me adentré en la Judería de Cracovia. Es un poco decepcionante ya que la ruta, que está muy bien indicada, te lleva por varias sinagogas que están cerradas, con lo que solo puedes ver la entrada. Pasé por el centro de la comunidad judía de Cracovia en el que lo único que te encuentras es un puñado de decepcionados turistas en la puerta, husmeé sin poder entrar en la Synagoga Izaaka, tampoco pude entrar en la Sinagoga Alta (el edificio era alto) y finalmente llegué a la Vieja Sinagoga de Cracovia, la cual ahora es un museo y se puede visitar. La construyeron en el siglo XV (equis-uve) y el edificio (y museo) es pequeño pero interesante. Por descontado, los alemanes la arrasaron en cierto periodo de tiempo y durante la ocupación la usaban como almacén, a parte de ejecutar algunos polacos frente a sus muros. Al salir pasé por delante de la Sinagoga Remuh pero estaba cerrada por ser sábado, así que tampoco pude ver el pequeño cementerio que hay en la misma. Me acerqué al Nowy cmentarz zydowski o Nuevo cementerio judío de Cracovia pero estaba cerrado a cal y canto así que nos quedaremos sin saber como son los oscuros rituales de esta secta. Después anduve un rato para ir a ver la Kosciol sw. Katarzyny Aleksandryjskiej i sw. Malgorzaty w Krakowie, que tiene un nombre corto y modosito y en la que había un equipo de televisión preparando la misma para algún concierto televisado. Curiosamente, el escenario estaba en la parte posterior de la iglesia y todas las sillas le daban la espalda al altar.

Fachada de la Skalka

Fachada de la Skalka, originally uploaded by sulaco_rm.

Muy cerca está la Skalka, iglesia que significa pedrolo pequeño y que es el nombre modesto y sencillo de referirse a la Iglesia del Archángel San Miguel y del obispo y martir San Estanislao y el monasterio de los padres Paulinos, que es como la llamamos en la intimidad. En ese lugar fue donde martirizaron y liquidaron al santo mencionado. La iglesia se ve simple por fuera y por dentro tiene mucho barroco y es uno de los santuarios polacos más famosos. En su cripta está el Panteón Nacional, con las tumbas de algunos polacos ilustres que yo no reconocí ni de coña.

Plac Bohaterów Getta

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Al salir, metí el turbo y continué alejándome del centro, pasé mágicamente y gracias a un puente sobre el río Vistula, que está maravillosamente arreglado para que la gente pasee a la vera del agua. Mi destino era el Plac Bohaterów Getta, el centro del ghetto judío creado por los nazis y el lugar desde el que partieron miles de judíos camino de los campos de concentración. El memorial que han hecho tiene setenta sillas vacías que representan las cosas que dejaban atrás los deportados.

Escritorio de Oskar Schindler

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Desde allí me acerqué a la fábrica de Oskar Schindler, que ahora es un museo que explica la ocupación nazi de Cracovia en la Segunda Guerra Mundial y todo lo que sucedió a los judíos. El museo es un lugar imprescindible y muy pero que muy interesante. Siguiendo la pauta de documentos únicos y espeluznantes y siempre originales, no conozco otro blog que pueda decir que tiene una foto hecha por su mismísimo autor del escritorio de Oskar Schindler, hombre que conocemos gracias a cierta película que ha sido una de las experiencias más traumáticas de mi vida. Cuando esta peli llegó a los cines por primera vez, en Gran Canaria se estrenó en el desaparecido Multicines Galaxy’s. Fui a verla el viernes por la tarde en la primera sesión, tres horas de películas, al menos dos litros de lágrimas, sufrimiento ilimitado y cuando quedan menos de cino minutos para llegar a los títulos de crédito, se rompió y quemó el rollo y no pudimos acabar de verla. Me dieron un pase y tuve que volver una semana más tarde y revivir todas las movidas chungas para ver la parte final.

En fin, que tras la visita a ese museo emprendí la retirada hacia el centro, de nuevo caminando. Cené en La Bicicletta Restaurant & Cafe, con buena y pesada comida y después fui hasta la estación de autobuses a comprarme el billete para la guagua del día siguiente, pero tuve mala suerte y llegué veinte minutos después de que hubiesen cerrado las taquillas. Regresé a la zona del centro para verla por la noche y finalmente y tras algo más de veintiséis kilómetros, volví al apartamento ya que al día siguiente, la aventura comenzaba temprano.

El relato acaba en Visitando Auschwitz

Por el castillo de Wawel en Cracovia

Mi interminable gira europea que me lleva cada dos por tres a un sitio distinto volvía a arrancar el pasado fin de semana. El viernes opté por trabajar desde mi casa, no porque tenía que salir pronto sino para tener el portátil allí para el lunes, día en el que regresaba al mediodía y solo trabajaría por la tarde. Salí cerca de las cuatro de la tarde con la mochila de treinta litros y el contenido prácticamente idéntico a escapadas anteriores. Fui en bicicleta a la estación de Utrecht Centraal, desde allí en tren hasta Eindhoven y desde la estación al aeropuerto en la guagua directa, la 400. Después vino la rutina habitual, pasar el control de seguridad, ir al baño a llenar mi botella vacía de agua porque me niego a pagar dos leuros y medio por un líquido con peor calidad que la que sale por el grifo (demostrado con análisis e informes de asociaciones de consumidores a empresas embotelladoras de agua) y después apalancarme en un butacón a navegar gratuitamente por internet hasta que nos llamaran para volar.

Avión de Wizzair en Eindhoven

Avión de Wizzair en Eindhoven, originally uploaded by sulaco_rm.

En este viaje la aerolínea elegida es Wizzair, una que conecta Eindhoven con multitud de lugares del este de Europa. Mi destino era el aeropuerto de Katowice, el cual está a unos setenta kilómetros de Cracovia, la ciudad en la que iba a pasar el fin de semana. El avión llegó puntual y salimos en hora, o casi, ya que cuando se movía a la pista para despegar nos obligaron a esperar quince minutos por un no-se-qué congestión en el espacio aéreo del continente. Al aterrizar, salí del aeropuerto y me acerqué a la zona en la que están los mini-buses para transportar a la tropa a Cracovia. Tenían mi nombre en el mismo, me senté allí y aproveché el WiFi gratuito para informar de la llegada al Rubio, que siempre se preocupa y espera a que todo salga mal para rapiñar mi casa antes de que lleguen los herederos.

Después de casi hora y media de viaje, vinimos llegando a la estación de autobús / tren de Cracovia pasadas las once y media de la noche. Me impresionó la calma y seguridad de las calles en esa zona de la ciudad. En Alemania, los alrededores de las estaciones es donde te topas con toda la fauna que acojona. A unos tres minutos de la estación (y después de casi cinco minutos de andar por la misma ya que es enorme) se encontraba la recepción del hostal al que tenía que ir para recoger las llaves. Esta vez y visto que los precios eran de risa, opté por alquilar un apartamento a unos ciento cincuenta metros de la zona cero de la ciudad, en plena calle casi-mayor. Me dieron la llave, fui andando al lugar, a unos cinco minutos de la recepción y flipé con la keli que alquilé, grande, en un primer piso y básicamente con todo al alcance de un chorro de orina. Ya era la medianoche así que sin prisa pero sin pausa, me acosté ya que al día siguiente si hay algo con una certeza absoluta es que no iba a levantarme a la hora Virtuditas.

El sábado por la mañana, como las muñecas de Famosa desde primerísima hora buscando el portal. Comencé pasando por la oficina de información turística de la ciudad, en donde me dieron un cutre-mapa en el que indicaban los lugares interesantes del centro. También me dijeron que el castillo de Wawel ya estaba abierto así que decidí comenzar por allí. De camino me compré una Obwarzanki Krakowski, una especie de bagel que está de morirse de buena, un vicio que me llevó a la perdición y puedo jurar y perjuro que en los días que estuve allí me encochiné a conciencia y me llevé cuatro para el camino de vuelta y me las jinqué con una adicción horrorosa.

Castillo de Wawel

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El castillo está al sur del centro histórico, en un punto elevado y junto al río. Son un montón de edificios y tiene una explanada interior inmensa. El castillo está dividido en unas seis zonas y compras la entrada para lo que quieres ver. Antes de la visita, hice el siguiente vídeo:

También está aquí. En el documento anterior, se puede ver la inmensa explanada o patio del castillo, parte de los edificios que lo conforman (como la iglesia) y después de montarme a un camello avanzo hasta el muro desde el que se puede ver el río. Una vez más, contenido único e irrepetible que solo aparece en el mejor blog sin premios en castellano. Elegí visitar los apartamentos reales privados, los cuales se ven con visita guiada. Me dio hasta pena de la guía. En una hora, la chama tiene que darte una cantidad dantesca de información, saberse los nombres de todos los pintores y todos los cuadros. La pobre hizo un buen trabajo, pero si cortan los datos por la mitad y se centran en mejorar la historia, ganaría mucho. Además, no es que tengan arte como el que se puede ver en muchos lugares de España e Italia. Dicho esto, la visita fue muy interesante. Después visité las Salas de Estado, con mucho cuadro y tal y tal. En este caso, era una visita por tu cuenta. La tercera zona en la que anduve fue en los sótanos del castillo para ver la exposición El Wawel perdido con cosas que se han ido encontrando cada vez que excavan. Me comí un pedazo de tarta del copón y después regresé a la zona de la ciudad cercana a mi apartamento. También entré en la catedral, la cual tiene su propia entrada, por supuesto con la guita para la iglesia pero opté por la parte gratuita, que es la nave central.

Andando por la calle Grodzka, el lugar estaba lleno de gente paseando, carretas con turistas, vendedores y de todo por la calle. El lugar es muy bonito, como se puede ver en el vídeo anterior. Las calles están limpias y todo se ve muy cuidado.

Siguiendo la tónica habitual, me falta tiempo así que corto aquí y nos aguantamos hasta mañana para saber como me fue la cosa.

El relato continúa en El resto del callejeo por Cracovia

Acabando el paseo por Varsovia y el regreso a casa

El relato comenzó en Viajando a Varsovia

Nos habíamos quedado en la Plaza Pilsudski y al sur de la misma y muy cerca está la Zacheta Narodowa Galeria Sztuki o la Galería Nacional de arte Zacheta con un grandioso edificio construido a finales del siglo XIX (equis-palito-equis) y que hospeda un museo de arte contemporáneo. No se si por gandulismo o porque era festivo nacional pero no estaba abierta, aunque tampoco se me cruzó por la cabeza el entrar a visitarla, que yo estoy demasiado malcriado a base de ver arte en Italia y estos lugares con un arte tan pobre me dan ganas de llorar.

Retrocedí un poco y regresé a la calle de la Iglesia de Santa Ana y fui a ver el Pomnik Adama Mickiewicza o el Monumento a Adam Mickiewicz, que al parecer es el poeta más grandioso y saleroso de Polonia y del que yo ni había escuchado nada antes ni creo que vuelva a oír nada del colega en el resto de mi vida. Al chamo le han puesto un pedazo de monumento en una zona muy bonita de la ciudad. La calle en la que está el monumento es la Krakowskie Przedmiescie, muy prestigiosa por los edificios que hay en la zona y que se aleja del centro. Al lado del monumento está el Palac Prezydencki, la keli del presidente del gobierno polaco y un palacio muy bonito construido en la segunda mitad del siglo XVII (equis-uve-palito-palito). No se puede entrar pero en la calle hay un monumento con un chamo a caballo buscando gresca que al parecer tuvieron que volver a fundir del molde original (que estaba en Dinamarca) porque como con muchas cosas, lo destruyeron en la Segunda Guerra Mundial. Después de pasar la casa del presi está el Hotel Bristol, uno de los mejores hoteles de Varsovia y adonde vienen a dormir los ricos y famosos y los políticos incorruptos y corruptos. En ese hotel han tenido pájaros como la Thatcher, el de Gaulle, la Tina Turner o José Careras. Al lado está la Kosciól Opieki sw. Józefa o la Iglesia de los Visitacionistas, de fachada rococó. En la puerta había un mendigo ladilla, de esos terribles así que pasé de entrar porque el hombre acosaba como un profesional e invadía el espacio personal de los seres humanos que se aproximaban. Llegué a un bonito portal desde el que se accedía al complejo de edificios de la Universidad de Varsovia y como se puede entrar al campus, pasé a ver los edificios, muy bonitos y todo muy bien cuidado. Al salir, al otro lado de la calle estaba la Kosciól sw. Krzyza o la Iglesia de la Santa Cruz, la cual al parecer cierto Papa de este país convirtió en Basílica menor. A la puerta de la iglesia hay un Cristo cargando una cruz que no se sabe muy bien donde compró pero que está claro que no tenía coche para llevarla. La iglesia por dentro está muy bien y por aquello de guardar cosas chungas, allí tienen el corazón de Frédéric Chopin, que resulta que también era polaco. Siguiendo por la calle llegué hasta el monumento a Copérnico, muy bonito y frente al Palac Staszica o el Palacio Staszic, edificio pequeño pero fotogénico que no veas, sobre todo con la escultura en la puerta.

Desde allí callejeé un poco para ir al Muzeum Fryderyka Chopina, el museo del chamo del que guardan el corazón en la iglesia. El edificio por fuera es muy bonito y leí que el museo es puro diseño y muy nuevo y como yo no estaba por la labor y soy un cacho de carne, me limité a hacer fotos por fuera y seguí mi ruta.

Llegué a la Nowy Swiat que es la calle más pija de la ciudad, con tiendas en plan fastuoso. Muy bonita, muy fotogénica y muy agradable aunque con precios de rescándalo. Por ser el día de los difuntos, todo estaba cerrado y casi no había gente. Tras pasar por la rotonda de Charles de Gaulle llegamos al distrito financiero de la ciudad. Por allí hay varios edificios grandes y muy prominentes en los que hay un par de museos, uno es el Museo Nacional y otro es el Museo de la Armada Polaca. En ambos casos, no estaba por la labor y prefería seguir con el paseo. Allí acababa mi segunda caminata y comenzaba la tercera, que se centraba en algunos de los parques de la ciudad.

Mi primera parada fue para hacer fotos de la Kosciól sw. Aleksandra o la Iglesia de San Alejandro, la cual se hizo copiando el modelo del Panteón de Roma, aunque le falta la gracia y el salero de esa y el estar en medio de la carretera, en una isla y rodeada de tráfico tampoco la ayuda mucho. Pasé por delante del edificio del Sejm Rzeczypospolitej Polskiej que viene a ser el parlamento polaco. Enfrente del mismo hay un bonito monumento con un pedazo de nombre que no veas, Pomnik Polskiego Panstwa Podziemnego i Armii Krajowej o el Monumento al gobierno clandestino Polaco y a la Armia Krajowa, supongo que para recordar a los políticos que hasta hace cuatro lunas, allí las pasaban putas.

Desde allí seguí andando y llegué al Park Ujazdowski en el que está el castillo del mismo nombre. El parque es muy bonito y la zona está llena de embajadas y representaciones diplomáticas de todos los países excepto truscoluña, que no es ni nunca ha sido nación y hoy en día es la parodia montada por un puñado de criminales que han convencido a hordas de lerdos. En el paque hay un pequeño lago y fuentes y por allí se podían ver a muchísimos polacos paseando y disfrutando del día. El palacio era el lugar en el que vivían los reyes antes de que se construyera el Palacio Real. En la actualidad es un centro de arte moderno, un tipo de arte al que yo le tengo una alergia extrema. Cerca del palacio las calles están iluminadas con lámparas a gas que se encienden manualmente cada día.

Palac Na Wyspie

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Tras bajar por la calle Agrykola entré en el Park Lazienkowski, el más grande de Varsovia y uno de los más espectaculares en Europa, con setenta y seis hectáreas. Entre los puntos interesantes que se pueden visitar en el parque está el Palac Na Wyspie o Palacio en la Isla, que además en esta época resaltaba aún más con las hojas otoñales de los árboles. El palacio está en la orilla de un lago artificial y resulta muy fotogénico. Por detrás se puede ver un anfiteatro. Este parque estaba muy concurrido de polacos, que estaban allí con sus familias disfrutando del día festivo. La cantidad de turistas se reducía a un servidor y una pava que me crucé. El resto parece que optan por andar tan lejos del centro, o ir en guagua. En el parque hay otros edificios muy bonitos e interesantes y también está la antigua residencia presidencial, el Belweder, un palacio muy apañado y que ahora se usa para alojar a los visitantes ilustres, lo cual excluye a criminales truscolanes que inventan países.

Pomnik Fryderyka Chopina

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Formando parte del parque pero en el borde exterior tenemos el monumento Pomnik Fryderyka Chopina que recuerda al compositor Frédéric Chopin y que al parecer es el más famoso de los monumentos diseñados para honrar a este chamo. En el lugar dan conciertos gratuitos de cuando en cuando los domingos a mediodía, supongo que en verano. Por allí acaba la caminata de los parques y como el día aún tenía horas, quería ir a ver el Palac Kultury i Nauki o Palacio de la Cultura y la Ciencia. Desde donde estaba eran unos dos kilómetros y medio andando hasta la zona de la Estación Central de Varsovia, que es donde está este palacio. Si fuera como algunos de los lectores, iba en guagua (en Varsovia, salvo en la puerta de hoteles, aeropuerto y estaciones, jamás vi un taxi por la calle), pero como el día era perfecto y yo tengo pilas megalinas, hice el recorrido en una media hora, pasando por la zona de la ciudad en la que están todas las embajadas y consulados, salvo truscoluña, que no es nación sino asociación de delincuentes. La ciudad estaba vacía y eso hacía mucho más agradable el paseo, por una gran y espectacular avenida.

Palac Kultury i Nauki

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El Palacio de la Cultura y la Ciencia es el edificio más alto de la capital polaca, con doscientos treinta y cuatro metros y medio y en metros cuadrados es el edificio con más capacidad de Polonia. A los locales no les mola nada porque este fue un regalo con bastante sangre de los rusos y hasta han pensado en tumbarlo pero les cuesta demasiado, así que ahí está. Para construir esa mole se usaron cuarenta millones de ladrillos. El edificio tiene un cine, un museo y un mirador. Pasé de subir al mirador porque en mi guía ya decía que se veía el centro muy pero que muy lejos y sin un tele-objetivo las fotos iban a ser peripatéticas.

Tras parar para tomar un cafelito y hacer fotos de la estación de tren, decidí enganchar y dedicarme a ver la parte de Varsovia dedicada a los judios y sus problemáticas relaciones conn los alemanes fascistas. Para eso había instalado en mi dispositivo mágico y maravilloso un programa que te permite descargarte rutas para caminar pero que si no pagas no te indica las direcciones, algo que no es un problema porque tengo el CitiMaps2Go.

Pared con graffitis

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Cerca de la estación me tropecé con este pedazo de graffiti en pared de edificio que me llamó la atención y aproveché para hacerle foto panorámica con mi dispositivo mágico y maravilloso.

Un poco más arriba en la misma calle veo que en una pared han puesto un montón de flores y algunas velas y me acerco a noveleriar y seguramente en ese lugar echó una jiñada o se rascó los mondongos el santo-súbito, que creo que es el nombre del polaco aquel que se agarró al trono de cierto santo como ladilla a güevo de macho y estuvo en Roma la tira de años. Esto me sirvió para recordar que jamás conseguí que me echaran de la secta a la que me obligaron a pertenecer prácticamente nada más nacer y de la que se niegan a borrarme, pretendiendo poner una marquita junto a mi nombre en la lista de miembros del culto de los presuntos tocadores de niños. Vi un trocito de lo que queda del muro del gueto de Varsovia y la zona en la que estaba el gueto ahora es parte de la ciudad. De cuando en cuando ves en el suelo indicaciones de que los muros pasaban por allí y placas probablemente indicando las barbaridades que se hicieron pero no hay grandes señales.

Fui a lo que queda de la prisión Pawiak, que se puede ver detrás del árbol memorial y que vienen a ser los sótanos. Esta prisión en la época de la ocupación alemana era usada por la Gestapo y se calcula que por allí pasaron unos cien mil hombres y unas doscientas mil mujeres, de los que ejecutaron a unos treinta y siete mil y a otros sesenta mil se les envió a los campos de concentración. Durante el alzamiento del Gueto de Varsovia, la prisión fue usada como campamento base por los nazis y desde allí salían los equipos que iban a matar judíos. Fuera de la imagen y a la derecha del árbol hay un trocito de una de las puertas de entrada al complejo. Al ser el primero de noviembre, habían bastantes velas y flores y la gente se paraba a rezar junto al árbol.

Muy cerca está el Pomnik Bohaterów Getta o el Monumento a los héroes del gueto, el cual conmemora el alzamiento de los judíos en 1943 y que está en el lugar en el que hubo el primer combate entre judíos y nazis. Para la construcción del monumento se usaron algunos materiales traídos por los nazis. Este gueto fue el más grande de Europa, con unos cuatrocientos mil judíos viviendo en el mismo, de los que cien mil murieron allí, alrededor de doscientos cincuenta mil fueron enviados a campos de concentración y unos cincuenta mil fueron los que quedaron en el mismo. Alrededor del monumento había muchísimos turistas y el ambiente era más bien festivo, con todo el mundo haciéndose fotos de ellos mismos en el lugar y sentados en el lugar, resultando todo un poco chabacano.

Desde allí me acerqué al Umschlagplatz, que está casualmente en una calle que lleva hasta mi hotel. Este lugar era donde los nazis agrupaban a los judíos antes de meterlos en los trenes y mandarlos a los campos de concentración. En los días más activos llegaban a enviar hasta diez mil judíos, que salían desde allí hacia las cámaras de gas de Treblinka. En el lugar hay un memorial de recuerdo y también estaba lleno de velas encendidas.

Como estaba cerca de mi hotel y básicamente ya lo había visitado casi todo, desde allí fui andando hasta el hotel, delante del cual hay otro memorial con cruces sobre un vagón de tren. Después por la noche regresé al centro para cenar.

Al día siguiente, salí sobre las ocho y cuarto de la mañana y fui andando nuevamente a la estación de tren, en donde hice un pequeño vídeo con uno de los trenes que van en la ruta hacia el aeropuerto de Modlin:

Como siempre, si no lo puedes ver puedes probar aquí. Una vez en el aeropuerto, pasé el control de seguridad, desayuné y me puse a esperar la salida del avión.

Aeropuerto Varsovia-Modlin

Aeropuerto Varsovia-Modlin, originally uploaded by sulaco_rm.

En la foto se puede ver que la parte de salidas es minúscula. La foto la hice estando en un extremo. En total hay ocho puertas agrupadas de dos en dos. Ese aeropuerto, a día de hoy, solo lo usa Ryanair con lo que para ellos debe ser un lujazo tener su propio aeropuerto privado. El avión llegó antes de la hora y salimos con diez minutos de antelación. El vuelo solo tuvo el problema de la hembra con dos alimañas golpeando las butacas que se nos sentó detrás y que probablemente deseaba tanto como los tres que íbamos delante el exterminio de las criaturas. Hubo un momento en el que pensé que una mujer que iba a mi lado le iba decir a la hembra algo por la total falta de educación de los chiquillos pero se contuvo. Al salir del avión, tuve la combinación perfecta y fue entrar en la guagua 400 y cerraron las puertas y fuimos a la estación de tren, llegar a la misma y aparecer el tren dos minutos más tarde y después llegar a mi casa sin problemas y así acabó la escapada a Varsovia. Me he quedado con ganas de más Polonia, así que también iré a Cracovia y GDansk, ciudades a las que hay vuelos baratos desde Holanda.