Christopher Robin

Hay personajes que aunque no los inventaron ellos, están muy ligados a la factoría Disney porque ellos los hicieron aún más famosos y nos los descubrieron a muchos julays. Algunos son de esos que veíamos cuando éramos niños y después olvidamos porque nos hicimos mayores y con la distancia, se ven simples o directamente simplones, como es el caso de Winnie-the-Pooh, adorable y todo lo que tu quieras pero que carece de un intelecto desarrollado y que pone a Forrest Gump a la altura de los ganadores del Nobel de Física. Ha llegado la hora de reivindicar esos viejos recuerdos y para ello la Disney ha estrenado la película Christopher Robin, que parece que llegará a España a finales de septiembre con el mismo título.

Un julay lo flipa que no veas sin ni siquiera esnifar pegamento imedio

Un tal Christopher Robin está agobiado en el trabajo con un jefe puto y se le desarrolla el agobio en alucinaciones con un montón de peluches que hablan y se mueven y que lo embaucan en una cutre-aventura por un bosque o algo así.

Llamadme ignorante porque de verdad que lo soy y puedo confirmar y confirmo que hasta esta película no tenía ni puta idea de quien era el tal Christopher Robin y también puedo confirmar y confirmo que si salía en los dibujos animados que veía cuando era pequeño o incluso en alguna película de la Disney, mi cerebro lo borró de mis recuerdos. Así que ahora que me he enterado que era el niño que tenía las aventuras con Winnie-the-Pooh, entiendo que viviese traumatizado toda su vida y que en la edad adulta, siendo medio cobarde e incapaz de plantarle cara al jeta de su jefe, acabe flipando en tres y hasta cuatro dimensiones y viendo los peluches de su infancia en una entrañable aventura que parece tan real como la vida misma, porque hay que reconocer que los muñecos están gloriosos y que el guion está muy bien hecho y han conseguido lo que buscaban, una película familiar que entretiene y que en ningún momento se hace pesada. Seguramente gran parte del mérito es de Ewan McGregor que parece inmune a los peluches y le da un realismo brutal a una película llena de chorradas. Esto es un fabuloso regreso nostálgico, quizás más pensado en los que conocíamos a los personajes que en los niños de hoy en día, a los que unos peluches inocentones les tienen que provocar urticaria, acostumbrados como están a la violencia en grado superlativo. En cualquier caso, la película funciona y si eres sensiblero, es hasta posible que te arranque una o quizás hasta dos lágrimas.

No se, para mi que los miembros del Clan de los Orcos eran más de Mazinger Z, Power Ranger y similares, al menos de personajes con armas en las manos y de historias en las que la muerte está de por medio. No creo que esto les guste. Es más probable que sí sea del gusto de los sub-intelectuales con GafaPasta, sobre todo de aquellos con niños pequeños y a los que quieren empezar a inculcar el hábito del cine.

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