Cinderella Man

Cinderella ManCuando sales del cine temblando y aún con tu cabeza en otro mundo es que o el aire acondicionado estaba muy fuerte o has visto un clásico. En mi caso fue lo segundo. Ayer al volver andando a casa pensaba en todas las cosas que me habían sucedido durante las más de dos horas que dura la película que vi. Se trataba de Cinderella Man, traducida al español como Cinderella Man, posiblemente porque el pollaboba de turno que le puso el título desconoce que Cinderella es Cenicienta en español, así que se lo podían haber currado y llamar la película como El hombre cenicienta por ejemplo.

Dejando de lado el desaguisado de la traducción del título, que honestamente me la suda puesto que he visto la película en versión original, estamos ante una joya, una de las pocas historias de este 2005 que trascenderán el tiempo y posiblemente uno de los caballos que competirá en los próximos Oscars. La historia es la de un hombre que después de haberse quedado a las puertas del título mundial de ligeros y perderlo todo en la debacle bursátil de finales de los veinte, vuelve a boxear y a pesar de que nadie daba un duro por él, con determinación y rabia gana pelea tras pelea.

Ya sé que pensaréis, uhm, otra película de boxeo, pero no es así. Para mí ha sido la historia de un hombre que hizo lo que pudo por mantener su familia unida en tiempos muy duros. A lo largo de la historia, hay momentos en los que te ríes, momentos en los que lo pasas muy mal, te enojas, sufres, disfrutas la victoria, caes en el pozo del fracaso, rezas para que esta gente pueda salir adelante y te ves envuelto en la vida de una familia que desconocías antes de entrar en el cine. Es algo mágico que no sucede todos los días. Se podía cortar el aire en la sala de la atención tan extrema que tenían las más de trescientas personas que estábamos en el cine. Es una montaña rusa de emociones en la que hay a veces estás arriba y lo puedes ver todo y hay veces en las que piensas que no se puede caer más bajo. Es un retrato bastante duro de lo que fue la Gran Depresión para las familias humildes, para esos que nunca salen en las fotos y cuya única aspiración es llegar a fin de mes. El hilo conductor es este hombre que se convirtió en un símbolo para todos los desposeídos de un país asolado. Aunque el boxeo es lo que llama la atención y lo que se recuerda, en realidad este es un retrato de esos tiempos y esas gentes.

El director fue Ron Howard, un gran director de cine de quien recordaréis A Beautiful Mind, Apollo 13 o Backdraft. Posiblemente esté en el grupo de nominados este año por esta soberbia pieza. Su control es tremendo. La historia avanza a un ritmo constante y mantiene la atención durante todo su desarrollo, algo que no siempre sucede en estas películas tan largas, en las que siempre hay lagunas que se podían haber cortado. La forma en la que muestra la recesión americana es bastante curiosa. Siempre se ven los grupos de hombres agarrados a una verja tratando de ser elegidos para trabajar ese día y muy poco más. El resto de la depresión está simbolizado en la familia y en las carencias que tienen para vivir, en lo que les falta y en lo que ya no se pueden permitir, porque poco a poco van prescindiendo de cosas y se tienen que autoconvencer que ya no son necesarias.

El hombre que interpreta el papel de Jim Braddock es Russell Crowe, un actor que no se prodiga mucho. No hay adjetivos para calificar su actuación, pero de tener que elegir uno, me quedo con magistral. Da igual que esté siendo machacado en el ring en un combate o que esté abrazando a sus hijos en casa tratando de aparentar que no pasa nada. Tiene un rango tan amplio que en cada instante es capaz de mostrar distintas emociones y transmitirlas limpiamente a los espectadores. A su lado se encuentra Renée Zellweger, otra actriz que escoge cuidadosamente sus papeles y que da lo mejor de sí misma. Ella representa a la madre coraje, la mujer que tiene que apoyar a su marido aunque interiormente odie el boxeo y que debe mantener la familia unida. Hay momentos en los que se te parte el alma al verla poner una sonrisa para transmitir tranquilidad a los escuálidos chiquillos. Seguramente tendrá nominación para ambos.

Resumiendo. La temporada de otoño arranca a lo grande. Se acabaron las películas de palomitas y manoseos y llega el cine de verdad, el que se paladea tanto durante como después de que ha terminado, el que cuenta historias interesantes y asume que los espectadores no somos una banda de descerebrados y pelanduscas. Recomiendo la película a todo el que disfrute del buen cine y sepa apreciar una buena historia.
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7 opiniones en “Cinderella Man”

  1. que ganas de quejarse! si traducen el titulo por que lo traducen. si no lo traducen por que no lo traducen. El titulo esta bien como esta ^^. Me gusto mucho tu critica.

  2. Estoy de acuerdo con tu critica,me parecio una pelicula excelente,a mi el boxeo me disgusta y confieso que fui a verla solo por Russell Crowe,pero me lleve una sorpresa al comprobar que era una pelicula barbara,quede encantada ,tanto asi que a la semana siguiente la volvi a ver con mis sobrinos.Igual parece que en mi pais(Argentina)el nivel de publico deja bastante que desear ya que la sacaron enseguida de los cines,LAMENTABLE.Aqui solo pongan peliculas de tiros y efectos especiales…Hummm

  3. Zoraide, es normal que las películas que no están hechas para ser visionadas con palomitas no duren mucho en la cartelera. El embrutecimiento de los espectadores es algo que viene creciendo desde hace años. Ahora los productos han de ser de consumo rápido y sencillo. Cualquier otra cosa se cae de la cartelera en siete días.

    Me tengo que auto-felicitar por haber conseguido el comentario número 4000

  4. Sulaco, soberbia crítica sobre CM. Me alegro muchísimo de encontrarme cosas como estas ahora que acabo de inagurar un blog sobre Russell Crowe.
    Cualquier visitante es bienvenido y felicidades otra vez. Es estupendo encontrar críticas objetivas y sinceras sobre una película.Evidentemente a mí y a la gente que posteamos nos pierde la subjetividad por Crowe pero también somos sinceras.
    Un saludo.

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