Cine, Leidseplein y reflexiones varias

El domingo alrededor del mediodía me fui al cine en Amsterdam. Lo normal es ir en la Mili o Vanili hasta la estación de Utrecht Centraal, tomar el tren hasta Amsterdam Amstel, el metro hasta Weesperplein o Waterlooplein dependiendo de los cines a los que quiero ir y en el caso de la primera mencionada, seguir con el tranvía 7 o el 10 hasta Leidseplein y en el caso de la segunda, caminar hasta la zona de Rembrandtplein que está al lado y allí están los cines. El domingo opté por una sesión doble en plan película de filmoteca y primero iba al Pathé City en Leidseplein y después al Pathé Tuschinski en Rembrandtplein, lugares que están separados por un paseíllo andando de diez minutos.

Como iba con tiempo, al bajarme en Weesperplein decidí caminar, una distancia de algo menos de dos kilómetros que puedo hacer en unos veinte minutos. En la caminata lo primero que me encuentro es el hotel Amstel y la casa del Turco a la que por supuesto le hice un par de fotos y se las mandé por el güatzap para que sepa que estuve por allí. Después, paseando tranquilamente mientras escuchaba un audiolibro una línea de pensamiento paralela se maravillaba porque Amsterdam debe ser una de las pocas ciudades turísticas del universo en la que durante el verano, cuando más turistas vienen, cierran el metro en el centro de la ciudad. Con dos cojones. Las seis semanas de vacaciones escolares el metro se suspende desde la estación Amsterdam Amstel hasta Amsterdam Centraal, lo cual cubre las cinco últimas paradas (incluyendo Centraal). Se dedican a tareas de renovación y mantenimiento. En lugar del metro ponen una línea de guaguas, la 59, que viene a hacer la misma ruta pero mucho más despacio. Las guaguas salen petadas desde Amsterdam Amstel cada pocos minutos.

Una vez extinguí esa línea de pensamiento regresé a mi asombro habitual por lo hermosa que es la ciudad de Amsterdam en esa zona, por los canales, que se retuercen formando un óvalo y están flanqueados por casas preciosas, por las bicicletas que se apiñan en todos lados y son el principal medio de transporte y por lo relajada que se ve la ciudad, con gente paseando y esa fabulosa ausencia de coches y motos que no echas de menos. Al llegar al Pathé City imprimí mi entrada reservada y me acerqué a Leidseplein. Es una de las plazas más visitadas por los turistas y sin embargo es de lo más sosa para hacer fotos. En realidad es un lugar que solo vale por su vidilla nocturna turística, con decenas de bares que ofrecen el mismo menú y locales de copas en los que los británicos, españoles e italianos se emborrachan en Amsterdam y pagan la cerveza a un precio mucho mayor del que cuesta en los bares a los que no van los turistas. El nombre a esta plaza le viene porque era el lugar al que llegaba la carretera que viene de Leiden y aquí era donde se quedaban las carretas, y lo llamaban Leidsepoort. Mientras estaba allí hice un pequeño vídeo que muestra la plaza y lo aburrida y sosa que es durante el día. Un par de horas más tarde estaba ocupada por los habituales artistas callejeros que estafan y roban a los que pagamos impuestos ejerciendo su tarea en dinero negro y ganando más dinero que un servidor con unas pocas horas de trabajo al día. Todavía no he visto uno que no se compre tabaco de marca, un artículo de super-lujo en este país.

Al poco de comenzar el vídeo se ve pasando una bakfiets del chamo Gabriel, que tenía un pinta muy peculiar y en la cesta, además de un montón de morralla, llevaba un perro. A mi espalda y apareciendo al final están los vendedores de abalorios para portadoras de chichi, algo que debe estar en ese cromosoma distinto ya que jamás podré llegar a entender como se paran a mirar esas cosas y hasta a comprarlas. Otro día haré un vídeo en Rembrandtplein para mostrar la diferencia.

2 opiniones en “Cine, Leidseplein y reflexiones varias”

  1. Siempre que he ido, he visto la plaza igual que muestras en el video. Excepto el día de la Reina, en el que la cosa estaba desmadrada.
    El ambiente de la noche, en esa zona (y en bastantes otras), no lo conozco…porque, en esa parte del día (pateando desde las 10 de la mañana), mi cuerpo ya ha dicho basta.

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