Comiendo y comiendo con unos y con otro

Los últimos días parecen girar alrededor de la comida y como es la primavera, las comidas con gente, que de repente todo el mundo se acuerda de que los otros seres humanos existen, salen de sus cavernas y les crece la sociabilidad esa que parecían haber perdido.

El viernes quedé con uno de los grupos de amigos con los que voy unas cuantas veces al año en el Cartouche, el único lugar en Hilversum que supera mis estrictos controles de calidad y pese a lo mucho que me dan la vara, sencillamente me niego a ir a cualquier otro y por eso el jueves, otros que habían organizado una salida, vieron como decliné la invitación y me inventé una excusa trolera con una cena que no existía con el Turco y sus padres que lo habían venido a visitar a los Países Bajos. Después de torear a esos becerros que pretendían sentarme en un restaurante cualquier, el viernes dejé la bicicleta en mi casa y excepcionalmente, fui hasta la estación en al guagua, ya que uno de los amigos siempre me lleva de vuelta a mi casa porque es culocochista como ciertos comentaristas. Tras las horas de prostitución para conseguir la paga, fuimos andando hasta el Cartouche, en la que para mí es la tercera o la cuarta visita de este año. Por primera vez teníamos una mesa en la nueva zona comedor, en la parte trasera y ya tengo claro que yo prefiero la parte delantera. Obviamente, para mi solo hay una opción a la hora de comer allí, la de las costillas:

El lunes tenía la verdadera visita del Turco a mi casa para cenar, algo que le llevo pidiendo desde antes de que me salieran los dientes de leche pero es que el capullo siempre se escaquea o me obliga a ir a Amsterdam. Para celebrar la ocasión no tiré la casa por la ventana porque es un bajo pero me aseguré que se encochine a conciencia y que acabe volviendo a su casa con unas dosis masivas de comida en el tripote. El evento lo planeé como una obra en cuatro actos, con el primero mezclando básicamente tirando de la pitanza que acaparo en mis visitas a España, el segundo tirando de congelador, el tercero preparándolo en directo y el cuarto con un postre que hice el día anterior para llevar al trabajo y regalar, que todo el mundo sabe que la vida de un empleado hiper-mega productivo no se basa en despellejarte a trabajar sino en manipular tu entorno para que trabaje para ti mientras tú haces cosas más interesantes como averiguar los secretos de la vida y así.

En el primer acto, en las tapas previas, también hice un par de cosillas que están entre mis favoritas. Por un lado, unos dátiles con beicon y los complementé con dátiles rodeados de filete de anchoa, que tengo todo un almacén en la nevera de las mismas y jamás me canso de comerlas:

Además una compañera de la oficina estuvo de escapada de fin de semana en España, que no en truscoluña, que no es nación y me trajo pimientos de Padrón, así que añadí un plato de pimientos de Padrón que mi amigo el Turco se chifla todo con ellos:

El resto de las cosillas para comenzar eran algunos clásicos como queso de oveja, español, obviamente, lomo de cerdo ibérico, unas aceitunas españolas, chochos españoles y una lata de rejos de pulpo anoréxico:

De primer plato nos fuimos por el universo de las legumbres y por supuesto, con chorizo y beicon, que aunque tengo claro que mi amigo el Turco bajará al infierno conmigo, me quiero asegurar y en mi casa solo se come carne de chancho, cerdo, cocchino o como lo queráis llamar. La foto no es del plato de ayer sino de otro que ya está por mi tumblr:

El momento cumbre era el de mis Quesadillas con carne de vaca, aunque como tengo que trabajar en nuestro viaje al infierno, las hice con media y media de carne de vaca y de cerdo picada y que mi amigo el Turco flipó en colores, también con las tortillas, que eran de maíz del azul mexicano, esas que me mandan desde el Reino desUnido. En la foto aparecen otras con harina de maíz amarillo:

El Turco ya me empezaba a boquear, intentando respirar pero no hay descanso y hay que llegar al postre, que en este caso era un brownie especial, uno hecho con otra receta y cuyos ingredientes principales son las cerveza Guinness y el cacao en polvo. El brownie sale de un color negro épico:

Ha tardado siglos en venir a mi casa a cenar y después del empacho, seguro que la próxima visita es bien entrada la próxima década. Su nueva neura es que quiere que lo lleve a Gran Canaria, a la isla en la que nació el Mito, la Leyenda, el Elegido, the Chosen One, de Uitverkorene, il Scelto, pero yo no lo veo tan claro, que este no aguanta más de una hora en la playa y yo no voy a perder una semana de mis preciosas vacaciones sin pasar ocho horas diarias como un pollo en un asador, dando vueltas bajo el sol para coger un bonito color.

13 respuesta a “Comiendo y comiendo con unos y con otro”

  1. La idea de los dátiles con anchoa me encanta, ese contraste de dulce y salado debe de ser genial de la muerte, te lo copio, es que además para cocineros ineptos como el menda lerenda es factible… 🙂
    Salud

  2. Por favor, si alguien con buen gusto le tiene aprecio al «muchacho» que escribe en este blog, el próximo regalito, una vajilla nueva, aunque sea de Arcopal, como él quiere, pero que tire esos platos por dios!! Estoy dispuesta a colaborar con una donación.

  3. Virtuditas, si me vas a regalar otra vajilla Arcopal, yo tengo la CELESTINE. Cómprame la LOTUS o la CELENE que también molan mazo

  4. JASUCRISTO!!! pero por dios como puedes tener tan mal gusto con los platos!! acabo de mirar esas dos que has dicho y son casi casi más feas que la que ya tienes!! Tú me quieres matar del disgusto…

  5. A tu amigo el culocochista también le gustan. Eres tú la que tiene el mal gusto. Seguro que tú tienes la vajilla con imágenes de Ferraris.

  6. Yo tengo las cortinas del ranchito full de flores… 🙂
    En una ocasión, en el baño de una casa en Toronto, recién casados, pintamos el baño de negro, y todas las paredes las pusimos de pegatinas llenas de colorines por todas las paredes, y estaba precioso!!!…jajaja
    A la Virtu le va a dar algo…jajaja
    Salud

  7. Genín, yo tengo un baño con pizarra negra hasta el techo en la ducha, todo el suelo, y parte de la pared hasta media altura en el resto, y de ahí para arriba, piedra, con eso, un lavabo exento y un grifo alto cascada, está de foto…. las florecillas no me disgustan, yo no he puesto verde las florecillas, lo que pongo verde es como quedan en esa vajilla!!! que es horrible!!!

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