Comprando gafas

Ahora que estamos entrando en la primavera, lo primero que notamos es el cambio fundamental de ciclo. Pasamos de la obscuridad a la luz y de repente, cuando sales a la calle o vas en bicicleta te das cuenta que ya no necesitas la eficaz chaqueta de invierno pero si no quieres que se te queden los ojos como a un chino, te tienes que poner gafas de sol. En el pasado uno se pateaba las calles entrando en tiendas y probándose gafa tras gafa mientras el amigo o la amiga que te llevabas de ayudante te daba esos consejos que salen del fondo del alma corrupta y que están más bien movidos por la envidia, que yo no conozco a nadie que te diga la verdad, la verdad. Gracias a Dios, el futuro y la sociedad dospuntocero también ha llegado a la venta de gafas y ahora podemos comprar gafas online y encima hasta nos las mandan a casa para probarlas, lo cual demuestra de manera clara y contundente que sí que se pueden hacer las cosas de otra manera y que hasta algo tan personal y peculiar como unas gafas se puede comprar usando ese medio maravilloso llamado Internet.

La última vez que uno de mis colegas trató de embaucarme para que lo acompañara a comprar gafas me planté y le dije que ya va siendo hora de que entre en el siglo veintiuno y empiece a comprar las cosas como se debe hacer, con un buen servicio y dejando que sean ellas las que vengan hacia ti, que en las tiendas no sé como se las apañan pero nunca tienen lo que a mí me gusta y como el vendedor en realidad está allí por la comisión, mentirá como un bellaco y tratará de colocarte cualquier otro modelo.

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