Conversaciones acaloradas


El otro día nos juntamos un holandés, un chino, un israelí y un español a cenar y beber cerveza. El chino directamente se negó a tomar alcohol y se hartó a beber refrescos de cola. Los otros tres nos pusimos tibios a base de cerveza Koninck, la cual os recomiendo encarecidamente. Esta cerveza se produce en Amberes, Bélgica y está entre mis diez cervezas favoritas. Tiene un sabor afrutado delicioso.

Recuperando el hilo, estamos el holandés (mi amigo el Moreno), el chino (no mi amigo sino otro), el judío y yo en uno de los restaurantes de Hilversum y una cosa lleva a la otra y de aquellos barros salen estos lodos y acabamos hablando de la guerra entre judíos y palestinos.

Nosotros somos europeos, vivimos a miles de kilómetros, estamos en una sociedad en la que nuestra mayor preocupación es la gentuza que llega a los Países Bajos procedente de Marruecos y Turquía y contra la que se está legislando a destajo para contenerlos. Yo al igual que todo el mundo tengo historias terribles de cosas que me han pasado con alguno de ellos y mi amigo el Turco es el primer defensor del voto negativo en el referéndum de la Unión Europea que aquí ganó el NO. El Turco repite siempre que él se marchó de allí para poder vivir en un lugar libre y avanzado y lo último que quiere es que esto se llene de mezquitas y de los intolerantes que las visitan.

El israelí nos comenta como de pasada que en su empresa hay varios que se han ido a la guerra, que el gobierno te llama a filas y tienes que incorporarte a defender el país. Le preguntamos si él lo ha hecho y nos lo confirma. Nos dice que eso es mejor que quedarte en tu casa esperando que te ataquen a ti o a tu familia. A él le parece normal matar civiles en el Libano. Para él no hay inocentes entre sus enemigos, todos son culpables. Te dice que la mujer que parece tan buena persona puede ser la que está criando al hijoputa que matará a veinte judíos y el niño con cara de ángel puede inmolarse en un autobús. Es una guerra santa, entre ellos. ?l culpa a Irán, que está detrás de todo esto. El hombre preferiría que su país limpiara Irán a conciencia pero reconoce que ahora construyen todas sus instalaciones militares y para desarrollo nuclear bajo tierra y ya no es tan fácil como hace un par de décadas. Parece resignado y nos confirma que allí habrán baños de sangre sucesivos. Nosotros no podemos comprenderlo. Escapa a nuestro entendimiento el asumir algo así y el hablar de la muerte de otros como quien habla de matar las hormigas de su jardín. No tiene ninguna emoción al respecto. Se trata de él y los suyos o de los otros y prefiere que gane su bando.

Como en todas las guerras la información tiene diferentes tonalidades dependiendo del que la escribe. Dice que la prensa israelí no cuenta lo que se puede leer en los periódicos europeos y que la prensa americana también ve el conflicto de manera distinta. Este hombre se ha criado entre procedimientos para sobrevivir en caso de guerra, conoce los lugares a los que tiene que ir y lo que debe hacer. Lo escuchamos fascinados. El Moreno confirma lo que yo siempre he sabido. Si aquí en Holanda pasara algo parecido a lo que sucedió en España, los Holandeses comenzarían un boicot callado a todo lo musulmán y los terminarían echando de su país, tanto a los justos e inocentes como a los otros. No habría distinciones. Tampoco habría ruido ni grandes dramas. Lo harían los ciudadanos sin esperar a sus políticos. Es una sociedad con unos vínculos muy fuertes y que no tolera el que alguien ponga en jaque sus libertades. Si no puedes vivir como ellos, entonces vete.

La conversación transcurrió por caminos inesperados y entre cervezas llegamos casi a la medianoche. Al día siguiente teníamos que trabajar así que decidimos volver a casa. Cogí el tren yo solo y cuando llegué a Utrecht pedaleé hasta mi casa. Por el camino recé, o hablé con Dios en la forma en la que siempre lo hacemos. Mi bicicleta cruzaba calles oscuras, parques desiertos y escuchaba You’ll be in my heart de Phil Collins, una de mis canciones favoritas. El aire caliente me acariciaba y la bicicleta hacía eses al ritmo de la música. Por momentos pensé que podía volar, que saldría hacia el cielo y vería el mundo a mis pies mientras una escolta de ángeles vendría a recibirme. Las notas de la canción me llevaban en volandas y sin previo aviso me descubrí llorando. Lloré por todos los que han muerto y los que tendrán que morir sin que el conflicto se solucione. Hay cosas que a los humanos nos cuesta mucho hacer y pedir perdón, darnos la mano y olvidar viejos rencores son algunas de ellas. En Oriente medio están condenados al fracaso. Las religiones son tumores malignos que infectan aquello que tocan. Deberíamos tratar directamente con nuestros dioses, sin intermediarios, sin culebras sinuosas que nos dicen lo que debemos hacer en nombre de unos dioses a los que dicen servir. Pensé en Europa, mi país, una nación de naciones que ha costado riadas de sangre comenzar a construir y que nos tomará al menos cien años más desarrollar plenamente. Ellos no podrán hacer algo parecido hasta que ambas religiones pierdan poder y las sociedades se vuelvan más seculares, tanto la judía como la musulmana. Cerré los ojos, suspiré y dejé que el aire caliente secara las lágrimas. Llegué a mi casa y me encontré con una rana que se había despistado y estaba bastante lejos del canal. La cogí con cuidado y la llevé cerca del agua. La dejé allí, saltando y volviendo al líquido en el que se siente segura. Yo entré en mi casa, cerré la puerta y también me sentí seguro en mi hogar.

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4 respuestas a “Conversaciones acaloradas”

  1. Por cada buena acción que hagas, hay taitantas malas alrededor. Ser bueno hay en día es jodido, en muchos ámbitos de tu vida, «se te comen vivo».
    Acabo de cumplir los 24, y ya tengo claro que el mundo está enfermo, y no hay penicilina que lo cure.
    Los Judíos repiten lo que les hicieron a ellos años atrás, apoyados por el Goliath Yanki, y los integristas quieren que el mundo vuelva al candil y al rebaño de cabras. Eso sin mencionar la tortilla que hay en África, o el lío en Asia.

    Hablando con los amigos de estos temas, siempre llegamos a la misma conclusión: el hombre es el cáncer que todo lo jode, y si dios existe, debería hacer borrón y cuenta nueva, porque ¡Vaya chapuza has cagado!. Vamos, que mientras fuese rápido no nos importaría irnos todos a la puta mierda, y se acabaron los problemas para siempre. Es una visión agorera para gente tan jóven, pero es la más pragmática… =(

  2. totalmente de acuerdo, somos la única especie en la Tierra a la que se le ha ido completamente la olla

  3. Yo solo surtire este comentario de 2 opiniones sencillas:

    1o) Estoy totalmente con el judio en el sentiodo de, si solo es posible que quede uno (en plan Inmortales, y de lo cual estoy plenamente convencido), entonces prefiero que queden los mios.

    2o) Yo tambien sabia, y compartia, ya la opinion de tu amigo el «Moreno» de que en Holanda lo hubieran hecho «mejor» que en España.

  4. Sí Dani, aquí no se andarán con monsergas. Cuando se tenga que hacer, se hará en silencio y rápidamente. Recuerdo cuando el moro aquel de mierda mató al director de cine. Quemaron como diez mezquitas en donde los imanes traídos de turquía arengaban a los jóvenes y los animaban a convertirse en terroristas. A los imanes los pusieron en el aeropuerto y les dieron allí mismo la patada en el culo. En España acabarán con nacionalidad española y con un bono del Carrefour para traerse a quinientos más como ellos para que no se sientan discriminados.