Desde Amed a Gili Trawangan

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur pasando por Abu Dhabi

Después de tres días en Amed llegó la hora de ponerme de nuevo en marcha y saltar a las islas Gili, tres minúsculas preciosidades en la costa Noroeste de Lombok y que son un pequeño paraíso. Ya lo comentaré cuando acabe el relato pero Bali está muy sobrevalorado, tiene playas bastante feas y el sur de la isla está tan urbanizado que compite con Marbella solo que con calles mal asfaltadas, sin aceras o con aceras con unos cráteres terribles que dejan ver las cloacas, con un tráfico endemoniado y con unas playas en las que te bañas entre bolsas y otros desechos porque los Indonesios aún no han querido comprender que viven del turismo y que la mierda que se tira al mar, regresa a la costa. Como digo, eso lo dejaremos para la reflexión final.

Para ir a las islas Gili hay una miríada de compañías que tienen lanchas rápidas y que te llevan desde varios lugares de Bali en la costa este. Si sales desde Sanur, completamente al sur, son dos horas y media en una de esas lanchas. Si sales de Padangbai, el lugar favorito y desde el que operan la mayor parte de las empresas, el viaje toma hora y media y si sales desde Amed, en donde creo que solo opera una compañía, cruzas en cuarenta y cinco minutos. En todas las guías turísticas advierten que muchos de esos barcos no tienen chalecos salvavidas, son inseguros y bla bla bla pero seamos honestos, los turistas pagan un huevo más de dinero que los locales y son una vaca a exprimir, así que ninguna de esas empresas ha tenido un accidente relevante en los últimos años y todos se cuidan muy mucho de no acabar hundidos en la mierda en Tripadvisor cuando la gente los ponga a caldo de pota y les joda el negocio, ya que hoy en día, el poder está en las manos de los viajeros. Según la Chinita, si compraba el billete en el muelle y negociaba durante un rato largo y hacía como que me iba y gritaba y los insultaba, podía conseguir el billete de ida por 200000 rupias, o quince leuros. Comprándolo en mi hotel, sin disgustos, sin stress y sin polladas, me costaba 250000 rupias o diecinueve leuros, y eso fue lo que hice. Por la mañana me levanté temprano, hice la mochila y cambié la configuración habitual, llevando una especie de muñeca rusa con una mochila llena dentro de la otra y dejando solo la bolsa de la cámara y el iPad como equipaje de mano. Me recogieron a las ocho y media y me llevaron al lugar desde el que salía el barco, una falua con tres motores enormes y en la que deben caber unos cuarenta o cincuenta pasajeros. Hay vídeo en mi llutuve así que quien tenga curiosidad ya sabe adonde tiene que ir a verlos. El lugar en el que está la barca es el epicentro de Amed, aunque cualquiera que llegue allí lo fliparía, ya que son un hotel, un montón de chabolas y casas cochambrosas alrededor, una playa de piedra llena de barcas de pescadores y en la calle, un montón de cerdos, cabras, gallinas, patos, todos comiendo y cagando por allí sin que a nadie le importe. Alguna amiga mía de las finas, ve eso y se cae muerta, pero que quieres que te diga, es Asia, es mayormente el tercer mundo y por muy Bali que lo llames, es así.

Para subir al barco nos hicieron quitarnos los zapatos y ponerlos en un barreño. Saltamos al interior y tomamos asiento. ?ramos diecinueve así que había espacio de sobra y yo tenía para mí un asiento doble. Salimos con un mínimo retraso y cuando le dieron candela a los tres motores, parecíamos una planeadora de pobres intentando emular a las de Corrupción en Miami solo que sin la pedante música que ponían. Tres cuartos de hora más tarde llegábamos a Gili Trawangan y saltábamos al agua, recogíamos nuestros zapatos y mochilas y cada uno seguía su ruta. Yo había reservado una choza en The Exile, lugar que me recomendó la Chinita y que estaba en las antípodas del lugar de desembarco (ya que no lo podemos llamar ni muelle ni embarcadero). Dada la distancia y como en las islas Gili no hay ni coches ni motos, tomé una carreta para ir a mi hotel. De nuevo, aquí deberíais parar y ver en mi llutuve el vídeo que hice desde dentro de la carreta así como alguno otro en el que se ve a otras circulando. Eso es lo que en las Palmas llamábamos tartanas, pero creo que alguien me corrigió una vez así que lo dejamos como carreta. El viaje duró quince minutos hasta el hospedaje (ya que no creo que lo podamos llamar hotel). Mi choza era la más pequeña, minúscula pero muy bonita y al igual que las otras cinco que tienen, con el baño abierto al cielo en la parte posterior. Me puse el bañador y salí pitando para el mar, el cual teníamos enfrente y me puse a tomar el sol y bañarme. Por la tarde, a las seis, soberbia puesta de sol. La gente que se queda en el otro lado de la isla vienen por allí para ver las puestas de sol, con la isla de Bali al fondo y sencillamente fabulosas. Fui caminando al otro lado a comprar agua y algunas chucherías por si me entraba un apretón de comer y al regresar, cené en el bar que tienen.

Así fue el día que comenzó en Amed, en la isla de Bali y acabó en Gili Trawangan, frente a la isla de Lombok.

El relato continúa en Tomando el sol en Gili Trawanang y poco más

3 respuesta a “Desde Amed a Gili Trawangan”

  1. ¿Hiciste foto de la choza por dentro?… Creo que solo he visto la del baño en el exterior; que, por cierto, me gustó la idea.

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