Diario de Berlín – Crucero en barco y caminata al anochecer

El camino que te ha traído hasta este lugar quizás fue un atajo y por ello te aviso que el relato de este diario comenzó en Diario de Berlín, el prólogo, después siguió con Diario de Berlín – Llegando a la ciudad y más tarde vino Diário de Berlín. Primer paseo por la ciudad. El último episodio hasta este momento ha sido Diario de Berlín – Gira turística por los grandes monumentos.

Una de las cosas que más me molestó en nuestro viaje a Berlín fue a la hora de buscar hotel. Cualquiera que viaje un par de veces al año y no compre paquetes con todo incluido sabe que la búsqueda de hotel consume tiempo. Lo más cómodo es ir mirando las diferentes posibilidades en hotels.com o alguna página similar y cuando encuentras uno que te gusta te das un paseo por tripadvisor para mirar lo que otros viajeros han dicho sobre dicho hotel. Ayuda mucho si alguien ya ha estado en el sitio y te sugiere algún establecimiento. Mientras miraba hoteles en Berlín me di cuenta que la mayoría de los que encontré no incluían el desayuno, lo cual me parece de miserables. En todos te ofrecían un buffet que por supuesto has de pagar aparte. El de nuestro hotel costaba la módica cantidad de doce ??uros o lo que es lo mismo, treinta y seis por tres personas. Por muchísimo menos desayunábamos a cuerpo de rey en una cafetería en la calle Kurfürstendamm con unos Café Latte Macchiato que te hacían llorar de puro gusto y una bollería exquisita. Desde allí comenzábamos todas nuestras expediciones. La segunda mañana había planeado una excursión en barco de unas tres horas por el río Spree y un canal artificial llamado Landwehrcanal que sale del mismo. Es un paseo de unos veintitrés kilómetros denominado el Crucero de los Puentes y te permite ver la ciudad desde un punto de vista distinto. Estuve en una de las oficinas de información turística y me recomendaron uno de la compañía Reederei Riedel que por suerte comenzaba no muy lejos de donde nos hospedábamos. Programé las coordenadas en mi teléfono y el GPS hizo su trabajo guiándonos hasta el lugar. Vamos andando y una voz de hembra calenturienta sale de cerca de mi bragueta gritándonos Al final de la calle a la izquierda o Segunda a la derecha y la gente nos mira extrañada. Mi padre a veces flipa con la tecnología que me rodea, que yo no puedo moverme sin al menos una decena de cacharros con puerto USB. La cosa es que paseamos junto al zoológico de la ciudad y llegamos al puente del que comenzaba nuestra gira. Según el folleto usaban el mismo sistema que en el autobús turístico con auriculares individuales y una selección de ocho idiomas. MENTIRA, el chófer de la barcaza agarra el micrófono y te larga el masque de tres horas en alemán y encima espera que le des propina. Decidimos seguir con el plan previsto (que por algo llevaba mi guía lonely Planet) y nos dimos el paseo. Desde Corneliusbrücke salimos en dirección hacia el río y enseguida te das cuenta que el paseo es un placer visual, con todos esos árboles teñidos de colores de otoño y con sus ramas cayendo sobre el agua. Se llama el Crucero de los Puentes porque hay una cantidad exagerada de los mismos, todos inmaculados, mimados al máximo y limpios incluso por su parte inferior. Los patos y cisnes corrían a ratos junto a nuestro barco mientras el alemán seguía soltándonos el rollo. Al unirse el Landwehrcanal con el río Spree hay unas exclusas para igualar el nivel y de repente te ves en medio del río y con una ventolera de cuidado. Pese a que ese día la temperatura era de unos veinte grados, allí hacía fresco y mis padres huyeron a la cubierta inferior. Yo me quedé aguantando el airote para poder hacer fotos. Desde el agua la vista de la torre de televisión es impresionante y pasamos pegados al Berliner Dom y al Museumsinsel o la Isla de los museos. También puedes ver desde el agua el Reichstag y la estación de tren (Berlin Hauptbahnhof) y un montón de sitios más. Hay un paseo en bote de una hora de duración que se limita a la zona en la que están todos los grandes monumentos pero si tienes tiempo y ganas, el paseo de tres horas es una gozada. Al acabar dimos un rodeo por una ruta que descubrimos desde el canal y que iba junto al zoológico con lo que pudimos saludar a nuestros hermanos los animales. Como acabamos a tiempo para comer, nos fuimos a los puestos de comida situados frente a la iglesia Kaiser Wilhelm gedächtniskirche (iglesia que merece la pena ver. Fue construida en 1895 y destruida por los aliados en 1943 y es de estilo neo-románico) y nos dimos un homenaje de comida alemana. Me pedí una papa asada que estaba de morirse y una especie de albóndiga monstruosamente grande riquísima. Mis padres optaron por los clásicos Currywurst y rematamos la faena con castañas asadas. A ellos los dejé haciendo la siesta y yo me fui a explorar rincones por la zona y a seguir haciendo fotos.

Por la tarde nos fuimos en taxi al Berliner Dom para ver la zona andando y de nuevo visitamos la isla de los museos, una sucesión de edificios grandiosos. En estos momentos están derribando el Palacio de la República, un edificio horroroso construido por los alemanes comunistas en el lugar que ocupaba el palacio Real, monumento que derribaron porque les salió de los cojones para construir su atrocidad, la cual encima llenaron de asbestos y ahora será reemplazada por una réplica del palacio Real que será usado como Foro de las Culturas. Hay que ver las vueltas que da la vida …

Desde allí andamos hacia Alexanderplatz, lugar donde se encuentra la torre de Televisión y zona central de la antigua República Democrática. Es un viaje a través del tiempo en el que pasas del lujo y la opulencia a la miseria y fealdad del lado comunista. La zona está tomada por grúas, excavadoras y camiones. Imagino que en diez años allí no queda nada que recuerde a los tiempos pasados. Un compañero del trabajo me había dicho que lo mejor de Berlín es el Weltzeituhr o Reloj mundial el cual te permite conocer la hora en cualquier lugar del mundo. Yo ahí venga a explicar a mis padres que vamos a ver algo único e increíble y cuando finalmente llegamos el reloj es una puta mierda, la zona está poco menos que dinamitada y aquello estaba lleno de orcos, hobbits y gentuza de las Tierras Medias. Si hacía falta algo para convencer a mis padres que el comunismo es una cosa mala, ahora lo tienen clarísimo.

Desde allí paseamos por Unter den Linden hacia la Puerta de Brandenburgo adonde llegamos ya de noche y así la vimos iluminada. Es un recorrido que merece la pena hacer andando y mejor si os paráis a tomar un café en alguna de las múltiples cafeterías de la zona. Acabada la sesión en la zona y ya entrada la noche cogimos un taxi y por cuatro perras gordas nos llevó a Savignyplatz y para esa última noche en la ciudad elegimos un restaurante español llamado Mar y Sol. Está recomendado en la guía lonely Planet y he de decir que la comida estaba muy buena, aunque quizás se les va la mano con el picante. Cenamos tapas en un restaurante abarrotado y totalmente iluminado por velas.

Al acabar volvimos paseando al hotel aprovechando para hacer más compras, que lo de las tiendas abiertas hasta la medianoche es extremadamente adictivo.

Aquí concluye un nuevo capítulo pero no te apenes, solo tienes que saltar a Diario de Berlín – ?ltimo día y reflexiones finales para leer el episodio final.

6 opiniones en “Diario de Berlín – Crucero en barco y caminata al anochecer”

  1. ¡Ay, Sulaco, caíste en la trampa! Alexanderplatz: una mierda mitificada por la serie de Fassbinder. Y ahora más que nunca, con todo patas arriba. Sin embargo, la vista desde la torre de televisión tiene que ser impresionante (yo no he subido nunca), y poco más allá está la Karl Marx Allee, con unos edificios estalinistas bastante impresionantes. En el antiguo hotel Forum (ahora se llama Park Inn) tienen un codillo bastante bueno.

    Y la caminata: tus padres te tienen que odiar. Las veces que la he hecho (que han sido unas cuantas) he acabado descojonado. El café casi obligado para hacer la paradita es el Einstein, donde hay que probar el Apfelstrudel.

  2. fijo que tus pobres y sufridos padres han vuelto con 8 kg menos, y a partir de ahora dejo claro que jamás, jamás, bajo ninguna circunstancia, dejaría que organizases mis vacaciones!!

  3. In I Go, no seguimos andando en la parte esa de la ciudad porque aquello era una sucesión de zanjas.

    He de decir que mis padres no se han quejado y que usamos taxis para los movimientos a los escenarios principales, los cuales recuerdo que son baratísimos. Creo que paramos en el sitio que tú dices, no me acuerdo del nombre pero me suena familiar.

    virtuditas, creo que se apuntan a ir conmigo a Barcelona a finales de febrero que he visto que puedo comprar i/v por 60 euros con vueling y hoy mismo me organizo las vacaciones catalanas.

    Para el año que viene a lo mejor me los llevo a NYC o Perú, lo que se ponga más a tiro.

  4. Si mal no recuerdo, el café Einstein está en una esquina del lado derecho de Unter den Linden según vas hacia la Puerta de Brandeburgo. Tiene forma de “L”, con ventanales a la izquierda según entras y una barra larga a la derecha. En medio hay unas escaleras para bajar al sótano y una especie de farolas con bolas blancas por todas partes.

  5. A tanto detalle no llego que nosotros solo tomamos café pero está en donde tú dices, cerca de la embajada de Hungría.

    BREAKING NEWS: Acabo de comprar billetes para ir a Barcelona. Visitaré la ciudad desde el 22 de Febrero por la noche hasta el 26 de Febrero por la tarde/noche. Hoy los de Vueling tienen unos precios de risa. 60 Eurolos un i/v a Barcelona. Menudo chollo.

  6. Mis padres disfrutaron como adolescentes. Pero es cierto, que no paraban de observar las tecnologias que llevaba sulaco. Quieren mas,… Asi que eso es buena senal.

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