El camino de San Diego

El camino de San DiegoEste año pensaba ver cerca de diez películas en el Festival de Cine Latinoamericano de Utrecht y al final se quedaron en tres. La culpa fue de la ola de buen tiempo que tuvimos, con temperaturas superiores a los veinticinco grados y que te hacen cancelarlo todo y tirarte al jardín y a las terrazas a disfrutar, porque aquí, en Holanda, no sabemos si ese será todo el verano que tendremos y experiencias de años anteriores nos recuerdan que Julio y Agosto pueden ser meses de temporada de lluvias sin fin. A esto se añadió que en la filmoteca no tienen aire acondicionado y aquello es un infierno sin ventanas. El día del cierre del festival la temperatura estaba en los veintipocos y después de mi ración de sol y cerveza fui a la última sesión para ver una película. Entre las tres que se podían elegir me quedé con El camino de San Diego, una que tenía en mi lista original.

Un julay de las provincias del interior tiene una suerte del quince

Esta es una historia sencilla. Un tipo de la provincia de Misiones, devoto fan de Maradona, se entera que está ingresado y se lanza a la carretera para ir al hospital en donde se encuentra y llevarle un regalo. En su viaje conocerá un montón de gente maravillosa que lo irá ayudando y aquello que parece un imposible se vuelve una realidad.

El joven encuentra un día un tronco que parece tener la forma de Maradona con los brazos alzados al cielo y ve esto como una señal divina. Cuando Maradona está ingresado, decide que tiene que llevarle la talla y regalársela a su ídolo. Con poquísimo dinero y una cámara de fotos viejísima y sin carrete, se lanza al camino y comenzará su largo viaje hacia Buenos Aires. Cada una de las personas que se encuentra es una pequeña y preciosa historia que disfrutamos como la buena cerveza, en sorbitos cortos y distanciados. Los muros infranqueables que se encuentra van cayendo uno tras otro y más y más gente lo ayuda para que pueda cumplir su sueño. Entre todos los que le ayudan destaca un conductor de camiones brasileño que pese a considerar a Maradona poco menos que la encarnación del maligno, terminará por creer también que hay algo mágico en esa figura de madera en la que muchos no ven al astro argentino. El espectador disfruta con todas estas gentes sencillas y generosas que entregan su amistad a un desconocido de una manera completa y sin condiciones. Para cuando la película está acabando, te sientes lleno de energía positiva.

Un excelente guión, una dirección bastante inteligente y que aprovecha exquisitamente los pocos medios que tienen y un protagonista que se deja querer desde el primer segundo que aparece en pantalla. Imagino que es casi imposible verla en un cine pero si tenéis la ocasión de pillarla en DVD o en la tele, no dejéis de verla.
9artuditos

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