El día que buceé con un tiburón ballena y muchísimo más

En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida

Llegamos al día más épico y legendario de mis días de buceo en Tailandia. Este es el día que recordaré por y para siempre. El relato épico y antológico y necesariamente legendario está en Buceando por un tubo y con un tiburón ballena y es que solo de recordarlo se me pone la piel de gallina turuleta pero sin poner un güevo, ni dos, ni tres, aunque quizás cuatro.

El día fue perfecto hasta cuando terminó. Acabamos la última inmersión, estamos todavía con el shock emocional de lo que hemos vivido, gritándonos unos a otros en la cubierta superior y compitiendo por enseñarnos vídeos espectaculares y a lo lejos están las islas Sirín, que es práctícamente la frontera con Birmania de Tailandia por esa parte. Allí mismo, en aguel momento, el sol nos regaló una puesta de sol que hizo que nos calláramos y que corriéramos a coger las cámaras para hacer fotos. Hice un montón y he elegido dos. Mientras el sol descendía y tocaba el agua, se podía ver esto:

Puesta de sol con las islas Surin al fondo

Y cuando el sol se escondió y se fue pa’Europa o pa’l Quinto Coño, nos quedamos con un cielo que allí oscurece con prisa y sin pausa:

Las islas Surín justo después de la puesta de sol

En esos países no tienen problemas con el cambio de hora porque todos sus atardeceres, los doce meses del año, son alrededor de la misma hora, no tienen variaciones significativas en la duración del día. Después de tanta alegría, nos llamaron para el papeo y yo corrí como cabra que sube al monte y llené mi platito, que yo no quiero ser obeso como algunos comentaristas por aquí y creo firmemente en la moderación, al menos mientras no me pongan por delante una bolsa de cinco kilos de pistachos, que se me va el santo al cielo y me la jinco de una sentada:

Mi cena en el barco

como he dicho, aquel día fue épico y el vídeo es lo más de lo más. Hay barracudas de todo tipo, tiburones ballena y mil millones de peces más. Prácticamente al principio ya tenemos los vídeos del tiburón ballena, que no he recortado. Después veremos muchísimo más. La música que lo acompaña se titula Clubbed To Death (Kurayamino Variation) y es de Rob Dougan. Obviamente, esta música la conocemos todos por la película The Matrix. El vídeo, si no aparece debajo de este párrafo, está AQUÍ:

La épica continúa en El día con el vídeo buceando en el pecio Boonsoong y el regreso a Patong

Una respuesta a “El día que buceé con un tiburón ballena y muchísimo más”

  1. Yo creo que le llaman tiburón ballena por que les dio lástima llamarle tiburón pendejo… jajaja
    Pero con todo y con eso, yo no me baño donde esté un bicho así, ni de vaina… 🙂
    Salud

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