El Empire State Building y el puente de Brooklyn

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Mi tercer día en Nueva York comenzó con un descenso de la temperatura. Nada muy acusado pero sí un poco molesto. De nuevo me levanté temprano para aprovechar la jornada. En mi cabeza aún sonaban las canciones del Fantasma de la ?pera. Como el día anterior, salí a la Pequeña Rusia y me quedé un rato fascinado escuchando a la gente hablar en ruso y las ropas que usan. Me fui en metro a la zona del Empire State Building y entré para visitarlo. En invierno no hay muchas colas y la temperatura es agradable pero si lo hacéis en verano, mejor madrugáis porque he leído que aquello es un infierno. Aún mejor es comprar las entradas por Internet, imprimirlas y saltarte la cola de compras. Por supuesto hay que pasar un control de seguridad y te intentan vender mil cosas más, como la película con la visita aérea a la ciudad, los auriculares con la voz de un taxista que te explica lo que ves y similares. Esto depende de cada uno. Yo con mi guía Lonely Planet iba bien servido. Subimos en ascensor (creo que al piso 80) y allí te hacen una foto contra un fondo azul para después venderte el CD de recuerdo y tal y tal, te hacen dar más vueltas que a un tonto para marearte y que piques y consumas y tras un segundo ascensor llegas a la terraza de la parte superior. ¡BESTIAL! Toda la ciudad a tus pies. Puedes ir andando alrededor del edificio y verlo casi todo desde allí. La calle se ve pequeñísima. Huelga decir que esto es una orgía de fotografías y que si no te controlas te puedes pasar horas disfrutando con las vistas. Muy cerca de allí se ve desde arriba el edificio de Macy?s, la que se supone es la mayor tienda del mundo. Puedo dar fe que caminas en su interior una jartada si quieres buscar algo.

Este tercer día lo tenía algo apretado y después de salir del Empire State Building cogí el metro para hacerme una caminata por Lower Manhattan. Salí del metro en la parada City Hall y allí estaba el ayuntamiento de la ciudad, un precioso edificio clásico al que han rodeado de múltiples medidas de seguridad. Hay un parque al lado muy bonito, un sitio ideal para sentarte mirando hacia el Edificio Woolworth, una auténtica joya gótica. Cuando se construyó en 1913 era el edificio más alto del mundo. Desde allí seguí andando por Broadway Av hasta la St. Paul?s Chapel, de la que ya habéis visto algunas fotos. El cementerio junto a la iglesia es muy bonito. Desde allí caminas directamente a la Zona Cero, ese enorme agujero producto del odio de unos mierdas musulmanes que espero ardan eternamente en el infierno. Se te pone la carne de gallina en aquel lugar y hay una exposición fotográfica justo a la entrada del metro que impacta bastante. Para los que quieran tirar dinero con ropa de marca a precios de saldo justo allí está Century 21, donde la ropa de Alta Costura se acerca al común de los mortales. Volví hacia Broadway Av y caminé hasta Wall Street, ese lugar en donde las grandes empresas del mundo se la juegan día a día. El New York Stock Exchange está rodeado de vallas y ya no se puede visitar pero al menos disfrutas con el exterior del edificio y se puede ver a los brokers fumando desesperadamente en su exterior. Allí mismo está también el Federal Hall lugar en el que George Washington hizo su juramento como presidente de los Estados Unidos. Cuando yo pasé el edificio estaba cerrado pero normalmente se puede visitar y hay exposiciones y demás en su interior. Su fachada es muy bonita y bastante fotogénica.

Desde allí volví a Broadway Av y caminé hasta el final. Esta es la zona conocida como el Cañón de los Héroes y es el lugar en donde hacen las cabalgatas esas en las que todo el mundo tira pedazos de papeles y algún héroe americano saluda como si tuviera sangre de Infanta Española. Allí también hay una escultura llamada Charging Bull con un bisonte de mala hostia y un parque llamado Bowling Green. Ese parque es el lugar en donde los holandeses supuestamente compraron Manhattan por 24 dólares a los indios. Aproveché por aquella zona para comprar comida en un puesto callejero y comer en uno de los parques y después seguí hacia la zona colonial de la ciudad, con callejones, casas pequeñas y un aspecto más europeo. Por allí también se puede ver los grandes veleros y merece la pena pasear por South Street Seaport y especialmente por el Fulton Fish Market. Todas esas calles son muy exóticas y hay pequeñas tiendas que harán las delicias de cualquiera. El bullicio y el movimiento me recordaba a la ciudad de Utrecht en un sábado por la mañana. Volví hacia la zona del Ayuntamiento y enfilé el puente de Brooklyn, una caminata que debes hacer. Los peatones van por el medio y hay que tener cuidado de no andar por el carril bici porque los ciclistas son bastante agresivos y se estamparán contigo sin más contemplaciones. Mientras cruzas el puente puedes ver la Estatua de la Libertad a tu derecha y el Empire State Building a tu izquierda, además de otro montón de hitos de la ciudad. Al final del puente, cuando llegas a Brooklyn te topas con el Watchtower, creo que es la sede de los Testigos de Jehová, que para aquellos que no estén familiarizados con las sectas, son esa gentuza que siempre está tocando los huevos y viniendo a joder a vuestra puerta con mierda de la mala y que prefieren que uno muera si para sobrevivir necesita un transplante de sangre. Desde allí di un paseo por Brooklyn, pasé por el Brooklyn Bridge Park y me topé con una boda de chinos, que estaban allí haciéndose las fotos. Es una vista de Manhattan muy bonita y si caminas un poco más y llegas a Fulton Landing tienes una vista increíble del puente de Brooklyn y Manhattan. Este es otro lugar para fotos. De hecho, sólo aparezco en tres fotos y aquí hice una de ellas, o más bien unos amables turistas me la hicieron. Desde allí subí a Brooklyn Heights Promenade y paseé por la avenida. Justo antes de llegar hay una autopista de dos pisos alucinante. Esta zona es preciosa para vivir con unas vistas de esas que te cortan la respiración. Me paré a presentar mis respetos en la casa de Truman Capote, lugar en donde escribió Desayuno con diamantes, busqué la parada de Metro de Court St y volví a mi apartamento.

A esas alturas ya era media tarde y estaba medio congelado porque la temperatura había seguido descendiendo. Decidí cenar en la zona de Connie Island y en mi guía recomendaban una pizzería que supuestamente es la mejor de Nueva York. Fui pero estaba cerrada y terminé en un local de Hot Dogs que también tiene historia y que se llama Nathan?s Famous. Aquel es el local original de dicha cadena y allí es donde cada año hay una competición para ver quien come más perritos calientes que suele ser noticia veraniega en los aburridos noticiarios de Julio. Cuando acabé de encochinarme cogí el metro y volví al ayuntamiento para volver a caminar sobre el puente de Brooklyn por la noche. Llevaba mi trípode y hacía unos refrescantes diez grados bajo cero. Era cerca de las nueve de la noche y no había un alma en el puente.

No sé ni como sobreviví. Casi me muero mientras cruzaba y hacía fotos con el trípode. La vista es increíble pero la agonía por el viento helado es inenarrable. No lloraba porque se me helaban las lágrimas y no me sentía los dedos porque no podía usar guantes para manejar la cámara. De cuando en cuando pasaba un ciclista que me miraba y debía pensar que estoy chiflado (y quizás sea cierto) pero mereció la pena ver la ciudad de noche desde el puente. Esto no lo vuelvo a hacer en mi vida en invierno, eso es seguro. Al llegar al otro lado me perdí y caminé un montón hasta encontrar el metro. Desde ahí salí disparado hacia el Rockefeller Center porque quería subir al GE Building también conocido como Top of the Rock. Este es otro punto de visita obligada. Es otro rascacielos, como el Empire State Building pero lo que lo hace especial es que desde allí tienes una vista increíble del Empire State y es perfecto para hacer fotos de ese edificio por la noche (o por el día). También las colas son mucho menores. Era las once de la noche y cerraban media hora más tarde. No había nadie en la cola y subí con una pareja en el ascensor, el cual es espectacular porque el techo te permite ver como subes volando hasta el piso setenta. Un pasadón.

Al llegar arriba hay dos niveles distintos. En el primero estás protegido por unas cristaleras y puedes ver toda la ciudad y si no puedes subir un piso más y tienes una pequeña terraza sin protección. El guardia de seguridad no me dejó llevar el trípode porque hacía mucho viento y me dijo que ellos esperaban abajo y que tenía diez minutos para hacer mis fotos. Subí y allí arriba había una ventolera terrible que me heló en cuestión de instantes. Hice las fotos casi sin sentir las manos, apoyando la cámara contra la barandilla y rezando para no perder los dedos. Los diez grados bajo cero cuando el viento sopla así se sienten como veinte. La vista es espectacular y el Empire State Building con la iluminación navideña es precioso. Esa foto es el fondo de escritorio que uso en mi iBook. Estuve unos veinte minutos allí arriba, aunque en ocasiones bajaba a calentarme un poco y recuperar la sensibilidad de las manos. Cuando salí aproveché para hacer algunas fotos por la zona usando el trípode y después volví a mi apartamento porque estaba congelado. Llegué cerca de la una de la mañana y así terminó mi tercer día en Nueva York.

El relato de este viaje continúa en El Met, el MOMA y el aniversario de Lennon

6 opiniones en “El Empire State Building y el puente de Brooklyn”

  1. Estoy intrigado, así que haré una pregunta que obviarás si te parece impertinente, pero ¿estabas solo en todos estos paseos?
    Saludos.

  2. Salvo el primer día y la tarde/noche del cuarto, sí, estuve solo todo el tiempo. De los holandeses he aprendido lo del turismo en solitario. Se conoce gente y disfrutas tanto o más que cuando vas con otros y has de ajustar tu plan al de la compañía. Mantengo comunicación con mi familia y algunos de mis amigos para que se queden tranquilos y aunque no parece hacerles gracia, ya lo han asumido.

    Si te lees mi viaje a Nueva Orleans, en donde estaba con un colega que iba a un congreso de Frikis informáticos, yo hacía turismo en solitario y me harté a conocer gente y acabé recibiendo una invitación para uno de los mejores restaurantes de la ciudad de la mano del profesor del curso de cocina Cajún que hice en una de las mañanas.

    Mis habilidades comunicativas son legendarias y motivo de estudio en la Universidad de la Mala Vida

  3. La caminata fue el quinto día. Ahí si que andé. Me hice dos de las rutas de mi guía Lonely Planet, las Naciones Unidas, la zona de la Quinta Avenida, Union Square y la calle catorce. Todo cargando un mochilón enorme. Acabé baldado pero mereció la pena. Lo malo de esas rutas es que si vas con gente se te plantan y no pasas de las dos primeras horas y para estas cosas hay que tener voluntad y determinación.

  4. Nostalgia es lo que siento al leerte, pues me hace recordar las caminatas que me peque por aquellos lares, como lo disfrute!

    Podrías publicar mas fotos en flickr? Esas que sacaste con el tripode, merecería la pena verlas, no?

    Un saludo
    olmo

  5. Van a seguir apareciendo fotos de Nueva York. Calculo que al menos hasta el final de la semana que viene. Aún me quedan todas las que hice desde el Empire State y las nocturnas por toda la ciudad y desde el Top of the Rock. Estoy haciendo una selección entre las 898 fotos que tengo de la ciudad.

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