El frenesí comprador

El once de noviembre es el día del frenesí. Todas nuestras tiendas chinas favoritas ponen ofertas y a todos nos entra un telele muy profundo y compramos cosas. El año pasado compré un montón de auriculares, ya que cada vez que viajo y no me llevo alguno de los seis bluetooth que tengo, rompo uno o varios cables por mi torpeza a la hora de moverme con un teléfono que está atado a mis oídos. Este año no tenía esas necesidades, aunque sí que compré un par de cosillas. La más interesante es que dado que todos sabemos que nadie me iba a regalar una cámara deportiva pequeña para meter debajo del agua, opté por comprármela yo mismo. Durante la semana, leí, releí y volví a leer comparativas, modelos y demás y al final opté por una EKEN H9 y que casualmente vendían en una de esas tiendas Chinas que tiene stock en Europa, con lo que no tengo que pagar aduana. Los precios baratos comenzaban a la una de la mañana del día 11 y aguanté como un campeón hasta esa hora para poder comprarla. Con más tranquilidad, me compré memoria para la misma en Holanda.

En la tienda de los cuarenta ladrones me compré unos auriculares fastuosos por poco más de un leuro (incluyendo transporte) y cuatro recambios para mi cepillo de dientes por dos leuros. Eso fue todo.

En lugar de esperar al día específico para ahorrarme unos céntimos o leuros, este año opté por seguir mi rutina habitual y comprar según se me cruzaba por la cabeza, lo necesitaba o me venía el impulso comprador. Entre las cosillas que han ido llegando a mi casa en las últimas semanas hay un ratón bluetooth porque tarde o temprano dejaré los combinados de ratón y teclado inhalámbricos que requieren de una pastilla USB en el equipo y encontré uno que me gustaba y que estaba a buen precio. Otro día una tienda puso unos auriculares inhalámbricos, los AUSDOM S10 y me compré unos tirados de precio. Tengo seis más pero con estas cosas, nunca tienes suficientes y estos se ven prácticos para cuando voy a la playa o si se me antojara salir a correr. Otro día me compré un higrómetro digital por poco más de un leuro para controlar la humedad en la oficina y quejarme con más frecuencia de lo nocivo que es el sistema de aire acondicionado que tenemos en el edificio.

Otras dos cosillas que he comprado fueron una cartera de cuero fastuoso del que cagó el moro porque la mía ya estaba mostrando síntomas de descomponerse y que ya estoy usando a diario y un stick para enchufar a la tele y que sustituirá a mi apple tv. La cosa tiene 2 gigas de memoria, 16 gigas de espacio y usará el Kodi, lo cual me permitirá no solo deshacerme de iTunes para controlar las series en la tele, también le pondré un cliente de cierto programa y descargaré los episodios directamente a la misma.

En todas estas compras, uno siempre sabe que desde el momento en el que pagas hasta el momento en el que recibes la mercancía pasan al menos dos semanas, aunque últimamente parece que el transporte ha mejorado considerablemente y las cosas llegan muchísimo antes.

Otro día comentaré algo sobre la mesa que he comprado para sustituir a la que estaba en Un nuevo salón, ya que la espectacular de cristal que tenía desde el año 2006 se escoñó y ya ha pasado a la historia.

Una respuesta a “El frenesí comprador”

  1. Bueno, si por fin un dia te sales con la tuya y te echan del curro, tienes material de sobra para poner una tienda… 🙂
    Salud

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