El lupanar de Pompeya

El lupanar de Pompeya

Otra de las actividades profusamente documentadas en Pompeya es la de los puticlubs, siendo la casa de putas más famosa y más grande la de la foto de hoy, que además está muy cerca del Foro, en el mismísimo corazón de la ciudad. Este lupanar tenía diez estancias para chingar, todas con una cama de ladrillo sobre la que se ponía el colchón, con lo que no hay manera de escoñar la cama. En las paredes del lupanar habían pinturas eróticas y graffittis que han llegado hasta nuestros días, como ese que dice Hic ego puellas multas futui, que mi profesor de latín, Cafalé, traduciría como aquí empalé a muchas chicas aunque yo prefiero la traducción más tradicional de truscoluña ni en un puticlub es nación. Este edificio también explica algo que se da en Gran Canaria y que nos distingue como intelectuales del máximo nivel, ya que allí a las hembras jóvenes pelanduscas de Vecindario y alrededores se les denomina lobas. En latín, una lupa o loba era un putón verbenero, probablemente hasta se recubrían de lycras como las de Gran Canaria. Fijaros también en las aceras en la calle y en las piedras de la calzada que son super-hiper-mega originales. Los pedrolos grandes en la calzada dejaban pasar las ruedas de las carretas pero como algún truscolán se quisiese pasar de original y no adaptarse a las medidas estándar, las iba a pasar requeteputas. Y después me dicen a mí que el turismo cultural es aburridísimo.

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