El Panteón, San Ignacio de Loyola y la protesta en contra de Bush

Llegamos a la segunda parte del tercer día en roma y para aquellos despistados, decirles que la historia comienza en Casi todos los caminos conducen a Roma. Al final de cada capítulo encontrarás un enlace al siguiente.

Tras la siesta salimos a la calle y la manifestación en contra de George Bush continuaba. Nosotros queríamos pasar la tarde por el centro de la ciudad, sin caminar mucho. Tomamos el metro después de encontrar la única puerta que dejaron abierta en la zona de Termini y aunque hubiéramos preferido bajarnos en Plaza de España, tuvimos que seguir hasta la Piazza del Popolo porque las paradas anteriores estaban cerradas por culpa de la manifestación. En la plaza había un escenario en el que un grupo tocaba, estaba llena de banderas comunistas y puestos de organizaciones revolucionarias. En ese momento llegó algún alto gerifalte del partido comunista y las cámaras lo rodeaban. El hombre era un retaco. Toda la vía del Corso estaba vallada y llena de policías. Aquello parecía una ciudad en estado de excepción con una línea que separaba ambos lados.

Entre policías y más policías que cortaban el paso por muchas calles llegamos hasta la zona del Panteón en el cual estaban de misa y no dejaban entrar. Nos fuimos andando hasta la iglesia de San Ignacio de Loyola, la cual no está lejos. Es una iglesia increíble. En su interior, cerca de la salida hay un punto amarillo en el suelo. Si te pones allí y miras hacia la cúpula, la verás absolutamente increíble y si miras hacia la bóveda, se ven escenas de fuego y luz y los cuatro continentes representados por cuatro figuras. Las pinturas parecen tridimensionales. Lo más increíble de la cúpula que tan perfectamente se puede ver desde allí es que NO EXISTE, está pintada. Os juro que desde ese punto se puede ver el volumen y la forma de dicha cúpula. Absolutamente recomendada la visita. Aún abrumados por tal despliegue volvimos hacia el Panteón. La misa había terminado y pudimos entrar. Estamos hablando del único edificio de la época romana que ha permanecido intacto y con un uso ininterrumpido. Un edificio con más de dos mil años, con una cúpula semiesférica de cuarenta y tres metros de diámetro que parece recién hecha. No hay palabras para describir el lugar. ES HISTORIA. No tiene la forma habitual de las iglesias y sin embargo es la más humana de las iglesias que he visitado en mi vida. Dios (algún Dios, no sé cual de ellos) está allí dentro, observando a los que entran al templo. En su interior están las tumbas del rey Victor Manuel II y su hijo Humberto I. También en su interior está la tumba de Rafael (supongo que sabéis a cual me refiero, no al cantante o a la tortuga ninja ;-)). Uno piensa que ya no hay cosas que le puedan sorprender después de haber visto el Coliseo, el Vaticano o las Catacumbas, pero la verdad es que cada cosa es más sorprendente que la anterior.

Nos tomamos un helado sentados frente al Panteón, admirando esa belleza y después de este descanso sorteamos como pudimos los callejones en dirección a la Iglesia de Jesús (Chiesa del Gesù), el lugar en el que se encuentra enterrado San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Esta es la Iglesia Madre de la Compañía de Jesús, su sede principal. Por la calle transcurría la manifestación en contra de George Bush y cuando entrabas en su interior te recibía la paz y la tranquilidad que siempre irradian esos edificios. La fachada de la iglesia es barroca y en su interior hay un despliegue brutal del poder de los Jesuitas. Es preciosa, quizás una de las más hermosas de la Ciudad Eterna. Paradójicamente pasa bastante desapercibida para los turistas.

Al volver a la calle seguimos la manifestación un par de cientos de metros. Desde algunas carrozas ponían música pachanguera y la gente bailaba y coreaba lemas en contra del presidente de los Estados Unidos. Había banderas rojas y mucha alegría aunque algunos individuos no parecían trigo limpio. Entramos en otra iglesia que está en la misma Corso Vittorio Emanuele y cerca del Campo de Fiori nos desviamos para visitarlo. Al llegar a esta preciosa plaza nos encontramos centenares de policías y agentes antidisturbios en formación de batalla y equipados para la lucha. Allí se cocía algo. En los puestos de flores trataban de recogerlo todo lo antes posible y los bares de la zona habían cerrado y retirado todas las mesas y sillas de la plaza. En el aire se respiraba la tragedia. Nosotros les hacíamos fotos a los policías y bromeábamos con los curiosos que los miraban. ?ramos como moscas cojoneras y nos toleraban posiblemente por ser turistas. Mientras estábamos allí se oyó algún tipo de ruido brusco y una de las compañías salió en formación de batalla hacia la manifestación. Aporreaban sus escudos para hacer ruido. Aquello era mejor que las películas de romanos. Se oyeron ruidos y explosiones y al rato aparecieron un par de policías de paisano arrastrando a un julay que gritaba posiblemente proclamando su inocencia. Uno de los policías le metió la mano en el bolsillo del pantalón hiper-holgado que llevaba y sacó una bolsa llena de canicas que posiblemente habrían acabado siendo lanzadas. Lo inmovilizaron y se lo llevaron. Siguieron trayendo a otros que sufrían la misma suerte y diez minutos más tarde un segundo contingente de antidisturbios se dirigió hacia la manifestación por otra calle y de repente entraron al galope y se montón una batalla campal en la que veíamos volar los palos de las banderas contra los policías, usados como lanzas, piedras y de todo. Nosotros estábamos justo detrás viéndolo todo, siendo testigos mientras sobre nuestras cabezas volaban helicópteros y se oían disparos y gritos. Después de una media hora comenzaron a llegar policías heridos y también siguieron trayendo a los vándalos que apresaron. En un momento determinado se tuvo que acabar el follón porque llegaron un montón de vehículos policiales y en la plaza los comerciantes comenzaron a abrir sus locales de nuevo. Se hacía tarde y queríamos volver para cenar así que nos fuimos en dirección al río Tíber para cruzarlo y buscar alguna guagua en la zona, ya que por el centro sabíamos que todo el tráfico estaba cortado. Cruzamos por el Puente Sisto y después de admirar la Piazza Trilussa cogimos un autobús que nos llevó hasta la estación Pirámide desde donde transbordamos al metro y volvimos a Termini. La estación de tren seguía cerrada pero ya comenzaban a abrir las calles por aquel lugar. En el autobús teníamos un pequeño grupo de desechos humanos, de esos que no es que parezcan delincuentes, es que lo son.

Para cenar fuimos a un sitio para turistas que estaba atestado a la vera del Palazzo delle Esposizioni pero tras diez minutos esperando sin que nos atendieran, nos levantamos y nos marchamos, que por algo pagamos y merecemos que al menos nos tengan en cuenta en un sitio con treinta o cuarenta mesas y diez camareros o más, que solo tengan una persona para coger los pedidos no tiene nombre y más si esa misma persona supuestamente es la que trae las bebidas mientras los camareros se quitan las ladillas unos a otros. En la esquina encontramos otro restaurante en el que cenamos muy bien y después de eso intentamos ir hacia la verbena que suponíamos habría en la Piazza del Popolo pero el metro había cerrado y no teníamos ni idea de la línea de autobús que había que coger y no estaban los pies como para darnos el pateo, así que desistimos y volvimos al hostal.

De esta forma acabó nuestro tercer día en la ciudad.

La historia continúa en Miguel Ángel, basílicas y un castillo junto al Vaticano.

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4 opiniones en “El Panteón, San Ignacio de Loyola y la protesta en contra de Bush”

  1. Por las fotos es poco más o menos eso. Tengo batallones antidisturbios dispuestos a la guerra alienados en la plaza y por alguna razón se dejaban fotografiar sin que les importara mucho. Yo siempre había pensado que esta gente carecía de humor pero fueron bastante tolerantes con nosotros, pobres turistas que estábamos allí para ser testigos de este momento histórico.

    Off-topic: Son las 3.21am, estoy en Schiphol y salgo en una hora y media para Gran Canaria. Que nadie se alarme que queda mucho contenido escrito y desde allí actualizaré para que no se note mi ausencia.

  2. Tú viniste para las fiestas de S. Juan!! Se te ha visto el plumerillo, tanta Holanda tanta Holanda y cuando llegan las fiestas…. aish…… 😉

  3. Yo SIEMPRE vengo a las fiestas de San Juan porque en Holanda, lo queramos o no, el mar está helado y si me meto en el agua a medianoche no lo cuento. Igual que vengo para navidades y para mi cumpleaños. San Juan en Las Palmas es una tradición casi sagrada.

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