El problema aduanero

Creo que ya lo he contado pero me repito o tripito como los mejillones. En un pasado no muy lejano, aquel del año pasado, en mi empresa teníamos varios indios o si lo preferís, hindúes, que la RAE nos lo permite todo como la madre lingüística tan buena que es. En el año de los despidos, las marchas y las no renovaciones, nuestra comunidád hindú se fue a tomar por jauer y solo nos quedó una pava que en la actualidad está en baja extendida por maternidad. De los otros, uno salió por patas después de que le cayó (que no calló, Virtuditas, que no calló) un marrón que no veas cuando otro gerente de producto dimitió y se marchó y se vio en la tesitura de tener que trabajar, algo que hasta ese momento no hacía ya que se había graduado en el arte del bolicherismo, de tocarse los boliches y tratar de llevarlos hasta la altura de las rodillas, su posición natural y una que cuando alguien lo consigue, lo admiramos de corazón, como mi amigo Sergio, que no se cansa de repetirme a mi y a sus hijos que sus mondongos vuelan muy bajo. Volviendo al tema indio, que uno se marchó y al que nos quedaba lo invitaron a marcharse al no renovarle el contrato, que acababa en agosto. Se lo dijeron en febrero para que tuviera tiempo y se hiciera a la idea y casualmente, él había estado en la India de vacaciones en enero, a ver a su familia, según él, a comprar una hembra a la que apollar hasta que se empreñe, según yo. El chamo negó tanto y con tanta vehemencia que su motivo del viaje era la compra de una hembra que al volver, en su primer día, cuando llegó a su puesto en la sala abierta yo ya estaba allí y mi primera pregunta y la que todo el mundo quería oír fue: ¿compraste la pava? y cuando respondió que estaba comprometido, aquello fue el acabose y el resto de la gente en nuestra oficina flipaba hasta sin gafas TresDé y aquel fue uno de esos días en los que yo gané mucha credibilidad que al ritmo que la pierdo, siempre es bueno tener de cuando en cuando un balance positivo. Él dice que no sabía nada, que yo no me lo creo, pero que su madre cuando llegó a casa le tenía apalabradas cuatro citas para que conociera a las candidatas, hiciera una criba en la selección quedándose como máximo con dos y después de una segunda ronda elegir y formalizar el contrato. Eso es lo que por aquellos lares llaman amor, muy práctico y que tiene a las madres de por medio apalabrando lo que ellas creen que será lo mejor para su hijo o hija. Vamos, que entre lo de los joputas-terroristas-musulmanes-islámicos-de-mielda y lo de los hindúes, como para quejarnos de nuestro mundo con una libertad aspaventosa (aquí Virtuditas, que es como el libro gordo de Petete pero en versión Obesity, puede criticar si he usado erróneamente esa palabra, ya que en lengua canaria decimos espaventosa, pero esa parece no existir). El hindú, vio a la chama tres veces y en la tercera fue ya para fijar la fecha de la boda en agosto. Después volvió a Holanda, cuando nos contó el tema y un mes más tarde estaba pre-despedido y con su contrato acabando la misma semana que se casaba. Al final encontró otro trabajo un mes antes y le permitieron irse a la nueva empresa, trabajar allí un mes y ellos le dejaron tomarse tres semanas de vacaciones a las que en principio no tenía derecho al ser un empleado recién llegado. Unos meses más tarde, en noviembre, lo vimos y nos informó que cuando fue a importar a la hembra, ya que se casó y la dejó allí porque los holandeses le dijeron que nanay de la India y de la China, hizo un huevo de papeleo, lo tradujo al holandés o al inglés, los presentó su hembra en el consulado holandés más cercano y aún así, en noviembre seguía sin venir por falta de permiso de residencia.

Ayer, otro de los compañeros de mi oficina estuvo chateando con ese y le dijo que nos informara que la operación de paso de la merca por aduana ha terminado con gran éxito, que ya tiene un chocho a su disposición en su keli, pero que no todo es bello y maravilloso. Al parecer a la pava le han dado unas tremendas alergias, claro, ella estaba acostumbrada a los sobacos que matan del hedor y a las ratas como animales de compañía y al llegar a este país tan limpio, tanto que resulta inhumano, se ha puesto malísima porque jamás estuvo en un entorno así tan pulido y además se pregunta que le pasó al sol para que falle tanto y no de ni la cantidad de horas de luz que debería ni el calor, que parece que en Holanda la versión del sol está hecha con lámparas LED y no caldea ni de coña. El indio dice que con tanta alergia, la pava tiene la cara hecha un Cristo Rey y se la tiene que jincar poniéndola de espaldas, o reciclando el cartucho del restaurante de comida rápida y tapándole el cabezón con uno de ellos. Por lo demás, el hindú ha descubierto que algo que yo le dije desde el primer día es una verdad absoluta, que no puede pretender ir a trabajar a setenta kilómetros de su keli usando dos trenes y tardando si todo va bien una hora en transporte público y probablemente una hora y media en el coche que no tiene, que esa es la ruta de los suicidios y varias veces por semana hay problemas de circulación de trenes mientras los equipos limpian los restos del penúltimo, que siempre hay uno más que viene más tarde. Además, ya le había dicho que tenía que empezar a ir a trabajar a las seis y volver a casa a las cuatro para evitar la zona horaria de los suicidios, que es sobre las nueve de la mañana o las seis de la tarde, que al parecer, los que se han propuesto joder el viaje a la basca ese día no son muy madrugadores.

Tengo que organizar una cena e invitaremos al indio para que nos cuente en cuantas posturas se la ha jincado ya a la chama con su micropene, que el tipo además es como un enanito de metro y medio (tirando por lo alto) y si la convenció, como le dijimos, que el sexo anal es el mejor medicamento para el estreñimiento que hay.

7 respuesta a “El problema aduanero”

  1. Buena historia y buen texto Sulaco, hacerme reír a estas horas de la mañana tiene mérito. Con este texto y el paripé que tratan de montar los gilipoyas de turno hoy con el traslado de los presos truscolanes comienza animada la mañana.

  2. Ehem… gracias por el piropo, me gusta de verdad… ahora a lo que vamos:
    Point One: peso menos que tú y somos casi casi de la misma altura, … teniendo en cuenta que tú das un poco de grima por anoréxico, caballero, ¡yo estoy buenísima!
    Segundo tema: lo de «corregir» la ortografía … no lo puedo evitar, va con mi naturaleza, pero que sepas que en tu caso lo hago por tu bien, para que no pierdas las buenas costumbres patrias y no te vuelvas cabezaqueso total.
    3.- Nunca entenderé lo de concertar las parejas… ¿se supone que tienes que pasar el resto de tu vida con alguien a quien no conoces? , hombre, para un par de noches vale, … pero para siempre??? bufff, se nota que no me han criado en esa mentalidad.
    4.- Un detallito: sulaco, majete, ni con agua bendita te ibas a quedar sin puntilla : has pensado comprar tú una de esas por correo? fácil, rápido, divertido, …. se verá obligada a aguantarte durante una temporada al menos….pobrecilla….

  3. Te cambiaste el nombre y te bloqueó. Esto no perdona a nadie, ni siquiera a los culocochistas. Si me compro una pava, que sea filipina, que como decía el chamo del documental Free Fall, ocupan menos volumen, son más manejables y además, la comida de ese país me encanta. Y cuando dices que pesas menos que yo, no hagas trampas y sube los dos pies a la báscula, que con uno solo lo hacen los truscolanes y podemitas chavistas y maduristas.

  4. Pues ahora fabrican unas tías artificiales que por lo que vi en un video de promoción están buenísimas de la muerte, aunque si te soy sincero a mi me causan mucha grima, donde esté la carne de verdad que se quite lo otro, aunque aquella sea vieja de cojones… 🙂
    Siempre tuve entendido que ahí follar es superfácil, aquí tambien, yo creo que ya en todas partes, quizá en los países musulmanes esté la cosa mas jodida…
    Salud

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