El regalo de mi empresa por la Navidad

Cada año los cerebros pensantes de la empresa en la que trabajo se lo han de currar buscando alguna basura totalmente deleznable con la que calentarnos la sangre y recordarnos que el odio es el estado natural del empleado hacia sus directivos. Recordaréis como en años anteriores ya hemos tenido buenos ejemplos de estos regalos mierdosos que se han convertido en motivo de mofa y cachondeo entre el populacho como aquel del 2005 o el aún más miserable del 2006.

La entrega de los mismos es una ceremonia aburrida en la que el CEO de la compañía se agarra al micrófono y debe pensar que es una polla calentita y apetecible porque no lo suelta ni de coña y habla y habla durante una hora y media contando mentiras, falseando datos, manipulando realidades y todo eso pensando que nosotros nos las tragamos. Yo me siento en la parte de atrás del gran salón y junto con un pequeño equipo de abnegados empleados vamos soplando hacia las filas delanteras las verdades y de cuando en cuando alguno lo interrumpe, le hace una pregunta y el tipo o se hace el tonto o se tiene que desdecir de lo que acaba de soltar mientras nosotros nos partimos el culo de risa.

Otra de las tradiciones es que nos dan vino durante estas asambleas. Este año han cambiado a vino caliente alemán después de que ciertos empleados entre los que quizás me incluyo desvelaran el gran secreto de la empresa de Catering: las copas que sobran de un evento a otro las vuelven a meter en las botellas con un embudo, las cierran y aquí paz y en el cielo gloria, gloria, aleluya. Al principio nadie nos quería creer y tuvimos que elegir a un par de personas de indudable credibilidad que después de presenciar el milagro de las botellas que se rellenan nuevamente por intervención humana, dieron fe y la gente dejó de beberlo, provocando una gran desazón en los adefesios que se encargan de vaciar y volver a llenar las botellas.

Así que el jueves, en mis dos últimas horas antes de irme de vacaciones de Navidad, estoy allí sentado, escuchando trolas y viendo por la ventana todo el bosque de Anna’s Hoeve completamente blanco por la nieve y no dejo de rezar para que acabe de una vez el masque que nos está echando el colega, el cual ni siquiera preparó él y por tanto es incapaz de responder a las preguntas que de cuando en cuando alguien le hace. Finalmente termina y salimos en estampida a recoger nuestro regalo porque las colas son como en Cuba. El cabrón de recursos inHumanos siempre quiere entregarlos en mano pero yo preferí a ese trozo de carne follable que es la secretaria mayor del reino, una tipa de la que se desconoce si posee masa cerebral alguna pero que tiene un envoltorio de escándalo. Dicen que consiguió el puesto por sus méritos pero aún no se sabe a cuales se referían porque por no saber, no sabe ni mandar correos electrónicos.

Tras hacerme con una de las preciadas cajas, tiré en el contenedor de reciclado de papel más próximo la carta que la acompaña y que no me interesa para nada y me marché a casa para abrirlo y sentir esas chispas de excitación con su contenido. Este año era mucho más ligera que en los anteriores y por el ruido parecía contener solo un objeto. Como lo he de llevar a lomos de la Dolorsi, se agradece la ligereza puesto que el año pasado lo tuve que desempaquetar y arrastrar a mi casa entre la mochila y un par de bolsas y casi me deslomo con todos aquellos productos que ni siquiera me comí por miedo a envenenarme.

Regalo de Navidad

En la foto podéis ver la caja antes de abrirla. El mensaje en holandés viene a decir (en traducción en caída libre) algo así como Tienes que creértelo y eso mosquea aún más. Si hasta lo tienen que escribir por fuera de la caja no puede ser nada bueno.

Regalo de Navidad
Al abrirla me encontré con dos objetos. Uno era una botella de vino francés al que cuando vuelva a Holanda le haré un google para saber si es vino de dos o de cuatro eurolos. Lo otro es un folleto con un web en el que aparentemente puedes encargar lo que quieres y supongo que te lo envían a tu casa. No tuve tiempo de mirarlo así que no puedo opinar pero dada la gran tradición de la compañía, serán productos de reputada calidad como esos que se pueden comprar en lidl, aldi o cualquier tienda de todo a un euro.

Después de comprobar varias veces que en el interior de la caja no habían billetes de cinco, diez, veinte o cincuenta euros, la dejé donde mismo la abrí y salí a escape con mis maletas para comenzar el retorno a España por Navidad.

12 opiniones en “El regalo de mi empresa por la Navidad”

  1. Eso pienso yo, que este habrá que usarlo para cocinar. Hace 3 años nos dieron uno sudafricano que regalé a mi amigo el Rubio y lo tuvo que tirar por el desagüe. Ni él se creía que pudiera ser tan malo.

  2. Pues ya ves, en este tercer mundo me han caido dos jamones, uno de ellos pata negra, 8 botellas de vino, 6 de ellas rioja reserva, un surtido de ibericos, cava, dulces navideños varios y 2 cajas de Godiva una de ellas formato XL. No se, igual le caigo bien a alguien.

  3. Como has cancelado la invitación y tu casa sigue siendo un misterio yo y todos tus amiguitos que verás esta noche en una tasca por ser tan mala, dudamos mucho de eso que nos cuentas pero nos alegramos de tu florida imaginación.

    Lo de los puros, ya sabes lo que todos pensamos de tu vicio. ¡D?JALO YA!. Tendremos que montarte un ¡BASTA YA! en la puerta de tu casa para abochornarte con los coreanos y demás ralea que vive por aquellos altos.

  4. Supongo que has censurado el comentario anterior por mi pequeña apreciación sobre tu nivel cultural bombonil, así que vuelvo a aclarar que Godiva es una exquisita marca de chocolates y aunque viniesen a mi casa allí no verían nada de lo anterior ya que todo se encuentra en casa de mis padres, para alborozo de mi progenitora y muestra de que soy una buena hija.

    Hazte ver esa obsesión tuya por los puros, porque yo de eso solo he fumado en las bodas.

    Esta noche no se si voy a poder ir, tengo que entregar un proyecto antes de final de año. Hablamos y quedamos para mañana.

  5. Esta noche te vamos a despellejar en la tasca por no ir. Eme se hace 1500 kilómetros, yo me hago 3060 kilómetros y tú que vives a tiro de escupitajo no apareces. Eres lo peor y estás casi a la misma altura que esa de la que creamos un club para odiarla con estilo.

    Y os recuerdo que existe algo llamado CACH? que hace que todo lo publicado pueda sufrir un retardo de hasta 3 minutos desde el momento en el que se pulsa Submit hasta el momento en el que se ve en la página.

  6. En casa nos ganamos una tele por la cara entre los regalos rifados en la oficina,un bono para comprar un monton de cosas bonitas por internet, dinero que venia en el sobre que todo el mundo bota a la basura sin siquiera abrir (porque yo soy de las sentimentales que los abre y por casualidad se encuentra dinero!) y una caja de chocolates de los buenos. Nada mal comparado con las cestas de navidad que traen cosas que no sirven de nada normalmente. Besos. Feliz año para ti y tu familia (mandale besitos a tu mami).

  7. ?os waiting, y eso que tu tele vieja es toda estilosa. Tienes más suerte que Ritita la cantadora. Le pasaré la información a la señora esa que mentas.

  8. Tampoco sustituye la de mi salón, sí que hay suerte pero no para tanto, no es una tele grande, es normal. Pero es de las buenas buenas 🙂

    Besitos.

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