El salto a Dubai que comienza las vacaciones

Mis últimas veinticuatro horas antes de comenzar las vacaciones se me complicaron un montón. El miércoles fui al cine y al volver a mi casa, sobre las ocho, cené y antes de ponerme a preparar las cosas fui a visitar a mis vecinos para que recuerden que se tienen que hacer cargo de mi casa. Entre pitos y flautas no salí de allí hasta las once en una visita que se supone que iba a ser de diez minutos. Eso me chafó los planes y a toda prisa seguí poniendo cosas en la cama del dormitorio de invitados hasta que me fui a dormir y al día siguiente le dejé una nota a la mucama para que no decidiera ordenarlo todo. En mi último día laboral todo el mundo entra en pánico por más que les digo que está todo apalabrado y organizado. Me piré de la oficina cinco minutos antes de la hora habitual por dejar mi bicicleta allí e ir andando a la estación Llegué a mi casa y las siguientes dos horas fueron de frenesí, no tanto por lo que llevo sino por lo que desecho. Acabé con una bolsita pequeña con todo lo electrónico como equipaje, la cámara de fotos en su funda y el resto, cinco kilos y cuatrocientos gramos, para facturar. 

Fui en guagua a la estación de Utrecht Centraal y desde allí en tren al aeropuerto. Facturé y el control de pasaporte e inseguridad tomó una hora. En el aeropuerto de Schiphol están muriendo de popularidad, hay tantos vuelos que se están viendo desbordados. Además, mientras esperaba, a las ocho de la noche todos los empleados del aeropuerto dejaron de trabajar durante unos minutos para mostrar su respeto por los fallecidos en la Seegunda Guerra Mundial y en otras guerras. Cuando finalmente estaba en el lado seguro del aeropuerto, busqué  la puerta de embarque. El primer salto con Emirates me llevaba a Dubái en un vuelo nocturno y en un A380-800, el megajumbo de dos pisos que es feísimo. Aquello parecía una cola venezolana, allí éramos cienes y cienes de julays. Yo busqué asiento por atrás pero parece que no busqué lo suficientemente atrás, ya que en la fila setenta y nueve de la planta baja estaba detrás del ala. 

El avión salió con quince indultos de retraso y el despegue fue el más largo de toda mi vida. Pensé que nos estámpábamos al final de la pista porque aquello corría y corría pero no volaba. El vuelo es de unas seis horas y media pero como nos dieron la comida a las dos horas, no se pudo dormir mucho. Desde el aire Dubái no se veía mucho por la calima. Al aterrizar salí del avión en ese aeropuerto gigantesco y caminé un rato largo hasta el control de pasaporte. Como ya había pasado como una hora la maleta ya me esperaba y esa fue la parte más fácil. Después tenía que ir al hotel y pese a estar cerca de una estación de metro, tuve que ir en taxi porque resulta que los viernes y por motivos religiosos, el metro no empieza a funcionar hasta las diez de la mañana. En el hotel, la habitación no estaba lista así que dejé las cosas allí y me fui a hacer turismo pero ese relato será en el siguiente capítulo que estoy muerto y ya se me están cerrando los ojos.

El relato continúa en Subiendo al techo artificial del mundo y en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai ya te puedes imaginar lo que te encontrarás.

9 opiniones en “El salto a Dubai que comienza las vacaciones”

  1. Madre mía vaya avionaco debía ser ese, yo también pensaría lo de si iba a ser capaz de echarse a volar.
    Me ha sorprendido lo de la música de Enrique Iglesias en el espectáculo de luces.

  2. Obviamente, tanto los moros como los cristianos preferimos a ese cantante a que pongan musica del hijo de la zorra sucia y rastrera ese del yak truscolán de los cojones.

  3. Si mujer, un cantautor truscolán independentista, de nombre Luis con pañuelo en la cabeza y apellido parecido al que dice Sulaco…jajaja
    Besos y salud

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