El silencio de los corderos – The Silence of the Lambs

Hoy nos metemos en una máquina para viajar hacia atrás en el tiempo y regresamos al año 1991 y esto lo ha hecho posible la magia del cine digital y tal y tal, ese que no tiene rollos de películas y que permite que si la cadena de cines de la que yo tengo un abono ilimitado lo quiere, se pueden montar un homenaje a viejos clásicos en el mes previo a los Oscars y además consiguen que se les llenen las salas. La primera de esas películas, que vi hace unas dos semanas, fue The Silence of the Lambs, la cual se estrenó en 1991 en España con el título de El silencio de los corderos. Merece la pena señalar que por aquí por el mejor blog sin premios en castellano se habló de Hannibal Rising – Hannibal, el origen del mal hace casi once años y esa mierda de película, por si alguno no lo sabe, fue la tercera de la saga.

A una julay se le pone el #MiTú todo lubricado cada vez que visita a un viejillo con una buena dentadura

Una pava que estudia para ser picoleta o algo así recibe el encargo de hablar con un viejo asesino ya que su jefe cree que aunque sea tonta del culo, al tener dos tetas y un coño, pues como que encandilará al viejo que después de unos años tiene que estar cansado de culos peludos e igual le saca algo de información para resolver un caso de un asesino en serie que parece que es muy malísima persona, más que probablemente truscolán. La pava como que se toma el encargo en serio, el viejillo verde como que se pone cachondo cada vez que huele ese coño fresco y en cada uno de sus encuentros la tensión es épica y legendaria.

Ya no se hace cine así. Con historias directas, complejas, en las que no nos mastican previamente toda la información y en las que los actores y actrices se lo tienen que currar. Esto es un clásico, es una película que tiene veintisiete años y que te hace salir del cine flipando y con muchísimas más ganas de volver a verla que cualquier morralla de la Marvel. Esto sí que es cine y la historia que nos cuentan es espeluznante y al mismo tiempo, interesante. Tenemos a la pobre agente esta que está a punto de acabar su formación y a la que meten en un caso para el que no está preparada y que hará que se desquicie toda. Tenemos a un asesino que es capaz de hacer cosas tan malas como el Puerkagón, el jodelagranzorra ese racista que ha intentado destruir un país para crear otro mientras él se la jinca a una rumana porque las suyas le dan asco, algo que comprendo y entiendo porque a mí también las suyas me dan un asco terrible. Volviendo a la película, desde que nos introducen a la historia nos enganchan y no podemos quitar los ojos de la pantalla, la trama se va desarrollando a un ritmo endemoniado y en ningún instante podemos respirar tranquilos. Jodie Foster le debe una gran parte de su fama a esa peli, es imposible no recordarla en ese papel y Anthony Hopkins seguramente bordó el mejor de los malvados que ha existido en los últimos cincuenta años de cine. Sus miradas, su tono de voz, sus movimientos, todo te pone en tensión. Esta película es también la obra maestra de Jonathan Demme, que fue su director.

Este es cine épico y legendario y posiblemente no es un plato del gusto de los miembros del Clan de los Orcos, bestias simples y poco educadas. Sí que es obligatoria para cualquier sub-intelectual con GafaPasta que se precie.

2 respuesta a “El silencio de los corderos – The Silence of the Lambs”

  1. Si, la releche de buenísima…
    Además, la Jodia Foster es una de mis actrices preferidas de todos los tiempos, a pesar de que sea lesbiana, eso a mi me la trae al pairo… 🙂
    Salud

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