El templo en la sala de asambleas Phuc Kien

El templo en la sala de asambleas Phuc Kien

La parte de la sala de asambleas Phuc Kien en la que está el templo parece más bien el despacho de un político corrupto que no veas. Esas sillas para sentarte con esas mesitas camillas con pedrolo de piedra como la que tenía mi tatarabuela en su keli, esa araña terrorífica en el techo que yo no pongo en mi casa ni aunque me ofrezcan millones y esos conos rojos con textos que están hechos de tiras de incienso o algo así y que la gente compra y deja con su promesita (y que imagino que después de unos días, retiran el papel y lo vuelven a vender). Yo estuve por dejar uno pero al final opté por lo más simple, arrancar una nota y reemplazarla con la mía, oración devota y sentida de corazón: JESUSITO DE MI VÍA TU ERES JULAY COMO YO POR ESO TE QUIERO TANTO Y QUE T-R-U-S-C-O-L-U-Ñ-A NO ES NACIÓN. El detallazo de los dos extintores caducados a los lados de las columnas es fantástico. Los vietnamitas se emocionaban hasta las lágrimas allí. Imagínate como se pondrían si entran en cualquiera de las Basílicas de la iglesia de los presuntos tocadores en Roma.

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