En Bagan hay más templos de los que puedes contar

El relato del viaje a Birmania y Tailandia del 2011 comenzó en la anotación De Utrecht a Bangkok pasando por Hilversum y Amsterdam

Mi primer día en Bagan comenzó a las seis menos cuarto, la hora a la que me levanté. A las seis ya estaba desayunando y a las seis y media alquilaba una bicicleta en el hotel en el que me estaba quedando, el Kumudara. Elegí una con una cesta en el volante y me llevé el equipo de supervivencia, formado por la cámara con los dos objetivos, mi adorados 11-16mm f/2.8 y 24-70mm f/2.8, batería y memoria de repuesto, bolsa para las cholas, pasaporte y algunos dólares en un sobre porque aquí no los aceptan si están doblados, la bolsa waterproof (impermeable) con el paraguas, una botella de agua y la guía Lonely Planet.

Salí del hotel y recorrí los tres kilómetros y medio que me separaban del “Viejo Bagan“. Mi hotel está en el “Nuevo Bagan“, un lugar que surgió en 1990 cuando el gobierno echó a todo el mundo del viejo y lo reservó para super-hoteles de lujo y los funcionarios ??

Todo el recorrido es a través de un mar de templos de una época pasada en la que las gentes que vivían aquí pensaron que los dioses existen, crearon todos estos templos para mayor gloria de ellos y acabaron huyendo y abandonando el lugar hasta que los británicos lo redescubrieron y la gente regresó, no protegida por sus dioses sino por unos bárbaros que llegaron de Europa. Regresando al relato ya que como siempre me distraigo muy fácilmente, cerca de la muralla de la vieja Bagan entré en el templo Ananda Pahto, de cincuenta y pico metros de alto, impresionante y muy bien preservado. Sus espiras están cubiertas de oro, algo que se hizo en 1990 para celebrar su 900 cumpleaños. A su alrededor, una nube de vendedores y acosadores profesionales que te quieren vender las mismas postales y las mismas pinturas o agua o lo que sea y que siempre te entran con un “jelou” seguido de un “güer ar iu from?” me he dedicado a alternar mi país o decir que soy de Europa o ponerme los auriculares e ignorarlos y a los más molestos les he explicado que no les voy a comprar nada y pierden su tiempo conmigo. Desde este templo me fui al Thatbyinnyu Pahto en el que los chiquillos eran más persistentes en sus ataques para que les compres unas postales horrorosas hechas por un fotógrafo miope o quizás ciego y dejé de responder a sus preguntas hasta que se rebotaron y piraron. Este templo es blanco y también enorme. Se construyó en 1144 y por desgracia no se puede subir a la planta superior. Desde aquí fui al Shwegugyi Pahto, más pequeño y al mismo tiempo mejor proporcionado, fue construido en 1131 y su sikhara tiene forma de piña de millo. En su interior hay un Buda de teca. Fui a un par de templos pequeños que no aparecían en mi guía y en los que estuve completamente solo y después entre en el Mahabodhi Paya, al parecer el único templo de Bagan que se hizo a imagen del templo hindú con el mismo nombre y se construyó en 1215. El siguiente fue uno de mis favoritos Del día, el Bupaya, junto al río Ayeyarwady y de forma cilíndrica y cubierto de oro. Se dice que es del siglo tercero, aunque otros lo ponen alrededor del 850. En realidad la estupa es muy reciente ya que acabó completamente destruida tras el terremoto que asoló la zona en 1975 y lo que vemos es una reconstrucción. Aunque había un montón de locales, parecían ignorarme lo cual se agradece.

A esas alturas ya casi había acabado con los templos dentro de las murallas del Viejo Bagan y para terminar el recorrido de la zona, visité el Gawdawpalin Pahto, al lado de un par de hoteles y uno de los templos más masivos con unos 65 metros de alto. Se acabó en el mil doscientos y pico, en el Periodo Tardío de la historia de Bagan, el cual va desde 1170 al 1300. Los otros dos periodos son el Medio desde 1100 a 1170 y el periodo Temprano desde el 850 hasta el 1100. En cada una de estas épocas los templos se construían con diferentes influencias. El Gawdawpalin Pahto sufrió daños considerables en el terremoto de 1975 por encontrarse junto al epicentro. Ya lo han reparado. La ultima parada en esta zona fue junto a la muralla en un monasterio llamado Mimalaung Kyaung, al que se entra tras subir unas escaleras guardadas por dos bestias, mitad león, mitad dragón. Aquí un chiquillo que decidió no volver a casa tras cruzarse conmigo y acosarme a ver si me sacaba algo aprendió una buena lección en su vida después de ningunearlo al máximo.

Nada más cruzar la muralla comenzó un chubasco masivo y me refugié en un templo del que desconozco el nombre pero en el que no había nadie, solo yo y un Buda sentado. Estuve allí una media hora mientras caían chuzos de agua. Cuando acabó de llover me acerqué a la Mingalazedi Paya, con una estupa enorme con forma de campana y que data de 1061. Hasta hace unos años la gente solía ir allí para ver la puesta de sol pero han puesto una valla y cerrado el acceso a la estupa. La gente se ha movido a otros templos más amigables ??

El siguiente templo no aparecía en la guía y se veía muy bonito y cuidado y caminé por el mismo totalmente solo. Al salir de allí me metí por una pista de tierra embarrada y pedaleé en la Budcicleta (de la que por supuesto habrá foto) hasta el templo Shwesandaw, el sitio al que acude la mayoría para ver las puestas de sol. Es una Pagoda piramidal blanca con escaleras por sus cuatro lados de escalones muy empinados y que te permite ver a su alrededor. Está cerca de los grandes templos y desde la pirámide se ven muy bien. Se construyó alrededor del 1057. Este fue el primer templo en Bagan con escaleras hacia la base circular de la estupa que corona la pirámide y en su interior se supone que hay una reliquia con un pelo del mismísimo Buda (y a Dios le pido que no sea un pendejo). Junto a su base en un edificio anexo hay un Buda recostado solo que cuando entras a verlo, está tan obscuro y tenebroso que más parece una peli de Indiana Jones. Cuando fui estuve únicamente acompañado por un místico que bebía agua sin parar y me miraba como si yo fuera una botella de Mirinda naranja.

Cuando salí continué por caminos enlodados y en ocasiones campo a través hasta el Dhammayangyi Pahto, el cual había marcado en mi guía como uno de los que no quería perderme. Está en el medio de la nada y sin embargo se ve desde todo Bagan. Se construyó en el siglo doce y se le conoce como el “templo de la mala suerte” por culpa del rey que lo mandó hacer, al cual le tenían tanta tirria que cuando murió asesinado, llenaron casi todas las estancias del templo con escombros, incluyendo tres de las cuatro salas en la que están las figuras de Buda.

Desde allí pedaleé por caminos en un estado terrible que muchas veces eran barrizales hasta el Sulamani Pahto, en el que dentro de sus murallas parece vivir un montón de gente que dormitaba en su interior o vendía fuera. El templo se conoce como la Joya de la Corona y se construyó alrededor de 1181. Tiene varias terrazas que crean el efecto de pirámide pero no se puede subir a la planta alta. En el interior, molduras de estuco preciosas, figuras y mucho ornamento y murales. Toda una belleza. Para andar por su interior tuve que esquivar gente durmiendo. Al salir aproveché para comprarme una botella de agua y un refresco de naranja porque a esa hora comenzaba a pegar el sol.

Muy cerca está el Thabeik Hmauk, solo que la carretera fue de peor a casi imposible con barro en cantidades masivas que me hacían imposible pedalear. Cuando llegué me encontré con un templo algo más pequeño pero de estructura similar y sin vendedores. En este se puede subir a la planta alta a través de unas escaleras diminutas y tras pasar por unos pasillos sin luz en los que abundan los murciélagos. Arriba, unas vistas fantásticas. Cuando salí junto al templo vivía una familia en una chabola y dos de sus perros se enzarzaron en una pelea brutal de la que uno salió sangrando y cojeando. Cuando me acerqué a la Budcicleta descubrí con horror que se me picó la rueda trasera. En el barro había caminado sobre espinos, algunos de los cuales Se clavaron en mis zapatos. Tras evaluar la situación decidí seguir adelante y en el barro la rueda picada iba más o menos bien solo que más lento así que procuré evitar las zonas secas. De alguna manera llegué al Pyathada Paya y creo que en algunos momentos pedalee por campos plantados aunque no estoy seguro. La Pagoda es masiva, con una terraza superior monstruosamente grande y a la que se puede subir. Allí me crucé con dos japoneses que miraban alrededor y escuchaban música y que no me vieron llegar. La estupa que se alza desde la plataforma superior no está centrada. Al salir me crucé con un inglés que llegaba en ese momento y que como yo y los otros, llegó campo a través. Avancé un par de kilómetros sin ver el camino, inventándolo, siguiendo senderos de cabras y pasando junto a varias Pagodas abandonadas a las que les hice fotos. La bici se estaba volviendo más pesada y mi norte era siempre la enorme estupa de la Pagoda Dhammayazika. De alguna manera conseguí llegar y en el primer puesto que me cruzo hay un cartel que dice: “Bycicle Repair“. Casi abrazo al hombre. Le di mi bici para que arreglara el pinchazo y le compré a su mujer una botella de agua de un litro que me bebí de una tacada. El hombre se puso manos a la obra y reparó dos pinchazos, uno de ellos enorme. Me cobraron en total por el agua y el trabajo 1400 kyats y les di 2000 o el equivalente a unos dos euros. Un poco más adelante estaban los típicos puestos delante de la entrada del templo y cuando aparcaba la bici para entrar, me topo con los italianos que se quedaron conmigo en Mandalay, el Tamariz y el chaval sobre el que hay dudosas teorías. Ni ellos se lo creían que nuestros caminos se crucen allí, en el medio de la nada. Resultó que hablaban español. Han estado 18 días recorriendo Birmania en coche y este era su ultimo templo antes de regresar a la capital. El templo se hizo en 1196 y se puede subir a su estupa con unas vistas muy bonitas. La estupa tiene forma de pentágono. Según mi guía, con paciencia y perseverancia se puede pedalear desde aquí hasta la Dhammayangyi Pahto, doy fe, ya que lo hice y además con rueda pinchada.

Con la bici en perfectas condiciones y una buena carretera, regresé hacia Nuevo Bagan y recorrí el poblacho antes de regresar al hotel. Me fui directo a la piscina y después cené en el hotel porque estaba agotado. Al día siguiente me volvía a levantar a las 5.45am.

El relato continúa en Otra de templos en Bagan

5 opiniones en “En Bagan hay más templos de los que puedes contar”

  1. Y si después de leerlo o antes vuelves a ver cierto vídeo que apareció por aquí no hace mucho, en él están varios de estos templos y mencionados por su nombre y por Bagan.

  2. Cierto, se me había olvidado totalmente el vídeo, gracias, me ha encantado volver a verlo porque no es fácil que retenga los nombres y solo si acompañan al relato las fotos me entero que corresponden a ese lugar, al poco, los nombres se me olvidan, recuerda que soy un anciano…jajaja
    Salud

  3. Si yo lo dije,…. pon fotos mientras hablas, que tanto templo resulta abrumador….. y ya me los imagino todos iguales!

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