Entrando en el otoño

Esta mañana salía de mi casa con tres grados de temperatura. El problema es que a las cuatro de la tarde, la temperatura es de diecinueve grados y no hay manera de llevar ropa que cubra ambos extremos. Opté por una chaqueta que me compré en la tienda esa de los diez mascamientos y que no protege del frío pero sí que aísla del viento y con eso aguanto bien el rato que voy en bici. La diferencia con los días anteriores fuer que con tres grados, hoy ha sido el primer día de esta temporada en el que usé guantes. Con noches así, los árboles están apurando su metabolismo y preparándose para el invierno, aunque tras unos días volveremos a mínimas de quince grados y eso los va a confundir aún más. es oficial, el tiempo está desbaratado.

En esta semana seguimos perdiendo veintinueve minutos de luz y ya tenemos días que tienen once horas y media de luz, con lo que estamos de lleno en el reverso oscuroso. Una de mis zarzamoras parece que no ha entendido bien el concepto y tiene como cuarenta moras verdes que he decidido no podar para ver si hay algo de suerte y consigo una pequeña producción fuera de temporada.

Resumiendo, que hay que dejar de afeitarse que ya lo dice el refranero popular: Digan lo que digan …. los pelos del culo abrigan

2 respuesta a “Entrando en el otoño”

  1. Creo que en Hervás, donde sigo, se nos acaba el chollo y mañana empieza a diluviar, también bajarán las temperaturas que hasta ahora son muy agradables, tengo muchas ganas de verlo, ya se me está olvidando lo que es sentir llover con huevos 🙂
    Salud

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