Estrategias culinarias

Sushi Nori

Sushi Nori, originally uploaded by sulaco_rm.

Después de haber visto ayer lo fácil que es cocinar algo que la gente tiene idealizado, hoy vamos a realizar un análisis en profundidad del continente, de todo lo que rodea esta comida. A estas alturas está claro que uno no se toma tantas molestias a menos que haya un fuerte incentivo, preferentemente sexual, como premio.

Afrontémoslo. Hoy en día competimos con la peor de las calañas. Una chusma que no se había visto en miles de años de dominio del hombre. Me refiero a los metrosexuales de mierda, esa banda de piojosos de gimnasio que con sus barbitas de diseño, sus cortes de pelo apajarados y sus ropas de marca falsificadas han reventado el mercado del chocherío, que ahora las hembras sólo ven estas cosas y el hombre descuidado, gris y absolutamente vulgar lo tiene muy difícil. Así que nosotros, los quirkyalones, hemos tenido que desarrollar estrategias más agresivas para alcanzar el premio que se esconde entre sus piernas.

La estrategia de la comida estilosa es casi infalible. De lo que se trata es de apabullar los sentidos de la unidad femenina de forma que sus amodorradas defensas no hagan sonar las alarmas antes de que el infatigable combatiente alcance a plantar una pica en su montaña de Venus. Primeramente, miraros bien. Barrigones, rechonchos, con más pelo que un felpudo, labio leporino, gafas de sol con más pasta que un restaurante italiano, formáis parte del grupo de individuos que en cualquier documental de animales de Discovery Channel no consigue reproducirse. Sin embargo en vosotros se esconde la semilla del futuro, la sabia que engrandece la raza y no en esos cachos de carne dopada con ojos, afeitados hasta el tuétano y vestidos como julandrones de feria. Tenéis que ganaros vuestra plaza en el tálamo de la hembra en edad de procrear y os aseguro que no será un camino fácil. No quiero acabar este párrafo tan negativo sin daros esperanza. Hay caminos y vamos a explorar uno de ellos.

Vámonos de tiendas. Lo primero es localizar las tiendas chinas de nuestra ciudad. En Gran Canaria, un paseo por la calle Naval es más que suficiente. Tendréis que comprar quimonos japoneses, varios cubriendo además de vuestra talla, todas las de las posibles hembras que os gustan. Completar el ajuar con zapatillas de andar por casa chinas, de esas de tela. Nuevamente comprar varios números. Después necesitareis los platos y los palillos para comer. Ya sé que he puesto el listón muy alto con los platos, pero seguro que encontráis algo al menos tan bonito como los mios. Recordar que en las tiendas chinas las cosas son muy baratas y que los dueños esperan que regateéis, así que no os cortéis e intentad arañar al menos diez céntimos del precio total.

Lo de los palillos para comer tiene su intríngulis, así que el que no los haya usado nunca, ya puede practicar durante una semana, hasta que coja soltura. Esto es definitivo para dar buena impresión, así que espero que os lo toméis en serio. Hay maravillosos tutoriales al alcance de vuestros dedos en la red. Googlear para encontrarlos.

No vamos a entrar en la comida, porque para eso está la anotación de ayer. Digamos que por un golpe de la providencia conseguisteis platos como los míos. Hay dos posibles combinaciones: los del mismo color juntos, o tal como yo los he preparado. En cualquier caso mostraréis originalidad y eso puntúa a los ojos de nuestra presa. La versión blanco-negro aporta más colorido y le da un poco de vidilla. Es definitivo el no tener más de dos juegos de esos platos. Uno no hace este tipo de despliegue para grupos, únicamente para el objeto de nuestra pasión, así que un par es más que suficiente. Ahora es cuando viene vuestra capacidad de observación. Fijaros en su talla y en los zapatos que calza. Elegid el quimono más apropiado para la susodicha y los zapatos es preferible irse una talla por encima. Poned el quimono y zapatillas junto a su silla en la mesa. Vosotros usaréis la misma vestimenta. Esto proporciona unos cuantos puntos extra a la hora de copular. No sois metrosexuales de mierda, pero sois originales e inventivos, además de mostrar algo de amor por el detalle, cosa muy propia del enemigo. El exotismo les dará tema de conversación con sus amigas y eso son tantos ganados a posteriori, que la leyenda es muy importante y si no es que no habéis visto suficientes películas de Tom Cruise.

Esconded los otros quimonos y las otras zapatillas. Uno las tiene porque no todas las hembras son del mismo tamaño, pero jamás reconozcáis su existencia. Hacerlo sería un suicidio social. Tendréis que defender a capa y espada que todo lo habéis hecho por la mujer que se sienta a vuestra mesa. También es de ingeniería social básica el no organizar la cena en día de Champions League o de partido decisivo en la liga. La angustia por encender la tele os restaría puntos. Con la caja tonta apagada, se impone algo de música. Yo os recomiendo Keane. Kike os dirá que Elliott Smith y bleuge seguro que sale con algún grupo raro del que nadie ha oído hablar. Todo vale si la música ayuda. Ni se os ocurra sacar la artillería pesada. El CD de Jesulín no debe aparecer nunca en esta primera y estratégica comida.

A la hora de poner la mesa, si es redonda no hay tanto problema pero si es cuadrada o rectangular, nada de usar lados opuestos. Una esquina entre ambos es distancia más que suficiente. Noventa grados de separación, ni uno más. Ahora quiero que miréis a vuestro alrededor y contéis las velas que tenéis en esa habitación. Si hay menos de diez, ya estáis volviendo de compras a equiparse. Una vez esté la sujeta en vuestro garito, la luz eléctrica es un lujo que no podéis permitiros, entre otras razones porque delataría la raña que puede haberse escapado a nuestra despreocupada incapacidad para limpiar y porque después de años siendo alienada a través de la tele y el cine, asocia las velas con el romanticismo, así que hay que joderse y llenar la casa de velas. Acabo de contar las de mi salón y hay veintidós incluyendo la lámpara de araña de seis velas que cuelga sobre la mesa. Normalmente no las pongo todas, dependerá de la luz que entra del exterior, pero os puedo asegurar que las velas están más que amortizadas. Eso sí, al menos una vela en la mesa. Lo de los cirios otorga por lo menos diez puntos y dos días más tarde, cuando todas las amigas han sido informadas convenientemente, notaréis el halo de sagrado capullo bien amado que os rodeará. Ahora que lo pienso, demos gracias al cine por hacernos la vida tan fácil.

Una flor dejada casualmente en la mesa en el sitio que ocupará nuestra heroína ayuda a tumbar las últimas defensas. Está totalmente prohibido señalarla. Ella la verá y oportunamente hará el comentario. Esa flor va directa a un libro después de secarse. Esa no se tira, así que no seáis roñosos. El detalle de la flor hará que al menos tres de las mejores amigas se mojen las bragas de rabia y envidia y destruirá totalmente el mito de los metrosexuales de mierda. Ninguno de ellos puede competir con esta presentación y afortunadamente, Dios no los hizo inteligentes así que ellos jamás lo harán, que con su escasez neuronal no pueden más que ocuparse de su infinito ego y sus pectorales de dopaje.

Lo demás vendrá solo. Nada de cerveza en la mesa, que el mismo cine que ha encumbrado las velas ha cubierto de malas vibraciones dicho brebaje. En su lugar, vino, que es más chic y ?adecuado??. Acordaros de bajar la tapa del retrete, que ese es un punto fácil de ganar y la hembra siempre buscará una excusa para poner un pie en vuestro baño. Uno de mis colegas siempre que puede suelta lo de que él mea sentado para no salpicar. Esto nunca lo he terminado de comprender, porque yo lo que entiendo cuando alguien confiesa eso es que o tiene poco pulso, o tiene una regadera en la punta y mea disperso. En fin, si queréis arriesgaros y hacer una confesión semejante, allá vosotros, pero no me lo echéis en cara si retrocedéis veinte puntos de golpe.

Recapitulemos: velas para ambiente romántico, quimono y zapatillas para toque exótico y personalizado, platos de diseño para marcar distancias y tapar en la medida de lo posible vuestras carencias culinarias, flor para romper defensas e idealizar vuestra imagen y comida japonesa para asentar vuestra leyenda. Con estos elementos, si falláis, mejor os metéis a monjes.

9 opiniones en “Estrategias culinarias”

  1. No está mal. A mi me funcionó el sabado sin velas, y con un entrecôte con salsa hecha con nata, cebolla y champiñones sofritos, y un poco de pimienta. La carne al gusto. Menos exotico, pero uno no tiene tanto dinero para dejarse en conquistas. Además cuando van a cenar a casa de uno, es como la peli de La Pasión, todos sabemos como va a acabar antes de que empieze; mucho tiene que torcerse la cosa.

  2. Kike, no compares. Yo al lado tuyo soy un gran reserva, por lo viejo que soy, así que hay que innovar. Tú eres un crianza, recíen cortado de la parra y con el sabor aún tierno y ligero.

  3. Uno ya lo cuenta casi todo, pero con todos los que me conocen y leen esto, tengo que autocensurarme o terminaré cerrando el chiringuito. Digamos que yo no cocino en balde y que ciertas estrategias, son de pleno al quince.

  4. Solo conozco a una persona con esa capacidad innata de depredador… lo llamaban M, imaginatelo el resto de humanos esperabamos a que nos dejará sus sobras, el depredador y las aves carroñeras que gran clásico también de National Geographic. Pero debido a su estado social actual, anda dormido… sedado lo define mejor, así que te nombro ser superior de la pirámide de depredadores. Ala!

  5. ¡Claro claro !!! ahora caigo esa costumbre mía preguntarle si se es de las que se lo tragan debe ser que las ahuyenta

  6. Yo no soy depredador. Más bien soy un artesano de estos negocios. Si tuviera el aspecto que debería haber tenido de no caerme de las manos de la comadrona al nacer, sólo con el morro me podría valer. Como no es el caso, hay que espabilar.

  7. Pues yo acompañaré mi receta inversa, para las chicas que no tengan tipazo de modelos (las que sí, no necesitan nada, claro). Es muy sencilla: 1. Nada de comer como un pajarito, es mejor disfrutad muchísimo con la comida. Así el sujeto relacionará placeres carnales y se dará cuenta de que así como gozais en la mesa gozareis y hareis gozar en la cama. Y 2, y el más importante: escuchad con muchísima atención lo que os cuente, aunque sean las anecdotas de la mili (arggg), como si fuera lo más apasionante que nunca hayais oído. Miradle atentamente con los ojitos redondos de Amelie, reíros con sus chistes y está perdido.
    Aquí los chicos direis: no, si él ya había decidido tirársela de todas formas. Ya, pero siguiendo mis instrucciones, el querrá tirársela ya, más, mucho y repetir ¿Comprendido el concepto?

  8. Bastante claro. Lo de la acabarse la comida es un deber. Yo para llevar a mi casa una bulímica no cocino. Le pongo un plato de aire del tiempo y que se harte a respirar.

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