Everything, Everything

Everything, EverythingA base de repetir y tripitir películas me he puesto prácticamente al día y hoy hablo del estreno sorpresa del pasado martes, película que aún no ha llegado a la cartelera holandesa pero que gracias a ese avance con sorpresa, yo ya he visto y tengo que decir que sin ser un clásico o un peliculón, me lo pasé relativamente bien. Se trata de Everything, Everything y que yo sepa, no tiene fecha prevista de estreno en España y estaban por ponerle el título de truscoluña no es nación ya que lo de Toó, toó, que sería la traducción literal, podría despertar las ansias de mangoneo de esos grandes políticos truscolanes que no se cansan de robar, mamar y hacer el paripé y llorar.

Un julay se encoña de una pava que vive encerrada en su keli por prescripción facultativa

Un chamo en edad de pajear se muda a una barriada periférica y en la casa de al lado hay una negrita que se la pone morcillona, morcillona y al instante busca la forma de penetrar todo lo que pueda. Resulta que la chama tiene una enfermedad de esas raras y es extremadamente alérgica a los truscolanes, y como esos come-mieldas están por todo el mundo, pues no puede salir de su casa si quiere seguir viviendo. El chaval no dejará de buscar la forma de ponerle la pierna encima y que ni de coña levante cabeza y ambos acabarán saliendo por patas aunque le cueste la vida a la pava.

Un drama romántico, eso es lo que es la película y nos queda claro desde el principio cuando la chica ve llegar al vecino y del calentón tan grande que le da se equivoca de agujero cuando se va a lavar los dientes al baño y acaba cantando villancicos y tocando la zambomba. La chama es la pequeña Rue de Los juegos del hambre – The Hunger Games, chiquilla adorable y con la que nos hartamos de llorar, solo que en aquella época, hace como cinco o seis años, salvo por el cura de mi barrio que la miraba y pensaba que esa boquita era perfecta para lo que él quería meter en ella, por supuesto, son solo presuntos, presuntos y presuntos tocamientos y a quien le molesten, que se busque también trabajo como portavoz de un Dios que se lo perdona todo a sus curillas y así le han salido. Bueno, la pequeña Rue, llamada Amandla Stenberg ahora tiene unos tetones que no veas, con un acentillo ruso es que sería lo más de lo más. Bueno, la chica hasta ha aprendido a actuar y pese a las limitaciones de pasarse el día en su keli con calenturas y mirando al vecino, es muy creíble. El chico es un tal Nick Robinson que ha tenido papelillos en varias películas que ya he visto aunque no creo que haya sido protagonista hasta esta. Hay química entre ambos, que es lo importante y aunque algunas de las cosas que hacen son chorras y alguno de los diálogos chirrían que no veas, le película sirve de entretenimiento. Particularmente me pareció que el final lo estiraron un poquito, se les fue la mano con las explicaciones meta-físicas y demás y eso se notará un poco en los puntos que le daré. Si nos hubieran ahorrado la burrada final, lo habríamos agradecido y hasta esta se prestaba para un final melodramático y todos llorando de nuevo con la Rue ahora sin ser pequeña y ya siendo tetuda.

Los conceptos de drama y romance están totalmente fuera del alcance de los sub-intelectuales con GafaPasta. Tampoco tiene el pedigrí que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta con lo que tenemos una película que igual es perfecta para verla en casa, sobre todo en una tarde fría de invierno y mientras nos encochinamos con un balde de cotufas.

07/10

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