Fifty Dead Men Walking

Fifty Dead Men WalkingEl cine británico parece ser una fábrica de buenas películas. Sus directores saben lo que nos gusta al público y no deben recibir tantas subvenciones como en el cine español puesto que ni son pretenciosos ni buscan realizar obras de arte intragables como las que se dirigen por España día sí y día también. Ya sean películas de época, comedias románticas o sucesos basados en hechos reales, son capaces de ajustar la historia y conseguir un producto realista. Una de esas películas basadas en hechos reales es Fifty Dead Men Walking, la cual no tiene fecha de estreno en España y es más que probable que nunca llegue a la cartelera ya que por descontado, le falta la sombrilla de una gran productora norteamericana y no es cine para aborregados y similares.

Un julay terrorista les da por culo a la chusma armada y canta más que un tenor de ópera granjeándose el odio de todos

Martin McGartland era un joven irlandés que acabó siendo reclutado por el IRA. Al mismo tiempo se convirtió en un espía para la policía británica y poco a poco fue subiendo en el escalafón de la banda mientras pasaba información que permitió salvar un montón de vidas de hombres que de otra forma habrían acabado bajo tierra. De ahí viene el título de cincuenta hombres muertos andando, de las cincuenta vidas que salvó con su heroísmo.

El terrorismo es una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. No tiene justificación de ningún tipo, no tiene legitimidad alguna y por más que algunos intenten enmascararlo con ideas al final no deja de ser más que el acto de una bestia miserable que tendría que haber sido erradicada de la sociedad desde su nacimiento. En España se conoce bien el asunto porque por desgracia una banda de hienas lleva décadas haciendo de las suyas y nuestra corrección y el supuesto desarrollo nos impide entrar a saco en sus casas y acabar con ellos como haríamos con cualquier rata. La película nos muestra la forma en la que las redes de terroristas capturan a los jóvenes y la forma en la que los sumergen en su realidad paralela y distorsionada. Aquí veremos además como la víctima se rebela desde el comienzo y ayudará a la policía avisándolos de aquello que planeaban. Será una lucha perdida desde el comienzo ya que en el mismo momento en que decidió traicionar a los asesinos firmó su sentencia de muerte.

La película probablemente tiene un montón de datos erróneos pero aún así el mensaje básico está bien claro. Veremos la confusión del joven, el momento en el que se da cuenta que los terroristas no son ese grupo heroica y admirable sino una banda de asesinos despiadados, lo seguiremos mientras juega en los dos bandos y su vida pende de un hilo. A su alrededor, la ciudad de Belfast en los ochenta era un campo de batalla en el que se libraba una guerra terrible. El protagonista hace un trabajo excelente y resulta totalmente creíble, el director supo centrarse al contarnos la historia y la película nos atrapa desde el primer instante y es de esas que te mantienen pegado en el asiento hasta que termina y aún entonces, sales del cine pensativo y tratando de asimilar toda la información que has recibido.

Una de esas pequeñas joyas que se disfrutan con gusto. Una película para ver con un buen grupo de amigos ya que seguro que despertará las ganas de conversar cuando haya terminado.

08/10