Fin de semana en Málaga

Mi primera escapada de este 2016 ha sido para ir a Málaga como parte de mi Plan Maestro Integral Circunstancial Imperativo y Categórico o PMICIC, que podemos acortar en truscoluña no es nación y que se resume en que antes del final de febrero quería haber visto físicamente y no a través de la cámara de un dispositivo portátil a cada uno de los miembros de la terna de mis más-mejores amigos. Al Rubio lo veo con frecuencia y en esta escapada era Sergio y en la próxima será el Turco. De rebote, también veía a Evelyne, de la que tengo una foto fabulosa que pienso poner en el blog y en la que se le puede leer la mano con la que tapaba el objetivo de la cámara y tal y tal. Mi vuelo a Málaga lo reservé con Transavia porque otro de mis propósitos de año nuevo es evitar Vueling como la peste bubónica ya que conmigo tienen un mil por cien de efectividad en retrasos escandalosos en sus vuelos. Mi avión salía a las cuatro y media de la tarde así que opté por ir a trabajar medio día y fue después de las doce cuando pillé el tren desde Hilversum para ir al aeropuerto. Llegué con bastante tiempo y como llevaba impresa mi tarjeta de embarque, fui directo a pasar el control de inseguridad. Nunca entenderé como es posible que con el mismo equipaje que en todas las escapadas anteriores, unas veces mi mochila la marquen para revisar concienzudamente y en otras (como sucedió en esta) le den el visto bueno directamente. La cámara que va dentro de la mochila es la misma, los gallumbos son los mismos que me regalaron al comienzo de la Primera Guerra Mundial, mis camisetas perdieron el color con la vergüenza de los políticos y el resto de cosas son exactamente las mismas ya que al igual que todos, yo lleno mi mochila siguiendo una lista de viajes que hice hace años y que respeto religiosamente.

Avión de Transavia en Schiphol

Tras el control, llené mi botella de agua en uno de los surtidores repartidos por la terminal y bajé a la sala de espera en donde ya podíamos ver el avión que nos llevaría hacia el Sur más de dos horas más tarde. Me senté a ver episodios de mis series favoritas mientras esperaba. Embarqué de los primeros ya que en Transavia creen que en lugar de dividirnos en grupos de cualquier tipo, la gente que quiere va delante y la que no entra más tarde.

Dentro del HV6117 a Málaga

Me tocó en ventana justo detrás del ala. Entramos todos a la hora prevista, nos apalancamos en nuestros asientos y el piloto nos dijo que íbamos en hora y por suerte, así fue.

Ala y avión de Transavia en Schiphol

El día en Holanda no era de esos épicos sino más bien gris y triste. La parte del aeropuerto en la que estaba el avión es una de las favoritas de Transavia y teníamos de vecino otro avión de la misma empresa que se puede ver perfectamente en la foto anterior, cortesía de mi bondad tan infinita.

Despegando del reve?s en Schiphol

Igual en los blogs mediocres del copiar+pegar ponen vídeos fabulosos y fantásticos como los que se pueden ver por aquí con frecuencia pero tengo clarísimo que ninguno de ellos hace los despegues del revés aterrizando como los vemos aquí. El último de esta saga épica está aquí y desde la nube gris retrocedemos a la pista de Schiphol que nos sirvió para despegar. Está al doble de la velocidad habitual para que no agote y tiene una musiquilla preciosa porque me apetecía. El vuelo transcurrió sin problemas y yo dormité una hora y el resto jugué con el iPad y vi series. Llegamos en hora y en el aeropuerto me esperaba Sergio. Esa noche nos fuimos a cenar por Benalmádena Costa con su Primera Esposa y sus dos Unidades Pequeñas y empezó a llover que no veas, era como si Carmita la Burra se estuviera meando toda en el cielo y todo nos caía a nosotros. Creo que hasta desviaron siete aviones a otros aeropuertos del pedazo de tromba que cayó allí con lo que hay que agradecer a mi ángel de la Guarda que estuviera de guardia ese día.

Yo fui a Málaga a visitarlos, ese era el plan pero resultó que se les antojó una cosa que ellos llamaban ir al Caminito del Rey. En el GooglEVIL sale como que es una ruta de caminar y tal y tal por riscos y otros lugares desagradables. Por culpa de esto hasta me puse las botas de trotar por el monte. Resultó que no, que no consiguieron apuntarnos para eso y reconvirtieron el caminito del Rey en hacer caminar al Reicito y me tuvieron todo el puto sábado del tingo al tango con más meneo que el tampón de una coja corredora de maratones. Fíjate tú como sería que por la noche, nos quedamos todos acarajotaos frente a la tele durmiendo del agotamiento físico y parasicológico que teníamos. Yo por no poder, no podía ni conectar con Raticulín para recibir las últimas noticias.

Invierno en Málaga

Tengo que decir y digo que tanto el sábado como el domingo tuvimos una mierda de clima. Uno espera y desea los veinticuatro grados bajo cero, el metro y medio de nieve y hielo y lo que tienen en Málaga es una temperatura horrorosa de veinte grados o más y hasta sol, como se puede ver en la foto anterior hecha en el jardín de la casa de mi amigo Sergio. En la hierba está cierta chama que ya salió en una foto en la bitácora. El domingo teníamos un mega-almuerzo fiesta de cumpleaños con veinte julays entre los que se encontraba Evelyne. No voy a contar nada de lo que sucedió allí porque me tienen amenazado y me hicieron firmar un trozo de papel higiénico en el que per-juraba por Snupi que mantendría mis dedos lejos de un teclado pero puedo confirmar y confirmo que el adjetivo dantesco se inventó para eventos como aquel.

Sobre las seis y media de la tarde del domingo me llevaron al aeropuerto. El paso del control de inseguridad en el aeropuerto fue eterno pero claro, allí lo hacen como en los setenta y ochenta y aún no se han enterado que hay formás más óptimas para hacer esa actividad. El avión llegó antes de tiempo con lo que no teníamos retraso alguno, algo que jamás de los jamases me ha sucedido en las tres ocasiones en las que Vueling fue la línea aérea elegida para este trayecto. De nuevo, volaba con Transavia.

Dentro del HV6118 a Amsterdam

En esta ocasión conseguí un asiento en la parte delantera del avión y de nuevo y para mantener la regularidad y que no se me estrese el comentarista habitual, hice una foto.

Avión de Ryanair en Málaga

Volvía a estar en ventana y el avión que teníamos al lado era un Ryanair, que aunque hay pasarela, prefieren su sistema tradicional con dos escaleras para acelerar el embarque. Despegamos en hora y el trayecto hasta el aeropuerto de Schiphol transcurrió sin problemas. Aterrizamos gracias al viento en una de las pistas cerca de la terminal y por una vez en mi vida, no fue la puta Polderbaan que está en el quinto coño. Salí de los primeros del avión, usé el comodín de los gases para ganar algo de velocidad adicional camino de la terminal de tren que se esconde debajo del vestíbulo del aeropuerto y pillé el tren para ir a Utrecht y una vez allí, terminé el viaje en bicicleta y así fue la primera escapada de este año.

7 opiniones en “Fin de semana en Málaga”

  1. Coño, no se como lo haces pero juraría que ese avión aterrizó al revés, no pillo el truco, voy a dormir fatal pensando en el tema, hasta soñaré, como un independentista truscolán que sueña con que Franco ha regresado…jajaja 🙂
    Salud

  2. No Genín, despegó aterrizando mientras reculaba. Es algo mágico y que solo sucede cuando yo voy de pasajero, por aquello de que soy el Elegido

  3. Tío, en serio, cómprate gallumbos nuevos, que eso de que sean los mismos de la guerra me ha dejado mal cuerpo… como dirían todas las madres del universo: y si te pasa algo y te tienen que llevar al hospital y te ven esa ropa interior???? (yo que trabajo en uno nunca entendí por qué carallo piensa una madre que si llegas por urgencias, al médico lo que le va a tocar la fibra es el estado de tu ropa interior, pero bueno…) . Renueva el interior de tu mochila viajera! Cutrón!

  4. A mí que me quemen con mis preciosos. Mi amigo el Rubio ha conseguido lo que todos soñamos. Sus calcetines dejan todos los dedos por fuera, son como guantes. Es lo más.

  5. Habrás cogido el único fin de semana malo en el sur porque vaya invierno raro con temperaturas de 25 grados a mediodía.

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