Firewall

FirewallQue nadie se flagele o se asombre. Habiendo ido al cine todos y cada uno de los días que estuve de vacaciones tuve que rebajar en ocasiones el nivel y ver cosas que en circunstancias normales ni me plantearía. Uno de los días mirando las alternativas disponibles terminé entrando a una película llamada Firewall protagonizada por un actor legendario.

La historia es de esas que están más vistas que las tetas de Samantha Fox. Un hijoputa panoli más quemado que los rastrojos de las fallas y tan creído que se cree el rey del mundo tiene que ayudar a una banda de delincuentes habituales a robar dinero de la mierda de banco en el que trabaja si no quiere que la puta con la que se casó, la zorra que engendró y el maricón de su hijo menor sufran unas pupitas sexuales y de otro tipo. A medio camino la cosa se tuerce, como es de esperar y entonces el pollaboba tendrá que luchar contra mil millones de malos venciéndolos a todos desde su poltrona con ruedas.

Todos y cada uno de los planos suenan familiares. Es como un repaso por decenas de películas de acción de los últimos veinte años protagonizado por un Harrison Ford envejecido y que ya no corre, se arrastra por los escenarios con más arrugas que el lagarto guancho y sin gracia ninguna. La película tendría que haberse sostenido con su presencia pero su encanto y su carisma ya no son lo que eran. Si estuviera interpretando un papel acorde a su edad seguramente podríamos disfrutar pero aquí a cada momento recordamos que este tipo es un viejo y que lo que ahí se cuenta no es verdad. Para hacerlo más increíble lo ponen como supuesto gurú de la informática y hacker avezado y eso sí que no, que larga un par de frases de esas que provocan la caída inmediata de los pelos de los huevos de la impresión tan grande que producen en alguien que haya posado sus manos sobre un teclado en al menos dos ocasiones. Este cúmulo de detalles hace que vayamos acumulando saña contra el producto y que finalmente decidamos que es una mierda.

La dirige un tal Richard Loncraine y a él culpo de este desaguisado. Como director de orquesta es su misión el asegurarse de crear un producto ameno y definitivamente este no lo es. ?l aceptó dirigir la película y no supo mantener el timón firme hasta el final. Hay momentos en los que me aburría tanto que me puse a jugar con mi móvil y ya al final no me podía creer la estúpida y absurda forma en la que los malos son derrotados por el senil protagonista.

Lo único que escapa a la debacle en esta historia es la interpretación de Paul Bettany, un actor que cada vez me gusta más. Le tocó hacer el papel del malo y por descontado sabe que no puede vencer a una reinona como Harrison Ford pero lo humilla en cada plano que aparecen juntos.

Si te gusta el cine de acción, las películas con gancho, las historias que te atrapan y te mantienen pegado al asiento hasta el final, ni se te ocurra ir a ver esta película. Si lo que te mola es el cine aburrido y soso y pasarte la película comiéndole el chichi a tu novia o dejando que ella te coma el nabo a ti, entonces esta es definitivamente una buenísima opción.
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