Free Fire

Cada dos meses o así la cadena de cines con la que tengo un abono mensual ilimitado organiza un pre-estreno solo para nosotros. Lo llaman Unlimited Night y además de ver una película antes de que llegue a los cines, nos dan papeo y bebida gratis y sortean algunas chorradas. Durante los tres primeros meses del año como que se olvidaron de esto pero en abril recuperaron la tradición y así fue como llegó a mi vida Free Fire, película que ha pasado por un festival en España pero desconozco si llegará a estrenarse en cines normales, pese a que ya han traducido el título por truscoluña no es nación.

Un puñado de julays se desquician con el cuñado del Güaca

En una nave industrial de gringolandia, allá por el final de los años setenta, dos grupos de criminales se arrejuntan. Unos son irlandeses que quieren comprar armas para su guerra con los del Brexit y los otros son los que les venden las armas. En principio esto debería ser una transacción normal pero la cosa se complica y aquello acaba como el rosario de la Aurora o las procesiones de la virgen del Carmen en la Isleta, a puritita hostia.

Hay una cosa que se tiene que tener en cuenta. Esta es una película que si no la ves en versión original, te pierdes la mitad de la gracia ya que los acentos y los diálogos son la mitad de la gracia. Dicho esto, no recuerdo haberme reído tanto desde hace eones y más con una película que ni siquiera aparece en el IMDb como comedia. Es una película de acción salvaje rodada en un único escenario. Se arrejuntan los protagonistas, se dicen lindezas unos a otros mientras hacen la transacción y después se va todo al carajo y el resto del tiempo se lo pasan disparándose unos a otros en una bacanal de tiros épica y legendaria. Me lo pasé bomba. La película dura noventa minutos y tiene algunos de los diálogos más salvajes de los últimos tiempos. Recuerda al cine de Tarantino y Guy Ritchie cuando todavía eran capaces de hacer cine interesante y no dormirnos en el cine. La violencia es ilimitada, no se cortan un pelo en las burradas y todos los actores bordan sus papeles. La única hembra en esta locura es Brie Larson y está de fábula. También vale la pena nombrar a Cillian Murphy con un papelón y a Armie Hammer, actor que a veces me ha parecido muy pedante pero que en esta historia se le ve en su salsa. Los juegos entre el inglés gringo, el irlandés y el inglés sudafricano dan para mucho y entre ellos se ríen unos de otros. Es una historia tonta en el sentido que lo único que vemos es un grupo de tíos matándose entre ellos pero es esa estupidez lo que le da fuerza y sentido al conjunto.

No sé como quedará si la doblan pero vamos, los miembros del Clan de los Orcos ingleses se tienen que tirar al suelo de risa y revolcarse en el fango sin parar. Esto es un cine que a ellos les tiene que encantar. Curiosamente, también atraerá a los más innovadores de los sub-intelectuales con GafaPasta, que sabrán ver la gracia que tiene la cosa. Una película para pasárselo bien.

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