Hoja de ruta del 2018

Y siguiendo con las tradiciones de los primeros días de cada año, hoy tenemos la que ciertamente no será mi hoja de ruta del año ya que tiendo a cambiar de idea cada pocos parpadeos y siempre digo esto y hago aquello. De todos modos, es un buen ejercicio para poner en palabras las ideas que flotan por mi cabeza y muchas veces ajusto la dirección de mi vida como consecuencia de aquello que terminó saliendo a la superficie por aquí. Esta tradición es ancestral, no diré que como Virtuditas, pero casi, ya que ha sido una constante desde que el mejor blog sin premios en castellano cumplió su primer año. Repito que lo que ponga por aquí es una idea y como tal, es probable que desaparezca o se altere o quizás hasta que la lleve a cabo. Esta es la decimocuarta edición y las anteriores fueron en el año 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017

Quien nos iba a decir que entramos en el décimoquinto año de ese lugare en el que Nada es lo que parece y seguro que lo celebramos algún día de estos. Esta bitácora está en la adolescencia, en la edad del pavo y ha llegado a la misma con la tranquilidad de ser el lugar perfecto para escapar de los acusadores y acosadores que llenan las redes sociales y en donde un comentario en el momento inorportuno o una verdad que se te escapa pueden resultar la muerte social. Por suerte somos pocos y parece que todos nos movemos mejor por terrenos en los que uno no tenga un límite en el número de caracteres o has de reconocer que te gusta cualquier bobería con la que te bombardean.

En octubre y por culpa de una lesión dejé de correr tres veces por semana y en el 2018 recuperaré la costumbre ya que además de ser bueno para la salud y complementar todos los kilómetros que hago andando y en bicicleta, sirve para mantenerme norésico-bulímiko y para que conste en acta, he comenzado el año con sesenta y cinco kilos y seiscientos gramos y hoy mismo estoy doscientos gramos más flaco, lo cual no quiere decir que no cocine y hoy ha sido un día en el que he cocinado una cantidad ingente de cosas deliciosas para alimentar a las alimñanas mañana, que es cierto día muy pero que muy especial. Como sigo buscando y encontrando nuevas recetas, seguro que añadiré cosillas a mi pequeño libro de recetas de cocina, el cual ya no es tan pequeño.

Sigo esperando que me echen, como todos y cada uno de los años desde el 2002 y también sigo diciendo que buscaré un trabajo nuevo y al final no lo hago. He sobrevivido a dos reorganizaciones menores en el año 2017 y espero que la grande que está por venir arrase y me lleve por delante. Al menos he hecho mi trabajo de campo y la polaka que dirige el departamento de recursos inHumanos no me puede ver.

Este año arranca con muy poco planeado en el capítulo de viajes y lo primerísimo será contar los últimos tres viajes del año anterior ya que aún no he dicho ni mostrado nada de mi último paso por Roma (o sus alrededores) ni por Lisboa (o sus alrededores) ni del regreso navideño a Gran Canaria también parando en Lisboa. Cuando me saque de encima todos los resúmenes habrá una sobredosis de anotaciones viajeras con multitud de fotos y vídeos. Mi primer viaje será como siempre a Málaga , al final de enero y en marzo pasaré por Gran Canaria. Es posible aunque no seguro que busque algo para febrero y después tendré que decidir a qué lugar de Asia iré este año. Hoy estaba mirando las Maldivas y aprovechar y bucear por allí pero no me convence. También tengo la idea de irme a Tailandia y bucear y tomar el sol por allí, o a Malasia o incluso a algún lugar en Indonesia, aunque digo eso y después me piro para Vietnam o cualquier otro sitio. Es casi seguro que no iré a las Filipinas porque quiero descansar un añito de aquel destino que me encanta. Como el Turco está por aquí no es probable que vaya a Estambul. Este año igual me arriesgo con los destinos accesibles de Francia aunque repito que como país no me convence. Es más que posible que pase por algún lugar de Italia de nuevo y si lo cuadro, iré a Bilbao y hasta haría un esfuerzo por ir a Vigo, ciudad en la que está trabajando varios días a la semana mi amigo Sergio. Seguramente combinaría esto con un día en Oporto, ciudad que me ha gustado desde siempre. También Helsinki y Tallin están muy alto en mi lista de lugares por los que quiero pasar.

Con el cine pronosticar el futuro es más fácil ya que se trata de llegar al sexto año consecutivo superando las doscientas películas. Los meses con al menos dieciocho películas no son raros con lo que no debería haber muchos problemas.

Por las mañanas seguirá la ancestral tradición de series de fotos y este año veremos gran parte o todos los lugares que he visitado en las islas Filipinas y quizás alterne algún destino europeo o poner más fotos de Roma o Lisboa y de cuando en cuando visitaremos fotos conocidas y que entran en el club de las 500. Los lunes tendremos casi siempre el Resumen semanal, con su parte fotográfica dedicada a la comida y por supuesto, seguirá la serie eterna de fotos de Bicicletas e incluso alguna nueva de Cervezas, aunque reconozco que estoy bebiendo muy poco alcohol últimamente.

Nos seguiremos riendo de truscoluña y los truscolanes, esas bestias repelentes y repugnantes que por culpa de nuestra bondad tan grande nunca exterminamos como debimos haber hecho antes de que se inventara Internet. Habrán cosas de mi vida en la categoría de Reality sucks. Repito la promesa que nunca cumplo y tampoco escribiré la legendaria trilogía Láctea, esa obra maestra de la zafiedad que cambiará la percepción que ninguno tiene de mi y que consta de tres episodios titulados Leche machanga, carne de machorra y leche mangorra.

El día uno de enero estaba convencido que el dos comenzaría a escribir un libro y por descontado no lo he hecho ya que sería romper una de las cosas que quiero hacer y que llevo poniendo aquí en todas y cada una de las ediciones. Y no será por falta de ideas, que la historia de la niña esa que de camino a mujer tiene una edad del pavo muy mala y en vez de salirle los granos en la cara le sale uno nada más en los bajos a la altura del guirre y se le estira y le crece con la forma de un cipote y cuando sus amigas lo descubren no se cansan de follar con ella y los orgasmos provocan poluciones, solo que en lugar de lefa ella suelta una pús blanca en cantidades industriales y las amigas hasta practican las mamadas y las culiadas con ella que termina recibiendo el apodo de la SACACORCHOS en el instituto porque desvirga a toda quisqui y así como quien no quiere la cosa se le pasa esa edad, se le quita el grano y del empute tan grande que se cogen sus amigas le dejan de hablar y la chama se deprime y se redime cuando el Cuca, el chamo más feo del instituto se la empeta hasta los pelos de los güevos y le da candela como la que ella daba y descubre lo que se estaba perdiendo. O algo así.

Dos o tres veces el año pasado estuve por retomar el Porcas de Distorsiones y ayer pensaba que debería desatarme al completo y hacerlo, al menos una vez al mes. No sé si sucederá. Lo que sí es seguro es que cada día haré mi ración de ejercicios en el Duolingo y los grandes hitos históricos que supere serán anunciados por aquí.

En resumen, MÁS DE LO MISMO, con dos anotaciones diarias salvo por circunstancias ajenas a vuestras voluntades y todo eso y seguramente algo más en Distorsiones.

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