Holyrood, el museo de Escocia y un regreso con tropezones

El relato comenzó en El terrible viaje a Edimburgo y la primera mañana de turismo

Mi último día en Edimburgo comenzó, por supuesto, madrugando. En lugar de comer por el camino opté por pagar el desayuno del hotel ya que más tarde iba a llover y quería ver unas cuantas cosas en el exterior antes de la lluvia. Me encochiné a destajo en el bufete sin considerar que todo lo que se come aporta sus granos para el jiñote que seguro que vendrá más tarde. Elegí llevarme la mochila y así no tener que regresar al hotel, en gran parte porque la diferencia en peso entre un escenario y el otro se limita a cargar el iPad, ya que la cámara ya iba conmigo. El paseo comenzó por los Royal Terrace Gardens que están en la falda de Calton Hill y rodeé la pequeña montaña del otro lado para llegar a través de Croft-An-Righ a la trasera del palacio real y a Holyrood Park

Palacio de Holyrood desde la montan?a de Arthur's Seat

Comenzamos recordando que de casualidad hemos recalado en el mejor blog sin premios en castellano y que como parte del contenido único e inigualable que lo conforma, tenemos este vídeo en el que se puede ver el Palacio de Holyrood, el nuevo parlamento escocés y la ciudad desde un punto alto ya que estaba subiendo por Arthur’s Seat. También se puede ver que el día estaba jodido, con llovizna y en la zona, un viento que no veas.

Edimburgo desde Arthur's Seat

Siempre me entra el frenesí fotográfico en algún lugar y este parece ser que fue el elegido. En la foto anterior tenemos otra imagen de la ciudad hecha mientras caminaba. A la chita cayando y pese a la lluvia terminé empleando cerca de tres cuartos de hora en la montaña, con dos periodos de lloviznas y algo más de luz y viento entre ellos.

Edimburgo desde el parque de Holyrood

El segundo vídeo está tomado más o menos en el lugar en el que opté por regresar. Se puede ver la ciudad desde otro punto de vista y algo del cutre-camino mojado por el que se pasea. En la zona éramos tres gatos. Lo normal es que la gente se acerque cerca del palacio, suba cien metros, hagan las fotos, los selfies y después regresen al nivel de la ciudad.

Edimburgo con Calton Hill al fondo

En el regreso hice la foto anterior cerca del palacio. La cancha que se ve es el Our Dynamic Earth, una especie de lugar para eventos y conciertos. Al fondo está Calton Hill y se pueden ver algunos de los monumentos que la coronan. A la derecha y fuera de la imagen está el Palacio de Holyrood que era mi siguiente destino.

Hice un montón de fotos por fuera del palacio pero casualidades de la vida, ninguna con el teléfono o la cutre-cámara así que hay que joderse. En el interior no dejaban hacer fotos. El Holyrood Palace está al final de la Royal Mile y es la residencia de los Reyes británicos cuando visitan Edimburgo. Es un bonito palacio real y en la visita se incluye la audioguía con lo que te empapas de todo. Lo único que no decían es cual era el baño favorito de la Princesa Di para hacerse los DosDedos con los que mantenía su dieta fabulosa y que le daba aquel cuerpo de noréxica-bulímica que la hizo tan famosa. Como dije, en el interior del palacio no podía hacer fotos pero al llegar a la parte trasera se podía salir para ver las ruinas de la Abadía de Holyrood, la cual estaba en el lugar antes de que construyeran el palacio.

Ruinas de la abadi?a de Holyrood

El vídeo es tan asombroso y estremecedor que no me queda ninguna duda que fue mencionado en la Biblia en varios de los libros del viejo testamento. Se puede ver la trasera del Palacio de Holyrood y se ve perfectamente como está adosado a la Abadía de Holyrood o a las ruinas que quedan de la misma y gracias a mi bondad avanzamos y entramos en la misma flipando con la falta de techo y los grandes espacios abiertos.

Jardines del Holyrood palace con la abadía y el palacio

Tenemos también una foto en la que se puede ver la hierba que no necesita agua, el palacio y la abadía, todo desde el jardín.

Holyrood Palace y abadi?a

Junto a la abadía también hay restos arqueológicos del complejo que había en el lugar y por supuesto los podemos ver en el vídeo anterior. Además se aprecia el lateral del palacio y se ve la montaña de Arthur’s Seat desde donde comencé haciendo fotos y vídeos. Al salir del lugar me hice una gran parte de la Royal Mile volviendo a pasar por algunos lugares conocidos. Sabía que iba a llover pronto así que enfilé hacia el National Museum of Scotland

Patio interior cubierto del Museo de Escocia

Este es un museo relativamente reciente ya que se creó hace poco más de seis lunas tras fusionar otros museos. El acceso es gratuito y es bastante grande, cubriendo dos edificios muy diferente arquitectónicamente. En la foto vemos el patio del que se inauguró en 1866 y al final del patio se accede al horripilante y monstruoso edificio de diseño de 1998.

Museo de Escocia

Obviamente, todo el mundo sabe que al comentarista oficial le mola más un vídeo que una comisión del tres por ciento a un truscolán y por eso tenemos también el vídeo anterior en el que estoy ubicado en el vestíbulo del patio cubierto y lo vemos por arriba, por los lados, por delante y por detrás, casi como si tuviéramos unas gafas de esas TresDé. Todo un flipe que te deja cambao de pura emoción. Cuando salí del museo me acerqué a ver Greyfriars Kirkyard un cementerio que es muy visitado en los tours de historias de fantasmas. Hay una iglesia pero estaba cerrada. Desde allí hay una bonita vista de la ciudad. También me acerqué a Middle Meadow Walk para hacer fotos pero no bajé hasta el parque de The Meadows. Después enfilé de vuelta al centro y pasé por Bank St. jnto al Museum of the Mound que tiene un bonito edificio pero al que no entré.

Scottish National Gallery y Princes Street Gardens

En el vídeo anterior vemos mi llegada a la zona en la que está el mercado navideño. También aparece la Scottish National Gallery y se ve que la zona estaba ya muy animada. Por allí también está la Royal Scottish Academy. Visité los museos de arte por aquello de tratar de educarme y dejar de ser verdulero pero no cuajó y sigo siendo igual de basto que antes. En uno de ellos tenían un Bernini y todos sabemos que yo estoy obsesionado con ese genio así que lo tenía que ver sí o sí. Aproveché para comprar comida en el mercado navideño y almorzar. Creo que me comí una hamburguesa de carne orgánica que sabe igual que la carne orgánica que no lo es y que hay en los supermercados y que al parecer ya trae las vitaminas, medicinas y minerales necesarios para vivir hasta los cien años. De postre opté por unos donuts caseros que resultaron una mierda del copón, aquello eran bolas de aceite refrito hasta tres kilómetros más allá del infinito. Estuve tentado de subir al Scott Monument pero vencí la tentación, sobre todo porque con la feria navideña no me molaba el aspecto que iban a tener las fotos de la zona. Visité también St. Andrew Square. No lo parece pero el tiempo pasaba y ya eran cerca de las cuatro de la tarde y tenía que ir al aeropuerto así que me acerqué al Waverley Bridge para coger la guagua que te lleva al mismo. Allí pasé el control de inseguridad y busqué un rincón en el que apalancarme. Por supuesto este viaje nació gafado con retraso y parece que se propagó al regreso. Pronto anunciaron dos horas de retraso y luego otra más. Terminaron dándonos unos vales para gastar TRES libras en la única tienda que quedaba abierta y comprarnos un magro tentempié. Además íbamos contra el tiempo ya que en el regreso perdemos una hora por el ajuste y puedo confirmar y confirmo que el nuestro fue el último avión en despegar aquel día al parecer porque sufrieron un pinchazo en un aterrizaje previo y tuvieron que solventar el ligero problema. Por culpa de esto, vinimos llegando a Schiphol bastante después de la medianoche y aterrizamos en la odiosa Polderbaan, la pista que está a varios kilómetros de la terminal con lo que pasamos veinte minutos de paseo en avión hasta llegar al lugar en el que esperaban desesperados los que viajaban hacia Edimburgo en aquel avión. Perdí la conexión con el último tren así que tuve que esperar un poco más de una hora por el tren nocturno de las dos de la mañana, el cual tarda casi una hora en llegar a Utrecht y después ir a mi casa en bicicleta con lo que vine entrando en mi casa sobre las tres y cuarto de la mañana y así, con todo este drama, fue como acabó la escapada da Edimburgo. La ciudad me ha gustado aunque como todos los sitios en la isla esa que no se sabe si es Europa, siempre me quedo con la sensación de que donde esté Italia o las Filipinas, que se quite lo demás.

2 opiniones en “Holyrood, el museo de Escocia y un regreso con tropezones”

  1. Es cierto, en estas entradas escocesas has sido muy generoso con las fotos y los vídeos, a ver si sigues así. A mi lo que mas me ha gustado son esas ruinas, es una pena que no las restauren decentemente, es para pegarles un tiro como han cerrado los huecos con ladrillos de cemento los muy horteras. A me me ha gustado la ciudad en su conjunto y no me importaría echarle un vistazo algún dia, pero por lo que dice darliz desde Sevilla la cosa es cara, habrá que esperar una oportunidad de ir a Londres -tengo una invitación de una amiga- y a lo mejor desde allí será mas conveniente volar…
    Salud

  2. Pues sí, es que desde Sevilla no hay vuelos, hay que irse a Málaga y volar a Edimburgo o Glasgow y a lo mejor puedes coger alguna oferta, pero desde allí. Me encantaría conocer Edimburgo también. Por otra parte, vaya putada de retrasos de vuelos, es lo que peor llevo en los viajes.

Comentarios cerrados.