Interlude in Prague

Interlude in PragueHay películas que consiguen lo imposible, que su trailer no toque una sola sala de cine y así, cuando aparecen en la programación del cine, es como los bombones del Forrest Gump, que puede ir del lado de que rico, o del lado de la puta mierda del copón. La de hoy es una de esas que pese a costar millones de leuros, cuando se estrenó en el Reino DesUnido, recaudó menos de tres mil leuros, de allí siguió para Japón en donde no creo que hiciera mucha caja y un año más tarde toca la cartelera de un solo cine de la cadena de multicines a la que estoy abonado y además lo hace con la sala más microscópica que tienen, una con una capacidad que no creo que llegue a las setenta butacas. La película que acumula tantos récords es Interlude in Prague, aunque aquí en los Países Bajos la camuflaron y le cambiaron el nombre por Mozart in Love y aunque no tiene fecha ni posibilidad de estreno en España, ya se imprimieron los carteles con el truscoluña no es nación.

El julay de Mózart se va de belingo a Praga y allí se encoña de una pava virgen a la que busca empetársela hasta los pelos de los güevos

A Mozart se le morían los hijos como parrulos y su hembra se deprimió y se fue de retiro a algún villorrio. Él recibe la invitación para irse de juerga laboral a Praga y allí se encoña con una hembra virgen local a la que ya le puso el ojo el abusador y dictador local y como Mozart está preocupado porque los güevos se le están poniendo azules, busca la manera de empetársela por los bajos y llenarla de su jugo de la vida, pero todo eso sin sentirse culpable por trabajar para convertir a su mujer en una Vitorino y además escribiendo una ópera nueva. O algo así.

Cuando uno ve esta película flipa porque ahora resulta que su ópera Don Giovanni puede tener en su cartel la coletilla esa de basada en hechos reales. Esto es como un musical encubierto ya que la pava que está en el meollo de la cuestión canta y nos pasamos la película con ella graznando una y otra vez, que es que no se cansan de meternos canciones. La historia particularmente me pareció cogida con alfileres, demasiado floja e increíble y los diálogos eran muy elaborados y te daban siempre la sensación de estar viendo teatro, de que allí exageraban todos sin ilusión ni fantasía. Nadie me sonaba a conocido y tras un rato como que asumí que aquello es un telefilm pero rodado con algo más de presupuesto. Tiene hasta la duración perfecta para una película que pongan por la tele con sus intermedios. El final es particularmente deleznable, creo que la historia se merecía otra manera de acabar, aunque como lo basaron en la vida de un hombre que conocemos, tenían las manos atadas a menos que reescriban su Wikipedia.

En fin, que esto es algo que ni jartos de agua oxigenada podrían ver los miembros del Clan de los Orcos y tampoco tiene el caché que esperan los sub-intelectuales con GafaPasta. Para una siesta acompañada de ruido televisivo.

06/10

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