Invictus

InvictusEl otro día estaba mirando la lista de películas candidatas a los Oscars y mes sorprendía que pese a mi frenética actividad cinematográfica, había visto muy pocas de las nominadas. Solo este año ya he cumplido mi objetivo de veinticinco películas cada dos meses y ya estoy trabajando en el nuevo reto y aún así, no llegaré a tiempo para la ceremonia del domingo. Hoy mismo he tenido el inmenso honor de ver Invictus, un nuevo clásico que nos llega de la mano de Clint Eastwood.

A un julay presidente se le antoja ganar el mundialito de pelota rara y convence a un grupo de chandaleros de barriada pija para que lo ayuden a conseguirlo

Sudáfrica es un país que se reinventó a sí mismo. Venía de uno de los regímenes más crueles y clasistas del universo y en lugar de buscar venganza, de alguna manera consiguieron perdonarse unos a otros y apechugaron para tratar de salir adelante. Uno de los elementos que sirvió de unión entre toda esa gente de distinto color e ideas fue el rugby y lo que en esta película cuentan es la historia real de lo que sucedió hace quince años, cuando Nelson Mandela pidió al capitán del equipo de rugby nacional que hiciera un esfuerzo para ganar el campeonato del mundo.

Muy pocos directores tienen la delicadeza y al mismo tiempo la claridad que tiene Clint Eastwood a la hora de narrar una historia. Lo vemos visto una y otra vez. Este hombre con el tiempo se ha convertido en el mejor director de cine en activo. Encadena joyas una detrás de otra, sin descanso, como si supiera que algún día ya no lo podrá hacer y aún tiene mucho que contarnos. En esta ocasión saltamos a la historia reciente de Sudáfrica y el hombre consigue transmitirnos la emoción de lo que sucedía en ese país de una forma bastante objetiva y huyendo de los clichés y de las escenas demasiado melodramáticos. Lo ayudan dos actores que bordan sus papeles. Por un lado tenemos a Morgan Freeman haciendo de Mandela y cuajando una de las mejores interpretaciones de su carrera y por otro tenemos a Matt Damon como el capitán del equipo de Rugby y como el hombre que ha de liderar a los demás para demostrarle al país entero que se puede cambiar y que hay esperanza para todos ellos. De este último actor recalcar que personalmente siempre lo he tenido como malo tirando a peor y todavía tiemblo cuando recuerdo la última película de la saga de Bourne y la mierda de papel que interpretaba. Aquí está mucho más sobrio y comedido, bien llevado y además dopado hasta los pelos de las cejas, porque no hay otra forma de explicar todos esos músculos que le han crecido hasta en los pelos de los güevos.

Definitivamente esta es una película que hay que ver, un pequeño clásico que además de enseñarnos un poco de la historia reciente del mundo nos permite disfrutar con el duelo de dos grandes actores y la magnifica dirección que los lleva a alcanzar cotas legendarias. La película no es apta para descerebrados y seguidores de la trilogía del en-anillo ya que a esos hay que darles las cosas demasiado masticadas y no creo que la lleguen a comprender.

09/10

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