Jardín, comida y movidas en el curro

Llevo una semana en la que los planes se me tuercen según los empiezo. La idea general del lunes por la tarde era volver a casa, llenar un contenedor con las zarzamoras que estoy podando para deshacerme de ellas y después preparar el vídeo de lo que quería poner. En el camino mi vecino se cruzó mi camino, se cruzó medio kilo de moras y al final acabé arreglando su ordenador de ningún problema, charlando con él y su esposa y poniéndome al día de los cotilleos del barrio y al volver a casa hice un Pastel de arándanos azules con suero de mantequilla y limón, cambiando los arándanos por moras como hago siempre y entre pitos y flautas eran las nueve y media de la noche y ya pasé.

Hoy la idea era llegar a casa del trabajo, ir a correr, volver, ponerme a preparar una Garbanzada, preparar el vídeo que quiero poner y hacer mermelada de uvas y resulta que lo de la mermelada me toma un montón de tiempo y acabo de nuevo con el agua al cuello, ya que por la noche tengo el pre-estreno sorpresa de la semana y éste de hoy es uno que me apetece ir a ver y no me lo quiero perder, así que de nuevo, el vídeo tendrá que esperar y mañana llego a casa después de las siete ya que voy directo del trabajo al cine y Dios verá si me queda tiempo.

En el trabajo también estoy embarcado en varias epopeyas de las que hablaré algún día y en particular, una en la que le estoy dando candela de la peor a una de las escasas chamas que quedan en la oficina y que decidió cruzarse en mi camino hace algo más de una semana y mi respuesta la he tenido que ir dosificando para asegurarme no solo que le doy donde más le duele, quiero que la letra le entre bien y para eso hay que ver sangre, que ya lo dice el refranero. El viernes de la semana pasada y siguiendo sus instrucciones, hice algo que no debería haber hecho porque va contra las reglas de la empresa pero ella me ordenó que lo hiciera después de haberle explicado durante una semana que no era posible. Decidí que había llegado la hora de empezar a ponerle las letras. Media hora después de la acción, vicepresidentes, directores, gerentes y hasta la señora de la limpieza, todos caían sobre ella como buitres, yo mostraba a todo el mundo mis CdC o Cubridores de Culo con los que demostraba que ella me ordenó hacerlo pese a mi reticencia y ahí fue donde por fin empezó a entender que quizás no es el ser superior que ella piensa que es. El lunes, pasé el día recordándole a todo el mundo que esto sucedió porque ella lo ordenó y tratando de reducir los fuegos sin apagarlos, que quiero que la carne quede bien hecha y no mechada, que todos sabemos que esa es muy dañina. A día de hoy, la pava sigue sin hablarme directamente, nos comunicamos a través de otras personas o más bien, ella se comunica porque yo solo fui la mano que mecía la cuna y ella fue la que la cagó. Hoy por la mañana la vi en una videoconferencia con su jefe superior y su cara no era la que uno pone antes de ir a la feria de Sevilla de parranda, más bien era la cara de un funeral en el que tienes reservada silla en la primera fila. Como me parece injusto que se pueda salir de esta sin daños considerables, he incrementado mi productividad un tercio y resuelvo cualquier otro asunto incluso antes de que la gente piense en ellos, me aseguro de que en cada máquina de café del edificio, en cada corrillo, en cada baño, escuche la misma cantinela, loándome, para que así se le envenene un poco más la sangre y produzca este mes un buen reglote de vinagre pero del ácido y al parecer, su perfección tan grande la había llevado a crearse unos cuantos enemigos que estaban en sus trincheras y han aprovechado la oportunidad para lanzar sus andanadas y tumbarlas. Esta tarde, la pava ya cotizaba en lo más alto de la próxima lista en caso de reorganización aunque yo creo que es más probable que se vaya sin esperar porque no soporta que la gente sepa que es falible, a la par que pedorra. Como sé que le privan los dulces, el lunes llevé una cantidad dantesca de palmeritas que han resultado la sensación y de las que se habla más que del Brexit en la oficina y que casualmente repartí cuando ella estaba en alguna reunión y solo pudo oír de ellas y hoy repartí el pastel de moras que hice ayer y de nuevo, por mi terrible coordinación, ella no estaba de cuerpo presente cuando regalé el ochenta por ciento del pastel. Mañana no viene a la oficina pero el jueves oirá de otra comida que se perdió y de nuevo el viernes. Lo dicho, que algunos no aprenden, que yo procuro no meterme en los asuntos de los demás pero si te me cruzas, atente a las consecuencias porque yo no soy de ganar batallas, prefiero ganar las guerras.

2 respuesta a “Jardín, comida y movidas en el curro”

  1. Teniendo ese ambientazo en el trabajo, sinceramente, si yo fuese ella no me importaría nada estar en la reorganización, que paguen bien y a descansar mi cabeza a mi casita y no a aguantar a Maquiavelos como tú… nido de víboras!

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