Kick-Ass. Listo para machacar

Kick-Ass. Listo para machacarHubo una época en la que acudíamos al cine a pasarlo bien, en la que no nos preocupaba el aspecto técnico de la historia o los intríngulis de emociones de los actores que las interpretaban. Era puro entretenimiento para consumo rápido y tras el que salíamos con una sobredosis de excitación y nos hablábamos a gritos comentando los momentos más impactantes. En esa época éramos niños o adolescentes y no nos preocupaban demasiadas cosas. Después se complicó nuestra vida, llegaron los estudios más serios, el trabajo, la nómina, la hipoteca y todo lo demás. Por suerte ha llegado Kick-Ass para recordarnos aquel cine de barrio en el que de lo que se trataba era de aullar y pasárselo bien. En España se estrena la semana que viene con el título de Kick-Ass. Listo para machacar.

A un julay al que le duelen los güevos de tanto cascársela le pone vestirse de reinona verde y salir a la calle a recibir palos de la gentuza de la barriada periférica en la que vive

Un adolescente con graves desajustes hormonales y que no puede ni quiere dejar de cascársela una y otra vez está tan obsesionado con los cómics que decide convertirse en un superhéroe y después de comprarse un traje horroroso de buzo en las rebajas de modas Mamut saldrá a la calle a resolver crímenes y a recibir palos. Por desgracia para él no es superhéroe, es un panoli como otro cualquiera y aprenderá por la vía dolorosa que arreglar el mundo puede ser dañino para su salud. En sus lides conseguirá que la chica de la que está enamorado se fije en él, aunque por los motivos equivocados y conocerá a otros supuestos superhéroes con los que vivirá una gran aventura.

La trama de esta película es de puro cachondeo y si sales del cine sin haberte reído una sola vez a carcajadas quiero que sepas que hay algo maligno dentro de ti y deberías buscar ayuda inmediatamente para ver si te lo pueden extirpar. Otra cosa que abunda en esta historia es la violencia gratuita y excesiva, al estilo de los cómics. Aquí no tenemos una escena de dos minutos de diálogo para matar a alguien, aquí se mata en ese tiempo a veinte malos procurando cortar manos, cabezas, piernas, pegar tiros en la sien, sacar ojos y hacer cualquier otra cosa que produzca sangre y espectáculo mientras todo el mundo parece correr sin rumbo fijo y hasta los buenos reciben hostias a discreción. Esto es lo más increíble, los niveles de adrenalina y acción que se reparten y la frescura de una historia que se ríe de todos los géneros y nos devuelve al cine ladino y malvado que se disfruta por disfrutar, sin polladas intelectuales.

Si me hubiera dado tiempo me habría fijado en la actuación de los protagonistas pero lo cierto es que me lo pasé tan bien que no pude y mi único recuerdo es lo cachondo que me ponía una de las chamas y lo absurdo que resultaba el Kick-Ass con su traje verde de neopreno. Aparte de eso, esto es entretenimiento puro y duro, no apto para finolis y sin romanticismo o polladas similares.

Definitivamente una que hay que ver en el cine y en compañía de la banda de Orcos y después de la peli, una buena comida en el lugar más cutre que se os ocurra para redondear una tarde legendaria.

09/10

2 opiniones en “Kick-Ass. Listo para machacar”

  1. No me llama nada de nada, pero me quedaré con el titulo para algún día de apagamiento…

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