La bella y la bestia – Beauty and the Beast

Beauty and the BeastGracias a las ganas de guita de la Disney, el año pasado se sacaron de la manga el mes de las princesas de la casa y así pude volver a ver La bella y la bestia – Beauty and the Beast, sin lugar a dudas la mejor película de animación de la historia del universo, uno de los mejores musicales de la historia y un tríple peliculón y clásico. Como en la Disney han descubierto que pagar guionistas es muy caro, ahora hacen películas con personajes reales de las de animación de toda la vida y por eso vuelve a los cines Beauty and the Beast, la cual ya está en cartelera en España con el mismito título anterior de La bella y la bestia para confundirnos más a todos, que ahora tenemos dos pelis con el mismo título.

Una julay se encoña de un abusador y quiere que le haga chimpún

Una pava de pueblo periférico evita al chulo del mismo que se la quiere empetar y cuando su padre desaparece, lo va a buscar y lo encuentra en un castillo roñoso retenido por un Orco. La chama se cambia por el padre, flipa porque allí todos los electrodomésticos hablan como por magia de Gugel y pese a que el chamo abusa de ella y le grita, ella se emperra en trincárselo porque le molan los abusadores. Más tarde, el chulo del pueblo monta un pitote y viene al castillo a eliminar la competencia, o algo parecido.

Decir que fui a verla a una sesión en la sala gigantesca, con proyector láser y dolby atmos para empaparme la película en toda su gloria. Después de eso la he vuelto a ver en el 2Dé tradicional así que esto se basa en dos visionados. La buena noticia es que respetaron la película original, con las canciones, con las letras y prácticamente hasta con la escenografía. La no tan buena es que añadieron casi cuarenta y cinco minutos más de metraje, con algunos números musicales nuevos y en algunas ocasiones esos minutos adicionales no aportan nada interesante. La música sigue siendo perfecta y funciona con el mismo encanto que en la versión animada. Choca un poco ver a la Bella convertida en Hermione Granger, la chama despechada porque no se pudo quedar con Harry chapaPotter y que parece que se exhilió a Francia y acabó con el pelúo este. Emma Watson está bien y canta bien pero es demasiado dibujo animado, le falta un pelín de expresividad o sentimiento, habría quedado muchísimo mejor en este papel Lola Flores, por ejemplo. El que salió muy desmejorado con el cambio de animación a realidad es la bestia, aquí interpretada en unos pocos minutos por Dan Stevens y mayormente hecho con ordenador y maquillaje, que por muy bien que estén lo anulan demasiado. El que salió ganando de todo esto es Luke Evans, el cual absolutamente borda su papel de Gaston y roba todos los números musicales. Es la sensación de la película y pese a ser un gilipollas, para mi es el protagonista masculino por excelencia. A su lado Josh Gad hace un épico LeFou mariquita tirando a pedazo de maricón que está para troncharte de risa. Ellos dos tienen muchos de los mejores números. Hay dos momentos fundamentales en la original que aquí no me parecieron tan espectaculares. Uno es la canción Be My Guest, que se ve demasiado falsa en esta versión y no encaja en toda la historia. El otro momento es la escena del baile, seguramente lo más glorioso de la primera película y que aquí es una escena más, del montón, no tiene la magia de la otra. Pese a esos dos tropezones, la película está bien y se disfruta.

Esto es cine pensado para las hembras de los miembros del Clan de los Orcos, ya que ellos son muy básicos para disfrutar de algo así. También puede valer para que los sub-intelectuales con GafaPasta lleven a sus retoños al cine.

08/10

3 opiniones en “La bella y la bestia – Beauty and the Beast”

  1. Cuando dices películas de animación Disney después de que muriera el viejo, la Bella y el BESTIA es la que rescató a la empresa de la ignominia y la decadencia y la devolvió al Olympo. Todo el cine de animación actual le debe su existencia a esa película. Es también la puerta de entrada de la animación con ordenador en el universo. La escena del baile jamás ha sido superada en grandeza y esplendor.

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