La caída de Mundo Perfecto

Un sol que quemaba antracita brillaba en lo alto mientras aquel mundo de ríos de yoghurt y praderas de azúcar se preparaba para una nueva noche en la que el chocolate lo recubriría todo. A lo lejos un molino giraba creando nubes de algodón rosado que se elevaban grácilmente hacia el cielo de gelatina y avanzaban creando diversas formas hasta llegar a otro molino en donde se volvían a esconder. Música de pianos y violines sonaba suavemente y parecía estar acompasada con el movimiento de las cosas. En una playa a lo lejos animales de formas extrañas y colores exóticos se divertíanjugando en una arena seguramente hecha de polvo de galleta.

Las miríadas de espíritus saltaban de dulce en dulce sin pararse a saborearlos y sin saber que jamás podrían hacerlo. Aquel paraíso de colores, texturas y sabores era el lugar al que llegaban todos los que habían cumplido su ciclo en el planeta de la Desolación. Al comienzo de los tiempos su Dios les prometió una vida dual, una primera etapa en un mundo inhóspito y terrible donde curtirían su alma y forjarían sus espíritus y una segunda etapa en un paraíso compuesto por todo aquello que les había sido negado en su primera vida. Lo que su Dios no les dijo es que no podrían disfrutar de las cosas porque serían espíritus, lo verían todo y pasarían felices una nueva vida en un lugar que no podían tocar, que les estaba negado pero para suavizarlo les regaló el olvido, el no recordar nada de la primera vida. Tras esta segunda vida morirían definitivamente y se volvería a iniciar el ciclo.

En ese mundo perfecto y vacío de vida, algo estaba a punto de cambiar. Como ha sucedido en un millón de universos antes y después de este, al comienzo nadie notó nada. Los espíritus seguían su danza, las nubes su viaje, los ríos su camino y el sol regalaba sus sabores a quien quisiera degustarlos como había sucedido siempre. Todo era normal salvo por un pequeño rincón en donde una pequeña mancha obscura rompía la armonía. Comenzó siendo del tamaño de un lunar y fue creciendo poco a poco. Donde antes había una surgieron dos más y luego cinco, veinte, cien. Pronto habían ocupado la superficie de un pequeño claro y no parecían dejar de crecer. El primer espíritu que pasó por allí ni se dio cuenta. El siguiente vio algo que le pareció feo y siguió adelante sin mirar atrás, olvidándolo a los pocos instantes. El tercero que lo vio se quedó quieto mirándolo y se acercó lo suficiente como para poder rozarlo. Cuando lo intentó, cuando posó su mano etérea sobre la superficie, los recuerdos de su vida en el mundo anterior afloraron y el sufrimiento y todo lo que allí padeció y que al entrar en la segunda vida había olvidado volvieron a torturarle. Su felicidad se evaporó y por primera vez en esta nueva vida sintió la tristeza, la desesperación, la pérdida, el dolor. Su aura cambió y de los tonos alegres y vivarachos tornó primero en un gris como el del humo de las fábricas y poco a poco se fue volviendo más negra. Se preguntó a sí mismo si realmente merecía la pena vivir, si el mundo era ese lugar que esperamos y cuando trató de agarrar una florecilla que correteaba por los alrededores descubrió con horror que no podía tocar las cosas, que salvo aquel lugar siniestro que tan malos recuerdos le había traído no era capaz de sentir nada.

Se alejó rápidamente con la esperanza de olvidarlo todo y volver a ser feliz pero no sucedió así. De hecho, allí donde se paró apareció al poco tiempo una mancha igual a la que tan mala suerte le había traído y comenzó a crecer al momento. Como él, otros espíritus tropezaron con las zonas malditas y al momento se convirtieron en portadores que regaron por todo el mundo perfecto la semilla del recuerdo, la tristeza y el dolor. No pasó mucho tiempo antes que el otrora mundo feliz se volvió negro y oscuro y sus espíritus lloraron y sufrieron igual que lo habían hecho en la vida anterior. El día que el último espíritu recuperó sus recuerdos y dejó de ser feliz fue el día en que nació el

Mundo Oscuro

Un planeta sin sol. Un mundo frío y negro, sin luz, un lugar al que resulta una maldición llegar y que te hace añorar tu vida anterior por muy mala que hubiera sido. Muchos podrían pensar que es una roca perdida en el espacio pero la realidad es muy diferente, es el reducto en el que se esconde el mal y desde donde se extiende hacia todos los universos.

Ese mismo día, miles de seres repartidos por todas las galaxias sintieron que algo malo había sucedido y sin saberlo formaron una hermandad que nació para luchar contra esta aberración y restablecer el orden, mientras el Dios que todo lo había creado asistía impertérrito a los juegos aleatorios de su creación.

3 opiniones en “La caída de Mundo Perfecto”

  1. Es lo único que puedo producir después de seis horas volando sobre el Atlántico y once horas en ruta. Igual lo continuo algún día aunque conociéndome, se quedará así.

Comentarios cerrados.